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Estudio

Horror, espiritualidad y extravagancia en la obra de Basil Wolverton

Basil Wolverton alternaba sus tareas en la iglesia con los encargos de Marvel, DC Comics o MAD que le harán merecer el título del artista más extravagante de América

Horror, espiritualidad y extravagancia en la obra de Basil Wolverton

Modificado el 2021/10/16

El dibujante Basil Wolverton disfruta del dudoso honor de ser el artista más extravagante de América según la revista Famous Monsters of Filmland. Quizás él no procedía realmente del espacio exterior pero qué duda cabe de que fue capaz de exteriorizar todas esas rarezas que la gente civilizada oculta debajo de sus máscaras aquí en la Tierra. El miedo que se desata en tiempos de las guerras, las crisis económicas o los desastres naturales han llevado a muchos como él a buscar opciones de vida en otros planetas y para ello la ciencia ficción ha sido una herramienta especialmente popular. Wolverton de hecho envió a un hombre al planeta Marte siete años antes de la publicación de Flash Gordon, ¡cuando el futuro era todavía 1950!





Al Capp no fue un dibujante del tres al cuarto. Sus tiras se imprimían en más de un millar de publicaciones simultáneamente gracias a dibujantes fantasma como Frank Frazetta y de hecho su foto cubría la portada de una de las ediciones de la revista Time en 1950. Una de las brillantes ideas que tuvo Al Capp en 1946 fue crear el personaje de Lena the Hyena, dejar un misterioso espacio sobre sus hombros en la tira de Li’l Abner y celebrar un concurso para premiar a aquel que dibujara para él la cara más horrible. El anuncio prometía 500 dólares a la imaginación más macabra y no fueron pocos los aspirantes. Salvador Dali, Boris Karloff y Frank Sinatra fueron los jueces que eligieron de entre 500.000 propuestas el dibujo de Basil Wolverton.

Basil Wolverton también era dibujante pero claro apenas llegaba a final de mes trabajando en el envasado de alimentos. En su tiempo libre ejercía como pastor de la iglesia y amontonaba en su escritorio las tristes cartas de las editoriales que le negaban un contrato; porque aún siendo muy buen dibujante, su estilo, sencillamente no encajaba en la mayor parte de las publicaciones. Aquel repentino éxito con Lena the Hyena no cambiará demasiado esta dificultad a largo plazo; a corto plazo, sin embargo, el editor Al Feldstein vió la oportunidad de reutilizar por todo lo alto el dibujo en su revista MAD.

Al Capp podría haber cedido el dibujo de Lena the Hyena si los editores de MAD se lo hubieran pedido directamente a él, pero cometieron el error de gestionarlo a través del sindicato donde le expidieron la negativa estándar. Basil Wolverton, gracias a ello, dibujó una segunda versión que MAD utilizó para satirizar la entonces popular “Chica guapa del mes” de la revista LIFE. La polémica multiplicó todavía más su visibilidad e inspiró a muchos futuros transgresores como William Gaines, Art Spiegelman o Robert Crumb como vimos en el artículo sobre el cómic “Alguien Me Ama” de Jack Chick. Bob Dylan cubre también y con bastante emoción esa noticia en el episodio "Hair" de "Theme Time Radio Hour" (Season 1/Episode 36).

Una familia feliz en la Gran Depresión

Clarence Wolverton y Olive Hayes habían llegado a la zona conocida ahora como Silicon Valley de San Francisco buscando un futuro mejor. Venían desde la frontera con Canadá en la costa noreste de los Estados Unidos de América. Basil Wolverton nació cuando sus padres ya habían despertado de ese bonito sueño, el 19 de julio de 1909, y pasó la mayor parte de su vida alrededor de la ciudad de Portland. Su padre alternaba trabajos como la construcción del ferrocarril, el cuidado del ganado o la elaboración de carteles sin lograr demasiada estabilidad profesional.

La familia no tenía agua corriente o luz eléctrica en casa pero los fines de semana sus padres, su hermana Wilma y él iban juntos a la iglesia, a reuniones de avivamiento y a unos espectáculos de variedades conocidos entonces como vaudeville. Todas aquellas experiencias como niño formarán claramente su forma de relacionarse con el mundo. Su propio diario personal muestra a un niño disfrutando de la lectura de la Biblia y el dibujo de historietas sobre viajes en naves espaciales que comenzó a vender ya con 13 años. El pequeño Basil Wolverton dudaba entonces de si sería misionero cuando fuese mayor.

