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Estudio

Enūma Eliš y el génesis de los relatos de la creación en Mesopotamia

El poema babilonio Enūma Eliš y el bíblico Génesis compartieron un mismo tiempo y espacio pero ¿cuáles son sus principales diferencias?

Enūma Eliš y el génesis de los relatos de la creación en Mesopotamia

Modificado el 2022/01/28

Los sumerios habían inventado ya la rueda, la división del tiempo en segundos o la escritura cuando hicieron el más triste de sus descubrimientos. Los avances tecnológicos en su gestión del agua habían tenido como efecto colateral que los campos se cubrieran progresivamente de sal. Sus escribas informaron de serias pérdidas económicas durante cientos de años hasta que los dioses de sus ciudades principales llegaron a ser cuestionadas e incluso ridiculizadas en toda Mesopotamia. Fue entonces cuando el joven monarca Hammurabi decidió promocionar a su dios Marduk y reescribir la historia desde una emergente ciudad vecina llamada Babilonia.

El dios Marduk era un completo desconocido en el tercer milenio y su ciudad estaba ocupada por simples ganaderos nómadas en 1850 AC. Babilonia no tenía apenas murallas entonces pero, cien años después, esta ciudad se convertirá en la ciudad más grande del mundo con 200.000 habitantes y una muralla de 80 metros de altura según el historiador Herodoto. El dios Marduk dictó al monarca Hammurabi entonces el conjunto de leyes que está considerado hoy como el texto legal más extenso, mejor organizado y mejor conservado de Oriente Próximo.

El Código Hammurabi establece lo que hoy nos parece una larga serie de barbaridades pero también leyes que protegian a los débiles, siguiendo la tradición de los reyes mesopotámicos que le precedieron en su búsqueda de la justicia. El código en cualquier caso le asigna por primera vez un cargo importante a Marduk. Quinientos años después los autores del poema ′Enūma Eliš′ describen también a Marduk, pero esta vez con una importante diferenciación: la nueva divinidad ahora había puesto a todo el panteón de dioses mesopotámicos a su propio y particular servicio.

El poema ′Enūma Eliš′ se escribió alrededor del año 1200 AC y es, como muchos otros relatos de su época, una forma de posicionar un poder político de su tiempo. El poema incluye un relato de la creación por supuesto pero como una hábil estrategia para advertir a la oposición de las ciudades vecinas. Sería un grave error pensar que por esa razón el relato no tiene un gran valor artístico. Todo lo contrario. Su hábil utilización de las metodologías narrativas con su contexto, auge, clímax, caída y resolución te hacen creer participar en primera fila de sus magníficas escenas y olvidar bajo su hechizo que han pasado realmente más de 3200 años.

La argumentación de la falta de diferenciación

Todos hemos vivido momentos en los que nuestro interlocutor se ha mostrado seguro al informarnos de que todas las canciones de un músico específico son iguales o que todas las películas de un país específico son iguales o que todos los relatos de una categoría específica son iguales. Se trata de un recurso muy fácil para mostrar tu desinterés y descartar definitivamente un tema de tu agenda. Quizás todos lo hemos usado con más o menos regularidad. Desde el punto de vista científico esa argumentación tiene muy poco valor y de hecho en realidad es poco creíble. Probablemente imposible, especialmente en arte, donde por sus atributos creativos, una obra tiene sentido exclusivamente si aporta rasgos diferenciadores.

Hay quien ha utilizado su pretendida posición académica para asegurar también que los relatos de la creación del mundo son todos iguales. Y el más igual de todos, claro está, es ¡el de la Biblia! Es por eso que a continuación vamos a intentar profundizar en las principales diferencias que hacen singulares todos estos relatos en la Edad de Bronce de Oriente Próximo. Espero que así, si alguien quiere descalificar a estos relatos, lo haga honestamente: diciendo que le aburren, o le disgustan o sencillamente no despiertan su interés, sin necesidad de intentar engañar a los demás.

Utilizaremos referencias a más de veinte relatos de la creación en diferentes idiomas como jeroglífico, sumerio, acadio y hebreo - podrás encontrar la lista completa al final de este texto. Relatos que compartieron un mismo tiempo y espacio pero especialmente el poema ′Enūma Eliš′ y el bíblico ′Génesis′. Estos son dos de los relatos del origen del Universo más populares de toda la historia de la humanidad y dos de los más tardíos de Mesopotamia según las últimas dataciones. Ese segmento de relatos tiene muchas tradiciones en común pero hay por supuesto muchos otros relatos de la creación que aparecen después en tiempos y espacios muy diferentes. El relato más reciente de esta categoría podría ser el de Avi Loeb, el astrofísico y profesor de la Universidad de Harvard, que sostiene ahora que el origen del Universo está en un experimento de laboratorio de una civilización mucho más avanzada que la nuestra.

