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Whitney Houston: La determinación, el desencanto y la luz al final del túnel

Varios directores como Kevin MacDonald, Nick Broomfield o Rudi Dolezal aprovechan ahora para repasar en forma de documentales mucha información inédita sobre la vida de Whitney Houston. Lo hacen en un inquebrantable esfuerzo por darle a la artista una segunda oportunidad, según palabras de la revista Rolling Stone. Si crees que ya conoces la historia, entonces, seguramente eres el más indicado para ver los documentales.

Artículo escrito por Pablo Fernández en Barcelona el 22 de Enero de 2020 ·.·★ Lectura de 18 minutos o 3627 palabras.


Las personas que trabajan en la industria de la música tienen hasta un 40% más de posibilidades de sufrir depresión según las últimas estadí­sticas de la institución Help Musicians UK. Una lectura superficial de este dato podrí­a concluir que la música es la causante de esa tendencia, pero profundizando podemos descubrir que es mucho más probable que esa tendencia ya exista cuando la persona decide involucrarse en la música. Digamos que el arte en general podrí­a ser más el refugio que el causante de esa tendencia a la depresión.

Lo que le ocurre a los profesionales del mundo del espectáculo serí­a en un sentido parecido a lo que le ocurre a la gente que se refugia en la religión. Cuando el mismo Jesús, por ejemplo, decí­a literalmente: ′venid a mí­ los que estéis trabajados y cargados que yo os haré descansar′, ya estaba en un sentido marcando desde el principio un perfil psicológico de lo que serí­a más fácil encontrar en su iglesia. El perfil de Whitney Houston es por eso un perfil bastante apropiado en una revista sobre arte y fe como es Entrelí­neas.

La mujer del predicador en Beverly Hilton

Whitney Houston no sólo ha pasado a la historia como la cantante más premiada según Guinness Record, es además la protagonista del disco de gospel más vendido de todos los tiempos: ′The preacher′s wife′, con ocho millones de copias vendidas en todo el mundo. La última canción que interpretó en público fue de hecho ′Jesus loves me′, una canción para niños muy recurrente en las iglesias evangélicas. Durante los últimos diez años de su carrera sus actuaciones habí­an sido mayormente erráticas y su vida personal catastrófica económica y sentimentalmente hablando.

Las grabaciones de esos años la muestran confundiendo canciones o tambaleándose en público con el aspecto descuidado, los ojos hinchados y la mirada perdida, no importaba si estaba delante del público o de su propia hija. El 11 de febrero de 2012 estaba programada la habitual fiesta de Clive Davis previa a los Grammy Awards en Los Angeles, California. La fiesta tendrí­a lugar en ese mismo hotel Beverly Hilton donde estaba y quiso aprovechar las horas que tení­a libres para darse un baño.

Cuando habí­a pasado más de una hora el equipo de estilistas y guardaespaldas que le acompañaba quiso confirmar que todo estaba en orden y al entrar en el cuarto de baño la encontraron muerta dentro del agua de la bañera, boca abajo y con las plantas de los pies hacia arriba. El forense confirmó que se habí­a ahogado accidentalmente, como resultado de ′una complicación cardiaca y el consumo de cocaí­na′. Durante la autopsia el análisis de su sangre confirmó que habí­a consumido recientemente cocaí­na, difenhidramina, alprazolam, ciclobenzaprina y cannabis.

La esperanza, la iglesia bautista y los funerales

El funeral se celebró una semana después en la iglesia New Hope Baptist Church en New Jersey, New York, donde se habí­a criado y de hecho habí­a empezado su carrera artí­stica Whitney Houston. Las bonitas palabras del pastor Joe A. Carter no parecí­an ser suficientes para evitar la tensión, que ese dí­a especialmente se podí­a cortar con un cuchillo. El ex-marido de la artista, Bobby Brown, cuya infancia delictiva y fama de chico malo no habí­a pasado desapercibida para la familia Houston, abandonó la ceremonia antes de que esta terminase.

Bobby Brown también habí­a empezado su carrera en el coro de la iglesia y habí­a compartido no sólo los mejores y peores momentos de la vida de Whitney Houston, también compartí­a con ella la paternidad de la única hija de Whitney, Bobbi Kristina Brown. La devastada y joven Bobbi fue rescatada por la familia horas más tarde del memorial en la habitación de un hotel e ingresada en el hospital de desintoxicación Cedars-Sinai Medical Center.