Basil Wolverton iba al instituto cuando su padre hizo una peligrosa gestión comercial, aparentemente inconsciente de su riesgo, y desapareció para siempre probablemente en la ciudad de Seattle. Cuando para colmo su hermana muere de fiebre reumática, el joven Basil sufre una crisis de fe que le llevará a identificarse como ateo hasta 1941. El vaudeville había entrado en decadencia frente a la aparición del cine ya en 1920. Basil sin embargo encontró en aquellos escenarios no sólo inspiración para la exageración y el sarcasmo de su sentido del humor; también encontró, a un nivel más pragmático, la fuente de algunos de sus primeros empleos gracias a los cuales se cruzaría con personalidades como Buster Keaton.

La formación profesional entre la prisión y el escenario

Buster Keaton no tuvo escolarización como muchos de su generación pero entendía perfectamente que la frivolidad es un eficaz analgésico contra las preocupaciones. El cómico George Burns decía sobre esa época que estaban “hambrientos de algo mucho más importante que la fama… la comida”. El vaudeville era un espectáculo familiar al que podías acceder con una entrada de veinticinco centavos y, a diferencia del teatro o la ópera, el vaudeville ofrecía espectáculos de muy corta duración a una velocidad vertiginosa. Todo este concepto del entretenimiento de usar y tirar es clave para mantener la atención de audiencias muy diferentes todavía hoy y aplicaciones como Tik Tok no han inventado nada realmente sustancial cien años después

Basil Wolverton se graduó en 1927, el mismo año que murió su hermana. Tardó un año en crear su portfolio y conseguir un trabajo en el periódico local Portland News gracias a la buena impresión que le causó al editor Floyd A. Fessler. Desde esa posición pudo trabajar profesionalmente las ilustraciones y la parte artística de la publicación pero también la redacción, la radio e incluso el acceso a personas clave en el circuito de vaudeville en Oregón y Washington. Basil aseguró en su señalada entrevista, poco antes de morir, que entonces bailaba y tocaba el ukelele con gusto incluso las noches libres interpretando el papel de "Goof and His Uke" (Graphic Story Magazine,1974).

El editor Fred L. Boalt acogió al joven Basil Wolverton como protegido aplicando sobre él las estrictas costumbres de la vieja escuela del periodismo, viejas prácticas que según recordaba él mucho después le llevaron a tener que estar encerrado en la misma celda de los criminales a los que tenía que retratar. Fred L. Boalt, sin embargo, murió dos años después y sin su protección Basil Wolverton perdió el empleo y volvió a tener que buscar el sustento de él y de su madre aquí y allá en lo que sigue considerándose la mayor crisis financiera del Siglo XX. No puede decirse que en la Edad de Oro del Cómic faltase audiencia para la lectura de este tipo de historias, otra cosa muy diferente es que el dibujante pudiese vivir de ello y todavía más ¡que el dibujante pudiese vivir de ello decidiendo qué dibujar!

La difícil carrera del artista independiente

Basil Wolverton era definitivamente el tipo de dibujante que sí decidía qué dibujar y eso le convirtió veinte años después en uno de los precursores de toda una nueva forma de entender esta profesión que ahora tiene la etiqueta de cómic underground o alternativo. Will Elder, que ayudó a Harvey Kurtzman creando la revista MAD en 1952, decía de él que era “original, refrescante y escandalosamente inventivo, desafiando todos los estándares convencionales pero manteniendo un sentido del humor”. Lo que pasa es que hasta que ese día llegase le quedaban muchas cartas tristes que recibir, la mayor parte de las cuales se enviaban de editoriales que estaban en el otro extremo del país.

La oscura historia de ciencia ficción titulada "Marco of Mars" fue aceptada por el Independent Syndicate of New York en 1929 pero su publicación fue abortada por las coincidencias con otra historia que debutó ese mismo año con el nombre de "Buck Rogers". ¡El mercado parece que no estaba preparado para tener a dos personajes en el espacio al mismo tiempo! Le seguirán por eso otros diez años de diferentes fracasos con "Space Grover", "The Moon" o "Disk Eyes" antes de poder tocar fondo... El viajero espacial “Spacehawk” aparece justo entonces, en junio de 1940, gracias a Novelty Press, que se fundaba naturalmente en New York precisamente ese mismo año con el apoyo de entonces jóvenes promesas de la altura de Jack Kirby.

Basil Wolverton había empezado a pasar más tiempo dibujando, entintado y rotulando los textos de sus historias futuristas desde casa y se había acostumbrado a hacerlo con la radio encendida. Buscaba una emisora diferente cuando encontró la que cambiará su vida para siempre: “El Mundo Mañana” o “The World Tomorrow” del evangelista Herbert W. Armstrong. Le atrajo especialmente el lenguaje llano del predicador pero también la idea de poder combatir aquellas ideas como ateo; por lo que escuchó atentamente. Mantuvo con él correspondencia durante los siguientes dos años - al final de los cuales se bautiza como cristiano en el río Columbia. Corría entonces el año 1941. Basil todavía no lo sabía pero su propio padre hacía lo mismo desde su entonces desconocida localización.