El autor de la creación del mundo

Para entender lo que pudo ocurrir al principio de los tiempos, los astrofísicos digamos que invierten los cambios que observan en la expansión del Universo. Los cálculos que obtienen reproduciendo los cambios hacia atrás, llevan a estos científicos a creer que la creación del mundo se produjo en un instante donde, en medio del vacío, una muy pequeña partícula explotó e inició una realidad que todavía hoy está en expansión. Lingüistas y antropólogos suelen aplicar un ejercicio similar para encontrar los orígenes de las materias que son objeto de sus estudios. Suelen coincidir en que el principio ocurre realmente en el espacio comprendido entre el Tigris y el Eúfrates. El panteón de dioses sumerios, por ejemplo, no fue siempre como lo conocieron en Babilonia; si vamos quitando nombres añadidos y revertimos esa evolución al máximo extremo ¿podría llegar a reducirse todo el panteón a una sola divinidad?

El nombre del escriba casi nunca aparece en estos primeros documentos escritos y eso incluye los casos del poema ′Enūma Eliš′ y del bíblico ′Génesis′. Tenían probablemente una clara conciencia de estar haciendo un trabajo de transmisión de un conocimiento que no les pertenecía a ellos sino al pueblo para el que iba dirigido el relato. Enheduanna es probablemente la excepción más antigua que conocemos. Enheduanna era sumo-sacerdotisa de Nanna en la ciudad Ur y firmó sus nueve himnos donde, para conseguir la promoción que se propone, unas veces mata a la divinidad suprema y otras veces le ruega en oración: ′Altísimo KEŠ, en todo el cielo y la tierra, eres tú el lugar que da la forma / extendiendo el miedo como una gran serpiente venenosa′.

Más allá del escriba o escribas de carne y hueso está por supuesto el autor o artífice que en el relato ejecuta la creación del mundo en Mesopotamia. En este sentido tenemos que hablar en la mayor parte de los casos de un panteón o grupo muy específico de dioses. El nombre del autor principal varía en función de la ciudad donde se escribe el relato pero prácticamente en todos los relatos, incluido el ′Enūma Eliš′, el dios patrón de la ciudad ejecuta la creación del mundo en relación a otros dioses. Una relación emocional con los dioses, que son a su vez patrones de ciudades de sus alrededores. La relación entre unos y otros dioses pueden ser amistosas, hostiles o incluso sexuales, como cualquier otra relación humana, pero casi nunca ausentes de cierto desacuerdo que le aporta al relato suspense e idealmente al oyente un incremento de la adrenalina. La divinidad está generalmente amenazada cuando crea el mundo y lo está especialmente en ′Enūma Eliš′.

El relato bíblico ′Génesis′ es, en este caso, una singular excepción entre todos los relatos que le precedían en Mesopotamia. El autor o artífice de la creación del mundo aquí es claramente Elohim. Elohim no forma parte del panteón de los pueblos de Sumeria y Babilonia pero sí comparte cierta etimología con divinidades de otros pueblos semitas de Mesopotamia como Canaán y Ugarit. La Biblia, de hecho, utiliza ese nombre hasta 2.500 veces. Se discute mucho si la forma ′hÄ«m′ (que se usaba para ′panteón′ en Canaán) aporta pluralidad o no a la divinidad que usaba el nombre de ′Elohim′; pero en lo que no cabe discusión es que, Elohim uno o sean tres dioses, en sus relaciones, el Elohim del relato bíblico de ′Génesis′ sabe trabajar en equipo. Las decisiones se toman mediante acuerdo y, lo que es todavía más sorprendente, Elohim se permite modificar las decisiones. El cambio de planes genera siempre un incremento del riesgo de fricción. Ese riesgo explica que una constante en los relatos mesopotámicos es que la divinidad no altera su decisión. Ělōhīm no sólo altera su decisión sino que además eso no genera un conflicto interno con otra divinidad.

