Estudio

Ángeles o demonios en la música rock y el pánico al satanismo de Jack Chick

Barcelona, 06 de Julio de 2019. El pánico al satanismo ya tenía dominada a la población de Estados Unidos de América cuando grupos ingleses de heavy metal llevaron sus provocaciones al límite y ocuparon con sus discos las listas de éxito. La política de Ronald Reagan llevó entonces a algunos de esos músicos a juicio a través del PMRC y, acusados de incitar al suicidio, iban declarando aterrados uno a uno. Sólo ese año se editaron al menos seis libros religiosos en contra del rock incluido el que escribió Jimmy Swaggart. Jack Chick apenas mostraba interés en la música pero encontró en toda aquella cadena de despropósitos unos personajes dignos de su extraño mundo y, en definitiva, muy buenas razones comerciales para ilustrar el libro de Rick Jones “Escalera al Infierno” y, cómo no, su propio cómic “¿Ángeles?” (1986).



El miedo sobre el que Jack Chick construye esta historia es uno de los miedos más antiguos y universales: ¿pueden fuerzas externas obligarnos a hacer lo que no queremos? Paradójicamente las primeras formas de este miedo se encuentran en rituales paganos de Oriente Medio, África o finalmente Europa, donde toma la forma de cuentos populares como “El flautista de Hamelín”. Jack Chick aporta como siempre un elemento visual extraordinariamente efectivo en comparación con los que le precedieron. El experto en cómics Daniel Raeburn lo confirma cuando asegura que si tienes un tratado de Chick entre manos no necesitas saber leer para entender lo que tienes que dejar de hacer.

Su típica guía fácil y sencilla oración del pecador al final es sólo la punta del iceberg. Jack Chick buscaba siempre y con auténtica obsesión la vía más fácil para conseguir su principal objetivo: ¡un siempre mayor número de oraciones del pecador! Muchos escritores religiosos habían hecho detalladas y enciclopédicas listas de evidencias que demostraban la influencia diabólica del rock. ¡Las listas no eran el estilo de Jack! Es por eso que cuando después el famoso predicador David Wilkerson describe la conocida visión que había tenido durante un concierto de rock, lo que realmente describe con todo lujo de detalles es la sencilla viñeta de Jack Chick.

La música lejos de ser un lenguaje universal

Muchas personas se ven incapacitadas para apreciar la música. La medicina moderna identifica este trastorno con el nombre de amusia y dependiendo del grado, el afectado puede llegar incluso a sufrir, literalmente, durante la audición de una melodía. Históricamente se han identificado síntomas de amusia en los registros escritos de famosos como Sigmund Freud, Charles Darwin o Che Guevara pero un reciente estudio de la escuela de medicina de la Universidad de Harvard asegura que actualmente es un 10% de la población el que sufre este trastorno en mayor o menor medida. Algunos de nuestros vecinos lo sufren más en silencio que otros. Y por supuesto, dependiendo de sus cargos sociales, políticos o religiosos, las implicaciones para los demás han sido menores o mayores.

No tenemos un informe médico de Alfonso XIII, Joseph Stalin o Jack Chick, pero si hablamos en particular de la hostilidad que muchos protestantes o evangélicos han mostrado por la música, entonces tenemos necesariamente que hablar primeramente del teólogo y reformador francés Juan Calvino. Fue sobre todo siguiendo las enseñanzas de Calvino que hordas de fanáticos asaltaron iglesias europeas no sólo católicas. También fueron saqueadas las iglesias de otras confesiones reformadas como las luteranas o anabaptistas. Según Paul Nettl en su libro “De Lutero a Bach” los órganos que eran todavía empleados en la liturgia de estas congregaciones eran literalmente destruidos a hachazos, protagonizando lo que se ha denominado beeldenstorm o la furia iconoclasta.

Los instrumentos musicales son, todavía hoy, una expresión del mal cuando es empleada en la liturgia de muchas iglesias calvinistas. Se duda muchas veces de cuánto aporta realmente a una iglesia su fundador y cuánto aportan finalmente sus seguidores porque en definitiva es un trabajo en equipo. La historia nos lo enseña para nuestra humildad también a través de Jack Chick Lo que ocurre a partir de un posible accidente en la mente de una persona particular, puede acabar fácilmente formando parte de la cotidianidad de miles de personas por los siglos de los siglos.

