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Estudio

Entrevista con Olga Iglesias Serrano y sus recuerdos sobre el rock en Algeciras y Madrid

El rock definitivamente no es cosa de tíos, la iglesia no es tan enemiga del arte como se suele creer y definitivamente hay vida más allá de las grandes ciudades

Entrevista con Olga Iglesias Serrano y sus recuerdos sobre el rock en Algeciras y Madrid

Modificado el 2020/12/06

El rock sabemos que lo inventó una mujer negra y religiosa con el nombre de Rosetta Tharpe, mientras hacía giras por las hostiles zonas rurales de los Estados Unidos de América. Olga Iglesias Serrano es también una destructora de mitos y prejuicios así que hoy hablamos con ella sobre la escena cultural en Algeciras, el sexismo en el heavy metal de los 80 y otras odiseas de la escena rockera de Madrid. El rock definitivamente no es cosa de tíos, la iglesia no es tan enemiga del arte como se suele creer y definitivamente hay vida más allá de las grandes ciudades.






Madrid cayó en manos de las tropas de Napoleón el 23 de marzo de 1808. Moscú también caerá poco después en las manos del mismo enemigo. Unos doscientos diputados y otros miles de ciudadanos de toda la Península Ibérica se fueron escondiendo detrás de las murallas de la pequeña ciudad andaluza de Cádiz. Tenían la intención de escribir allí un ambicioso documento que uniese a todos los españoles contra la opresión del absolutismo, una constitución que es de hecho todavía hoy la base de la modernidad también en Latinoamérica.

Durante dos años sin embargo aquellas personas sólo tenían una dudable esperanza y un cielo ciértamente cubierto con bombas de obuses que caían en periodos de hasta quince minutos sobre la población civil. Las mujeres fueron clave en esta revolución y en algunos contextos dejaban de ser vistas como simples recursos del hogar para ser ejemplos de valor en el campo de batalla. Los ingleses liderados por el general Thomas Graham ayudaban desde la cercana base militar de Gibraltar a las tropas españolas no sólo con soldados sino también con whisky, la exótica bebida que los lugareños reconocerán después como “guichy”.

Gibraltar de hecho seguirá siendo la puerta de atrás por la que la modernidad seguirá colándose sin permiso en este país dominado entonces por la Santa Inquisición y luego por el generalísimo Francisco Franco. La oposición a la dominación del totalitarismo se importará desde Gibraltar primero en forma de ideas transgresoras como las del Protestantismo, pero luego también en forma de cultura y melodías como las de The Beatles.

[Esta es la transcripción de la entrevista en video, donde se incluyen imágenes adicionales.]

"Que no se asuste nadie si quiere hacer lo mismo, ¡que hay mundo más allá de Madrid y Barcelona!

Naciste en Algeciras en 1970 ¿verdad?

El 13 de septiembre de 1970.

¿Te parece eso el Paleolítico?

Sí ya sabes tú que yo uso esa palabra. [Risas] Hombre la verdad es que mirando atrás una se sorprende de que hayan pasado ya cincuenta años y sí que me parece lejano la verdad.

Creo que no se ha escrito suficiente sobre la influencia que tenían las bases militares americanas e inglesas en el desarrollo cultural de España. Algeciras estaba especialmente rodeada por Rota, Morón y Gibraltar - y cuando acaba la Guerra Civil hay allí bastante actividad cultural diseñada para los soldados por medio de bares, emisoras o tiendas pero claro muchos de los jóvenes de la zona son impactados y emigran a Madrid. ¿Lo percibiste tú también así?

Yo creo que en esta zona más que las bases militares influenció Gibraltar que está muy cerca pero también porque el arte aquí sale hasta de debajo de las piedras la verdad.

¿Te refieres al flamenco?

El flamenco sobre todo pero también había muchísimo pop, había grupos punk y también rockeros. No sé había mucha música y aquí surgió un gran grupo de personas a las que le gustaban las nuevas tendencias del rock, desde las más suaves hasta las más fuertes. Teníamos a grupos como Maniac, Brutal Thin o Shalom. A ellos nos fuimos acoplando otros también, yo de hecho entré en la música por mi hermano (Daniel Iglesias de Maniac) que empezó a enseñarme ya entonces.

