José de Segovia

¡Nosotros sí creemos todavía en los milagros! La vida de José de Segovia ha sido un milagro que ha durado más de 50 años. Sería imposible contar a todos los que durante esos años hemos renovado nuestras fuerzas escuchando o leyendo sus comentarios sobre la Biblia. El 14 de Abril de 2020 fue diagnosticado de cáncer de riñón y durante los próximos días estará recibiendo tratamiento médico en Madrid. Si valoras la extensión del reino de paz que anuncia la Biblia, no dejes de unirte a nosotros pidiendo también a Dios por su salud y por su familia. Su esposa Anneke de Kraker, junto a él en esta foto, y sus hijos, le ayudarán también desde la distancia dadas las circunstancias ya complejas de estos días. ¡Quiera Dios que podamos tenerle muchos años más aquí entre nosotros!

Señor, no me reprendas en tu furor,
Ni me castigues en tu ira.

Porque tus saetas cayeron sobre mí,
Y sobre mí ha descendido tu mano.

Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;
Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.

Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza;
Como carga pesada se han agravado sobre mí.

Hieden y supuran mis llagas,
A causa de mi locura.

Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera,
Ando enlutado todo el día.

Porque mis lomos están llenos de ardor,
Y nada hay sano en mi carne.

Estoy debilitado y molido en gran manera;
Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.

Señor, delante de ti están todos mis deseos,
Y mi suspiro no te es oculto.

Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor,
Y aun la luz de mis ojos me falta ya.

Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga,
Y mis cercanos se han alejado.

Los que buscan mi vida arman lazos,
Y los que procuran mi mal hablan iniquidades,
Y meditan fraudes todo el día.

Mas yo, como si fuera sordo, no oigo;
Y soy como mudo que no abre la boca.

Soy, pues, como un hombre que no oye,
Y en cuya boca no hay reprensiones.

Porque en ti, oh Señor, he esperado;
Tú responderás, Señor Dios mío.

Dije: No se alegren de mí;
Cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.

Pero yo estoy a punto de caer,
Y mi dolor está delante de mí continuamente.

Por tanto, confesaré mi maldad,
Y me contristaré por mi pecado.

Porque mis enemigos están vivos y fuertes,
Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.

Los que pagan mal por bien
Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.

No me desampares, oh Señor;
Dios mío, no te alejes de mí.

Apresúrate a ayudarme,
Oh Señor, mi salvación.

Salmo 38