La música que pone en peligro el status quo

Cuando Jack Chick entra por primera vez en una iglesia evangélica lo hace a mediados de la década de 1950s. Los creyentes no están ya preocupados por el mal que puede proceder de los órganos. Digamos que estaban preocupados justamente por todo lo contrario. Los creyentes apenas podían entonces dar crédito a sus ojos y observaban cómo la música religiosa perdía toda la atención que ganaban los músicos negros en las calles, la radio y por supuesto la industria discográfica. Las primeras acciones de oposición al rock están precisamente marcadas por esa preocupación económica.

Puedes encontrar en Internet decenas de variaciones de estas advertencias basadas en el factor económico: “Los negros son ahora los jefes de la ciudad, ¿podría ser peor?". “¡Aviso! ¡No compréis discos de negros!” -decían los amenazantes carteles del Citizens Council of Greater New Orleans. “¡Llama a los anunciantes de las estaciones de radio y pon tu reclamación!”. El cartel más sofisticado de aquella década identifica claramente cuánto había influenciado está época sobre la mentalidad de Jack Chick. El diseño incluía una calavera atravesada por una espada ensangrentada, un coche lleno de jóvenes conduciendo a toda velocidad y el alarmante texto de: “El rock and roll es la música del Diablo, ¡CUIDADO!, su ritmo vudú es hipnótico y su temerario baile conduce a los jóvenes a las ardientes profundidades del infierno!”.

Mucha de la población blanca tenía miedo, envidia y mucho odio pero su conciencia racista se había diversificado y se aplicaba igualmente a negros, chinos, mexicanos o españoles. La particularidad del peligro del rock era, primeramente, las posibilidades que ofrecía como un paso más en la verdadera independencia económica de la población negra. Los negros lo sabían y los blancos también; aunque durante muchos años, los blancos quisieran disfrazar sus intenciones detrás de argumentos raciales, morales o políticos.

La temida redención de los impíos

La burla es clave en el ejercicio del poder como bien sabía Jack Chick. Las autoridades de Estados Unidos de América habían favorecido desde el Siglo XIX todo tipo de iniciativas para fomentar el desprecio, la burla y el ridículo contra los negros. Las viñetas en el periódico lo habían hecho asiduamente con artistas como Frederick Burr Opper. El famoso Jim Crow de Thomas D. Rice fue probablemente el más popular espectáculo de música, humor y variedades desde 1828. Durante el espectáculo los actores blancos se pintan la cara de negro, hablan con un fuerte acento y se tambalean torpemente. Jim Crow, no en vano, es un nombre de etimología despectiva, que se re-utilizará posteriormente para darle un título a una serie de leyes que retrasaron notablemente el fin de la segregación en este país.

El mundo del típico blanco a principios del Siglo XX era francamente predecible, aburrido y triste. Igual que en el cuento de “El flautista de Hamelin”, todo lo que la juventud blanca buscaba de música, baile y vitalismo, lo encontraba exclusivamente en el mundo de los negros. “A través del rock and roll” - decía Asa Carter- “el hombre blanco queda rebajado al nivel inferior del hombre negro. El rock and roll es parte integrante de un complot para socavar la moral de la juventud de nuestro país. Tiene carácter sexual, inmoral, y es el mejor camino para fusionar ambas razas”.

El Presidente del Alabama White Citizen Council declaraba ante las cámaras, mientras posaba orgulloso junto a uno de esos carteles típicos de “Servimos sólo a clientes blancos”: “Hemos creado un comité de veinte miembros para acabar con ese baile salvaje propio de los negros llamado rock and roll”. El Secretario Ejecutivo del mismo comité añadía: “La obscenidad y la vulgaridad del rock and roll es evidentemente el medio por el cual el hombre blanco y sus hijos pueden rebajarse al nivel de los negros”. El discurso racista de estos escritores religiosos aguantó hasta la llegada de David A. Noebel.

