<
Estudio

El anglicanismo de Stott

Dirigentes como el Dr. Martyn Lloyd-Jones consideraron en 1967 imposible seguir colaborando con hombres del movimiento evangélico anglicano como J. I. Packer

El anglicanismo de Stott

Modificado el 2021/10/03

¿Cuándo llega a ser uno “culpable por asociación”? No es una pregunta fácil de responder. Lo que para unos, es complicidad, para otros es fidelidad. El movimiento evangélico en la Iglesia de Inglaterra responde a una experiencia personal, pero también a una fidelidad a la base histórica de fe que constituyen los Treinta y Nueve Artículos, que John Stott (1921-2011) siempre definió como “la doctrina reformada” –no como una “tercera vía” entre Roma y el protestantismo, como a muchos anglicanos, les gusta presentarse–.





A partir del Congreso Nacional Evangélico de Keele en 1967, dirigentes de las llamadas “iglesias libres” –o sea independientes del anglicanismo– como el Dr. Martyn Lloyd-Jones (1899-1981), consideraron que había habido un cambio en el movimiento evangélico anglicano, que hizo imposible seguir colaborando con hombres como J. I. Packer (1926-2020). Según ellos la postura tradicional evangélica anglicana, que representaban predicadores como el primer obispo de Liverpool, J. C. Ryle (1816-1900) –conocido evangélico calvinista–, es que los evangélicos eran la verdadera Iglesia, frente a la apostasía de aquellos que no eran realmente Iglesia. Su llamado era como el de los profetas del Antiguo Testamento, al arrepentimiento y la conversión.

A partir de Keele, muchos creen que los evangélicos anglicanos son en primer lugar, anglicanos, luego evangélicos. Parecía como si hubieran aceptado que no eran más que una rama de la Iglesia de la Inglaterra, ya no la verdadera Iglesia. Antes eran, primero, evangélicos, luego anglicanos, pero ahora parecían ser lo contrario. Stott, obviamente, no aceptaba que hubiera cambiado la postura evangélica clásica en la Iglesia de Inglaterra. Solamente reconocía un cambio de actitudes, que él consideraba que habían sido hasta entonces, innecesariamente beligerantes.

Lo que es evidente es que a partir de ese momento el crecimiento del movimiento evangélico en el anglicanismo es espectacular. Aumentan en número e influencia, pero como dicen sus críticos, también en diversidad y claridad respecto a la definición de qué es un evangélico. Stott, primero, refuerza la institución tradicional del movimiento evangélico anglicano, la Sociedad Ecléctica, pero luego, forma el Consejo Evangélico de la Iglesia de Inglaterra. Apoya a Packer al frente de la Casa Latimer en Oxford, fundada en 1959 como un centro evangélico de investigación anglicano, mientras que la Casa Tyndale en Cambridge –nacida del testimonio cristiano en la universidad– tendría una perspectiva evangélica más amplía de estudios bíblicos.

¿UNIÓN ANGLICANA-METODISTA?

El metodismo nace del Avivamiento evangélico en la Iglesia de Inglaterra del siglo XVIII. Su intención no fue dejar de ser anglicanos. Hombres como Wesley siguieron fieles a una iglesia que rechazó su movimiento, hasta que no tuvieron más remedio que ser independientes de la Iglesia de Inglaterra. Según la visión episcopal del anglicanismo no evangélico, la ordenación metodista no era válida para aceptar su ministerio y sacramentos, por no haber sido hecha por obispos debidamente reconocidos por el orden anglicano. Sin embargo, el movimiento ecuménico de mediados del siglo pasado les había acercado tanto, que se había creado una Comisión para la Unidad Anglicano-Metodista. El representante evangélico en ella era Packer, que estaba en contra de la unión, por la escasa influencia que tenía ya en el metodismo, el movimiento evangélico.