Tres años más tarde, con veintidós años, Bobbi Kristina Brown fue encontrada también boca abajo, en este caso en la bañera de su casa en Alpharetta, Georgia. El informe del forense tení­a siniestras coincidencias con el de su madre: ′una muerte por inmersión asociada con intoxicación de drogas′, decí­a. No en vano su funeral en la iglesia Saint James United Methodist Church de Atlanta, Georgia, se cerró con la canción ′Jesus Loves Me′. Madres e hijas suelen tener muchas cosas en común, pero las coincidencias en algunos casos son especialmente siniestras y alcanzan como veremos hasta la tercera y cuarta generación.

The Drinkard Singers, el gospel y la tentación de la música mundana

Nicholas Drinkard tení­a sangre europea, americana y africana pero por alguna extraña circunstancia habí­a adquirido grandes cantidades de tierra de cultivo en Blakely, Georgia. Habí­a perdido muchas de ellas cuando llevó a su familia a New Jersey, New York, en 1950, donde mantuvo firme su interés en que todos los suyos formasen parte de las actividades de la iglesia. Fruto de aquel esfuerzo fue The Drinkard Singers, el primer grupo de gospel que firmó un contrato con una discográfica importante, RCA.

The Drinkard Singers era en 1959 un grupo familiar que ya habí­a llamado la atención del Newport Jazz Festival, donde hasta 13.000 personas podí­an reunirse para ver a músicos de la talla de Billie Holiday. La procedencia de la música que interpretaba la familia Drinkard era claramente la música religiosa pero algunas de las cantantes que integraban el grupo fueron incapaces de resistirse a la tentación de lo que ellas reconocí­an entonces como ′música mundana′.

El precedente de Sister Rosetta Tharpe dejó abierta una enorme cantidad de posibilidades. El grupo familiar e interracial The Ronettes, por ejemplo, se habí­a formado en la ciudad de New York a finales de los 50. Otis Redding, Marvin Gaye o Aretha Franklin no sólo se habí­an criado en la iglesia, eran literalmente hijos de pastor. Corrí­an nuevos tiempos y Emily Drinkard, que pronto serí­a también la madre de Whitney Houston, fue en 1960 la principal protagonista en esta metamorfosis que transformarí­a a un grupo de gospel en un grupo de chicas de rythm & blues llamado The Sweet Inspirations.

The Sweet Inspirations ofrecí­a entonces a la industria musical una solución actualizada no sólo en lo que se referí­a a lo musical, sino también en lo que se referí­a a lo racial. Las trabajadoras chicas grababan entonces el disco anual de rigor para Atlantic Records pero además, no en vano, eran contratadas continuamente como músicos de sesión. Habí­an grabado ya colaboraciones para Otis Redding, Jimi Hendrix o Aretha Franklin así­ como otros del universo paralelo de los blancos como Dusty Springfield, Paul Simon o Van Morrison cuando captaron la atención del rey del rock.

Elvis Presley y la última estación de Emily Drinkard

El incombustible Elvis Presley también habí­a aprendido a cantar en la iglesia. Preparaba su regreso a los escenarios en 1969 y llamó a Atlantic Records para contratar como grupo de acompañamiento femenino a The Sweet Inspirations. Las cuatro chicas reconocí­an el desconocimiento que tení­an de las canciones pero Elvis Presley estaba decidido y les envió doscientos discos con el objetivo de que fuesen preparándose para una audición. Elvis Presley no sólo las cortejaba con regalos de joyas como hací­a habitualmente, también con infinidad de detalles propios de caballeros, que no eran habituales viniendo de los blancos. Sus compañeras aseguraban que ¡Emily estaba encantada!

Whitney Houston guardaba recuerdos de haber sido espectadora de su madre en aquellos primeros conciertos de la gira en la ciudad del juego, en Las Vegas, Nevada. La noche del 26 de agosto de 1969, durante el soprano obbligato que le correspondí­a hacer a su madre durante la canción ′Are you lonesome tonight′, Elvis Presley comenzó a reí­rse. En un primer momento Elvis Presley pensó que podrí­a salir del paso cambiando la letra, pero la voz de Emily seguí­a inquebrantablemente el tono de marcha funeraria propio de la canción, lo que le hizo a Elvis Presley reí­r todaví­a más durante los siguientes dos minutos y medio.

Dieciocho años después fue precisamente ′Are you lonesome tonight′ la última canción que interpretarí­a en público Elvis Presley, antes de morir también accidentalmente, rodeado de ansiolí­ticos en su cuarto de baño. The Sweet Inspirations continuaron con Elvis Presley hasta ese dí­a como trí­o pero Emily Drinkard habí­a llegado a su última parada. Fue de alguna forma el ridí­culo final de la carrera musical de la madre de Whitney Houston, que volvió a New Jersey con el firme propósito de cuidar de su familia y de una carrera en solitario como Cissy Houston que nunca llegarí­a a darle ningún tipo de reconocimiento.