La guerra fría y la credibilidad de los argumentos políticos

La argumentación sobre los peligros del rock debido a su imaginado trasfondo comunista, es el tema principal del primer libro de David A. Noebel "Communism, Hypnotism and The Beatles" (1965). Las célebres declaraciones de John Lennon, sobre la supuesta pérdida de popularidad de Jesús, pasaron desapercibidas en Inglaterra pero meses después parecía un amenazante asunto de estado en los Estados Unidos de América. Noebel fue tremendamente influyente en muchos predicadores americanos como Jimmy Swaggart, David Wilkerson o Billy James Hargis -que llamaba a The Beatles "comunistas camuflados". Johnny Marr del grupo británico The Smiths asegura en su pequeño estudio que Noebel fue el primero de su categoría en añadir referencias a pie de página. Claro que poner referencias a pie de página de libros impresos en papel tampoco garantiza demasiado. Se pueden encontrar multitud de referencias para apoyar cualquier tipo de disparate también en Jack Chick, que advierte también a pie de página sobre el peligro de grupos como The Beatles, KISS o Black Sabbath.

Los registros históricos más fiables apuntan a que Joseph Stalin, de hecho, había impuesto en la U.S.S.R. un régimen aislacionista que hizo imposible las tareas creativas de los músicos y había prohibido a toda la población el acceso a cualquier forma de entretenimiento occidental incluido por supuesto el rock. Pocos regímenes del mundo, por tanto, despertaban menos interés en los jóvenes de Liverpool y se cree que lo ridículo de la acusación inspiró su canción titulada “Back In The U.S.S.R.” (1968). Los dibujantes Vic Lockman y Jack Chick se influenciaron mutuamente y durante la década de los 1960s utilizaron la misma imprenta en California llamada Rustoi. La organización Life Messenger utilizó también el mismo formato en "Hooked for Good" (1973), un cómic de bolsillo basado en la historia real del músico de rock Samy Hall, donde después de una decepcionante vida de exceso entrega su vida a Cristo. A pesar de todas las coincidencias, incluida la del guitarrista en la cubierta, la historia del interior era quizás demasiado bonita para alguien como Jack Chick. Dan & Steve Peters, Jacob Aranza, Gary Greenwald, Phil Phillips o Carmín Ramos llenaron de exageradas fantasías las estanterías de muchas librerías durante más de treinta años.

Las drogas, el sexo y las filosofías orientales darían mucho juego durante la década de 1970s en la mente de autores como Bob Larson, porque todavía no habían descubierto todas las posibilidades que ofrecía el pánico al satanismo. Es difícil imaginar una forma más ridícula de tratar el cristianismo, pero lo cierto es que escribir un libro nunca había sido tan fácil en el pasado. Hubo siempre cristianos que escribieron con sentido común acerca de la cultura. John Gresham Machen, Hans Rookmaaker o Francis Schaeffer lo habían hecho a principios del Siglo XX. Libros como “Man in Black” de Johnny Cash, “Hungry for Heaven” de Steve Turner o “Psalms, Hymns & Spiritual Songs” de Donald Thiessen son sólo unos pocos ejemplos posteriores. Colectivos de cristianos que estaban detrás de Greenbelt Festival, Cornerstone Publishing de JPUSA Chicago o Stephen Lawhead desde Intervarsity Press, trataron con rigurosidad los temas más controvertidos desde principios de la década de 1970s y su opinión fue ignorada sistemáticamente por la mayoría de la audiencia.

La infecciosa crisis económica que sufre hoy la industria del libro cristiano se hace todavía más evidente con el cierre de grandes cadenas como Family Christian Stores o LifeWay Christian Stores pero podéis imaginaros que no siempre fue así. Jack Chick se había subido a la ola justo en el momento adecuado y la aprovechó hasta el final. La CBA se fundó al finalizar la Segunda Guerra Mundial y en diciembre de 1983 el propio The New York Times se hacía eco del impresionante volumen de ventas que había alcanzado está industria. "Si trabajas para mí, nunca te faltará el dinero", le aseguraba Jack Chick a uno de sus futuros empleados. Billy Graham era entonces el único de entre los seis autores más vendidos que no era de California y había escrito también un libro sobre la invisible actividad sobrenatural que se llamaba curiosamente "Angels" (1975). Billy Graham hacía claro un énfasis en la guía, apoyo y provisión de los ángeles en medio del sufrimiento, que estaba muy lejos realmente del énfasis en la actividad demoníaca en el cómic "Angels?" de Jack Chick.