El problema comienza poco después de salir Stott de Ridley y entrar en el pastorado. El arzobispo Geoffrey Fisher hizo un famoso llamado en un sermón en la universidad en 1946, para que las “iglesias libres” adoptaran el “sistema episcopal” y tuvieran plena comunión con la Iglesia de Inglaterra. A partir de la formación de la iglesia unida del sur de la India se establecen, oficialmente, “conversaciones” para explorar la posibilidad de una “unidad orgánica”. El problema para Stott y Packer, no era sólo la escasa influencia evangélica en el metodismo, sino la manera en que se iba a reconocer su ministerio en un “culto de reconciliación” que iba a conceder la ordenación episcopal a los ministros metodistas.

Para Stott, requerir esa “especie de ordenación por manos episcopales es decir que el episcopado histórico es necesario para el ministerio, los sacramentos y la salvación, un mito eclesiástico carente de toda base bíblica”. Para Packer, “el episcopado histórico carece de todo fundamento en el Nuevo Testamento”. Por lo tanto, su informe dice que “el ministerio episcopal tiene valor como signo de unidad, continuidad y autoridad de la Iglesia de Cristo, pero ningún requerimiento fuera de la Escritura puede servir para rechazar tener plena comunión en la Mesa del Señor”. Esto es para ellos, algo “sectario y equivocado”.

Los evangélicos se oponen así, al intento de unidad entre metodistas y anglicanos. El problema es que para lograrlo, hacen una alianza que muchos consideran poco “santa” con los anglo-católicos, que se oponían a esa unidad por razones sacramentalistas. Este tipo de táctica lleva incluso a los evangélicos a recurrir a una votación del Parlamento, para oponerse al intento de reforma del Libro de Oración Común en 1962 por los arzobispos Michael Ramsey y Donald Coggan. Stott escribe dos artículos en el periódico anglicano Church Times oponiéndose a la revisión y apelando a la autoridad del Parlamento. En el texto recuerda que como ocurrió en el caso de las vestimentas, la Iglesia de Inglaterra no pudo imponer la obligación de ellas, al oponerse el 40% de la cámara que representaba a los laicos y no tener la aprobación del Parlamento.

No es extraño que el arzobispo Ramsey viera a partir de entonces a Stott como un enemigo. De hecho, hoy se sabe que fue él quien se opuso a que nunca fuera obispo. Su animadversión se debe también a que fue Ramsey quien le pidió que participara de un grupo que bajo la dirección del obispo de Londres, consideraba en 1966, “la posibilidad de acuerdo respecto a la Comunión de los Enfermos y la Reserva de los elementos consagrados para ello”. Ramsey era de origen anglo-católico y quería que se pudieran conservar “los elementos consagrados”, objeto de adoración y bendición para el catolicismo-romano. La estrategia de Ramsey era unir la “Extensión de la Comunión” a esa “Reserva”. Stott se opuso a ello. Curiosamente, los dos son temas a los que se enfrentó Stott entonces, los evangélicos anglicanos no tendrían hoy tanta dificultad, ya que muchos de ellos utilizan ahora vestimentas y extienden la comunión a los enfermos.

¿OBISPO EVANGÉLICO?

Muchos se preguntan por qué Stott no llegó a ser obispo, cuando había ya algunos obispos evangélicos. En la conferencia evangélica anglicana de Islington, Stott habló en 1966 sobre los “Obispos en la Iglesia”. Se basó en “el concepto del Nuevo Testamento de episcopado” en Hechos 20:17-38, la despedida de Pablo a los ancianos de la iglesia en Efeso. En su ponencia dice que presbíteros y obispos “son términos que se usan indistintamente en el Nuevo Testamento, porque se refieren a un mismo oficio”. La esencia de su supervisión es, para él, pastoral, más que administrativa. Se trata de servicio, no de autoridad.

