Reseña

Tu hijo: ¿Cómo reaccionamos ante el sufrimiento de nuestros hijos?

Jaén, 15 de Junio de 2019. Los altibajos en nuestras relaciones familiares y laborales están a la orden del día. Todo parece pender de un hilo. Aún así la mayoría de nosotros pasamos por situaciones aparentemente estables en las que nos creemos capaces de dar lecciones de vida. ¿Pero cómo reaccionar cuando nosotros somos los que tenemos que tomar las decisiones? ¿Cómo mantener la calma observando por ejemplo el sufrimiento de los que más amamos?

Netflix acaba de estrenar la película “Tu hijo” (2018), dirigida por Miguel Ángel Vivas, director además de la película “Secuestrados” (2005) y varios capítulos de series como “Vivir sin permiso” y “La Casa de Papel”.

“Pienso honestamente que todo lo que he hecho como director me ha servido para ponerme delante de este proyecto, y por eso la he dirigido como si fuera mi primera película.”

Es el coguionista de la película junto a Alberto Marini y a lo largo de la película parece que nos va guiando a la pregunta ¿Qué habrías hecho tú ante esta situación?

Y es que en este largometraje conocemos a Jaime (José Coronado), un cirujano de éxito con mujer e hijos que juntos viven más o menos una vida estable y sin demasiados problemas económicos. A los pocos minutos de la película Jaime recibe la noticia de que su hijo Marcos (Pol Monen) ha recibido una brutal paliza que le ha dejado inconsciente.

La estabilidad es pasajera, todos somos vulnerables

¿Pero quién podía sospechar algo así cuando al principio todo parecía perfecto? Hasta ése momento Jaime disfruta de su trabajo, está orgulloso de un hijo con el que pasa menos tiempo del que le gustaría, mantiene una relación cordial con su esposa (Ana Wagener) y hasta parece buscar la manera de conocer mejor a su hija Sara (Asia Ortega).

La familia Jiménez parecía funcionar bien, probablemente como la de cualquiera de nosotros.

Y como Jaime, podemos confiar en la teórica estabilidad, convencernos creyendo que todo será perfecto y dedicarnos a compartir nuestra visión de la vida, una vida que estamos lejos de controlar. Lo notamos en una conversación entre Jaime y el padre de un niño que acaba de ser operado.

Estando en el hospital, esperando el café de la máquina para irse a casa, Jaime pregunta al padre del niño recién operado:

Jaime - ¿Por qué no se van a casa Juan? Su hijo está evolucionando bien. Si hubiera cualquier cambio nosotros le avisamos al móvil. Aquí no pueden hacer nada.
Juan - Gracias. ¿Usted tiene hijos? (Jaime asiente.)
Juan - Entonces sabe que eso es imposible, el no hacer nada.

Pero en ocasiones cuando menos lo esperamos, recibimos una noticia que lo cambia todo. Porque así es la vida, todo puede cambiar enseguida aunque nos creamos que lo tenemos todo bajo control. Y Jaime recibe la noticia de que están interviniendo a su propio hijo, que ha recibido una paliza a la salida de una discoteca.

En ése momento de poco valen los consejos. Jaime reacciona como probablemente lo haríamos muchos de nosotros: Intentando encontrar respuesta a preguntas sobre quién pudo atacar a su hijo y conocer el motivo, como único objetivo en la vida.

Y paralelamente, preguntando al entorno de su hijo Marcos, comienzan a notarse las carencias de una familia imperfecta, como podría ser cualquiera de las nuestras. Porque aunque en ocasiones las crisis unen, lo más habitual es que en las crisis se intensifiquen las carencias que tenemos en nuestras relaciones.

Cuando sucede la agresión, las escenas también se transforman

En esta nueva situación en la que Jaime comienza a buscar respuestas notamos un cambio también en las escenas. Si bien el comienzo de “Tu hijo” muestra planos generales donde vemos la cocina, el hospital y hasta una escena donde vemos corriendo a Jaime y su hijo Marcos cerca del Puente del Alamillo (Sevilla), en cuanto sucede la agresión a Marcos, las escenas se vuelven más oscuras, con planos cortos de cámara en hombro y añado además que hay un notable interés en transmitir a los espectadores que a Jaime conducir le hace pensar con más claridad. Así que en esta película encontrarás largas escenas en las que Jaime conduce por las calles de Sevilla escuchando la radio.

Por supuesto Jaime toma decisiones arriesgadas buscando la manera de saber quién dejó a su hijo en estado vegetativo. Está convencido de que nunca es suficiente esfuerzo cuando atacan a su hijo y llegado el punto, tendrá que hablar con quien haga falta y hacer algo, cueste lo que cueste.

¿Pero hay algo más que contar en esta historia? ¿Conseguirá Jaime descubrir todo lo que pasó aquella noche? Tendrás que descubrirlo como yo, viendo "Tu hijo" en Netflix o en alguna otra plataforma de series y películas. Porque no seré yo el que desvele el final.

El amor de un padre único

Jaime no puede abandonar a su hijo. Como cualquiera de nosotros intenta lo imposible para descubrir lo que sucedió aquella noche. ¿Por qué le tuvieron que dar una paliza? ¿A quién podía pedirle explicaciones? ¿La policía estaba haciendo lo suficiente? ¡Él tenía que entregarse completamente para conseguir respuestas y vengarse!

Tal vez tu y yo reaccionaríamos de manera similar, pero quiero hablarte de un padre único, alguien cuya forma de ser es totalmente diferente a lo que pudiéramos esperar.

Te estoy hablando de lo que Dios Padre hizo por amor a las personas. Tengo que reconocer que no lo entiendo. No entiendo el amor del Padre que decidió ver el sufrimiento de su propio Hijo, de Jesús y mantenerse al margen.

Porque Dios Padre podría haber fulminado a los que estaban, insultando, escupiendo y crucificando a su propio Hijo. Pero le abandonó. Y antes de que su Hijo muriese llegó a escuchar las palabras “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado?“

Porque Dios Padre sabía que la muerte de su Hijo era la única manera de reconciliarse con el ser humano que le desobedeció en el Edén, porque sólo la fe en Jesús como único Salvador podría servir para ofrecer la esperanza de restaurar una relación completamente rota.

Y Dios Padre no le evitó el dolor aún sabiendo que su Hijo era perfecto y no debía ocupar aquel lugar de sufrimiento. Pero su justicia debía cumplirse, solo alguien perfecto, solo su Hijo muriendo en aquella Cruz podía asumir el pecado que nos separa de Dios.

Este Padre completamente distinto al protagonista de “Tu hijo" me asombra con su forma de ser, ¿Cómo no amarle cuando nos dice: "He abandonado a mi propio Hijo para que pudieras reconciliarte conmigo?" ¿Cómo no amarle cuando prácticamente está gritando "¿Qué más tengo que hacer por ti?"

Abraham Sampedro
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Comentario de Lucía

"Muchas veces he pensado en cómo reaccionaría si le pasa algo a mis hijos, pero me he dado cuenta en varias situaciones que mi instinto de protección es muy difícil de controlar. Agradezco que Dios nos amara tanto como para no llegar a ese punto, aunque llegará en el juicio final, pero en el momento de la cruz Él vio nuestros corazones con ojos de misericordia y perdón." (2019-06-16 17:02:47)



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