El pánico al satanismo como catapulta comercial

Jack Chick disfrutaba poniendo interrogantes al final de sus títulos desde que antes de su conversión al cristianismo empezó a dibujar su tira cómica titulada "Times have changed?". Hay que tener en cuenta que libros fraudulentos como “Satanic Bible” de Anton LaVey, "Michelle Remembers" de Michelle Smith, "Satan′s Underground" de Lauren Stratford o “Música Rock y Satanismo” de René Laban no se escribieron en el contexto de las iglesias evangélicas. El fenómeno del pánico al satanismo se alimentaba de los miedos de toda la sociedad norteamericana y estos libros podían encontrarse en cualquier librería pública con más facilidad que los libros cristianos. Los morbosos programas en televisión pública de Gerardo Rivera eran seguidos desde 30 millones de hogares y el movimiento de la Nueva Era desarrolló paralelamente también su propia línea de libros como “Music & Your Mind” de Helen L. Bonny. La red Goodreads registra hoy más de ochenta publicaciones sobre este fenómeno de creciente interés sociológico. Concretamente "Satanic Panic: Pop-Cultural Paranoia in the 1980s" fue editado recientemente e identifica a los protagonistas de esta época como ejemplos del colmo del hazmereir. Sus cuatrocientas páginas ilustradas en forma de revista cubren hasta los más pequeños detalles de forma magistral.

El hábil Jack Chick utilizó el pánico al satanismo de su tiempo para darle notoriedad a sus dibujos sobre música y para documentarse sobre satanismo utilizó particularmente la opinión de tres fuentes de información fraudulentas: Rick Jones, John Todd y por supuesto Jeff Godwin - que se había especializado en los efectos hipnóticos del rock y de quien Jack Chick publicó, promocionó y distribuyó tres títulos. John Todd había sido su primer informador sobre música pero en 1986 Jack Chick trata de distanciarse de sus énfasis conspiratorios más exagerados. John Todd fue el informador del cómic “Spellbound” (1978), por ejemplo, donde se advierte de que el rock ha sido creado por el satanismo y una maldición diabólica va incluida gratis en cada grabación. Eso sí, hay esperanza, ya que ¡puedes librarte al quemar la grabación! ¡Eso también era fácil para Jack Chick! Había también fuera de Chick Publications muchos otros fraudes que se aprovecharon del pánico al satanismo durante la década de 1980s. Mike Warnke es un buen ejemplo. Fue descubierto gracias a una detallada investigación de dos creyentes que trabajaban en JPUSA Chicago llamados Mike Hertenstein y Jon Trott.

Mike Warnke no era un comediante cristiano como cualquier otro de los muchos que había en los Estados Unidos de América. El gobernador de Tennessee había llegado a declarar el día 29 de junio de 1988 como “El Día de Mike Warnke”. En el año 1992 esta celebridad era contratada para más de doscientas actuaciones anuales. En ellas Mike Warnke contaba chistes, relataba espantosas historias sobre una ficticia vida como satanista y recogía fondos para una organización de ayuda a los damnificados del satanismo que ni siquiera existía. Alertados por el informe publicado en la revista Cornerstone en 1992 el periódico Lexington Herald-Leader aportó datos más concretos sobre el fraude económico y Warnke Ministries tuvo que cerrar ese mismo año. El periódico Skeptical Inquirer apuntaba poco después que el secreto del éxito de Mike Warnke era primeramente que le daba a su público lo que ellos querían. Esa reflexión es justo la que hace tan terrible el estudio de este fenómeno: que sus protagonistas se limitaran a escribir lo que su audiencia quería leer.

La crónica negra de la predicación televisiva

El telepredicador Jimmy Swaggart aparecía en nada más y nada menos que 750 estaciones de televisión y sistemas de cable cuando traducía al castellano un pequeño libro titulado “La música: la nueva pornografía” (1985). “El comunismo mundial puede mirar con verdadera satisfacción la labor que se está realizando actualmente en esta nación que una vez fue grande y cristiana” -escribía el telepredicador. “Creo firmemente que el movimiento punk rock (además de otros aspectos de la escena rock) es inspirado por el comunismo, y hasta por Satanás”. La revista SPIN publicó entonces una entrevista con él donde Swaggart aseguraba que lo único que lamentaba es no haber atacado antes al rock, que su familia había ayudado al nacimiento del rock -lo que es una alusión obvia a su primo Jerry Lee Lewis- y que el rock sólo podía generar una degradación equivalente a la pornografía.