Stott tenía entonces 44 años. Había sido ordenado hace veinte y llevaba quince como rector de All Souls. Era soltero, pero no sería el primer obispo que no estaba casado. Como Ramsey reconocía, había sido brillante en sus estudios en Cambridge. Era capellán de la reina, lingüista, naturalista, dedicado al ministerio urbano y con amplía experiencia internacional, pero no fue nunca propuesto como obispo anglicano. El especialista de la BBC en temas eclesiásticos, Michael Saward, dice que tuvo una conversación en un coche en 1969 con el arzobispo Ramsey. Este se quejaba de que “ningún obispo evangélico era coherente con su posición”. Saward le preguntó por Stott. El arzobispo exclamó: “¡Encuentro a ese hombre tan intransigente!”. El periodista le recordó que se acababa de quejar de que les faltaban convicciones a los obispos evangélicos.

Según Stott, “las simpatías de Ramsey estaban con la (llamada iglesia) alta”. Por lo que “aunque los evangélicos tuvieran su parte en la iglesia, no consideraba que tuvieran las cualidades necesarias para ser obispos”. Cuando se propuso para la reina, el nombre de Maurice Wood para una lista de posibles obispos de Norwich, Ramsey dijo que “su majestad no habría oído nunca qué es un evangélico conservador”. La verdad es que es difícil imaginar a Stott como obispo, aunque le propusieron varias veces que lo fuera en Australia, donde ha habido siempre un episcopado evangélico reformado en Sidney.

Un obispo anglicano tiene que mostrar simpatía con todas las ramas del anglicanismo. Si Stott hubiera aceptado eso, no hay duda de que habría sido juzgado aún más duramente por sus oponentes, como alguien que había traicionado la postura tradicional evangélica. Al no ser obispo, aumentó su independencia y reconocimiento interdenominacional. Aunque si hubiera salido de la iglesia anglicana, como hizo Packer al final de su vida, no sabemos si se hubiera producido la unión con la que soñaba Lloyd-Jones de todos los evangélicos. Lo que está claro es que la ruptura entre ambos dividió la Alianza Evangélica.

¿ALIANZA DIVIDIDA?

La confrontación entre Lloyd-Jones y Stott se produce abiertamente en la sesión inaugural de la Segunda Asamblea Nacional de Evangélicos, organizada por la Alianza Evangélica, el 18 de octubre de 1966. Stott era el moderador de la reunión y Lloyd-Jones, el ponente principal. Gilbert Kirby dejaba de ser secretario general de la Alianza, para dirigir el Colegio Bíblico de Londres, siendo sucedido por Morgan Derham, que presentó al predicador galés a los miles de asistentes que había en el Salón Metodista de Westminster –no la Capilla que lleva ese nombre, donde predicaba Lloyd-Jones–. A sus elogios se unió el propio Stott, que le llamó su “anciano”, que consideraba “mejor” que él, por quien dijo que “mantenía gran estima y afecto en Cristo”.

El ambiente era “cálido y amistoso”, recuerda el ahora fallecido presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas Independientes. Derek Prime. Oraron juntos antes de subir a la plataforma, donde Prime recuerda que Lloyd-Jones preguntó a Stott dónde se sentaba. A lo que él contestó: “a mi lado”. El Doctor –como solían llamar a Lloyd-Jones por haber sido un reconocido médico, no por ser doctor en teología– contestó, no sin cierta ironía: “¿A qué lado? ¡Tienes dos lados, John!”. Antes de hablar el Doctor, Stott mencionó cuatro puntos sobre la unidad cristiana, el tema que se había pedido a Lloyd-Jones. Stott dijo primero, que la unidad espiritual se había de mostrar visiblemente; segundo, que debía incluir un reconocimiento mutuo de ministerios y sacramentos; tercero, que debía fundarse en la fe bíblica; y cuarto, que debía dejar espacio para la divergencia en cuestiones de fe y práctica en temas secundarios.