Se suele creer que la iglesia reprime a los artistas y aunque algunos exaltados podrían dar esa impresión, los resultados hablan justo de todo lo contrario. Sister Rosetta Tharpe, James Brown o Aretha Franklin aprendieron a cantar en la iglesia pero también los vocalistas de AC/DC, Guns N Roses o incluso Barón Rojo. Fue tu caso también ¿verdad?

Sí yo soy digamos de la tercera generación de creyentes, porque mi abuelo conoció a Dios después de la Guerra Civil. Pasaba un día de Semana Santa por al lado de una iglesia y como vió que la celebración era tan diferente, sin imágenes y se centraba realmente en la historia de la muerte de Jesús, pues le llamó muchísimo la atención y se quedó. Le dieron una copia de la Biblia, empezó a leerla y a partir de ahí pues ese hombre comenzó a creer en un Dios vivo. Entonces mi madre digamos que fue la segunda generación y yo luego la tercera. Y ¿cómo se vive eso con 16 años? Pues muy mal. Porque no encajas por ningún lado. No había además otros músicos en mi familia aparte de mi hermano así que éramos las ovejitas negras y bueno se hizo un poco cuesta arriba. Porque no encajábamos en el mundo digamos de fe pero tampoco éramos comprendidos fuera en él.

Sin embargo has dicho a otro medio que aprendiste a cantar de pequeña, entiendo que en la escuela pero también en la iglesia ¿no?

Sí, antes de cumplir los dieciséis años, desde que tengo uso de razón estaba cantando y tocando diferentes instrumentos en la iglesia. Luego además teníamos las fiestas de Navidad en las que montábamos una que no veas. Era como el final de todo un año de trabajo con vestuarios para el teatro y la música. La música era el pan diario, cantábamos muchísimo y de hecho yo creo que mi amor a la música surge de ese entorno. También en los campamentos donde yo estaba tocando la guitarra con trece años, porque era un contexto que te daba muchas facilidades a ese nivel.

"La música era el pan diario, cantábamos muchísimo y de hecho yo creo que mi amor a la música surge de ese entorno"

En mi barrio en esta misma época no había mucho dónde elegir para encontrar amigos. O te hacías amigo del flamenco o te hacías amigo del heavy metal. Y cruzar esos límites podía ser peligroso. ¿Fue ese un caso parecido al tuyo? ¿La relación con el flamenco era hostil o no entonces?

El flamenco no estaba muy bien visto, donde yo me movía se veía como algo demasiado folklórico. Sé que en otras ciudades como Jerez, Utrera o Sevilla sí se integró con normalidad pero nuestra congregación tenía a líderes de Valladolid y Suiza a los que el flamenco no les encajaba. A mi particularmente no me gustó el flamenco hasta que lo vi en directo y la verdad me puso los vellos de punta, ya que entendemos que es al final nuestra propia música. El flamenco para nosotros es como el jazz para alguien de Nueva Orleans, te puede gustar o no pero tiene un peso brutal porque son tus raíces.

¿Cómo era el ambiente del Rockservatorio en 1988-1989?

Yo llegué a Madrid desde Algeciras con cierta inocencia, interesada más bien en los discos de mis guitarristas favoritos. Un amigo que se llama Juan Tamayo del grupo Shalom me dio algunas clases pero necesitaba depurar mi técnica y fue cuando descubrí el Rockservatorio. Y ¿cómo era? Pues me tocó como profesor un músico excelente que se llama Jaume Pla y era genial porque te enseñaban ya aquello que querías aprender en particular. No tenías porqué pasar por el Conservatorio cuando lo que querías era aprender rock y además hacías amigos y tenían a grandes artistas cerca como por ejemplo a los músicos de Barón Rojo, Niagara, Sangre Azul,... que te ayudaban a disfrutar realmente de lo que era el mundo del rock.

¿Cómo llegas a entrar en contacto con la segunda vocalista de Santa? ¿con Leonor Marchesi?

Pues yo creo que fue mi profesor, que me la presentó en 1989. Ella me dijo que estaba interesada en formar su propio grupo, no necesariamente de chicas pero sí un grupo donde ella no fuera la única chica. Fue una relación que no duró mucho tiempo pero empezó así la verdad.

"Si eso no es machismo pues entonces no sé qué es machismo pero en cualquier caso había una presión"

¿Has oído hablar del reciente proyecto “Ellas son eléctricas”? Está poniendo en los titulares esa época y para ello han estado buscando a muchas de las mujeres que la protagonizaron - mujeres que literalmente habían desaparecido. Bueno Azucena en realidad ya ha muerto. Están poniendo otra vez sobre la mesa el tema del machismo en el rock. ¿Tienes recuerdos de sufrir del machismo de manera particular en este mundo del rock?

