La Teoría del Todo: Amor y física

Madrid, 09 de febrero de 2015. Finalmente, sólo hay dos formas de ver el universo: o bien es resultado de un accidente, producido por un azar impersonal, o nace de una relación de amor, que nos revela a un Dios personal. La búsqueda de la explicación de la realidad que hay detrás de todo, ha llenado la vida de Stephen Hawking. "¿Qué adora un cosmólogo?", le pregunta el personaje de su esposa (Felicity Jones) en "La teoría del todo", a su futuro esposo. "En una sola y unificadora ecuación, que explique todo el universo", le contesta Eddie Redmayne, cuando el científico no tenía todavía la voz digital, que conocemos ahora.

La preciosa película que ha dirigido James Marsh -autor de dos maravillosos documentales, ""Man On Wire"" y ""Proyecto Nim""-, cuenta con extraordinaria sensibilidad el papel de la fe y la enfermedad, en el matrimonio de Hawking. No rehúye aspectos oscuros, pero los sugiere con delicadeza. La interpretación de Redmayne es espectacular. Y Jones se muestra aún más encantadora que haciendo de amor secreto de Dickens, en ""La mujer invisible"".

"La teoría del todo" no es una película acerca de la ciencia, sino sobre la fragilidad de la vida. Al tratar sobre un científico, que han utilizado mucho los ateos, sorprende que se hable tanto de Dios. La explicación es que esta no es la historia de Hawking, sino de su matrimonio. Ya que el film de Marsh se basa en las memorias de su primera esposa, Jane. Es el segundo libro que escribe. Se llama "Hacia el infinito" y lo ha publicado ahora, la editorial Lumen en Barcelona.

UNA HISTORIA DE AMOR

La historia del matrimonio Hawking no me era desconocida. Al estar relacionado con Cambridge, he escuchado de Jane desde mi adolescencia, ya que es una creyente muy conocida en las iglesias que visito desde los años ochenta, cuando el astrofísico se convirtió en una estrella mundial con su libro ""Breve Historia del Tiempo"". Ella habla castellano, perfectamente, al haber sido doctorada en Hispánicas. De hecho, dice que se dio cuenta que estaba enamorada de él, en Granada, cuando pasó un verano viajando por España, al acabar la carrera.

Jane conoció a Stephen en 1963, en una fiesta de año nuevo que pasaron en casa de unos amigos, en otra ciudad que me resulta también familiar, la antigua villa romana de Saint Albans -donde vivían con sus familias, antes de ir a la universidad-. Hawking parece tímido, pero tiene un encanto especial, por su peculiar sentido del humor. "Conseguía verle el lado gracioso a todo", dice Jane. Es conocido por hacer bromas sobre sí mismo, que es algo que siempre despierta la simpatía de todos.

Tan sólo un mes después de conocerse, Stephen descubre la razón de la torpeza, por la que no sólo tropieza constantemente, sino que no acierta ni a ponerse los cordones de los zapatos. Los médicos le diagnostican una terrible enfermedad neurodegenerativa, que se conoce como ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Obviamente, no afecta su inteligencia, pero le dio una esperanza de vida de dos o tres años, como mucho. Al principio, no le dijo nada, pero luego, les unió más todavía. Estaban tan enamorados, que al casarse en 1965, se enfrentaban al desafío de una muerte anunciada.

UN EXTRAÑO CUARTETO

Antes de convertirse en una estrella mediática, Hawking era ya una figura en el mundo científico, pero no estaba rodeado del ejército de enfermeras, que tiene actualmente. A sus 28 años, era ya famoso por sus trabajos sobre los agujeros negros, pero no tenía contratos multimillonarios, ni era perseguido por la prensa. Jane era la única persona que le cuidaba, hasta contratar a la seductora enfermera Elaine, que ganó el corazón de Stephen, hasta hacer que dejara a su mujer.

En este segundo libro, hay menos amargura por el abandono, ya que Stephen se ha divorciado de su segunda esposa, la enfermera que ha sido acusada de malos tratos. Lo que ha hecho que se reconcilie con Jane, que sigue casada con un viudo, que conoció en la iglesia, Jonathan Heller Jones. Este organista y director de coro, se instala en la casa, para ayudar a su marido, pero al propio Stephen no se le escapa que su fe y comprensión, hace que su esposa se sienta cada vez más atraído por él.

