Reseña

Los pensamientos que atormentaban a Philip K. Dick

¿Soy un ser humano o un androide, un robot programado para creer que es un ser humano?, y si es así, ¿cómo podría saber que soy humano?

Los pensamientos que atormentaban a Philip K. Dick

Modificado el 2020/06/13

Madrid, 13 de Junio de 2020. ¿Soy un ser humano o un androide, un robot programado para creer que es un ser humano?, y si es así, ¿cómo podría saber que soy humano? ¿Es la realidad una ilusión, un gran escenario informatizado, una simulación diseñada para hacernos vivir en un teatro mentiroso?, ¿y si los deja vú no son más que pequeños fallos en la programación informática de esta realidad que han puesto ante nuestros ojos? ¿Y si el Imperio Romano nunca desapareció y aún hoy sigue existiendo, alterando la realidad?, ¿y si en lugar de dos deidades gnósticas sólo existe una, la malvada, la cual rige de manera caprichosa nuestras vidas?





"En busca de Philip K. Dick" (Gigamesh, 2020) es el relato biográfico que Anne R. Dick (Anne Rubenstein) hace del escritor, de su notable talento, de su perturbadora y confusa personalidad, su interés por el cristianismo, y por último de su descenso a la locura. No creo que pretenda ser un relato imparcial ni del nivel de la excelente biografía de Emmanuel Carrere "Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos", el Philip K. Dick que encontramos en las páginas del libro de Anne Rubenstein es un hombre de familia, dedicado al cuidado de la casa, de sus dos hijastras, y alguien respetable que se viste bien para ir los Domingos a la iglesia.

Probablemente lo más interesante del libro son las referencias cruzadas entre las novelas que Philip K. Dick escribe el periodo en el que está con Anne y las pequeñas historias familiares. Sea las incursiones de Philip K. Dick en el taller de Anne haciendo pequeñas joyas y cómo introduce estos elementos en "El hombre en el castillo", o cómo las Barbies que compra para sus hijas inspiran la novela "The days of Perky Pat" en el que supervivientes de una guerra termonuclear no tienen otra ocupación que jugar con una serie de muñecas sospechosamente parecidas a las Barbies mientras están drogados, emulando así una vida lujosa de ensueño.

Philip K. Dick, como muchos escritores, toma pequeñas experiencias cotidianas para construir historias absolutamente geniales y demenciales. Una visita de un técnico reparador de lavadoras, o el Abraham Lincoln autómata que ve en Disney en un viaje con su familia inspiran la novela "Podemos reconstruir" en el que el primer androide consciente es precisamente el primer presidente de los EEUU, Abraham Lincoln, quien ofrece consejos amorosos al protagonista, enamorado de una mujer caprichosa, neurótica y fría, personaje este que es un estereotipo en las novelas de Philip K. Dick.

Sin embargo poco a poco Philip K. Dick experimenta un descenso a la locura, mezclado con un interés en el cristianismo y la metafísica, mezclados con sus visiones espantosas. Mientras la familia es bautizada en la iglesia episcopal y más tarde reciben la confirmación, Phil está más y más interesado en la teología, se hace muy amigo del pastor y pasan horas charlando de teología, pero en palabras de su esposa: "Entendía la idea del cristianismo perfectamente, pero no le funcionó; era incapaz de asimilarla. La distorsionó y la pervirtió".

La novela "Los tres estigmas de Palmer Eldritch" es un claro ejemplo de esa búsqueda espiritual inspirada en su interés espiritual y en una visión de una cara en el cielo con dientes de acero y ojos hundidos en metal. En la novela se reinterpreta el cristianismo, la comunión no es más que un antiguo rito en el que se comparte un alucinógeno que expande la conciencia, y que ahora se llama Chew-Zi, comercializado con el slogan "Dios promete la vida eterna, nosotros la damos", bajo esta alucinación Eldritch se presenta como un dios malvado, intrigante, y esto coincide con la teología que Philip K. Dick está forjando en su mente enferma y atiborrada de drogas y medicamentos que consume como caramelos.