La geolocalización de la creación del mundo

La ubicación de la creación del mundo en la cultura mesopotámica estaba claramente vinculada a la ciudad específica donde se escribía el relato. Muchas veces las ciudades existen en el relato sumerio y acadio antes incluso de que exista el mundo. No solamente por el objetivo político que ciertamente tenían. ′La canción de la azada′ por ejemplo asegura que la divinidad utilizó las hierbas antes de haber creado la tierra. Hay que tener también en cuenta que según la cosmología que tenían entonces, el cielo o el inframundo eran relativamente accesibles desde enclaves o portales próximos a estas ciudades. Esa concepción mágica de la realidad hacía creíble la posibilidad de que los dioses y los seres humanos entraran y salieran compartiendo espacio, pasiones, hijos y oficios. Hacía creíble entre los oyentes del relato que una ciudad o una hierba pudiese existir antes de que hubiese sido creado el mundo.

El relato bíblico de ′Génesis′ es también en este sentido una singular excepción. ′Génesis′ no cita ninguna ciudad durante la creación del mundo. No menciona ninguna ciudad por su nombre hasta que los seres humanos ya han decidido por sí mismos, y en clara oposición a su creador, cuáles van a ser sus decisiones, sus profesiones y sus vecinos. Ciudades a las que daban el nombre que bien les parecía. La creación del mundo descrita en el ′Génesis′ se hace de forma sorprendentemente estructurada. El vacío, los planetas, el agua, los vegetales, los animales y finalmente los seres humanos proceden en ese riguroso orden cronológico a la formación de ciudades según el singular relato bíblico.

Sabemos gracias a la geología que los ríos Tigris y Eúfrates tienen ahora un cauce diferente al que tenían en el tercer milenio antes de Cristo. El área que se comprendía entre ambos, era entonces en cualquier caso suficientemente grande para albergar toda una civilización. El relato de la creación del ′Génesis′ menciona claro un huerto con nombre de Edén entre los ríos Tigris y Eúfrates. Nadie sabía dónde estaba exactamente Edén. ¿Dónde se podía encontrar entonces a Elohim? ¿dónde había que ir a ofrecerle ofrendas? ¿dónde había que ir a pedirle alianzas? Ni siquiera permitía que se hiciesen representaciones de él. El relato de ′Génesis′ es por eso, desde el punto de vista pragmático de una agenda política, religiosa o económica, el relato más inconveniente posible de imaginar para una cultura o mentalidad como la de Mesopotamia.

La motivación de la creación del mundo

El poema ′Enūma Eliš′ asegura que la divinidad creó a la humanidad por un repentino deseo de ′hacer prodigios′. El relato bilingüe denominado ′La creación del pico′ o ′La canción de la azada′, que le precede en alrededor de mil años, asegura también que fue un aburrido deseo de ′hacer algo más′. En general no hay una consistencia entre todos los diferentes relatos. ′El Mito de Harab′ o ′Teogonía de Dunnum o Dunnu′, escrito en una sociedad acomodada, asegura que lo que motivó a la divinidad fue el ′deseo de tener familia y señorío′. Los relatos más antiguos, que tenían una audiencia más vinculada a la agricultura y los trabajos más pesados, propios de la Edad de Bronce, mencionan que a la divinidad le motivaba en realidad el deseo de descargar sobre los seres humanos las tareas más pesadas de su día a día.

La motivación del escriba de la mayor parte de los relatos mesopotámicos era acreditar el poder que tenía una ciudad, un templo o un monarca. La motivación de la divinidad en el relato, sin embargo, no parece que fuese realmente importante. Puede que este fuese de hecho un elemento especialmente abierto a la creatividad, a la sorpresa o al simple capricho. El relato de la creación del ′Génesis′ no indica a priori qué motivación tiene Elohim. Marduk dedica prácticamente las dos primeras tablillas del poema ′Enūma Eliš′ a acreditar su linaje y la motivación que le llevó a gobernar sobre todo el panteón de dioses. Elohim sin embargo aparece ya ocupado y actuando sobre su creación desde la primera línea. Sólo podría adivinarse la motivación de Elohim al suponerla de la razón que utiliza para juzgar el éxito del resultado. Es la observación que repite continuamente al terminar una tarea y como conclusión final: ′Y vio Dios todo lo que había hecho y he aquí era bueno en gran manera′.