Ni la película, ni el libro, sugieren que las diferencias del matrimonio sobre la fe, fueran las causas del abandono de su marido -como algunos han dicho-. Jane es honesta, en este sentido. Y no se cree el papel de heroína de la fe, que algunos le atribuyen. Son interesantes por eso, las declaraciones del propio Stephen, que reconoce haber aprobado la relación de su esposa con Jonathan, sabiendo que alguien tenía que cuidar de ella, ya que tenía los días contados.

Lo cierto es que es él, quien la deja en 1990, a causa de Elaine, su enfermera. Descrita en el libro, como "controladora, manipuladora y mandona", todos coinciden en que era propensa a estallar en arrebatos de ira. Cuando su esposo sufre una insolación, por haberle dejado horas al sol, su hija Lucy la denuncia a la policía, pero él se negó a colaborar en las pesquisas. Así que el caso se archivó en 2004, aunque el matrimonio se divorcia en el 2007.

HACIA EL INFINITO

Debido a su experiencia como documentalista, Marsh no hace de esta historia, el "culebrón" en que podría haberse convertido. La película carece de los clichés de las biografía cinematográficas -conocidas en inglés como "biopics"-. No se explota el aspecto trágico con una emotividad manipuladora. Es incluso fría y calculada, pero el director imprime a la narración un magnífico ritmo, con una puesta en escena perfecta, formalmente intachable. Al ser una producción británica, la película tiene ese tono académico, tan elegante y bien construido, que es la debilidad y fuerza del cine inglés.

Los que conocen la obra de Hawking, se sentirán tal vez, decepcionados, al pensar que trata sobre el científico. Es la historia de Jane. Por eso la figura de Stephen se desfigura bastante. Para Marsh, "es imposible trasladar un lenguaje matemático tan complejo a un discurso cinematográfico comprensible". Le mandaron el guión antes de rodar, por cortesía, pero está basado en el libro de Jane, "Hacia el infinito". Dio a entender que no iba a poner ningún problema y cuando le hicieron un pase privado, parecía realmente conmovido. Dijo que lo que había visto, es "básicamente la verdad".

La prueba de su identificación con la película es que ha dado el derecho para usar su voz electrónica, que es para él, su seña de identidad. No permite alterarla. Las escenas hechas en Super 8 y 16 milímetros, fueron grabadas para la película, pero están basadas en las que tienen en su archivo familiar en California. Parece que hay algunos errores científicos -como usar el nombre de "agujero negro", antes de 1967-, pero por lo menos, lo muestra rodeado de compañeros como Thorne -en cuyas teorías se basa "Interstellar"-, que se apuesta una suscripción de la revista pornográfica Penthouse, para él, pero para Hawking, era una para la revista satírica "Private Eye".

La sutilidad de la película se ve en cómo sugiere las cosas, sin mostrarlas. Así Elaine le enseña la revista Penthouse, que ha recibido por la suscripción de la apuesta. Cuando le pregunta si quiere ver más, no escuchamos su respuesta. Jane acompaña así, a su futuro esposo, en una estancia en un camping con sus tres hijos. Al dejarlos dormidos, sale de su tienda, como para ir a la de él, pero no la vemos entrar en ella. El aparece, por cierto, en este segundo libro, con una figura menos idealizada que en la película, donde se le ve como alguien extremadamente generoso.

LA FE QUE SE ENFRENTA A LAS DIFICULTADES

"¡Por favor, Señor, que Stephen esté vivo!", ora Jane, al escuchar que su marido está al borde de la muerte. Fue en el verano de 1985, cuando una neumonía le dejó en coma, mientras hacía un curso de verano en la escuela suiza del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) -no solamente iba a un concierto, como aparece en el film-. Le preguntan si desconectan la respiración artificial, para dejarle morir, pero ella se niega, obligándoles a hacer una traqueotomía, para salvarle la vida. Jane se aferra a Dios, "para resistir y mantener la esperanza", mientras que él desprecia sus "supersticiones religiosas". Según Jane, "su única diosa es la física".