En los últimos años Philip K. Dick experimenta una serie de visiones que le marcan hasta el fin de sus días. Un día estaba tan enfermo que pidió a su farmacia que le trajera una serie de medicamentos, la chica que se los acercó llevaba un colgante con el signo del pez, al inclinarse este símbolo captó la luz y Philip K. Dick tuvo un recuerdo de una vida pasada, en la que vivió como cristiano bajo la persecución. Las visiones y flash del pasado no terminan. Un día "supo" que el llanto de su hijo pequeño se debía a una peligrosa hernia, a pesar de las reticencias de su esposa llevan al niño al médico y el diagnóstico es exactamente el que Phil había recibido en visión, el doctor le aseguró que de no haber actuado con rapidez el niño hubiera muerto. Un rayo de luz rosa le despierta en mitad de la noche, una fuente divina de conocimiento al que él llama SIVAINVI, el acrónimo de "Sistema de Vasta Inteligencia Viva", en el que después basa su novela homónima. Todas estas experiencias están ilustradas en el cómic que el popular R. Crumb hizo sobre este escritor.

Philip K. Dick pasa las noches consultando los tomos de la Enciclopedia Británica y escribiendo de manera febril todas sus experiencias, adentrándose en el significado espiritual de las mismas, a estos diarios los llamará "Exégesis" donde teoriza sobre el origen de sus experiencias y el significado de las mismas. Cree que el espíritu de ELOÍ viene sobre él, aunque en sus novelas explica que SIVAINVI es un satélite en órbita que manipula malignamente la historia humana. Sus sesiones de escritura nocturna son tan frenéticas que en una sola noche llegó a escribir 150 páginas.

La muerte prematura de Philip K. Dick a los 53 años, víctima de un derrame cerebral ocurre meses antes del estreno de Blade Runner, inspirada en su relato "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?". Su vida fue una vida atormentada, se culpaba de la muerte de su hermana gemela y buscaba un sentido más allá de la realidad, ya que esta, no le bastaba para darle sentido a su vida.

Finalmente Philip K. Dick cuestiona la realidad, aunque afirma la realidad de sus experiencias. Cree en Dios, pero no en el Dios del cristianismo, ni siquiera en el dios gnóstico. El dios en el que cree es el Samael gnóstico, una deidad malvada. Cuando Philip K. Dick intenta buscar sentido por sí mismo acierta y se equivoca a la vez, acierta porque el sentido de todo está más allá de nosotros mismos, y se equivoca porque confía en su capacidad de encontrar ese sentido. Es cierto que hay un Dios, y es cierto que nuestra rebeldía ante Él no ha traído más que miseria y dolor a nuestra existencia, pero es Él Quien ha querido traernos de vuelta a casa, ha querido además levantarnos de la tiranía de lo intrascendente y llamarnos a un tipo de vida muy superior, una vida en la que Dios comparte con nosotros sus pensamientos y nos involucra en una relación familiar con Él mismo.

En una conferencia a la que fue invitado en una convención de Ciencia ficción Metz, Francia, Philip K. Dick dijo: En el Antiguo Testamento existe un pasaje fascinante en el cual Dios dice: «Puesto que modelo un nuevo paraíso y una nueva tierra, donde el recuerdo de las cosas desaparecidas no entrará en el espíritu y no turbara los corazones». Cuando releo este pasaje, me digo: creo conocer un gran secreto. Cuando el trabajo de restauración estará terminado, no nos acordaremos de las tiranías, de la cruel barbarie de la Tierra donde habitamos; puesto que el texto dice que nos será dado el olvido. Y si «nuestro corazón no debe ser turbado», es que el inmenso depósito del sufrimiento, del pesar y de la pérdida será borrado de nuestro interior como si jamás hubiera existido.

Philip K. Dick intuye algo "real" que tiene un eco que puede oír en lo cotidiano. Un gran secreto, hay un Dios, el mal será deshecho. C.S. Lewis decía que aquellos cuentos de hadas, de reyes legítimos que volvían para gobernar le habían preparado para el cristianismo. Nuestro problema es que nuestro talento para construir ídolos, filosofías y religiones ajenas nos enturbian la mente y nos impiden ver que Jesús es el rey que ya llegó, que el reino ya comenzó y que la historia de la humanidad se dirige a un desenlace épico en el que el bondadoso y justo Dios no sólo devolverá el orden original, sino que la gloria de la nueva creación eclipsará el paraíso perdido.

Escrito en Madrid por el () . Hasta el día de hoy esta página ha tenido 597 visitas y 1 comentarios.





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Comentario de Freddy Rodríguez

"Muy buena la conclusión. Dios te bendiga hermano. " (2020-06-14 01:57:53)



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