Wes Craven: ¿De dónde vienen estas pesadillas?

Madrid, 05 de septiembre de 2015. El recientemente fallecido director de cine de terror, Wes Craven, es probablemente el más conocido graduado de la universidad evangélica de Wheaton, junto a Billy Graham o John Piper. El autor de Pesadilla en Elm Street o la saga Scream, creció en una familia bautista tan estricta, que sus padres le prohibían ver películas.

Nacido en Cleveland (Ohio, 1939), Craven se crió en una iglesia donde tan malo era fumar, beber, jugar a las cartas, bailar, o ir al cine. Su padre había muerto, cuando tenía sólo cinco años, trabajando en el muelle de carga de una empresa que se dedicaba a construir piezas de aviones. Bebía mucho y había abandonado a su familia, poco antes. La madre se volcó sobre sus hijos, educándoles en la sospecha de que fuera de casa, todo era caos y pecado.

Caroline Craven mantenía su casa como un estado totalitario, donde el flujo de información era estrechamente vigilado. El orden se basaba en severas normas, cuyo cumplimiento se aseguraba mediante la amenaza de castigo. Wesley era el pequeño de la familia. No había nada que más temía que la mirada de desaprobación de su madre, que le acompañó toda su vida, incluso cuando estaba casado y con hijos.

Combatir el pecado era un trabajo de dedicación exclusiva, para los Craven. Requería mucha vigilancia. Todo estaba lleno de peligros, pero el mayor tabú era el sexo, que como a todo adolescente, a Wes le fascinaba. Iba a la iglesia casi todos los días, pero asistía también a un colegio cristiano. Fue el único hijo que pudo a ir a la universidad. El novio de su hermana estudiaba en Wheaton, pero a su madre le parecía demasiado liberal. Tras mucho discutir, fue allí.

WHEATON COLLEGE

Craven estudió en Wheaton de 1957 a 1963. Vivía en la residencia que acababan de nombrar en homenaje al misionero Nate Saint, graduado de Wheaton, asesinado el año anterior por los huaroanis -entonces llamados aucas- en la selva del Ecuador. País de donde por cierto, venía también el teólogo René Padilla, que estudiaba allí en la época de Craven. Piper entró un año después. La última época vivía ya en una casa compartida en la calle del rector, donde no paraban de tocar la guitarra.

Wes estudió literatura y psicología. Era el editor de la revista literaria de Wheaton, Kodon, hasta que tuvo problemas en 1962 con un cuento que publicó sobre una historia de amor entre un hombre blanco y una mujer negra, así como otro que hablaba de una chica soltera embarazada. Según dijo en una entrevista con la revista People en 1989, el rector de la universidad le denunció desde el púlpito. Como respuesta, editó otra revista fuera del campus, Hijos Valientes (Courageous Sons).

Entre las muchas prohibiciones que había en Wheaton, estaba la de ir al cine. El último año que estuvo en la universidad, se atrevió a ir a otra ciudad, para ver "Matar un ruiseñor" (1962), la maravillosa película de Robert Mulligan, basada en el libro de Harper Lee. Según dijo al Times en el 2010, podía haber sido expulsado por ello, pero ya estaba en plena época de rebeldía.

Hasta el año 2003, las normas de Wheaton no habían cambiado. Ahora se autorizan ciertos bailes y se permite el consumo privado de alcohol o tabaco, por el personal, profesorado y estudiantes post-graduados, pero no es que se hayan vuelto liberales. Es que hay una ley en el estado de Illinois que se han visto obligados a seguir, tras muchos recursos. Desde el año 91 se reconoce un derecho a la privacidad, fuera de horarios laborales, que impide que puedan seguir firmando aquella "declaración de responsabilidad", que han cambiado por un "pacto comunitario".

PROFESOR DE LITERATURA

Durante su primer año en Wheaton, sufrió una grave lesión de columna, que lo paralizó temporalmente de cintura para abajo. Estuvo dos meses ingresado. En el hospital conoció a una enfermera pelirroja, Bonnie Boecker, educada también en un estricto ambiente evangélico. Al graduarse en Wheaton, empezó a salir con ella, mientras estudiaba literatura en la Universidad de Hopkins, junto a un diácono bautista llamado Elliot Coleman, que le animó a escribir, pero también a romper con Bonnie. Tras una vida obedeciendo a sus padres y evitando el pecado, los dos deciden fugarse, para casarse.