La ilustración de SPIN muestra al predicador vestido de prostituta pero no fue hasta dos años después que se probó su recurrente afición a la prostitución - lo descubrió un detective contratado por el telepredicador Marvin Gorman. La audiencia no era infinita y telepredicadores como Jimmy Swaggart, Jim Bakker y Marvin Gorman competían por un mismo número limitado de espectadores. Muchos como el propio Swaggart pagaron a detectives privados para que siguieran a otros telepredicadores y destaparan sus secretos. Es por eso que tantos escándalos se hicieron públicos en tan poco tiempo. "Tenemos las mismas tentaciones que los demás hombres, y también algunas tentaciones añadidas" -declaraba para excusarse Jimmy Swaggart en su tratado "El Predicador".

Michael Sweet del grupo de heavy metal Stryper asegura todavía hoy que debe su conversión a una predicación de Jimmy Swaggart. El músico le había apoyado en los medios de comunicación y es comprensible que fuese decepcionante para él leer en 1985 la ridiculización que hacía de su forma de bailar el propio Jimmy Swaggart. Michael Sweet al fin y al cabo ¡no era bailarín sino músico! Jimmy Swaggart no podía ver con buenos ojos la buena relación que tenía con Stryper su rival Jim Bakker y aseguraba que aquella costumbre de lanzar biblias a la audiencia era como “arrojar perlas a los cerdos”. Ozzy Osbourne se consideraba cristiano y no quiso evitar devolverle el insulto grabando el video de la canción "Miracle man" en una iglesia tradicional inglesa llena con setenta rosados cerdos.

Stryper y los modelos de lucha en contra del rock de Jack Chick

Los músicos de Stryper no se habían curtido en la escuela dominical precisamente y sin duda no formaban un grupo de rock cristiano como cualquiera de los otros muchos que ya había. Para que os hagáis una idea en la entrada de las salas donde actuaba Stryper, grupos de fundamentalistas se manifestaban en contra de los eventos como lo hacían con Ozzy Osbourne, Judas Priest o Van Halen. En las entrevistas Michael Sweet se mostraba siempre escéptico e interesado especialmente en la figura de Jesús. Su hermano mayor Robert Sweet, sin embargo, sí utilizó también el pánico al satanismo como catapulta y su grupo Stryper es una de las claves principales para entender este cómic de Jack Chick titulado "¿Ángeles?".

La música de Stryper ocupaba en 1985 buena parte de la atención en los medios de comunicación no sólo en Los Ángeles sino también en Australia y Japón. El mismo país que había ocupado Jack Chick durante la Segunda Guerra Mundial, ahora recibía al grupo de Los Angeles con premios de Oricon, contratos con CBS y las mejores promociones de Masa Itoh, que era entonces el más importante capo musical en Japón. Jack Chick había dejado de facilitar información personal al recibir una mala crítica en la televisión religiosa nacional en la década de 1970s. No podía soportar que se burlaran de él. Los músicos de Stryper, sin embargo, soportaban con calma las continuas críticas que recibían en medios seculares y religiosos en una escala nacional e internacional. Jack Chick no debía percibir eso como una virtud y en el cómic muestra a los músicos como esclavos del reconocimiento, el dinero y la fama. Cuando cantan entre demonios que surgen del escenario, lo que cantan son variaciones de canciones de Stryper como “Co’Mon Rock” o “The Rock that makes me rock”.

Stryper era entonces singular por sus llamativas prendas amarillas pero sobre todo por ser el único grupo de músicos cristianos que vendía sus canciones de heavy metal en la industria secular. El disco "To hell with the Devil" se puso a la venta el mismo año que Jack Chick lo dibujó e incluye también cuatro ángeles. Los cuatro ángeles de Stryper habían sido dibujados con vaqueros y largas cabelleras en la cubierta original, atando y empujando al Diablo a las llamas del infierno en una línea que evoca los mejores dibujos de Frank Frazetta. La cubierta luego es censurada y vetada en muchos establecimientos de Estados Unidos de América pero para entonces el escándalo pudo haber servido de inspiración al nombre de "Green Angels" - el grupo de Jack Chick de cuatro músicos con aspiraciones angelicales y un color dominante.

Jack Chick, la mitología griega y el lenguaje de la calle

El verde de “Green Angels” es además una expresión de la calle y una referencia explícita a la marihuana: la hierba del Diablo, por la relación que habían tenido con ella los músicos negros de jazz y que en su condición de droga le daba una interesante categoría underground al cómic. Jack Chick se muestra también especialmente interesado en los demonios en el cómic “Angels?” y pone una nota de color rojo exclusivamente en el diabólico dibujo del desenlace, en la página 21. No es un accidente. Jack volverá a hacer ese énfasis gráfico en "That Old Devil" (1989).