Mi experiencia en Algeciras fue muy diferente a la que tuve en Madrid. Algeciras era una ciudad pequeña y todos éramos amigos así que no observé ese machismo. Si había alguna reacción especial, era de alegría al saber que había también chicas tocando la guitarra. En Madrid sin embargo lo que yo viví es que la mujer era como el adorno de una foto, una “mujer florero” que estaba allí al lado de la estrella del rock. Y claro algunos cuando veían que eras capaz de ser algo más que una “mujer florero” pues la verdad es que no les gustaba y no eras muy bienvenida. Y si seguías intentándolo salía el tema sexual. Si entrabas por ahí bien, pero si no querías entrar por el tema sexual pues a lo mejor te quedabas fuera. Si eso no es machismo pues entonces no sé qué es machismo pero en cualquier caso había una presión. De hecho en el tema de la estética, cuando me pidieron que saliera en el poster de la revista Heavy Rock me obligaron a que me buscara una ropa muy específica. Yo era más de vestir hippie, no vestía ni mucho menos de cuero o marcando, pero me dijeron que no podía salir así en el poster así que tuve que buscar a una amiga que me dejara ropa y hacer las fotos otro día. Ahora que veo las fotos veo que la cara de mosqueo que tenía era muy grande [RISAS].

La estética satanista en particular de la que se aprovecharon tanto Azucena como Leonor sigue llamando la atención por el sexismo. Tengo aquí por ejemplo la revista Metal Hammer de mayo de 1988 donde Bruce Dickinson de Iron Maiden está posando rodeado de mujeres desnudas como si fuesen literalmente jamones. Lo comentábamos el otro día en el festival de cine de terror de Sang Cugat, donde presentaron “An American Satan” (Aram Garriga, 2018). En este reciente documental los hombres todavía siguen vistiendo con capas negras y las mujeres necesariamente se exponen desnudas. ¿Cómo veías tú todo esos énfasis estéticos?

En aquella época yo no me fijaba demasiado en ese tema. Ya me habían machacado bastante con el tema del peligro que el rock tenía debido a esa estética satanista. ¿Tenía que dejar mi fe para tocar rock? Era una especie de encrucijada que yo ya había solucionado a mi manera, enfocándome en guitarristas como Joe Satriani, Yngwie Malmsteen o Van Halen que no utilizaban esa línea y no suponían para mí ningún conflicto interno.

De hecho algunas de las canciones más conocidas de esta época son “The Messiah Will Come” de Gary Moore y otra titulada “For the Love of God” de Steve Vai.

Sí, es verdad.

"Ya me habían machacado bastante con el tema de esa estética satanista, ¿tenía que dejar mi fe para tocar rock?"

Adolfo Rivero es un guitarrista y productor muy prestigioso en el entorno de las músicas del mundo, ¿qué pensabas que podría aportar a tu carrera cuando acudes a él en 1990?

Un amigo me lo recomendó. Adolfo era un tío muy gracioso y a sus clases me tenía que llevar una grabadora porque lo suyo era un no parar de hablar. Era un torrente de conocimiento que me dejaba fuera de combate.

Había una comunidad de artistas cristianos realmente activa en torno a sus estudios allí en Daganzo, ¿llegaste a involucrarte más allá de las clases de armonía de guitarra?

No. Yo sólo iba a sus clases. Él nos hablaba de sus proyectos allí con otros músicos como Kenneth Nash. Más tarde llegó también David Bea a quien no tuve el gusto de conocer. Adolfo lo utilizaba como ejemplo de alumno super-aventajado todo el rato y de hecho creo que se lo llevó de gira por Estados Unidos. Y bueno es que es verdad, David Bea tiene un conocimiento brutal sobre la música. También tengo que decir que Adolfo me dio un par de bofetadas con cariño y respeto [RISAS].

¿Ah sí? ¿Por ejemplo?

Por ejemplo, un día le dije que yo quería grabar un disco con un grupo y unas canciones que tenía utilizando una combinación de guitarras eléctricas y acústicas. Entonces él dijo: “¡¿Eso?! Eso es una horterada… ¿Eso?” Y bueno al poco tiempo ya sabes que han salido muchísimos grupos usando ese formato pero él estaba metido en sus propias historias. Otro día lo que me dijo es que yo era muy mayor. Yo tenía 23 años pero ya era muy mayor para hacer un disco.

