Reseña

Mother! La pugna entre el poder y la Tierra

Darren Aronofsky nos invita a reflexionar sobre nuestro papel como ciudadanos o habitantes de la Tierra con esta inquietante película titulada "Madre" (2017)

Mother! La pugna entre el poder y la Tierra

Modificado el 2020/05/27

Cali, 27 de Mayo de 2020. El cineasta Darren Aronofsky nos invita a reflexionar sobre nuestro papel como ciudadanos o habitantes de la Tierra con esta hostil mezcla de simbolismo y suspense titulada “Madre”. El escenario bellamente ornamentado que caracteriza al creador de “Réquiem por un sueño” hace fácil al espectador disfrutar de dos horas de terroríficas alegorías bíblicas.





Una mujer arde en llamas, al fondo, la escena angustiante, el incendio de una casa ajena al espectador. De entre las cenizas resurge la esperanza, un pequeño diamante. Amanece y se observa a otra mujer, en cama, rodeada de un paisaje casi paradisiaco. Una pareja se ha formado, y la casa comienza a restaurarse. ¿Una nueva víctima, un ciclo recomienza, una vida que será sacrificada o destruida? Así inician los casi 121 minutos de este filme, donde se entremezcla simbolismo, surrealismo, terror, suspenso y luchas constantes.

Aronofsky conmueve; o es odiado, o es amado, no se le puede delimitar entre medios. Su cine que juega con el género, pasa a ser desgarrador, surrealista, simbólico y se mueve entre el terror, el horror, la tragedia y la moraleja. Expone los límites y la naturaleza del carácter del ser humano y nos embarca en dilemas morales complejos que cuestiona la sociedad en que habitamos y construimos.

Una pareja felizmente casada

Madre, uno de sus últimos filmes, que además de contar con un elenco de categoría y un escenario bellamente ornamentado, es un recordatorio de lo inquietante que puede llegar a ser disfrutar de las películas del norteamericano. Aronofsky imprime un carácter perturbador a su vasta lista de películas y éxitos como “Cisne Negro”, “Noé” o “Pi”, “Réquiem por un sueño”, entre otras. En ellas aborda problemáticas tan actuales que es innegable que pasen desapercibidas, y que tratan las cicatrices, huellas y vacíos que tiene el ser humano, por cierto imposibles de ocultar. Y es que esta es una de las grandes bellezas del cine de Aronofsky, revela sin pudor.

Estrenada en el 2017, nos cuenta la historia de una pareja felizmente casada, que comienzan a presentar cambios en su relación y ambos saben que algo no está bien. Dos protagonistas, sin nombre, un poeta interpretado por Javier Bardem, pasivo (o compasivo), con cierta dosis de narcisismo en su carácter, con un objetivo: escribir su gran obra, encontrar su inspiración. Pero esta tarea no resulta tan fácil, solamente hasta que llega el primer hombre visitante a su casa es que comienza su aparente búsqueda inspiradora. Al ser invadido por otros visitantes, encuentra su enfoque, y alude a la idea de que todos son bienvenidos. Su pareja (Jennifer Lawrence), por el contrario es paciente, prudente, silenciosa y pensativa, pero ante la llegada de los visitantes interpretados por Michelle Pfeiffer y Ed Harris, se muestra reacia, inquieta y angustiada, su casa está en peligro.

Madre trata temas tan complejos y diversos, que han arrojado una ilimitada cantidad de teorías y versiones. Pero, lo que más llama la atención es la cantidad de símbolos y alegorías bíblicas que se presentan continuamente: la vida, el pecado, la muerte, el poder, la ambición, la guerra, los dioses, la religión y el sacrificio son algunos de los que se pueden explorar.

¿Administradores o expropiadores?

La trama crea una tensión constante en todo el filme, dando giros insospechados, como es recurrente en el cineasta, entonces, surgen muchas preguntas: ¿somos administradores, visitantes, ocupadores o expropiadores? ¿Somos ambiciosos, insaciables? ¿Es esa la naturaleza del ser humano? ¿somos narcisistas? ¿buscamos solamente el bien propio, el beneficio, la adulación? ¿nos importa más poseer que cuidar? En fin, un sinnúmero de preguntas con detalles que no pasan desapercibidas para el ávido espectador, y es que Aronofsky es experto en los detalles, y como se mencionó anteriormente, el filme cuenta con claras referencias bíblicas que por momentos desesperan, es religión expresada en arte, un grito de impotencia ante el caos que somos, el caos que construimos y deconstruimos.

