Estudio

Calvin & Hobbes y la espiritualidad de Bill Watterson

Bill Watterson asegura que no ha pisado una iglesia en su vida pero sus referencias a la religión no dejan indiferentes a muchos creyentes y ateos que usan sus tiras cómicas para popularizar sus particulares opiniones

Calvin & Hobbes y la espiritualidad de Bill Watterson

Modificado el 2020/11/14

Las fiestas van adquiriendo un tono particularmente oscuro a medida que van terminando. No es sólo el efecto del alcohol, es sobre todo la decepción de no poder conservar las esperanzas que teníamos puestas en ella. Ese tono deprimente para colmo parece el habitual en nuestra nueva normalidad a finales de 2020. Por eso aprovechamos hoy para analizar la espiritualidad de estos cómics inteligentes y divertidos a partes iguales. Bill Watterson los terminó el 31 de diciembre de 1995. Había luchado contra sus jefes durante diez años, estaba exhausto y aseguró que ya no tenía nada más que decir. Sus declaraciones nos llegan con cuentagotas desde entonces pero el autor asegura que hizo lo mejor que podía hacer con sus personajes y que es mejor dejar la fiesta cuando todavía es divertida.






El enigmático autor del cómic “Calvin & Hobbes” nació como William Boyd Watterson II el 5 de julio de 1958 en la ciudad de Washington DC. Cuando cumplió seis años sus padres se mudaron a un pueblo de 3500 habitantes rodeado de bosques junto a la frontera con Canadá. El joven Bill Watterson apenas encontró amigos en la escuela de Chagrin Falls y esperaba con pasión regresar a casa donde le recibía siempre su gata Sprite. Pasaba las tardes con ella leyendo los cómics de sus padres, que encontraba en casa con imaginativas historias de "Peanuts", “Pogo” o “Krazy Kat”.

Uno de sus familiares le recuerda ahora en Internet asegurando que, mientras todos los demás niños jugaban en la mesa a “Ratonera”, el pequeño Bill Watterson se esforzaba en dibujar diferentes variaciones de ratones. Estudiando el segundo año de instituto él mismo asegura que dedicó varios meses a pintar el techo de su habitación con una reproducción de la “Creación de Adán” original de Michelangelo en la Capilla Sixtina. "Aquellos aburridos y floridos poetas ingleses", escribe Bill Watterson al recordarlo, "no parecían tan importantes cuando entendía que por encima de mi estaba Dios dándole la vida al hombre". Fue también en el instituto donde empezó a mostrar interés en la política, interés que incorporó en las primeras tiras cómicas que publicaban allí en Kenyon College donde se acabó graduando en Ciencias Políticas.

Su primer trabajo de hecho le comprometía a dibujar temas alrededor de la política para la prestigiosa publicación The Cincinnati Enquirer, pero no tardaron en despedirle. La decepción con Jim Borgman, que había sido un modelo para él, y verse obligado a volver a casa de sus padres, fueron episodios que ayudaron a que pronto perdiera el interés en la política. Su siguiente trabajo en una pequeña agencia de publicidad y merchandising no le ayudó y sufrió bastante el desempleo hasta que cumplió veintisiete años. La historia de “Calvin & Hobbes” no era la primera que había intentado vender pero, una vez fue adquirida por Universal Press Syndicate, su éxito no dejó de crecer exponencialmente.

La búsqueda de la libertad en la lucha contra el sistema

Calvin es naturalmente el solitario niño protagonista de seis años que vive rodeado de bosques y cuyo mejor amigo es un tigre llamado Hobbes. Bill Watterson asegura en “Tenth Anniversary Book” (Warner Bros, 1995) que hay rasgos personales suyos en todos sus personajes pero también rasgos que él quiere ridiculizar. Calvin puede por eso literalmente ser una proyección de aquello que desea un día y el día siguiente ser una proyección de aquello que detesta. Es bien sabido que el nombre de Calvin se lo puso en honor al teólogo y reformador francés Jehan Cauvin, que se escribe en inglés John Calvin.

También sabemos que el nombre de Hobbes se lo puso en honor del filósofo inglés Thomas Hobbes; y que el nombre de la profesora Wormwood se lo puso en honor al diabólico personaje del escritor y teólogo C.S. Lewis. Tantas referencias a la religión no podían haber dejado indiferentes a muchos creyentes y ateos que han querido ver en sus tiras cómicas una ingeniosa plataforma para popularizar sus particulares opiniones. El pastor presbiteriano Robert Short vendió diez millones de copias de "Gospel According to Peanuts" en 1965; pero no es de extrañar que el mismo autor no haya consiguiendo los permisos para un posible "Gospel According to Carl & Hobbes".