¿Cómo? Quizás lo que quería decir es que ya tenías una idea demasiado formada de lo que querías.

Sí claro que tenía mi propia opinión y por eso pasé de él. Teníamos nuestras charlas pero siempre con respeto por supuesto.

"Claro que tenía mi propia opinión y por eso pasé de él"

Durante la década de los 90 prácticamente los dedicas a estudiar guitarra clásica en el Conservatorio Ferraz ¿verdad? Fue quizás para tener una formación más elemental o básica?

No. Aquello fue más una cuestión de futuro ya que después de haberlo intentado en el rock dudaba de que como mujer pudiera tener demasiadas posibilidades. Si en mi carrera yo era la única mujer de cada cien hombres y además las mujeres teníamos tantas presiones añadidas no me salían las cuentas. Quería tener un plan alternativo por si no me salía bien la carrera en el rock. No es que me interese la formación clásica y de hecho no recuerdo haberme aburrido tanto pero es una formación que ya puedo llevar en mi mochila.

A partir del año 2000 sigues estudiando infinidad de cursos de bajo, jazz, blues, respiración. Vuelves también a dar clases de guitarra de otro guitarrista de rock como Richie García en Ritmo y Compás si no me equivoco.

Vuelvo esta vez a Ritmo y Compás porque a mi lo que me gusta es el rock y tuve un profesor excelente entonces. Había además muchísimas jams y trasiego de grupos a los que de alguna forma nos unimos mi hermano y yo con el nombre de INFRABLUE.

Entras también entonces en Communitas International ¿Cuáles son las actividades que te ocupan estando ahí?

No. Hace sólo cinco años que estoy en Communitas International. Lo que empecé a hacer a partir de esa fecha es grabar un disco que todavía no he acabado. Son canciones de un proyecto personal basado en temas que tocábamos durante más de un año en garitos de Madrid como Honky Tonk, Clamores, Garibaldi, Libertad, Búho Real, Café la Palma, los sitios donde podías entonces rodar y trabajar más sobre las canciones. Lo hice con Alexis García, Jorge García y Huma, que eran entonces músicos de Ella Baila Sola, Hevia o Hombres G que estaban realmente buscando también trabajar en un proyecto más personal en el que pudieran sentirse más libres.

No hemos tenido el gusto de escucharlas a pesar de que las hemos buscado a conciencia en Internet. ¿Cuáles son los artistas que te inspiran más en la nueva etapa como cantautora? Cuáles son las canciones que tú dirías, “vaya tela, esa tendría que haberla compuesto yo”.

Más que de canciones te puedo hablar de grupos como por ejemplo Van Halen. Lamenté mucho la muerte de Eddie ya que me transportó a épocas donde su música sonaba todos los días en mi casa. Perdí algo que es en un sentido parte de mi. Me gusta mucho U2 y también muchas cantantes canadienses como Jonatha Brooke, Fiona Apple o Alanis Morissette que experimentan y me aportan siempre nuevas ideas en algún momento de la vida. Y por supuesto también músicos más comerciales como Prince, Michael Jackson o Elton John.

"Melou Cotton hemos estado tres años sin parar y ha sido maravilloso"

¿Tienes algún recuerdo especialmente memorable en alguna de las salas de Madrid?

Por ejemplo, me acuerdo de una vez que tocamos en la sala Garibaldi que está en la zona de Ópera y mientras montábamos entró un grupo de unas treinta personas. Eran personas especiales y tenían muchos de ellos sus propias sillas de ruedas que usaron para ponerse muy cerca del escenario. Y claro como eran tantos y había tan poco espacio para nosotros era como muy intimidatorio, al menos hasta que para nuestra sorpresa, al empezar a tocar, todos empezaron a llorar y comentar en voz alta: “Oh, ¡qué bonito!”, “Mira ¡qué bien lo hacen!”. Lo hacían así a corazón abierto mientras nosotros tocábamos y estábamos impresionados la verdad. En contraste con esa experiencia me acuerdo también de otra actuación esta vez en la sala Canciller. Que fue prácticamente la opuesta. Leonor Marchesi había dejado Santa y se presentaba en público usando como músicos a mi y a la banda Hamlet. Estaba tocando mi correspondiente solo de guitarra cuando se oyó un grito de alguien entre el público diciendo: “¡Tía vete a tu casa a fregar platos!” [RISAS] Así que le dije: “¡So pringao! ¡Pues yo estoy aquí arriba y tú ahí abajo!”