¿La motivación de Elohim era entonces lo bueno? El origen del mal y el desconcierto que genera en nosotros son dos de los temas más fascinantes de la narrativa moderna. Ser capaz de diferenciar lo que es bueno y de lo que es malo es también uno de los temas principales del relato bíblico de la creación del mundo. Y lo vuelve a ser en el siguiente relato de ′Génesis′, el relato de la creación de los seres humanos. El deseo de ser también capaz de diferenciar el bien y el mal lleva a los seres humanos a enfrentarse primero a Dios e inmediatamente después también a sus propios seres queridos. Los seres humanos, a pesar de haber comido del fruto prohibido, seguían sin poder diferenciar el bien del mal estando fuera del huerto del Edén. Así lo vemos en el siguiente relato: el de Caín y Abel. Ahora con la desventaja añadida de que además ya no contaban con el consejo del que sí está capacitado para perseguir y conseguir finalmente lo que es bueno.

El objetivo de la creación del mundo

El relato sumerio ′La canción de la azada′ asegura que el objetivo de la divinidad al crear el mundo era obtener de los hombres devoción, ofrendas y fama. La lista encaja bastante bien con la descripción de los objetivos descritos en el relato acadio ′El mito de Harab′, escrito más de mil años después: generar riqueza y cuidar de la memoria de los dioses. Ciertamente el culto a los dioses tenía entonces un precio muy alto. Sólo en la ciudad de Uruk, según registros divulgados en ′The Gardens of Babel′ (BBC, 2007), había mil doscientos sacerdotes que requerían una ofrenda diaria de "mil tartas, doscientas cincuenta hogazas de pan, cincuenta ovejas, ocho corderos, dos bueyes y un ternero".

La ′Cosmogonía de los sacerdotes Kala′, por ejemplo, aseguraba alrededor del año 700 AC que los dioses crean el mundo para que se trabaje, genere riqueza y garantice las ofrendas. El relato de la creación estaba de alguna forma estrechamente relacionado con las actividades cotidianas de aquellos muchos sacerdotes, exorcistas y sanadores - como vemos por ejemplo en ′La paja en el ojo′, ′El gusano y el dolor ocular′ o ′El gusano y el dolor de muelas′. Se asegura que fue el cielo quien creó la tierra y el lodo quien creó al gusano, en un texto acadio muy tardío, donde ya apenas son reconocibles los rasgos que eran comunes en los textos sumerios del tercer milenio.

El relato de la creación del ′Génesis′ no indica cual es el objetivo de la creación del mundo pero sí parece indicar cual es el objetivo de crear a los seres humanos: ′Entonces dijo Dios: ′Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra′′. Esa misma idea se repite más adelante en las diferentes instrucciones donde Elohim le explica al hombre que tiene sobre la creación un poder digamos equivalente al poder que tenía él sobre el Universo.

La descripción de la misión que recibe Adán en el huerto del Edén encaja con una posición de poder, dominio o señorío. La mujer se presenta en el poema babilónico ′Enūma Eliš′ como un rival débil para el hombre, sino ridículo; en el relato bíblico la mujer se presenta sin embargo como una solución oportuna, que colma finalmente las carencias del hombre. Las tareas cotidianas en el ′Génesis′ son descritas literalmente como comer de los árboles frutales, dar nombre a los animales o reproducirse hasta llenar la Tierra. No es casualidad que los oyentes del relato confundan ahora el huerto con un jardín o un paraíso; una idea realmente imposible de imaginar en el contexto sumerio donde las tareas diarias eran también las más duras.

Los seres humanos creados en ′Génesis′ parecen ocupar un puesto de gerencia, que se diferencia sustancialmente del puesto de empleado para trabajos forzosos que tiene en los relatos sumerios. La diferencia más notable sin embargo es que no se menciona en ′Génesis′ ningún tipo de riqueza, tributo u ofrenda que tenga que generar y/o devolver a cambio. La divinidad no aparece para recoger ningún tipo de tributo sino para pasear y esa gran diferencia que hay entre el relato de la creación del ′Génesis′ y el resto de los relatos de su época es la que en la modernidad nos sirve para diferenciar una ocupación de un empleo o una esclavitud.