En 1964, Craven encuentra trabajo como ayudante de profesor de literatura en una pequeña ciudad de Pensilvania. Luego en Clarkson y en una escuela de ingeniería de Potsdam, cerca de Nueva York, donde descubre el cine de Ingmar Bergman y Fellini, el teatro de Samuel Beckett y el resurgir de la música folk. Dirige un montaje de "A puerta cerrada", la obra de Jean Paul Sartre que muestra la realidad de unos personajes encerrados en una habitación, eternamente.

En busca de su identidad, Wes se enfrenta a la realidad de que está casado y con dos hijos, cuando sus amigos son estudiantes bohemios, sin ninguna responsabilidad. Su madre le visita continuamente, trayéndole comida, limpiando la casa y lavándole las camisas. Quiere hacerla feliz, pero se rebela contra todo lo que ella representa. Se siente cada vez más confuso y desanimado, lleno de rabia y resentimiento. "Creo que cuando te educas dentro de unos límites tan rígidos de pensamiento y obra, el efecto que eso tiene en una persona, es que cuando violas las reglas, te crees un monstruo", le dice a Jazon Zinoman en su libro "Sesión sangrienta".

Craven quiere vivir en una casa abandonada. Cuando Bonnie se niega, se va una semana y decide recorrer el país en moto. Era la época de "Easy Rider", la película que trajo el nuevo Hollywood de los años setenta. Al volver a casa, deja el trabajo y en el verano de 1969 se traslada a Nueva York, donde tienen serios problemas económicos. Se hace taxista y da clases en un instituto, pero no puede sostener a su familia, que finalmente abandona. Ya no tenía la fe de su madre, pero el infierno parecía estar más cerca que nunca.

PIONERO DEL PORNO

En la primavera siguiente, su vida dio un brusco giro. Entró en el porno, donde trabaja bajo seudónimo. A finales de los años sesenta, la pornografía se exhibía en locales semiclandestinos, a una escala modesta. Fue con el republicano Nixon, que se forma una industria, vinculada a la mafia, que permite la exhibición de porno duro en salas normales -como se ve en la película Taxi Driver-, creando un sistema de estudios. Todo comienza con la introducción de una serie de falsos documentales, que bajo la excusa de la educación sexual, introducen escenas explícitas en el cine comercial.

Craven entra en este mundo por la amistad que tiene con Sean Cunningham, el futuro autor de Viernes 13. Antes de hacer terror, los dos se dedican al porno. Wes llegaría a participar en el film que provocó el mayor escándalo de aquellos años, "Garganta profunda". Lo cuenta en un documental que analiza el proceso por el que desde su exhibición legal en Nueva York en 1972, provocó una serie de litigios, siendo condenada por obscena en muchos estados.

El protagonista de "Garganta profunda", Harry Reems (1947-2013) había hecho antes una película evangélica, "La cruz y el puñal" (1970). Arrestado por el FBI en 1974, Reems se convierte en el primer procesado en un tribunal federal, por aparecer en una película. Dejó el porno en los ochenta y tras años de adicción a la droga, se convirtió del judaísmo al cristianismo evangélico. Con su verdadero nombre, trabajó como agente inmobiliario, mientras mantenía a su familia, como fiel miembro de una pequeña iglesia, que ignoraba su pasado.

Su compañera, Linda Lovelace (1949-2002), rehizo también su vida, tras su conversión. En los ochenta era una madre de familia que combatía el porno. Decía haber hecho la película a punta de pistola -lo que no era cierto-, aunque era abusada por su marido. Se volvió luego, contra el feminismo, que la había utilizado. Tuvo problemas de salud y fracasó su segundo matrimonio, muriendo en uno de los accidentes de coche que tuvo. Curiosamente, la última cinta porno que hizo en 1975, fue con el matrimonio de un pastor que fundó varias iglesias en California, después de protagonizar muchas películas de Billy Graham.

EL LADO SALVAJE

Tras dar a conocer a la estrella del porno, Marilyn Chambers (1952-2009), Craven y Cunningham reciben la oferta de una pequeña empresa de cine de "explotación" -básicamente, sexo y violencia-, Hallmark, que abastecía de inmundicia y brutalidad los programas doble de una serie de salas en Boston. Eran películas del subgénero conocido como "grindhouse", serie Z, consumida en coches y estancias sucias de suelo pegajoso. Además de producir, Hallmark se dedicaba a importar títulos italianos del llamado cine "giallo", un derivado del "thriller" y cine de terror, que influyo mucho en la nueva generación de cineastas de los setenta.