Jeff Godwin, el tercer experto en rock de Chick Publications, interpretó mal el uso de la preposición “with” en el título "To hell with the Devil" porque, en su línea habitual, no contextualizada, ni prestaba atención a lo que escribía. Jack Chick no tenía ese problema, ponía mucha atención a los detalles y utiliza para la cubierta del libro de Jeff Godwin “Dancing with Demons” una de las variaciones más antiguas del relato de “El flautista de Hamelín”: un enorme fauno tocando su tradicional Flauta de Pan. Según la mitología griega los faunos, mitad hombres y mitad cabra, se escondían detrás de los árboles para tocar este instrumento que hacía especialmente receptivos a los hombres y a las mujeres mientras eran guiados al interior de los bosques de los que nunca regresaban.

El personaje del cómic “Angels?” que se presenta más afeminado y que finalmente se descubre cómo homosexual se llama Robert, exactamente igual que el batería de Stryper. Robert Sweet era el único músico soltero de Stryper en esa época y sin duda el más atrevido eligiendo el vestuario que les sugería la modista responsable de Stryper - que no era otra sino ¡su propia madre, Janice Sweet! Las biografías de grupos como Motley Crue, Poison o Guns N Roses prueban que no había forma de vestir que resultase más atractiva a una joven heterosexual de Los Ángeles en 1985; no obstante Jack Chick sabía que muchos disfrutarían aquellos chistes sórdidos con los que acusaba a los músicos de homosexualidad. Jack Chick quedó al final tan contento con el resultado, que utilizó una variación del escenario también en una nueva edición de su primer cómic titulado "Why no Revival" (1961).

Los cambios de opinión de David Wilkerson

Muchas veces es difícil distinguir entre la realidad y la imaginación. Se dice popularmente que sólo deberíamos creer aquello que ven nuestros propios ojos, pero los más recientes estudios sobre "atención selectiva" aseguran que la mente es dominante cuando decide qué deben o no deben ver nuestros ojos. Jack Chick dibujó en papel al menos dos versiones de la misma escena y sembró las calles con cientos de copias deliberadamente abandonadas. Alguna copia debió acabar en las manos del famoso predicador David Wilkerson. Él aseguró sin embargo que fue el Espíritu de Dios quien le mostró esa misma imagen en una visión un año después. David Wilkerson no sólo fue el propietario de una de las granjas más deseadas del país. También fue en otra época anterior un atrevido evangelista capaz de introducirse en las zonas marginales de los Estados Unidos de América. El majestuoso edificio de su iglesia Times Square Church había sido un teatro de Warner Bros. en 1930 pero cuando lo ocupa él, cincuenta años después, había tocado fondo. El progreso es así de caprichoso. La película “Times Square” (1981) había usado el teatro como principal punto de encuentro. Todo el barrio estaba dominado por la falta de educación, la droga y el crimen de jóvenes como Nicky Cruz, de quien escribiría luego un best-seller de la talla de "La Cruz y el Puñal" - que ha vendido hasta hoy quince millones de copias en treinta diferentes idiomas.

El predicador había atacado la música jazz durante años pero sentía cierta debilidad por la música folk y los hippies. Lo demostró en libros como "Dejad de apretarme el cuello". Defendió a aquellos jóvenes claro hasta que la música folk empezó a utilizar instrumentos eléctricos. Al igual que otros muchos hippies más conservadores comenzó entonces a advertir que la juventud corría caminos de perdición y encabezó una fervorosa lucha en contra del rock. La identificación con "la heroína, el alcohol y la promiscuidad sexual" que había hecho con el jazz, ¡la haría a partir de entonces con el rock! Mylon Lefevre había sido músico de gospel desde que era un niño y había abusado de las drogas durante todos aquellos años, pero quiso dejar ese pasado atrás cuando decidió hacerse músico de rock en la década de 1980s. El músico llamó siete años después a David Wilkerson y le invitó a su propia actuación. Estaba convencido de que eso haría cambiar la opinión sobre el rock del famoso predicador, al que admiraba profundamente.