Bill Watterson por su lado asegura que él personalmente no ha pisado una iglesia en su vida y que sus historias lo que pretenden es ser agradables y formular preguntas que el lector pueda responder. Hobbes por eso es dibujado como un simple peluche cuando no hay nadie junto a Calvin. Bill Watterson disfrutaba explicando que ese detalle es para él una excusa perfecta para fomentar la necesidad de aceptar que las cosas no siempre son lo que le parecen a los demás. Todo esto como concepto estético o filosófico está muy bien, claro, pero ¡la gente generalmente prefiere respuestas concretas para llevar! Por eso en su país ahora abundan las pegatinas donde el pequeño Calvin figura meando en alguna marca comercial, al igual que abundan las pegatinas donde Calvin aparece arrodillado en oración delante de una cruz.

Lo más irónico de todo ese fraudulento uso de “Calvin & Hobbes” es quizás que Bill Waterson perdió muchos años de su vida y salud luchando contra sus propios jefes, evitando así ceder los derechos de uso de sus personajes en la elaboración de merchandising. Bill Waterson es un idealista en cierto sentido y tenía auténtico terror a que sus personajes fueran maltratados por otras manos. Tanto, de hecho, que ni siquiera contrataba ayudantes para sus tareas más básicas del día a día. Todo el proceso de creación lo hacía depender de sí mismo en un compromiso que le obligaba a idear, dibujar, escribir, seleccionar y enviar finalmente una tira diaria, incluida la especialmente ambiciosa de los domingos pintada a acuarela y publicaba a todo color.

Las aventuras y desventuras de Thomas Hobbes

El filósofo Thomas Hobbes nació el 5 de abril de 1588 en el sur de Inglaterra. Nació según aseguraba él de forma prematura debido al miedo que tenía su madre a la amenaza de invasión que le había hecho España a Inglaterra con la denominada Armada Invencible Española. ¡Aquella mujer de la que desgraciadamente no se conserva el nombre podría haberse evitado el miedo si hubiese sabido lo poco que la armada merecía ya semejante título! Su marido, que tenía el mismo nombre y apellido que el futuro filósofo, era el vicario de la capilla medieval de Charlton y fue desprovisto de su cargo después de haberse visto envuelto en una pelea con otro párroco en plena calle. Su hijo empezó a estudiar en la iglesia de Westport y el puritano John Wilkinson tuvo una gran influencia en él antes de que el joven Thomas empezara a estudiar en Oxford.

Thomas Hobbes es también un acérrimo creyente o ateo dependiendo de con quién hables. Su especialidad era la filosofía política pero tenía por supuesto sus propias opiniones sobre la religión. Más o menos como todo buen hijo de vecino en un tiempo y espacio donde no tener las opiniones apropiadas podía costarte la vida. Varias guerras civiles de hecho se produjeron en Inglaterra entre 1642 y 1651 en las que la religión era una preocupación añadida. Thomas Hobbes tuvo que quemar algunos de los estudios que le comprometían frente a la acusación de herejía.

El filósofo visitó en 1636 al italiano Galileo Galilei, que estaba entonces arrestado en su casa de Florencia, también acusado de herejía por el papa Urbano VII. Galileo no llegaría a salir de allí. Según la escritora especialista Dava Sobel el miedo real del papa Urbano VII no era la peligrosidad de unas opiniones religiosas. Lo que le preocupaba realmente era perder su posición si no actuaba con la firmeza que sus opositores esperaban de él. ¿Te suena la historia? No está tan lejos tampoco de otros episodios como los protagonizados por el otro gran nombre referenciado aquí que es por supuesto John Calvin. Para verlo en detalle sin embargo tenemos que retroceder todavía más en el tiempo.

La culpa, el miedo y la predestinación de John Calvin

John Calvin nació el 10 de julio de 1509 y fue también un agitador con sus propias opiniones religiosas, que utilizó para enfrentarse al imperio medieval ostentado entonces por la Iglesia Católica Romana. A pesar de que él naturalmente no inventó el concepto de predestinación, él se ha hecho sin embargo particularmente reconocido por él. La predestinación por eso es un tema recurrente también en “Calvin & Hobbes”. En estas tiras cómicas por supuesto la predestinación está desprovista de su contenido religioso -donde Dios juega un papel protagonista- y se utiliza para tratar una idea más humanista: la idea de poder estar a salvo y por encima de cualquier tipo de culpa u obligación que nos limite a la mediocridad.