La metodología de la creación del mundo

Los relatos más antigüos de la creación del mundo están escritos desde alrededor del 2500 AC en las paredes de tumbas egípcias de Hermópolis, Tebas o Menfis. Heliópolis describe un relato donde la divinidad crea el mundo separando la gran masa de agua previa a la creación y su método es la masturbación. El relato de ′Enūma Eliš′ se hace eco de esa idea de un estado acuoso previo a la creación del mundo pero en líneas generales había también un gran margen de creatividad que parecen aprovechar todos los diferentes relatos. Marduk por ejemplo crea el mundo con los trozos de carne de su víctima Tiamat, una mujer monstruosa vinculada al caos y divinidad sumeria con la posición más alta junto a Abzu. Sîn-lēqi-unninni, el autor de la epopeya de Gilgamesh, titulada ′El que vio lo más hondo′, hace literalmente una sátira del relato de la creación al describir la relación de una prostituta que durante siete días convierte al salvaje Eridu en un respetable ser humano.

La separación de la tierra y el agua como paso previo para poder hacer habitable el mundo y el uso del barro para moldear al hombre podrían parecer una constante de la que participa también el relato bíblico del ′Génesis′. Ambos conceptos son tan básicos que podrían perfectamente proceder de tradiciones orales comunes del tercero o cuarto milenio. No hacía falta dominar la escritura cuneiforme para imaginar que la divinidad podría haber querido separar la tierra del agua para hacerla habitable. Tampoco para entender que podría haber querido moldear al hombre con el único recurso moldeable y natural disponible en la tierra que ellos conocían. El relato de la creación del ′Génesis′ está en general muy lejos de pretender igualar la sofisticación de los relatos de su tiempo.

El estudio detenido de una materia puede hacerte llegar a ver sólo los árboles que ocultan el bosque. La principal aportación del relato bíblico del ′Génesis′ es sin duda la singular autonomía que tiene la palabra de Elohim. Su método es el uso de la palabra como expresión de su deseo. Su método está claramente contrastado con el uso de los predefinidos conjuros tan explícito en un relato como ′Enūma Eliš′. Estamos tan mal acostumbrados al poco valor que tiene lo que decimos en nuestras relaciones como parecían estarlo los sumerios. Acabamos pensando que las palabras son un método válido solo en la magia o para engañar a los demás. Nos cuesta reparar que el primer capítulo de ′Génesis′ está claramente estructurado con construcciones emocionales que se abren con ′Dijo Dios ′ y se cierran con ′..y vió Dios que era bueno′. Su deseo expresado en forma de palabras que no debe a nadie más y se cumplen produciendo lo que es bueno.

La fecha de la creación del mundo

Hemos analizado la mayor parte de los relatos de la creación del mundo que se conservan escritos en la Edad de Bronce de Oriente Próximo pero hay consenso en que todos se construyeron utilizando tradiciones orales como base en mayor o menor medida. La datación exacta del relato original por eso es un problema imposible de resolver. Los escribas aplicaban modificaciones a las tradiciones sujetas a su particular criterio pero la cantidad de variaciones dependía principalmente de su particular intención. Hay un grave error que se puede cometer valorando a toda costa la originalidad de un relato exclusivamente por la fecha en la que se ha escrito. ¿Qué intención tenían sus autores? ¿conservar o modificar? ¿en qué proporción?

Pensemos por un momento en cómo actuamos nosotros cada día frente a los relatos que llegan a nosotros. El deseo de modificar una noticia de hecho nos asalta muchas veces al mismo tiempo que lo estamos escuchando o leyendo su exposición. Muchas veces ya tenemos una idea de lo que nos han dicho antes de haber dejado terminar al interlocutor. Las culturas más sofisticadas han demostrado tener más interés en un progreso y recursos que inevitablemente les han permitido modificar los registros de su pasado. Las tribus con menos interés en el progreso han sido también las más capaces de mantener viva una tradición oral pero ¿qué posibilidad hay de hacer una trazabilidad fiable?

El único relato de la creación en la Edad de Bronce de Mesopotamia que aporta al mismo tiempo una genealogía para poder contrastar información y calcular la fecha aproximada de los acontecimientos es el relato bíblico del ′Génesis′. El árbol con una serpiente en ′Gilgamesh, Enkidu, y el Inframundo′ (1750 AC), la agricultura y la ganadería enfrentando a dos hermanos en ′Emesh y Enten: Enlil elige al dios granjero′ (2300 AC) o una mujer-costilla creada para sanar en "Enki y Ninhursag: La creación de Dilmun" (2250 AC) son ideas recogidas en los relatos sumerios más antiguos. Debido a estas dataciones es más posible que las tradiciones orales que comparten con el relato bíblico del ′Génesis′ sean del tercer o cuarto milenio y no de posibles tradiciones orales del primer milenio en Babilonia. G.E. Wright, experto en arqueología de Oriente Medio y profesor en la Universidad de Harvard, lo entendía así también.