La formación de Whitney Houston

Whitney Houston y sus dos hermanos mayores habí­an sido cuidados por su padre, hasta que su madre tomó entonces el relevo y comenzó a intentar marcar en ellos con mano dura las costumbres más propias de la iglesia. A diferencia de lo que se ha pensado tan a menudo, Whitney Houston no descubre las drogas con Bobby Brown sino con sus hermanos, que le conseguí­an las drogas desde que ella tení­a 10 años en las deprimidas calles de Newark en 1973. Whitney Houston tení­a 11 años cuando comienza a cantar en el coro infantil de la iglesia New Hope Baptist Church y 17 cuando empieza a posar para revistas de adolescentes.

Michael Jackson habí­a dominado las ventas de discos en 1982 y entonces Clive Davis, fundador de Arista Records, buscaba a una mujer negra que pudiese moldear en forma de estrella del pop. Lo intentó primero con Dionne Warwick y Aretha Franklin - que era también madrina de Whitney Houston, pero tuvo que descartarlas al darse cuenta de que ellas tení­an ya creado su propio carácter. Whitney Houston fue ideal para Clive Davis hasta el final de su carrera, precisamente por la tendencia de Whitney Houston a dejarse moldear, según otro ejecutivo de Arista Records llamado Kenneth Reynolds.

El objetivo de Clive Davis era alcanzar al público blanco así­ que cualquier pequeño detalle que pudiese relacionarse con la música negra era devuelto a los estudios. El disfraz de Madonna le quedaba grande y Whitney Houston bailaba fatal, pero no mucho peor que Cyndi Lauper, así­ que el resultado fue en cualquier caso un indiscutible éxito de ventas. Sólo del primer disco editado en 1985 se vendieron veinte millones de copias en todo el mundo, que es veinte veces más de lo que habí­a vendido ese mismo año Amy Grant, la más importante vocalista de la música cristiana contemporánea, que también iniciaba entonces su propia metamorfosis.

Whitney Houston vendió sólo de su primer disco cuarenta veces lo que venderí­a BeBe & CeCe Winans en su mejor época. Y del disco ′The Bodyguard′, donde está incluida ′Jesus loves me′, venderí­a casi el doble de esa cantidad. Whitney Houston aprovechaba cualquier oportunidad para hablar de su fe en entrevistas y canciones como ′Greatest Love of All′ pero ¿qué relación guardaba ella con la música cristiana contemporánea? Para contestar esa pregunta es imprescindible reparar en la reacción que provocó en 1998 su actuación en la entrega de premios Dove Awards, la descafeinada versión para cristianos de Grammy Awards. Digamos que desde la altura en la que estaba Whitney Houston, apenas podí­a apercibirse de la existencia de esa subdivisión de la industria del espectáculo.

El desengaño de Whitney Houston

Whitney Houston estaba en la cima de su popularidad en 1989, era pródiga en regalos, tení­a tres empresas, y ganaba suficiente dinero como para darle trabajo a toda su familia incluidos primeramente a su padre y sus hermanos. Su madre, por otro lado, aseguraba a los cuatro vientos que su hija era realmente el resultado de su esforzada determinación, creí­a realmente que el mérito no era sino de la impresión que su propio carácter habí­a causado en su hija. Le esperaban cosas peores. Cuando Whitney Houston se presentó en Soul Train Music Awards, la entrega de los premios de la industria de la música negra, fue recibida con un memorable abucheo.

Whitney Houston no se caracterizaba por tener un carácter de hierro precisamente y conoció esa misma bochornosa noche a Bobby Brown, aquel que se alzaba sobre todas las demás cabezas de la entrega de premios de Soul Train Music Awards como el chico más malo e interesante del momento. Por el aura de seguridad que desprendí­a era fácil de concluir que era su complemento perfecto. La turbulenta relación que mantendrí­a con él ha ocupado muchas páginas de la prensa más amarilla y merece poca atención por mi parte.

Baste decir que Whitney Houston perdió el aprecio de su familia y de su mejor amiga para ganar el de Bobby Brown, sin saber que perderí­a también el de Bobby Brown en 2006. En 2002, además, su padre la demandó para conseguir de ella cien millones de dólares. La tesis del documental ′Whitney: Can I Be Me′ es clara: Whitney Houston tení­a razones de peso al final de su vida para deprimirse y encontrarse completamente sola. Me llama poderosamente la atención que entonces cantase una y otra vez aquella canción ′Jesus loves me′.