El mensaje de Lloyd-Jones tomó en seguida, la forma de un llamamiento, según algunos como Stott, “a dejar la principal denominación y formar una iglesia unida”. Todavía hoy, no está claro que fuera eso lo que el Doctor dijera. No porque no se conozca el texto, que se publicó en un libro con las demás ponencias, sino por las diferentes interpretaciones que los asistentes hicieron de su mensaje. Lo cierto es que, fuera de lugar como moderador, Stott añadió unas palabras de precaución “con mucho nerviosismo y timidez”, según sus propias palabras. Dijo que esperaba que “nadie tomara una decisión precipitada después de este emocional mensaje”. Recordó que estaban allí “para debatir este tema” y creía que “la Historia está contra el Dr. Jones y otros que han intentado lo mismo”. Para terminar diciendo: “Creo que la Escritura está contra él, porque el remanente está dentro de la Iglesia, no fuera de ella”.

Como tantas veces ocurre en la Historia, sus seguidores han sido más extremistas que ellos, ya que un par de semanas después, Stott se dirigió a Lloyd-Jones, para presentarle sus disculpas, al excederse en su papel de moderador. Y aunque no hay testigos de su conversación, se habló de perdón y reconciliación. Como siempre, la generosidad de estos grandes hombres contrasta con la mezquindad de sus discípulos. Es evidente que representan dos posturas diferentes del movimiento evangélico, pero unidos por una misma fe. Sus diferencias impidieron una mayor colaboración, pero nunca se desautorizaron el uno al otro. Tristemente, no se puede decir lo mismo de sus admiradores.

Lloyd-Jones solía contar una anécdota histórica de Whitefield cuando hablaba de estas cosas. Es conocida la controversia que el predicador calvinista del Avivamiento mantuvo con el arminiano Wesley en el Gran Despertar espiritual del siglo XVIII. Cuando el fundador del metodismo murió, los seguidores de Whitefield le dijeron: “Seguro que cuando estemos en el Cielo no veremos a Wesley”. A lo que Whitefield contesto: “Seguro que no, ¡estará demasiado cerca del Trono para poder verle!”. El mundo evangélico sería otro, si tuviéramos la misma generosidad con aquellos con los que diferimos doctrinalmente. Sea cuál sea nuestra práctica, si tenemos una misma fe, somos hermanos y vamos a estar juntos en la Gloria. ¿No deberíamos intentar vivir ya en armonía?

Escrito en Madrid por el () . Hasta el día de hoy esta página ha tenido 382 visitas.


Galería permanente de imágenes sobre ′El anglicanismo de Stott′


El anglicanismo de Stott



Forum: Lista de las proyecciones temporales en Entrelíneas

′JPUSA: El último bastión de la Gente de Jesús′ de Pablo (2020)
¡Ya disponible! ·.·★ Tienes 13 días para ver las proyecciones relacionadas
ADELANTE

′Hijas que heredan el desamparo′ de Pablo Fernández (2020)
¡Ya disponible! ·.·★ Tienes 13 días para ver las proyecciones relacionadas
ADELANTE

′Black Sabbath y la herencia religiosa de Ozzy Osbourne′ de Pablo Fernández (2020)
Faltan 13 días para que empiecen las proyecciones relacionadas
ADELANTE

Ver todas las proyecciones ›



Buenas noticias de un Dios que se relaciona con su creación:


Escuchar más podcasts sobre la Biblia de José de Segovia






¿Tienes algo que decir?



Por favor escribe las letras y los números de este código en el siguiente recuadro:

¿Deseas recibir notificación de otros comentarios al mismo artículo?
No


¿VER LOS ARTÍCULOS MÁS COMENTADOS?

John R. W. Stott [0] John Stott

La noticia de la partida de John Stott me ha llenado de recuerdos del tiempo que pasé en el Instituto de Londres para el Cristianismo Contemporáne

LEER ARTÍCULO #0

John R. W. Stott [1] La vida de Stott hace cien años

La humildad de Stott no era fingida y su amabilidad era conmovedora, pero cuando tenía que decir algo, lo hacía con convicción y sin afán de controversia

LEER ARTÍCULO #1

John R. W. Stott [2] La conversión de Stott

La escuela de Rugby es conocida por ser algo más que el lugar donde nació el deporte que lleva ese nombre, sino que es también el centro de educación privada más elitista que hay en Inglaterra