El impredecible cruce de caminos

El evangelista Herbert W. Armstrong compartía con Basil Wolverton un gran interés por las catástrofes y el futuro de la vida en la Tierra pero también por la parte artística de los medios de comunicación. Armstrong se había criado como cuáquero en Iowa y trabajado en el marketing en el área de Chicago. Debido a varios fracasos profesionales durante la Gran Depresión tuvo que mudarse a Oregon, donde se enfocó más en las tareas de predicador de tipo adventista con las que ha pasado a la historia. Armstrong ya había hecho grandes progresos en la fundación de su propia institución cuando quiso promocionarlo y llevárselo a Los Angeles en 1946. Basil Wolverton, que no era precisamente amigo de los convencionalismos, prefirió quedarse como pastor de una pequeña iglesia en los alrededores de Portland.

Basil Wolverton ya era miembro de la iglesia Worldwide Church of God cuando empezó a dibujar su historia "Powerhouse Pepper" en abril de 1942 para Marvel Comics, que entonces se llamaba Timely Comics. Monte Wolverton, su hijo, asegura que su padre se levantaba siempre a las siete de la mañana para hacer sus tareas. Primero buscaba documentarse sobre el tema que quería ilustrar, algo que podía mantenerlo ocupado durante semanas. Cuando estaba seguro hacía sus bosquejos con lápiz en papel Strathmore y luego aplicaba la tinta con un detallismo que fue parte de su marca personal hasta el final. ¡Nadie prestaba tanta atención a los detalles del paisaje como él! De fondo siempre tenía una televisión encendida con películas antiguas o combates de boxeo y no era difícil verle interrumpir su jornada para cortar el césped o hacer algún otro recado de forma que muchas veces terminaba de trabajar a las dos de la madrugada.

El fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 trajo cierta prosperidad que las nuevas generaciones aprovecharon para hacerse oír en su lucha por la justicia social. EC Comics utilizó a partir de 1950 la ciencia ficción y el terror de series como “Tales from the Crypt”, “The Vault of Horror” o “The Haunt of Fear” para sus objetivos y no es casualidad que el gobierno crease para contrarrestar ese golpe el organismo “United States Senate Subcommittee on Juvenile Delinquency” en 1953. Basil Wolverton ya había alcanzado la mediana edad pero se entregó también de lleno a aquella lucha a través de diecisiete historias de terror como “Planet of Terror” (Atlas, 1951), “Where Monsters Dwell” (Adventures into Terror, 1951), “Eye of Doom” (Mystic, 1952) o “The Brain Bats of Venus” (Mystery, 1952). Dark Horse Comics reeditó en 1987 algunos de ellos incluyendo un tributo muy especial del insigne Alan Moore. Robert Rodríguez y Quentin Tarantino, debieron recordar la lectura de aquellos cómics cuando pensaron el título de la película “Planet Terror” (2007)

La historia ilustrada de un hombre

Basil Wolverton alternaba sus tareas como pastor de la iglesia con sus encargos como dibujante de todas estas historias de terror o ciencia ficción. Hay quien ha sugerido equivocadamente que la conversión al cristianismo de Basil Wolverton anuló su carrera profesional. ¡Fue justo lo opuesto! Lo que ocurrió realmente a partir de su bautismo en 1941 es un crecimiento del reconocimiento de su obra artística. No se ha escrito suficiente sobre cómo influenció el mundo del cómic el pionero Basil Wolverton. La idea tomada del bíblico libro del Génesis, por ejemplo, sobre cómo "en el principio" una pareja la que se enfrenta sóla a una nueva era, volcada por Basil Wolverton en “Ten thousand years old!” (Weird Tales of the Future, 1952) o "In the Beginning" (Weird Tales of the Future, 1953), será versionada por el propio Stan Lee hasta tres veces en "I am the last man on earth" (Strange Worlds, 1958), “A thousand years later” (Strange Tales, 1961) o "The Last Rocket!" (Tales of Suspense, 1962). El creador de Spider-Man bautizaba no en vano a la pareja como Adán y Eva.

"No había crímenes ya que no había criminales... No había odio, sólo amor, ya que estábamos en el principio", dice el texto que encabeza una de las versiones de Basil Wolverton. Basil creía que sus historias retrataban el mal, la violencia y el horror del hombre de una manera distinta pero no opuesta a como lo hace la Biblia. El evangelista Herbert W. Armstrong acarició desde que le conoció la idea de pagar a Basil Wolverton en la creación de una Biblia ilustrada con su propio estilo; no tenía el presupuesto muy a su pesar y tuvieron que pasar más de diez años para que aquel proyecto se pudiese empezar a materializar.