Muchas de estas compañías tenían claras conexiones mafiosas. En el caso de Nueva York, donde trabajaba Craven, estaban basadas en torno a Times Square -sobre las que se prepara ahora, una serie de la televisión por cable HBO, dirigida por el autor de The Wire y protagonizada por James Franco-. Otros casos como el de los hermanos Mitchell de San Francisco, los derechos para su explotación, los consigue luego, la mafia, por extorsión -como es el caso de "Detrás de la puerta verde" (1972), la película que hizo famosa a Chambers, tras ser descubierta por Craven-. El final en todos estos casos, fue una espiral de droga y violencia, que llevó en el caso de los Mitchell, a que un hermano asesinara al otro y Chambers apareciera un día, muerta en su casa.

El éxito de estas películas en las salas, fue espectacular, a raíz de los comentarios que se hacían hasta por televisión -en shows como el de Johnny Carson-. La expresión "garganta profunda" se usa incluso para el confidente del Watergate. Surge lo que se llamó "el porno-chic", "la edad de oro del porno". Nada que ver con las cintas de terror que empezaron a hacer Cunningham y Craven, a partir de "La última casa a la izquierda" (1971), una historia de violencia y venganza, inspirada por el clásico de Bergman, "El manantial de la doncella". La diferencia es que la obra del hijo del pastor luterano sueco, está escrita por una cristiana, Ulla Jakobson, que acaba la historia con un milagro, que acompaña un mensaje de redención.

Como dice Zinoman en su libro sobre la generación que cambió el cine de terror en los setenta, aquí "no hay milagro que valga". Ya que "en un mundo sin Dios y sin redención", no hay "dilemas de fe". Es "el mal sin sentido, apuntalando un nihilismo que no invita al final feliz", sino a la "ambigüedad moral". Quien veía una película así, buscando diversión, descubre que "no era fácil de disfrutar sin sentirse culpable". De hecho, parece "concebida para repugnar". Para Craven, si "la violencia engendra violencia, la venganza es la prueba de que todos tenemos un lado salvaje".

LA APOLOGÉTICA ÚLTIMA

Si hay dos temas recurrentes en su carrera, esos son la religión y la familia, que se unen en películas como "Bendición mortal" (1981) o "El sótano del miedo" (1991). El autor de "Pesadilla en Elm Street" (1984) insistía en que la clave de su éxito se basaba en la comprensión de que lo que los americanos temen más, es la culpa, el dolor y la vergüenza, de donde viene el terror de sus pesadillas. Son "los sueños perturbados de una sociedad". Si Freddy Krueger nos inquieta con sus dedos de metal, veinte años después de su asesinato en manos de una turba de padres vengativos, para torturar y matar a sus hijos adolescentes, es porque los pecados de los padres persiguen a los hijos, hasta producir insomnio.

El más conocido graduado de Wheaton, junto a Billy Graham, no tiene sólo malos recuerdos de su educación evangélica. El último año fue diagnosticado con la enfermedad del síndrome de Guillain-Barré. Pasó casi un año sin poder ir a clase, muy deprimido. En una entrevista con la revista Interview, dice en 1997 que "personas que no le conocían, vinieron a visitarle y orar por su recuperación". Para él, "sus pensamientos y oraciones representan lo mejor del cristianismo". Dice que "nunca olvidaría ese lado de Wheaton, ¡nunca!"...

Antes de morir, Francis Schaeffer hizo una dura reflexión, muy autocrítica, sobre su trabajo apologético. La llamó "El gran desastre evangélico". En estas notas considera sus orígenes fundamentalistas en la lucha por "la sana doctrina", que llevó a la formación de la denominación presbiteriana que le envió a Europa como misionero. Allí se enfrentó a una crisis de fe, que dio lugar a L′Abri y su reflexión sobre el Dios que está ahí, pero no está callado. Al meditar sobre Juan 17:20-23, se da cuenta es por el amor que tenemos por la personas, que el mundo creerá que Jesús es el Hijo de Dios. Es "la apologética última", la única que puede hacernos despertar de nuestras pesadillas.

José de Segovia
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Born in Cleveland (Ohio, 1939), Craven grew up going to a church where smoking, drinking, playing cards, dancing or going to the cinema were strongly frowned upon. When Wes was just five years old, his father died while working as a docker for a company that constructed aeroplane parts. He drank and had recently abandoned his family. Craven′s mother threw all her energy into educating her children fuelled by a strong suspicion that the world outside the family home was full of chaos and sin.

Caroline Craven ran her house like a totalitarian state where the flow of information was closely monitored. Order was based on severe rules, and obedience was ensured through threats of punishment. Wesley was the youngest and there was nothing that he feared more than his mother′s disapproval. That fear was to haunt him for the whole of his life, even when he was married and had his own children.