La religión y la paradoja de los pecadores

Muchas canciones de gospel como ′Cryin" in the chapel′, ′Will the circle be unbroken?′ o ′Precious Memories′ apenas hablan de la nostalgia de la vida religiosa. Las canciones de la iglesia que rescataba Whitney Houston, sin embargo, como ′The Lord is my shepherd′, ′Joy to the world′ o ′I love the Lord′ eran mayormente cristocéntricas, explí­citas cuando se referí­an a los temas relevantes de la fe y marcaban una gran diferencia con otros muchos discos de gospel como el que habí­a grabado Aretha Franklin en 1972. Paradójicamente, además, sus confesiones de fe parecí­an más honestas, a medida que su vida y su ánimo se iban rompiendo.

′La gente piensa que el éxito puede darte la felicidad, pero yo sé que eso no es cierto - decí­a Whitney Houston al final. ′Durante mi infancia o cuando era joven no sabí­a demasiado sobre Dios. A medida que fuí­ creciendo y empecé a experimentar la vida por mi misma, muchas cosas las empecé a entender mejor y muchas cosas hicieron que mi relación con Dios fuese más estrecha. Le sentí­a dentro de mí­ y sé que esa es la manera, a través de mis propias experiencias, a través de mi propia vida′. ′Aunque no te lo puedas creer oro y leo la Biblia continuamente buscando su ayuda′, asegura en el documental una Whitney Houston con una voz castigada.

Whitney Houston habí­a cumplido 48 años. Welshman David Roberts, que fue durante siete años el verdadero guardaespaldas que inspiró la pelí­cula ′The Bodyguard′, aseguró que no imaginaba que Whitney Houston iba a tardar tanto en morir. La fiesta que Clive Davis habí­a programado en el Beverly Hilton no se anuló y muchos compartieron el hotel con el cadáver de Whitney Houston, en un gesto desafiante a la muerte ya que como todos sabemos ′el espectáculo debe seguir′. El espectáculo además sostiene la industria de la música.

Las melodí­as populares que aprendimos en el patio del colegio o en nuestros primeros años de televisión suelen volver a nuestra memoria en los momentos en los que nos sentimos más frágiles. A los que hemos crecido en la iglesia, adicionalmente, también nos asaltan en esos momentos canciones que aprendimos en la escuela dominical, como esa de ′Jesus loves me′. Es algo que no se puede evitar y de hecho, muchas veces, tampoco queremos evitar. Son canciones que nos devuelven al momento en el que dependí­amos totalmente de nuestros tutores, no importaba demasiado si eran comparativamente mejores o peores que los demás.

Cristo me ama, la Biblia dice así­

′Cristo me ama es verdad, y me cuida en su bondad / cuando muera bien lo sé, / viviré allá con él′ - dice al final la versión en castellano. Paradójicamente, lo que necesitamos, es el más grande de todos los amores, que es el que tiene por nosotros el Creador: el que nos amó a pesar de conocernos realmente desde el principio. Y esto ciertamente no es fácil como dice la canción ′Greatest love of all′, ¡es un milagro! O lo que es lo mismo, ¡ ¡es imposible!!

Ver a la canción ′Jesus loves me′ en uno de los cuatro discos más vendidos de todos los tiempos, sólo por detrás de ′Thriller′, ′Back in black′ y ′Dark side of the moon′ me hace recordar lo insólito de muchos acontecimientos de los evangelios. Como ese en el que durante la sangrienta crucifixión la única voz que se alzase públicamente para declarar la justicia de Jesús fuese la de un ladrón. Su muerte y resurrección es la forma que tuvo Cristo de hacer posible que sus discí­pulos puedan hacer realidad el sueño de conseguir lo que realmente necesitan.

Toda nuestra planificación, determinación y logros no serán nunca capaces de alcanzar la redención que buscamos desesperadamente, mientras perseguimos nuestras propias ilusiones. Whitney Houston sabí­a esto, eso lo sabemos con seguridad. ′Los jóvenes dejaron sus canciones′ - escribe el autor del bí­blico libro de Lamentaciones. ′Cesó el gozo de nuestro corazón. Nuestra danza se cambió en luto′. ′Mas tú, Señor, permanecerás para siempre.′ -continúa diciendo. ′Tu trono de generación en generación. ¿Por qué te olvidas completamente de nosotros y nos abandonas tan largo tiempo? Vuélvenos, oh Señor, a ti, y nos volveremos. Renueva nuestros dí­as como al principio.′


Esta es la versión resumida del artículo Whitney Houston: La determinación, el desencanto y la luz al final del túnel


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