Wolverton tenía suficiente respeto por la Biblia como para no querer que se mezclase tanto con su propia obra, que se añadiese así accidentalmente alguna confusión. Eso explica en parte que los textos no estuviesen integrados, prefiriese llamar al proyecto “La historia del hombre” y evitase ilustrar los evangelios - ya que eso le habría obligado a retratar a Jesús. Hizo no obstante más de setecientos dibujos que consideró su obra maestra durante veintiún años - realmente los últimos veintiún años de su carrera profesional.

Los dibujos eran impresos de forma irregular, con algunas censuras y en diferentes publicaciones internas de la iglesia como The Plain Truth, hasta que finalmente fueron publicados en su integridad por el gigante Fantagraphics y expuesto en la Gladstone Gallery de New York en 2009. Diábolo Ediciones no lo publicó en castellano hasta 2012. De hecho hizo falta que Robert Crumb publicase sus ilustraciones sobre el libro de Génesis para que se publicaran los dibujos originales del maestro que le había inspirado pero ¿no es así como funciona la vida? La deuda de Robert Crumb es un secreto a voces que nunca podrá llegar a pagar especialmente en relación a historias de Basil Wolverton como “The Culture Corner” (Fawcett ′s Whiz Comics, 1945-1952).

Las tumbas desaparecidas de Daniel Keyes

El año 1974 fue especialmente prolífico para Basil Wolverton e hizo trabajos para su iglesia, DC Comics, Marvel Comics, MAD o Playboy, y todavía le quedó tiempo para su obra autopublicada “Common Types of Barflyze”. El prólogo de esta última obra cómica, está firmado por lo que parece un pseudónimo... ¿Dr. Robert Slobbert? Asegura el prólogo en cualquier caso que gracias a su camuflaje el dibujante había sobrevivido en dos guerras mundiales y que la única preocupación de Basil Wolverton era pasar también desapercibido en la tercera. Nada parecía predecir el ictus que sufrirá precisamente ese mismo año, que dificultó mucho su trabajo y no en vano fue clave para que muriese poco después. Basil Wolverton tenía sesenta y nueve años cuando murió el 31 de diciembre de 1978. La mujer que aparece fotografiada a menudo con Basil Wolverton, se llamaba Honor. Honor Wolverton era tres años mayor que él pero le sobrevivió durante veintisiete años.

Basil Wolverton no se sentía cómodo ilustrando las historias de otros autores pero hizo una excepción muy especial y apropiada con un entonces joven Daniel Keyes. Keyes tenía veinte años menos que él y con el tiempo llegará a tener un gran reconocimiento como novelista de ciencia ficción. Había nacido en Brooklyn de una familia judía, estudiado psicología y conseguido un puesto privilegiado en el equipo de escritores de Stan Lee - que es cuando crea con Basil Wolverton las historias tituladas “One of our graveyards is missing” (Marvel, 1952) y "They Crawl by Night!" (Marvel, 1953).

La argumentación de Daniel Keyes sobre cómo alguien de otro mundo podría utilizar sus poderes para encontrar solución a la muerte y de cómo son precisamente las masas quienes buscan oponerse a ese intruso debió resultar francamente evocadora a Basil Wolverton. El fin de los tiempos no es un tema exclusivo de fanáticos religiosos. El científico ateo Stephen Hawkins aseguró que la Tierra será una gran bola de fuego en el año 2600 y puso escuchas con el objetivo de contactar con vida alienígena: “En algún lugar del cosmos” -decía Hawkins- “quizás, la vida inteligente puede estar mirando estas luces siendo conscientes de lo que significan...”.

La evidencia de que creemos lo que queremos creer

Jesús se presenta en los evangelios también como una persona de otro mundo con autoridad sobre la muerte y no es poca la oposición que recibió. El problema entonces como hoy no es que no haya interés en sobrevivir a la muerte sino que queremos sobrevivir a la muerte poniendo nosotros las condiciones. Queremos sobrevivir a la muerte llevando nuestra colección de monedas, sentados en el asiento de ventanilla y con el aire acondicionado a nuestra temperatura preferida. Quizás en otra vida eso sea posible; eso sí, quiera que la próxima vida no sea en este Universo - la comunidad científica y la Biblia se han puesto de acuerdo en que a este Universo no le aguarda un futuro muy amigable que digamos.

Las creencias no están bajo el control de la razón sino de la voluntad. Muchos se engañan a sí mismos diciendo que creerían si pudieran ver pero científicos como Hugo Mercier o Dan Sperber afirman en "The Enigma of Reason: A New Theory of Human Understanding" (Harvard, 2017) no sólo que creemos lo que queremos creer, sino que seguimos creyendo en lo mismo independientemente de lo que nos pueda aportar la razón. Jesús ya lo decía también en el Siglo I: “aunque me habéis visto, no creéis”.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí” -continúa el texto del Evangelio según el apóstol Juan- “y al que a mí viene, no lo echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y esta es la voluntad del padre, el que me envió: que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

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