LEER ARTÍCULO #2

John R. W. Stott [3] El pacifismo instintivo de Stott

John Stott solía decir que era un pacifista instintivo en la Segunda Guerra Mundial y en un mundo que no había conocido el movimiento por la paz de los años 60

LEER ARTÍCULO #3

John R. W. Stott [4] Stott y los campamentos evangélicos

La visión de Bash era alcanzar con el Evangelio las elitistas escuelas privadas, conocidas como públicas en Gran Bretaña

LEER ARTÍCULO #4

John R. W. Stott [5] La teología que estudió Stott

El cristianismo evangélico se ha distinguido siempre por su ignorancia de la teología moderna pero cuando alguno se acerca a ella suele hacerlo de forma acrítica

LEER ARTÍCULO #5

John R. W. Stott [6] La iglesia de Stott

La iglesia All Souls fue dedicada por el obispo Howley en 1824 y su tradición evangélica viene de su segundo rector, Charles Baring, amigo del reformador social evangélico Lord Shaftersbury

LEER ARTÍCULO #6

John R. W. Stott [7] Cuando Stott se hizo vagabundo

John Stott quería sentir lo que es ser rechazado por la sociedad y se acercó por eso a los transeúntes indigentes junto al río Támesis en la zona de Embankment

LEER ARTÍCULO #7

John R. W. Stott [8] La pasión de Stott por el Evangelio

John Stott fue uno de los principales representantes del cristianismo evangélico el siglo pasado por su pasión por el Evangelio

LEER ARTÍCULO #8

John R. W. Stott [9] La soltería de Stott

Ha habido siempre ministros anglicanos evangélicos solteros pero sufren todavía la desconfianza que esta costumbre produce en círculos conservadores

LEER ARTÍCULO #9

John R. W. Stott [10] Stott y el fundamentalismo

Las palabras pueden ser un arma de guerra arrojadiza que actúe devastadoramente contra el enemigo y la religión no es ninguna excepción en ese sentido

LEER ARTÍCULO #10

John R. W. Stott [11] John Stott, el evangelista

Stott recorrió Inglaterra, América, Australia y África anunciando el Evangelio en reuniones organizadas por iglesias y universidades donde los estudiantes querían compartir su fe

LEER ARTÍCULO #11

John R. W. Stott [12] Los retiros de Stott

John Stott encontró un lugar en los años 50 donde retirarse a leer, meditar y escribir, o simplemente mirar los pájaros, el resto de su vida en la costa noroeste de Galés

LEER ARTÍCULO #12

John R. W. Stott [13] El cristianismo básico de Stott

Pocas cosas le molestaban tanto a Stott como el llamado odium theologicum, la violencia verbal de las discrepancias doctrinales sobre religión

LEER ARTÍCULO #13

John R. W. Stott [14] Stott y la revolución de los 60

Durante la década de 1960 varios de los miembros del equipo de All Souls como Ted Schroder o Roger Simpson llevan las melenas y patillas propias de su tiempo

LEER ARTÍCULO #14

John R. W. Stott [15] Stott y la experiencia carismática

El movimiento carismático crecía con fuerza en la iglesia anglicana durante 1962 y John Stott tenía su propia opinión

LEER ARTÍCULO #15

John R. W. Stott [16] El anglicanismo de Stott

Dirigentes como el Dr. Martyn Lloyd-Jones consideraron en 1967 imposible seguir colaborando con hombres del movimiento evangélico anglicano como J. I. Packer

LEER ARTÍCULO #16

John R. W. Stott [17] La influencia social del cristiano

John Stott se lamentaba ya en 1967 de la reputación partisana que tenían los evangélicos siempre a la defensiva de una postura específica

LEER ARTÍCULO #17

John R. W. Stott [18] La predicación de Stott

Stott predicaba con esa extraña combinación de convicción y apertura por la que enseñaba la verdad con autoridad dejando a las personas la libertad para pensar por sí mismas

LEER ARTÍCULO #18

Todas las series de podcasts disponibles para escuchar y descargar