Iglesia: La vida escondida

Muchas veces cuando hablamos de alguien que muestra interés en el cristianismo le definimos como a un "buscador". Pero a la luz de la palabra de Dios solamente se pueden buscar dos cosas. El hombre tal y como está en su estado natural en primer lugar lo que busca es aquello que le reporta una satisfacción. Muchas personas iban a Jesús, ¿y qué buscaban en él? Buscaban señales, prodigios, el provecho que podían sacar de Jesús y de lo que él le daba. Pero Jesús, una y otra vez, vemos que no responde a estos buscadores. Pero hay otra búsqueda: la de muchos religiosos y moralistas en los días mismos de Jesús, los fariseos y tantos otros que había en el judaísmo de entonces, que lo que buscaban era su propia justicia. Para ellos la religión era el medio en el cual se sentían seguros en esa falsa confianza de una supuesta justicia propia. Jesús vemos que tampoco respondía positivamente a esa búsqueda. Lo cierto es que cuando realmente buscamos a Dios es porque él nos ha encontrado a nosotros.



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