Lo cierto, es que Hawking se vuelve cada vez más ateo, tras dejar a Jane. No hay duda que al principio, hablaba de Dios en sus libros, aunque no fuera creyente. Lo curioso es que para ella, la misma enfermedad que fortalece la fe de Jane, explica el ateísmo de Stephen. Jane dice: "yo entendí las razones del ateismo de Stephen, porque sí a la edad de 21 años a una persona se le diagnostica una enfermedad tan terrible, ¿va a creer en un Dios bueno? Yo creo que no. Pero yo necesitaba mi fe, porque me dio el apoyo y el consuelo necesarios para poder continuar. Sin mi fe no habría tenido nada, pero gracias a la fe, siempre creí que iba a superar todos los problemas".

Es la paradoja de la vida misma. Lo que a algunos, les hace perder a la fe, a otros, les afianza en ella. ¿Cómo es esto posible? Si la fe se basara en meras circunstancias, no tendría explicación. Lo que sostiene a Jane, es su confianza en Dios "a través de la oscuridad, el dolor y el miedo". A ella, le sorprende por eso, que Stephen diga que "el milagro no es compatible con la ciencia". Porque para ella, su vida, es un verdadero milagro.

Mientras Stephen se mofa de la fe, Jane "necesita fervientemente creer que en la vida hay algo más que la realidad de las meras leyes de la física y la lucha cotidiana por la supervivencia". Para ella, está claro que el ateismo "no puede ofrecer consuelo, bienestar, ni esperanza, respecto a la condición humana". Aunque su fe no acaba con sus problemas -a veces, está en situaciones tan límite, que "sólo pensar en sus hijos, le impidió haberse suicidado"-, le sostienen en los momentos difíciles.

UN RELATO HONESTO

Este es un libro honesto. En él, leemos cosas tan sorprendentes, como Stephen Hawking llevando biblias a Rusia, con un grupo de bautistas, escondiéndolas en los zapatos, de "contrabando". A más de un ateo, se le caerá el alma a los píes, leyendo episodios como este. Cuenta cosas como que el científico intercedió ante el papa, para rehabilitar a Galileo, y como su colega, el galardonado físico teórico John Polkinghorne, decide estudiar teología, para ser ordenado como ministro anglicano.

Una de los momentos del libro que mejor describe la fe de Jane, es cuando Hawking tiene una estudiante cristiana americana, que se dedica todas las mañanas a evangelizarle, en el desayuno. Su esposa le advierte que sus esfuerzos están destinados al fracaso, porque su "amplía e iluminada autopista de certezas bíblicas, tiene todavía menos probabilidades de éxito, que el tranquilo, silencioso y modesto sendero, lleno de curvas, de su simple confianza en la fe y sus obras, puesta que Stephen no tiene paciencia para otra cosa que la fuerza racional de la física".

Como dice en la película, Stephen entiende la cosmología como "una especie de religión para ateos inteligentes". Mientras que Jane se aferra a una fe, sobre la que Stephen dice que "tiene cierta dificultad con la premisa del dictador celestial". El comentario suena brillante, pero se vuelve ridículo, cuando dice que está trabajando en una teoría para probar que Dios no existe. La Biblia nos dice que Dios ha dejado testimonio de todo lo contrario.

"Las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa" (Romanos 1:19-20). No es por falta de evidencias que no podemos creer. Es que nadie quiere un "dictador celestial". La cuestión es si ese es el Dios de la Biblia. El milagro de la vida de Stephen, demuestra todo lo contrario.