La Biblia en cualquier caso no justifica su relato en base a la tradición oral ni tampoco en base a la fecha en la que fue escrito. Según el relato bíblico todo el testimonio del hombre es vulnerable a sus propias intenciones y la única fuente fiable de información es la eterna palabra de Dios. El relato bíblico del ′Génesis′ debió tener su primera versión como tradición oral en la boca de un sumerio como Abraham, pero ese relato no tenía necesariamente que ser el que conocemos como ′Génesis′. Las tribus que se formaron de su descendencia pudieron haber empezado a escribir su propio relato bajo la influencia de Egipto en forma de escritura protosinaítica. Restos de esta forma de escritura se han encontrado de hecho primero a las orillas del Nilo y luego en Canaán pero tampoco tenía que ser necesariamente el relato del ′Génesis′ que conocemos.

La subjetiva credibilidad del lapso temporal

Los descubrimientos arqueológicos y la información interna de la Biblia coinciden en que las tribus nómadas procedentes de Egipto, que ocuparon Canaán en el segundo milenio antes de Cristo, llegaron en realidad extremadamente pobres y cargadas con infinidad estatuillas de dioses. Representaciones que no eran precisamente de Elohim y que pueden encontrarse todavía hoy en diferentes sedimentos de las tierras de lo que hoy es Palestina e Israel. Fuentes internas de la Biblia de tiempos de Nehemías o Josías son consistentes con esa información cuando nos indican que históricamente el pueblo de Israel tenía una clara tendencia a olvidarse de los registros escritos que formaban parte de su propia tradición. Quizás no se pueda decir algo mucho mejor del propio Moisés. Moisés no había tardado en destruir las primeras tablas de la ley en un repentino brote de cólera según otro texto de la Torah.

Si el propio pueblo para el que se había escrito el relato, perdía las copias que tenía en su propio tiempo, es difícil que podamos encontrarlas nosotros ahora. Los primeros cristianos no daban credibilidad al ′Génesis′ porque pueda haber sido escrito antes o después de que cientos de judíos entraran o salieran del exilio en Babilonia. El cristianismo, a diferencia de lo que pueda ocurrir hoy en el judaísmo, fundamentó originalmente la credibilidad que tiene el ′Génesis′ porque le dio credibilidad en su predicación precisamente Cristo. Dios en la Biblia, que es capaz de hacer hablar a un burro, es para un cristiano perfectamente capaz de hacer hablar con la misma facilidad una zarza ardiente, una piedra o un trozo de papel pero, en este tiempo, según el autor del libro de Hebreos en el Nuevo Testamento, Dios ha decidido hablar por medio de su hijo Jesús.

Cristo es quien identifica la palabra de Dios en el relato del ′Génesis′ y Juan, uno de sus propios discípulos, empieza de hecho su evangelio precisamente evocando claramente el relato de la creación de ′Génesis′. Lo hace eso sí con la evidente diferenciación de que ahora se identifica como autor de la creación al propio Jesús:

′En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."

Lista de los principales relatos de la creación en Mesopotamia que se han conservado

Jerogrífico:

Relatos jeroglíficos en estelas y paredes de templos y construcciones funerarias datados a partir del año 2450 AC:

  • Hermópolis
  • Heliópolis
  • Menfis. Ptah es una divinidad egipcia soberana, equivalente a la divinidad sumeria Enlil, y en este relato encuentra la satisfacción al crear el mundo por medio de su palabra.
  • Tebas

Sumerio:

  • ′Enlil y Ninlil: El nacimiento de Nanna′ datado alrededor del 2500 AC. Enlil pasa una temporada en el inframundo como castigo por violar a la joven Ninlil.
  • ′El cilindro de Barton: Un lamento por KEŠ′ datado alrededor del 2500 AC. El principio de la creación se identifica con la separación entre el cielo y la tierra pero todo el relato transcurre en una ciudad provista de templo, cerveza y muchas otras facilidades.
  • ′Enheduanna: Siete Himnos del Templo Sumerio′ datados alrededor del 2300 AC. Se conservan un total de 42 himnos escritos para su uso en el culto y la adoración, pero sólo 9 son de Enheduanna, sumo-sacerdotisa de Nanna en Ur. Se considera el caso más antiguo de un relato firmado por su autor: ′Altísimo Kesh, en todo el cielo y la tierra eres el lugar que da forma / extendiendo el miedo como una gran serpiente venenosa′
  • "Enki y Ninhursag: La creación de Dilmun" datados alrededor del 2300 AC. Ninti, la joven de la costilla o la joven que da vida, es creada para sanar a Enki.
  • Siete principales debates sumerios con planteamientos filosóficos registrados por escrito alrededor del 2250 AC: ′Debate entre la oveja y el grano′ o ′Mito de la vaca y el grano′. La humanidad vagaba desnuda y hambrienta hasta que los dioses crearon el trigo y las ovejas en un sitio especial y reservado llamado Montículo Sagrado. Su generosidad les aportó calidad de vida pero ¿qué es mejor? ¿lo uno o lo otro? ′Debate entre el verano y el invierno′ o ′Emesh y Enten: Enlil elige al dios granjero′. Enten, el encargado de cuidar la fertilidad del ganado, se enfrenta a su hermano encargado de la agricultura pero finalmente llegan a una acuerdo amistoso gracias a la mediación de Enlil. Debate entre el pez y el pájaro; Debate entre el árbol y la caña; Debate entre la plata y el poderoso cobre; Debate entre el pico y el arado; Debate entre la piedra de molino y la piedra de gulgul;...
  • ′La creación del pico′ o ′La canción de la azada′ datado alrededor del 2100 AC. ¡Todo lo bueno procede de la azada! La divinidad no sólo creó separando el cielo de la tierra sino que con un molde de ladrillos la azada creó a la humanidad e incluso le asignó el salario.
  • ′Enki y el orden mundial′ datado alrededor del 2100 AC.
  • Gilgamesh, Enkidu, y el Inframundo′ datado alrededor del 1750 AC, aunque ya se conservan referencias al árbol en un sello cilíndrico datado en el 2350 AC.
  • ′Enki y Ninmah: El engendramiento de Nanna′ datado alrededor del 2100 AC
  • "El viaje de Enki a Nibiru" datado alrededor del 1750 AC
  • ′El génesis de Eridú′ datado alrededor de 1600 AC. Incluye un relato sumerio del diluvio que se cree anterior al acadio Atrahasis, a la Epopeya de Gilgamesh y al egipcio Libro de la Vaca Sagrada que aparece en las tumbas de Seti I, Ramsés II, Ramsés III, Ramsés VI y Tutankamón.
  • "The Rulers of Lagash" (BM 23103 JCS 21) de datación desconocida
  • "The Time Before Creation" (NBC 11108 / AO 4153) de datación desconocida
  • ′La creación del hombre′ (TRS 71) de datación desconocida

Acadio:

  • ′Atrahasis o el supersabio′ datado alrededor de 1650 AC
  • ′Enuma Anu Enlil′ o compendio de astrología babilonia datado alrededor del año 1300 AC
  • "La fundación de Eridu" o "La historia de la creación de Eridu" es un relato bilingüe acadio/sumerio datado alrededor del 1300 AC
  • Gilgamesh: El que vio lo más hondo′ o "Epopeya de Gilgamesh" datado alrededor del año 1300 AC. Apenas tiene una parodia de la creación al presentar a Eridu y una visita al super sabio que después de sobrevivir al diluvio ha recibido la vida eterna de la divinidad.
  • ′La creación de la humanidad′ o ′Kar 4′ es un relato bilingüe sumerio/acadio datado alrededor del 1250 AC
  • ′Enūma Eliš′ datado alrededor del 1100 AC
  • ′El gusano y el dolor ocular′ datado alrededor del 1700 AC
  • ′La paja en el ojo′ datado alrededor del 1250 AC
  • ′El tamarisco y la palmera datilera′ datado alrededor del 870 AC
  • ′Teogonía de Dunnum o Dunnu′ o ′El Mito de Harab′ datado alrededor del 750 AC
  • ′Cosmogonía de los sacerdotes Kala′ datado alrededor del 700 AC
  • ′El gusano y el dolor de muelas′ datado alrededor del 600 AC

Hebreo:

  • Recientes descubrimientos de escrituras proto-sinaíticas en Egipto y Canaán, datadas entre 2100-1500 AC, están ahora siendo estudiadas pero están de momento lejos de poder constituir un relato muy elaborado.
  • ′Génesis′ de la Biblia datado alrededor del 1000-550 AC

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