David Wilkerson, por su lado, cuenta en su sermón "Driven to Darkness" escrito el 3 de agosto de 1987, que después de dudarlo mucho fue y se mantuvo en la última fila buscando la discreción. Calculaba que había alrededor de tres mil personas bailando delante de él y que, a pesar de todo, pudo ver fácilmente cómo en el escenario "el humo surgía de las máquinas generadoras, el espasmódico ritmo subía a un volumen extremo y los músicos parecían fantasmas surgiendo de lóbregos pantanos". Fuese por la razón que fuese David Wilkerson aseguraba que, acto seguido, había visto auténticos demonios que iban surgiendo del escenario y había oído reírse a Satanás satisfecho de haber conseguido cegar allí a toda la Cristiandad. Asegura que entonces se puso a correr por todos lados gritando expresiones en hebreo como "Ichabod Ichabod", se tumbó en el suelo y convocó a los organizadores, pero que finalmente fue incapaz de parar el concierto. Diez años después David Wilkerson volvió a cambiar de opinión, admitió su error y adoptó una posición mucho más relajada hacia la música rock. Prueba de ello fueron sus tratados “Confessions of a Rock & Roll Hater” - que significa algo así como “Confesiones de alguien que odiaba el Rock n Roll”.

Nada nuevo hay bajo el Sol

En la década de 1990s corrían nuevos tiempos e incluso autores como Bob Larson habían admitido el rock cristiano como un mal menor, frente al acecho del rock secular; aunque tuviese "muchos defectos y algunas inconsistencias son demasiado notorias" -aseguraba Bob Larson. La revista SPIN quiso reírse de él también invitándole a una gira con el grupo Slayer, pero Bob Larson salió del paso asegurando que si el grupo le había vendido su alma al Diablo había sido en un banco y no en una misa negra. Chick Publications sin embargo sigue publicando prácticamente el mismo mensaje más de cuarenta años después y eso le convierte en una auténtica pieza de circo. La tesis de Douglas Bevan Dowd y Todd Hignite en “Strips, Toons, and Bluesies: Essays in Comics and Culture” es que Jack Chick se sostiene todavía hoy gracias al descaro para tratar los temas que son tabús en su propia época. Un descaro que comparte, según ellos, con los cómics pornográficos de principios del Siglo XX llamados Tijuana Bibles. Una mirada superficial podría dar la impresión de que los escritores religiosos estaban en el lado opuesto pero una mirada más atenta descubre que realmente están utilizando el mismo lenguaje de sus enemigos.

El interés en los poderes sobrenaturales no es exclusivo de la década de 1980s. Los judíos en el Siglo I seguían con mucho interés lo sobrenatural antes de conocer a Jesús. Los evangelios también describen cómo los discípulos de Jesús volvieron a él excitados al haber visto cómo ejercían poder sobre los demonios. Según el registro del Evangelio de Lucas, Jesús aseguró entonces a sus discípulos que no había en esa actividad sobrenatural algo realmente tan importante, al menos no tan importante en contraste con la palabra o la promesa que él les había hecho de fidelidad y de una verdadera vida: “no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan” -dice literalmente- “sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos". Emocionarse con el recuerdo de una promesa es muchas veces difícil, al menos en contraste con la emoción de experimentar algo realmente nuevo y sobrenatural. Pero la realidad es que nos pasamos la vida persiguiendo nuevas experiencias que en el mejor de los casos nos aportan poco más que la insatisfacción de haberlas vivido.

El cielo que tiene que haber para cada infierno

Fácilmente podemos llegar a creer que la actividad sobrenatural puede cubrir nuestra falta de confianza en Dios. Quentin Tarantino pone este recurrente pensamiento en boca de George Clooney alias Seth Gecko cuando dice en “Abierto hasta el amanecer”: “Si existe un infierno y esos vampiros cabrones vienen del infierno, entonces tiene que haber un cielo Jacob, ¡tiene que haberlo!”. Todos tenemos nuestras experiencias y opiniones. Hablar o escribir sobre ellas es gratis, pero ¿qué valor tiene para nosotros la verdad? Nuestra fidelidad a la verdad está directamente relacionada con nuestro amor al prójimo, con nuestro deseo de darle preferencia sobre nuestro propio interés. El amor a los demás nos lleva a ser honestos, a ser transparentes mostrando también nuestro desconocimiento. Si realmente amamos al prójimo le debemos la verdad o, en su defecto, el beneficio de la duda.