José de Segovia
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<p>Ultimately, there are two ways of seeing the universe: as the result of an impersonal and random accident, or as the result of love, revealing a personal God. The quest for the truth behind everything has been the work of Stephen Hawking"s life. "What do cosmologists worship", the character of his wife (played by Felicity Jones) asks her future husband. "One single unified equation that explains everything in the universe", answers Eddie Redmayne, when the scientist didn"t yet have the digital voice that we know today. </p> <p>This beautiful film directed by James Marsh - the director of two marvellous documentaries, "Man On Wire" and "Project Nim" -, uses extraordinary sensitivity to describe the place of faith and illness in the Hawking marriage. He does not shy away from some of its darker aspects, but suggests them with delicacy. Redmayne"s acting is spectacular, and Jones is even more delightful than in her role as Dicken"s secret love in "The Invisible Woman". </p> <p>"The Theory of Everything" isn"t a film about science but about the frailty of life. Although it revolves around the life of a scientist who has been used by many atheists, it is surprising how much the film talks about God. The reason for this is that this isn"t Hawking"s story, but a story about his marriage. Marsh"s film is based on the memoirs of his first wife, Jane. This is her second book, "Travelling to infinity". </p> <h3>A LOVE STORY</h3> <p>The story of the Hawking marriage was not unfamiliar to me. Through my connections to Cambridge, I have heard about Jane since I was a teenager, as she is well known in the churches that I have visited since the 1980s, around the time when Stephen became a worldwide celebrity with his book "A Brief History of Time". She speaks perfect Spanish, holding a doctorate in Hispanic Studies. In fact, she says that she realised that she was in love with Stephen in Granada, while travelling around Spain after finishing her degree.</p> <p>Jane met Stephen in 1963, at a New Year"s party hosted by some friends in another city that I am familiar with, the ancient Roman city of Saint Albans, where they both lived with their families, before going to university. Hawking appeared awkward, but had a special something due to his peculiar sense of humour. He "managed to see the funny side of situations", Jane says. He is known for making jokes about himself, which always make people well disposed towards him.</p> <p>Only a month after they met, Stephen discovered the reason for his awkwardness, which not only made him stumble but even made tying up his own shoelaces difficult. The doctors diagnosed him with a terrible neurodegenerative disease, known as ALS (Amyotrophic Lateral Sclerosis). It evidently did not affect his intelligence, but he was given a life expectancy of two or three years, at best. At first he did not say anything to Jane, but when he did it only brought them closer. They were so in love that, when they got married in 1965, they faced the challenge of his almost certain death.</p> <h3>A STRANGE QUARTET</h3> <p>Before becoming a celebrity, Hawking was already known in the world of science, but he was not surrounded by the army of nurses that he has today. At the age of 28, he was already famous for his work on black holes, but he didn"t have any multimillion-dollar contracts, and was not pursued by the press. Jane was the only person who looked after him, before hiring the seductive nurse Elaine, who won over Stephen"s heart, and for whom Stephen left his wife. </p> <p>In this second book, there is less bitterness at that abandonment. Stephen is now divorced from his second wife, who has been accused of abusing him. This has helped his reconciliation with Jane, who is still married with a widower who she met at church, Jonathan Heller Jones. This organist and choir master had moved into their house to help her husband, but Stephen was aware that his faith and comprehensive attitude made his wife increasingly more attracted to him. </p> <p>Neither the film, nor the book, suggest that the couple"s different attitudes to God were the reason that Stephen left her - as some people claim-. Jane is honest in that regard, and doesn"t believe in the faith heroine role that has sometimes been attribute to her. It is therefore interesting to hear Stephen himself recognize that he approved of the relationship between his wife and Jonathan, knowing that someone had to look after her as his own days were numbered. </p> <p>The fact is that it was he who left her in 1990 for Elaine, his nurse. Described in the book as "controlling, manipulative and bullying", everyone agrees that she had a tendency for explosions of anger. When her husband suffered from sunstroke after she left him for hours in the sun, his daughter Lucy reported her to the police, but he refused to collaborate with the inquiry. The case was filed in 2004, but the couple did end up divorcing in 2007.