Si crees que “Calvin & Hobbes” es una variación moderna de “Carlitos & Snoopy” te sugiero que le dediques a los dos cómics un poco más de tiempo. Es verdad que tienen algunos elementos en común pero también tienen muchos otros que les diferencian y que Bill Watterson aprende de otros cómics como por ejemplo “Little Nemo” de Winsor McCay. "Little Nemo" se publicó por primera vez en el New York Herald el 15 de octubre de 1905 y cada página corresponde a un sueño del que acaba despertándose entre llantos, cayendo de la cama o siendo atendido por sus padres. Bill Watterson en un sentido luchó por alcanzar ese modelo durante los diez años que pasó dibujando “Calvin & Hobbes”.

“¿Qué ocurriría si no existiera gravedad?” se pregunta con emoción Bill Watterson. El cómic le permite explorar ese tipo de posibilidades. Sus historias giran a menudo alrededor de la culpa y el miedo pero también alrededor de la lucha y la superación. La imaginación de Calvin es para el lector el más evidente de los indicadores de ese deseo de superación pero no es el único. La superación se materializa primeramente por medio de la ruptura de reglas, patrones y espacios establecidos para dibujar que le imponían a Bill Watterson. Pero también por supuesto la superación se materializa por medio del desconocimiento de respuestas concretas, un desconocimiento que él fomenta hasta el día de hoy no concediendo entrevistas a los medios de comunicación. Dar una respuesta cerrada a una pregunta abierta, es precisamente aquello a lo que con más vehemencia se ha enfrentado en su vida Bill Watterson.

Por qué necesitamos una lectura no religiosa de Calvin & Hobbes

La delicadeza en la búsqueda de la libertad y la pasión en la guerra contra el sistema que ha mantenido Bill Watterson son sin lugar a dudas ejemplos de virtud para lectores creyentes y ateos por igual. La realidad de que todos estamos igualmente hundidos y perdidos es un buen punto de partida para poder seguir mejorando y entenderlo como eso, como punto de partida, es imprescindible. Imprescindible porque sin identificar lo que te falta no puedes identificar tampoco lo que necesitas. Y lo que necesitamos es mucho, ¡pero no todo! Puede decirse lo mismo de la “salvación” descrita en la Biblia - ya que según ella, la superación que aporta la “conversión”, no se produce si no hay antes una confesión de “pecado”.

Bill Watterson no indica qué es necesario para salir de esa situación original que hay que mejorar y es por eso que no puede hacerse una lectura religiosa o atea de “Calvin & Hobbes”. El silencio de Dios en “Calvin & Hobbes” es enorme; aunque no lo es más que en muchos textos de la Biblia como son el Libro de los Jueces o el Libro de Ester o en un sentido el Eclesiastés. Todos estos libros tienen en común que la comprensión y la confesión de pecados entre unas personas y otras es inútil, especialmente si pensamos y esperamos que el interlocutor va a poder hacer algo para mejorar tu situación particular.

Los padres de Calvin no entienden nunca nada pero claro ¡todavía más distante está Santa Claus! Hay pocas verdades más universales que estas y Bill Watterson hace bien en contextualizarlas especialmente en Navidad. Jesucristo, por eso, se establece como la persona clave en el cristianismo, ya que él no es como cualquier otro interlocutor o buen hijo de vecino que puede prestar o no atención a tu confesión. Él siendo Dios puede escucharnos pero también perdonar y darnos la vida que necesitamos.

La creación y el llamamiento a discutir con Dios

Bill Watterson dedica ahora parte de su tiempo libre a pintar paisajes como hacía su padre. La Biblia al igual que Bill Watterson utiliza los paisajes, los animales y la naturaleza como el entorno apropiado para hablar de las cosas profundas e importantes. “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.”, le decía Dios a su pueblo a través del profeta Isaías. “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad. Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.“

¿Lo veis ahora? El mencionado texto hace referencia a “mi escogido”. Isaías ya hablaba de la predestinación en el Siglo VII A.C. ¡más de dos mil años antes que el reformador francés! Muchos creyentes han sido y siguen siendo incapaces de aceptar una opinión diferente a la suya. Es exactamente lo mismo que le ha ocurrido a muchos ateos. A diferencia de todos ellos sin embargo el Creador, el Señor de toda la naturaleza que conocemos y también de la que desconocemos, pedía sorprendentemente esto a su pueblo escogido a través del mismo profeta: “Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.”

Cada uno de nosotros somos una creación de Dios, amados por él incluso ¡a pesar de que nos enfrentemos continuamente a sus deseos! “Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.” -continúa diciendo el mismo texto de Isaías. “Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel. No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice fatigar con incienso. No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades. Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.”

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