Hasta la llegada del COVID-19 estabas muy activa haciendo actuaciones con agrupaciones pequeñas del área de Andalucía como Salitre Jazz Band ¿cómo ha sido esa experiencia?

Pues sí regresé a esta zona hace cinco años y por cierto, que no se asuste nadie si quiere hacer lo mismo, ¡que hay mundo más allá de Madrid y Barcelona! Cuando me vine todo el mundo me decía que aquí no habría nada pero la realidad que me he encontrado es una actividad cultural muy bonita y muy cercana a las personas. Salitre Jazz Band éramos seis. Me llamaron y como éramos tantos y los sitios son al final tan pequeños hemos formado también un dúo el saxofonista y yo con el nombre de Melou Cotton. Y hemos estado tres años sin parar, una cosa maravillosa. La pandemia sin embargo irrumpió cuando había empezado un nuevo proyecto con el guitarrista Eneko Alberdi y el contrabajista Rafa Sibajas. Nos estaban empezando a contratar pero mira llevo sin tocar desde el 14 de febrero. ¿Y qué haces cómo músico con cincuenta años? ¿aprender un nuevo empleo? Si no hay trabajo para nadie. Lo bueno es que esta situación ha puesto de relieve la precariedad que sufrimos en este sector los músicos. Si de esta aprendemos todos, tanto las autoridades como los músicos, a hacer las cosas de otra manera pues podría merecer la pena.

Hay una vía alternativa que pareces haber encontrado tú en la artesanía, ¿cómo la desarrollas tú ahora en Algeciras?

Para mi, la idea de volver a Algeciras era una iniciativa para tener a la gente más cerca tanto a nivel físico, emocional y espiritual, ya que no todo es trabajar y ganar dinero. La artesanía me permite tener a la gente cerca, escucharla y ayudarla. No puedes ayudar a la gente si estás todo el día preocupado en el trabajo. Ahora estamos todos más deseosos de estar en comunidad y somos más conscientes de nuestra fragilidad. Y para mi siendo artista es más fácil ser flexible en el formato de mis creaciones.

"Somos seres comunitarios, necesitamos el roce de las personas y el arte ayuda mucho a eso"

No tienes una tienda en ETSY pero tienes vías alternativas. Me hablabas el otro día de una costumbre que tenéis allí de ¿vender la artesanía en los jardines de vuestras casas?

Sí. No es la idea de un mercadillo sino de algo más privado. Ahora eso es más complicado de hacer pero lo que se hace por aquí es quedar en un jardín o un área más o menos común para tomar unas tapas y beber algo de cerveza mientras suena algo de música en directo. Y te queda una tarde estupenda.

Por supuesto y además te puedes llevar un posavasos del concierto o unas cortinas artesanales para casa, en vez de una camiseta, ahora que la audiencia tiene más poder adquisitivo ¿no?

Sí pero también puedes ser un músico y puedes vender los discos o incluso encontrar a un dibujante que te ayude a hacer la portada del disco naturalmente y ayudarse los unos a los otros.

Para muchos jóvenes no hay vida más allá de sus móviles, ¿cómo crees que puede ayudar la artesanía en nuestro tiempo?

Yo entiendo perfectamente que es muy difícil desprenderse del móvil ya que es una fuente inagotable de conocimiento pero tener un grupo de amigos para compartir experiencias es algo que no puede darte una pantalla. Las relaciones no son iguales y se pierde la convivencia con las personas. Somos seres comunitarios y necesitamos el roce de las personas. Y el arte ayuda mucho a eso. Si como decías realmente tenéis interés en oír mi música lo primero que tenéis que hacer es llamarme para dar un concierto, pero bueno aparte podéis seguir la página webariatolproducciones.com que es donde se está terminando la producción de ese disco del que os he hablado y que se titulará "Pequeño Paraíso". En cuanto termine el confinamiento saldremos volando para presentarlo incluso con un vídeo si hace falta.

Lo esperamos con mucho gusto, ¡gracias Olga!

"Cuando me pidieron que saliera en el poster de la revista Heavy Rock me obligaron a que me buscara una ropa muy específica y no podía estar más mosqueada en la foto final"

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