Fighting sin was an all consuming battle for the Cravens, requiring constant vigilance. Everything was full of danger, but the greatest taboo was the one surrounding sex, which like any adolescent, fascinated Wes. He went to church almost every day and he also went to a Christian school. He was the only son to be able to go to University. His sister′s boyfriend studied at Wheaton College, but his mother thought that it was too liberal. It was only after many arguments that he ended up going there.

WHEATON COLLEGE

Craven studied at Wheaton College from 1957 to 1963. He lived in a student residence that had just been named after the missionary Nate Saint, a Wheaton alumnus who had been murdered the year before by the huaoranis - then known as the aucas - in the jungle of Ecuador. This was, by the way, the home country of the theologian René Padilla, who was another of Craven′s contemporaries at Wheaton. John Piper enrolled a year later. At the end of his time there, he shared a house on the Dean′s street, where people were always playing the guitar.

At Wheaton, one of the many things that were not allowed was going to the cinema. In his last year of university, Craven went to another city to see Robert Mulligan′s amazing ′To Kill a Mocking Bird′ (1962), based on the book by Harper Lee. According to his interview with the Times in 2010, he could have risked expulsion, but he was in the midst of his rebellious stage.

The rules at Wheaton did not change until 2003. Nowadays some dances are allowed, as well as the private consumption of alcohol and tobacco by the staff, teachers and post-graduate students. However, this is not a sign that it has become any more liberal, but is rather the result of an Illinois State law which it has been obliged to apply, following various appeals. In 1991 the right to privacy was recognized outside working hours, preventing the College from continuing to issue a ′declaration of responsibility′, which has been replaced by a ′community pact′.

PROFESSOR OF LITERATURE

During his first year at Wheaton, he suffered serious damage to his spine, which paralysed him temporarily from the waist down. He spent two months in hospital. There he met a red-headed nurse, Bonnie Boecker, who had also been brought up in a strict evangelical environment. When he graduated from Wheaton, they started going out while he studied literature at the John Hopkins University, together with a Baptist deacon called Elliot Coleman, who encouraged him to write but also to break up with Bonnie. However, after years of obeying their parents and avoiding sin, the couple decided to elope.

In 1964, Craven found work as assistant to a literature professor in the small city of Pennsylvania. Work would later take him to Clarkson College of Technology in Potsdam, New York, where he discovered the films of Bergman and Fellini, the plays of Becket and the folk music revival. He directed a performance of Sartre′s play No Exit, in which the characters are locked in a room, forever.

When trying to seek out his identity, Wes found himself married with two children, while his friends were bohemian students with no responsibilities. His mother would visit him regularly, bringing him food, cleaning his house and washing his shirts. He wanted to make her happy, but he rejected everything that she stood for. He felt increasingly confused and depressed, full of anger and resentment. ′When you′re raised to be within such rigid confines of thought and conduct, what that does to a person is you think you are terrible if you violate the rules′, he told Jason Zinoman for his book Shock Value.

At one point, Craven decided that he wanted to live in an abandoned house but, when Bonnie refused, he took off for a week and decided to travel across the country on a motorbike. This was the time of ′Easy Rider′, the film that epitomized the new Hollywood of the 1960s. When he returned home, he left his job and in the summer of 1969 he moved to New York, where he faced serious economic difficulties. He started working as a taxi driver and gave classes at a high school, but he was unable to support his family, which he ended up abandoning. He no longer had his mother′s faith, but hell appeared closer than ever.

PORNOGRAPHY PIONEER

The following spring, his life took a roundabout turn when he started producing pornographic films under a pseudonym. At the end of the sixties, pornography was screened in small semi-clandestine cinemas. It was under President Nixon that the industry developed, forging links with the mafia, and enabling the screening of hard porn in normal cinemas - as seen in the film Taxi Driver -,  and the creation of a network of studios. Everything began with the introduction of a series of fake documentaries which, in the name of sex education, introduced explicit sex scenes in commercial films.

Craven was introduced to this world by his friend Sean Cunningham, who would go on to direct the film ′Friday the 13th′. Before turning their hand to horror films they both worked in the pornography industry. Wes participated in the film which created the greatest scandal in those years, ′Deep throat′. He talks about it in a documentary that analyses the series of legal cases brought against the film after its legal screening in New York in 1972, and the obscenity rulings handed down by many States.

The main actor in ′Deep Throat′, Harry Reams (1947 - 2013) had previously acted in an evangelical film, ′The Cross and the Switchblade′ (1970). Arrested by the FBI in 1974, Reems became the first person to be brought before a federal court for appearing in a film. He left the pornography industry in the 1980s and, after many years of drug addiction, he converted from Judaism to evangelical Christianity. Using his real name, he worked as a real-estate agent to support his family, becoming a faithful member of a small church that knew nothing about his past.