La verdad es obviamente que necesitamos a Cristo. Que estamos incompletos sin él. Que nuestra esperanza no está en nuestros discos quemados, ni en nuestras sencillas oraciones, sino en su promesa de que nuestros nombres están escritos en los cielos. Los satanistas no necesitan a Cristo más de lo que lo necesitan los cristianos y la iglesia no necesita a Cristo más de lo que lo necesitaba Jack Chick. Lo hemos visto. "Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles" -escribía literalmente el apóstol Pablo- "No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno". Cristo dió su vida en sacrificio, clavado en una cruz, no para que nosotros cumpliéramos la ley, sino precisamente por que ¡no podíamos cumplirla!

Recordemos que la escusa más antigua de la humanidad es precisamente esta: "el diablo me obligó a hacerlo". El obsesivo interés en poner a raya el mundo espiritual, al que muchos de estos escritores religiosos nos empujaban, pudo quizás ser una distracción de sus verdaderas responsabilidades. Lo que sí es cierto es que hoy sus errores se levantan como una muestra de lo que era su propia insatisfacción frente al bíblico y verdadero propósito o plan de Dios. “El que no escatimó ni a su propio Hijo” -sigue más adelante el mismo el apóstol Pablo- “sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”. “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Fichero PDF relacionado con ′¿Ángeles?′

¿Descargar?
Pablo Fernández
Escrito por Pablo Fernández:

Más sobre sus 79 artículos

Próximas proyecciones en el Forum

′Pickpocket′ de Robert Bresson (1959)
Proyección online [VOSE] programada para el domingo 17 de Noviembre de 2019
ADELANTE

′Vampyr′ de Carl Theodor Dreyer (1932)
Proyección online [VOSE] programada para el domingo 24 de Noviembre de 2019
ADELANTE

′El Espejo′ de Andrei Tarkovski (1975)
Proyección online [VOSE] programada para el domingo 01 de Diciembre de 2019
ADELANTE

Ver todas las proyecciones ›

Pregunas más frecuentes sobre ′¿Ángeles?′

  1. ¿Qué dice Jack Chick sobre música rock?

Entrelíneas: Página principal
Entrelíneas Cómic ¿Ángeles?

Escrito en Barcelona por el () . Hasta el día de hoy esta página ha tenido 1941 visitas.

SELECCIÓN: +RECIENTES +VISITADOS +COMENTADOS +COMPARTIDOS






¿Tienes algo que decir?



Por favor escribe las letras y los números de este código en el siguiente recuadro:

¿Deseas recibir notificación de otros comentarios al mismo artículo?
No


¿VER LOS ARTÍCULOS MÁS COMENTADOS?

Chick Publications [1] ¡Esta fue tu vida!

Jack Chick (1924-2016) es el editor y dibujante de una serie de pesadillas que son ahora objeto creciente de estudio en el mundo del cómic underground

LEER ARTÍCULO #1

Chick Publications [2] El sueño espantoso de un demonio

Jack Chick fue primeramente un vendedor y con diferencia el autor más prolífico de la historia del cómic con sus 950,000,000 copias distribuidas

LEER ARTÍCULO #2

Chick Publications [3] El santurrón

¿Por qué la actitud bélica de Jack Chick frente al mundo es la que sostiene y da sentido a su obra?, ¿hay algo que podía aprovechar de esa actitud hostil?

LEER ARTÍCULO #3

Chick Publications [4] ¿Ángeles?

El pánico al satanismo ya tenía dominada a la población cuando grupos de heavy metal llevaron sus provocaciones al límite y a la vista de Jack Chick

LEER ARTÍCULO #4

Chick Publications [5] Dark Dungeons

Dungeons & Dragons se hacía más grande a medida que recibía mayor oposición y hoy le rinde su merecido homenaje la popularísima serie Stranger Things

LEER ARTÍCULO #5

Chick Publications [6] Alguien Me Ama

Robert Crumb es conocido como el singular, irreverente y militante padre del cómic underground, pero ¡Jack Chick se adelantó a él siete años!

LEER ARTÍCULO #6

Chick Publications [7] John Todd

John Todd decía haber sido convertido al cristianismo después de dejar la brujería y el satanismo pero finalmente fue condenado por violación y abuso de menores

LEER ARTÍCULO #7
′El Espejo′ de Andrei Tarkovski (1975)

Todas las series de podcasts disponibles para escuchar y descargar