</p> <h3>TRAVELLING TO INFINITY</h3> <p>Due to his experience making documentaries, Marsh does not turn this story into the melodrama that it could have been. The film has none of the clichés that are often found in "biopics". It doesn"t seek to exploit the tragic side of the story through manipulative sentimentality. It is sometimes even cold and calculated, but the director sets the narration to a magnificent rhythm; it is perfectly staged and formally flawless. The film has that academic tone of British productions - elegant and well constructed- which is both the weakness and strength of British cinema. </p> <p>Those who know Hawking"s work may feel disappointed, if they thought that the film was going to be about the scientist. It is Jane"s story. That is why Stephen"s figure is somewhat distorted. Marsh argues that it is impossible to transfer complex mathematical language to an understandable cinematographic message. Out of courtesy, the film script was sent to Stephen before starting to film, but it is based on Jane"s book "Travelling to Infinity". Hawking said that he didn"t have a problem with it and when he was taken to see a private showing of the film, he appeared truly moved. He said that what he had seen was "broadly true". </p> <p>His identification with the film can be seen by the fact that he gave his permission for the use of his electronic voice, which he sees as an essential part of his identity. He will not allow it to be altered. The scenes filmed with Super 8 and 16 millimetres were shot for the film, but they are based on the ones found in the family archive in California. There are apparently a few scientific errors - such as the use of the term "black hole" before 1967 -, but at least, he talks about it surrounded by colleagues such as Thorne - on whose theories "Interstellar" was based; and that a wager made on a subscription to the pornographic magazine, Penthouse, was in fact to "Private Eye", according to Stephen Hawkings.</p> <p>The subtlety of the film lies in the way that it suggests things, without showing them. Elaine shows him the magazine Penthouse, which he had won in the bet. When she asks him whether he wants to see more, we don"t hear his answer. She accompanies her future husband on a camping trip with his three children. When they go to sleep, she comes out of their tent, as if to go to his, but we do not see her going in. In this second book, his character is much less idealized than in the film, where he is shown to be extremely generous.</p> <h3>FAITH THAT FACES UP TO DIFFICULTIES </h3> <p>"Please Lord, let Stephen live!", Jane prays when she hears that her husband is at death"s door. It was in the summer of 1985, when a bout of pneumonia left him in a coma while he was attending a summer course at CERN (European Organization for Nuclear Research) in Switzerland- he wasn"t just going to a concert, as it appears in the film.  They asked her permission to turn off his life support and allow him to die, but she refused, forcing them to carry out a tracheotomy to save his life. Jane turned to God in order to resist and keep her hope alive, even though Stephen mocked her "religious superstition". According to Jane, he only believed in the "goddess Physics".   </p> <p>The fact is that Hawking become increasingly more atheist after leaving Jane. At first, he spoke about God in his books, even though he was not a believer. The strange thing is that Jane believes that the same illness that strengthened her faith, explains the atheism of Stephen. Jane says: "I understand the reasons for Stephen"s atheist beliefs, because if at the age of 21 a person is diagnosed with a terrible disease, are you going to believe in God? I think not. But I needed my faith, because it gave me the support and comfort I needed to continue. Without my faith, I would have had nothing… But through faith, I always thought it was going to overcome all the problems that arose for me".</p> <p>This is the paradox of life itself. What makes some lose their faith, strengthen the faith of others. How is this possible? It would make no sense for faith to be based on simple circumstance. What sustained Jane was her trust in God "through darkness, pain and fear". That is why she was surprised that Stephen could say that "miracles are not compatible with science", because, in her eyes, his life is a real miracle. </p> <p>While Stephen mocked her faith, Jane "fervently needed to believe that there was more to life than the bald facts of the laws of physics and the day-to-day struggle for survival." For her, it was clear that atheism "could offer no consolation, no comfort and no hope for the human condition". Even though her faith did not solve her problems - she sometimes found herself in such extreme situations that she was "restrained only by the thought of my children from throwing myself into the river"-, it supported her through difficult times.</p> <h3>AN HONEST ACCOUNT</h3> <p>One of the moments in the book that best describes Jane"s faith, is when Hawking took on an Christian American student, who spent every morning trying to evangelise him over breakfast. Jane warned him that "he was doomed to failure, for his broad, floodlit highway of biblical certainties was even less likely to meet with success than my own path, a quiet, unpretentious amble along the meandering lanes of simple trust in faith and deeds. Stephen had no patience for anything other than the rational power of physics."</p> <p>As Jane says in the film, Stephen understands cosmology as some sort of "religion for intelligent Atheists", while she holds on to her faith. In this regard Stephen declares that he has "a slight problem with the celestial dictatorship premise". The comment sounds brilliant, but it becomes ridiculous when he says that he is working on a theory to prove that God does not exist. The Bible tells us that God has provided evidence to the contrary. </p> <p>"For since the creation of the world God"s invisible qualities—his eternal power and divine nature—have been clearly seen, being understood from what has been made, so that people are without excuse." (Romans 1:19-20). If we do not believe, it is not for lack of evidence. The problem is that no one wants a "celestial dictator". The question is whether that god is the God of the Bible. The miracle of Stephen"s life proves the opposite. </p>





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