His partner in the film, Linda Lovelace (1949 - 2002), also rebuilt her life following her conversion. In the 1980s she was a mother who took a stand against the pornography industry. She said that she had participated in the film at gun point - which as not true, although she was abused by her husband. She later turned against feminism, saying that she had been used. She had health problems and her second marriage fell apart, later dying in a car accident. Oddly enough, her last pornographic film in 1975, involved a couple who founded various churches in California, after being involved in various Billy Graham films.

THE SAVAGE SIDE

After discovering the porn star, Marilyn Chambers (1952 - 2009), Craven and Cunningham were approached by Hallmark, a small ′exploitation′ film company - basically focusing on sex and violence -, which dished up dirt and brutality for the double programme of a network of cinemas in Boston. It produced lower-quality, B-movies known as ′grindhouse′, watched at drive-ins and in grimy projection rooms with sticky floors. Aside from its production line, Hallmark also imported Italian films known as ′Giallo′ films, a thriller and horror film sub-genre that had a strong influence on the new generation of film makers in the 1970s.

Many of these companies had clear links to the mafia. In New York, where Craven was working, they were all based around Time Square - this provides the subject of an upcoming HBO TV series directed by the author of The Wire and starring James Franco-. In other cases, such as the Mitchell brothers in San Francisco, the rights were later obtained by the mafia through extortion - as in the case of ′Behind the Green Door′ (1972), the film which made Chambers famous, after being discovered by Craven-. All these cases ended up in a spiral of drugs and violence, which in the case of the Mitchel brothers, led to one brother murdering the other, and Chambers appearing one day dead at her home.

The mainstream success of these films was spectacular and it was partly the result of the comments they aroused, even on television - in shows such as the Johnny Carson show-. The expression ′deep throat′ was even used as the pseudonym given to the secret Watergate informant. This led to the coining of the terms ′porno chic′ and ′the golden age of porn′. It has nothing to do with the horror films which Cunningham and Craven started to make, beginning with ′The last house on the left′ (1971), a story of love and violence, inspired by Bergman′s classic, ′The Virgin Spring′. The difference is that the film by the son of a Swedish Lutheran pastor is written by a Christian, Ulla Jakobson, who ends the story with a miracle and a message of redemption.

As Zinoman says in his book on the generation that changed horror films in the 1970s, ′there is no such miracle. In a godless world without redemption, it includes no struggle with faith. Instead the senseless evil inspires just more senseless evil, adding up to a nihilism that invites no happy endings′, but creating ′moral ambiguity′. People who watch those films, looking for entertainment, discover that it is not easy to enjoy them without feeling guilty. In fact, they seem to be conceived to repel. According to Craven, ′revenge was evidence that we all have a savage side and there was nothing to learn from that but that violence begets more violence′.

THE ULTIMATE APOLOGETICS

If there are two recurrent themes in his career, they have got to be religion and family, which come together in films like ′Deadly Blessings′(1981) or ′The People Under the Stairs′ (1991). The author of ′A Nightmare on Elm Street′ (1984) insisted that the key to his success was an understanding that what Americans fear the most is guilt, pain and shame, and that these things are the reason for their nightmares. These are the ′disturbed dreams of a society′. If Freddy Krueger manages to upset us, twenty years after his murder at the hands of parents seeking revenge for his torturing and killing of their adolescent children, it is because the sins of the fathers are visited on the children, until the point of insomnia.

The most famous graduate of Wheaton College, along with Billy Graham, didn′t just have bad memories of his evangelical upbringing. In his last year of college, he was diagnosed with Guillain-Barré syndrome. He spent almost a year without being able to go to class and became very depressed. Speaking in an interview in 1997, he said that ′People I didn′t know came to visit, to pray for my recovery. To me, their thoughts and prayers represented the best side of Christianity. I′ll never forget that side of Wheaton College. Never.′.

Before he died, Francis Schaeffer carried out an in-depth and self-critical review of his own work on apologetics. He called it The Great Evangelical Disaster. In these notes he considers his fundamentalist background in the quest for ′sound doctrine′, which led to the creation of the Presbyterian denomination that sent him to Europe as a missionary. There, he came up against a faith crisis, which led him to open the L′Abri organization and to his writing about the God who is there and is not silent. In his meditations on John 17:20-23, he comes to the realization that it is through our love of others that the world will believe that Jesus is the Son of God. This is the ′final apologetic′, the only one that can wake us from our nightmares. 






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