Tu navegador no soporta nuestro reproductor HTML5
¿No puedes escucharlo? Puedes probar a reproducirlo con tu navegador
El verdadero amor siempre nos sorprende. Sea en la edad que sea o el momento en el que nos encontremos. Igual que este libro: un libro que como la experiencia del amor que podamos tener, no sabemos bien qué hacer con él. Es uno de estos libros que deja perplejos a la mayoría de los que conocen bien la Escritura y se enfrentan a él con tantas preguntas, tantas interpretaciones y formas de acercarse a este libro, y sobre todo ese lenguaje poético. Porque no podemos ignorar que este es un libro de poesía. Y la poesía tiene esa capacidad para sobrecoger por un lado, pero también dejarnos confusos, sin saber muy bien de qué habla en cada momento. Y en un sentido vemos también que en este texto de esa ausencia aparente de Dios, en un libro que es la revelación divina en el cual esperamos encontrar y entender quién es Dios. ¿Es este entonces el caso de un texto que ha caído en medio de las Escrituras por la tradición judía pero que realmente no tiene nada que ver con los demás? ¿O de qué manera está también Dios revelado aquí en medio de este cantar? No es simplemente un cantar: es el Cantar de los Cantares . Y por lo tanto nos habla de la mejor canción de amor que podamos conocer. Su singular poesía ha dejado eco en la literatura, por supuesto, en todos los idiomas incluido el nuestro. Pero ¿cómo debemos entenderlo?
El beso (Gustav Klimt, 1908)
"¡Oh, si él me besara con besos de su boca!Porque mejores son tus amores que el vino. A más del olor de tus suaves ung:uentos,Tu nombre es como ung:uento derramado;Por eso las doncellas te aman. Atráeme; en pos de ti correremos.El rey me ha metido en sus cámaras;Nos gozaremos y alegraremos en ti;Nos acordaremos de tus amores más que del vino;Con razón te aman. Morena soy, oh hijas de Jerusalén, pero codiciableComo las tiendas de Cedar,Como las cortinas de Salomón. No reparéis en que soy morena,Porque el sol me miró.Los hijos de mi madre se airaron contra mí;Me pusieron a guardar las viñas;Y mi viña, que era mía, no guardé. Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma,Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía;Pues ¿por qué había de estar yo como erranteJunto a los rebaños de tus compañeros? Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres,Ve, sigue las huellas del rebaño,Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores. A yegua de los carros de Faraón Te he comparado, amiga mía. Hermosas son tus mejillas entre los pendientes,Tu cuello entre los collares. Zarcillos de oro te haremos,Tachonados de plata. Mientras el rey estaba en su reclinatorio,Mi nardo dio su olor. Mi amado es para mí un manojito de mirra,Que reposa entre mis pechos. Racimo de flores de alheña en las viñas de En-gadiEs para mí mi amado. He aquí que tú eres hermosa, amiga mía;He aquí eres bella; tus ojos son como palomas. He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce;Nuestro lecho es de flores. Las vigas de nuestra casa son de cedro,Y de ciprés los artesonados. Yo soy la rosa de Sarón,Y el lirio de los valles. Como el lirio entre los espinos,Así es mi amiga entre las doncellas. Como el manzano entre los árboles silvestres,Así es mi amado entre los jóvenes;Bajo la sombra del deseado me senté,Y su fruto fue dulce a mi paladar. Me llevó a la casa del banquete,Y su bandera sobre mí fue amor. Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas;Porque estoy enferma de amor. Su izquierda esté debajo de mi cabeza,Y su derecha me abrace. Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,Por los corzos y por las ciervas del campo,Que no despertéis ni hagáis velar al amor,Hasta que quiera. ¡La voz de mi amado! He aquí él vieneSaltando sobre los montes,Brincando sobre los collados. Mi amado es semejante al corzo,O al cervatillo.Helo aquí, está tras nuestra pared,Mirando por las ventanas,Atisbando por las celosías. Mi amado habló, y me dijo:Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Porque he aquí ha pasado el invierno,Se ha mudado, la lluvia se fue; Se han mostrado las flores en la tierra,El tiempo de la canción ha venido,Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola. La higuera ha echado sus higos,Y las vides en cierne dieron olor;Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven. Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes,Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz;Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto. Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas;Porque nuestras viñas están en cierne. Mi amado es mío, y yo suya;El apacienta entre lirios. Hasta que apunte el día, y huyan las sombras,Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatilloSobre los montes de Beter."
Biblia: Cantar de los Cantares. Capítulo 1, Versículo 1ss (Traducción de Reina-Valera revisida en 1960) Compara este texto con otras traducciones
Estas grabaciones no habrían sido posibles sin la valiosa ayuda de Maykel Quiroga, David Casado, Antonio Pedro Campos, Natán de Segovia, Daniela Céspedes, Gerson Mariño, Gabriel Penalva o Luís González entre otros muchos miembros de Grupos Bíblicos Universitarios, Iglesia Evangélica de la Gracia en Barcelona, Iglesia Evangélica Betania en Sevilla y por supuesto Iglesia Cristiana Reformada en Madrid. A todos, ¡gracias!
IGLESIA CRISTIANA REFORMADA
Calle General Aranaz, 49
28027 Madrid (Spain)
Síguela en Facebook,
Wordpress,
YouTube