Si bien, la pareja al recibir la visita insospechada de las personas, experimentan diversas reacciones, y la película permite leer estas reacciones, mostrando finalmente el carácter en cada uno de ellos; por un lado, el poeta agradecido y necesitado de la recepción de los invitados, los abraza e invita a festejar siempre; y, la mujer, desesperada, impaciente, que termina siendo la gran protagonista; en ella se puede rastrear un agonizante silencio de la realidad de la mujer en la sociedad, la iglesia, la política, la familia, y un amplio etcétera, y es que a pesar de los muchos “avances” en materia de equidad y dignificación, aún el camino es largo y sufriente; por esto, como lo mencionan varias teólogas de la liberación feminista, la mujer es doblemente oprimida, por su condición social y su sexo. Concretamente, esta es una de las lecturas que se rastrean en la película Madre, y su voz débil, imperceptible, burlada y apagada por lo demás es tan real y palpable, que genera impotencia, pero, solamente un grito de agonía logra escucharse en medio del caos.

Ahora, como el mismo director lo ha expresado, su único fin al presentar esta película es generar una conversación entorno a la insaciabilidad del ser humano, el poder, y cómo expropiamos nuestra casa, además, busca que el misterio atrape y perturbe a la gente, y que goce de experiencias quien la ve. ¡Tarea bien hecha!

La lectura ecológica y el cuidado de la Tierra

También, de las grandes lecciones es la reflexión sobre nosotros y una lectura ecológica sobre el papel del ser humano como invasor y expropiador. Y esta preocupación por la madre tierra, el lugar que habitamos no es reciente. Muchas civilizaciones han entendido que la madre es el corazón, el diamante del hogar, la madre de todos, nuestra madre es el planeta Tierra, que la invadimos, la perforamos, la quemamos y contaminamos con falta de respeto y superpoblación, como dirá Aronofsky. Hoy más que nunca nos burlamos de ella y de su potencial tratándola como ser casi estéril e invisible.

Y por esto, el poder ciega, la tierra a conquistar es el expolio, tejemos dioses para cohabitar-nos, el gran poeta y sus invitados pueden representar esa necesidad de tener un lugar, un espacio, de pertenecer y apropiarnos. Ese espacio, termina siendo la casa, la madre, en este espacio arrasamos con la naturaleza de lo construido, violentamos la casa que visitamos, somos visitantes expropiadores, buscadores insatisfechos, sin compasión.

Varias de las teorías apuntan que el poeta interpretado por Bardem representa la figura de un narcisista, encaprichado con su ego. Obsesionado con sus seguidores y la búsqueda de su gran obra. En ese afán cosifica a la madre y a los demás para obtener lo que finalmente lo llena, que es su ego. Y este ego, este deseo “divino”, de ser superior, es una necesidad que persigue a la humanidad constantemente. Persigue hasta el punto que la serpiente logró develar que los dos habitantes del Edén querían ser como dios. En esta búsqueda acabamos utilizando a los demás en beneficio personal.

Otras interpretaciones ven en el personaje del poeta una figura de un Dios pasivo, compasivo, que ama a sus invitados, por encima de la madre, y que los invita a su “casa”, sin distinción de raza, sexo, género o condición social, todos son bienvenidos, todos, pero uno se debe sacrificar.

Finalmente, aunque la película genera múltiples desenlaces e interpretaciones, la que se puede entrever es la reflexión ecológica como ha dicho el cineasta. Jesús en sus bienaventuranzas advirtió que “benditos los que son humildes porque heredarán la tierra”. Con gran razón lo dijo, Jesús conocía el corazón de los humanos. Él sabe que el poder seduce, ciega, sofoca y vacía la conciencia de los que acuden a ella. Y es que el poder como la ambición es un círculo que jamás se detiene, un círculo que no descansa y es insaciable. Pero, esta madre, nuestra casa común, no entiende de jerarquías, opulencia o ambición, ella es solitaria, estéril y sufriente. El propio apóstol Pablo en su epístola a los Romanos se refiere a la naturaleza como una madre con dolores de parto.

La película Madre nos muestra como expropiadores, que necesitamos de una lectura ecológica para aplicar lo que Dios nos invita en Génesis 1:28- 31; 2:15. Cuidar la Tierra, nuestra casa común como se entiende en la cosmología indígena americana. Y la tarea no es en vano, hoy vemos las consecuencias de un mundo contaminado y plagado por la ambición y el poder. Afrontamos los resultados con aislamiento, evitando el contacto con el otro, con el prójimo. Madre es en definitiva un filme en sintonía con el presente, que cuestiona y nos invita a reflexionar sobre nuestro papel como ciudadanos o habitantes de esta nuestra Tierra.

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