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UPLOAD: El más allá creado a nuestra semejanza

En el año 2033 el más allá ha sido reinventado por las empresas de tecnología. El paraíso digital es una detallada simulación llamada “Lake view” un hotel de lujo con servicio de habitaciones, buffet libre, animación para huéspedes, campos de golf, tiendas y tu propio ángel, un asistente personal humano puesto por la empresa para ayudarte a que tu estancia en el más allá sea más agradable.

Artículo escrito por Julio Martínez en Madrid el 05 de Octubre de 2020 ·.·★ Lectura de 6 minutos o 1196 palabras.


Nathan es un exitoso programador de 27 años que ha sufrido un aparatoso accidente en su coche autónomo. Su posesiva novia Ingrid insiste en que lo “suban” a Lake view, el resort digital para ricos.

En su llegada al más allá Nathan conocerá a Nora, su ángel, quien en realidad es una empleada de atención al cliente de Lake View, la empresa que ofrece los servidores y el software de simulación. El cometido de Nora es que Nathan se adapte a su nueva situación, y que su grado de satisfacción sea el más alto para que así ella pueda conservar su puesto de trabajo. Nora y sus compañeros de atención al cliente atienden a otros ricos difuntos, niños malcriados que murieron antes de tiempo y que han sido condenados a no madurar ya que sus padres quieren recordarlos siempre como eran, ancianos magnates que disfrutan de niveles de lujo superiores, y que no sólo han arrastrado su dinero, sino su crueldad al prestigioso hotel.

Asumir tu muerte no es algo fácil, por lo que Lake View ofrecerá los servicios de un perro psiquiatra con el que conversar, los clientes también podrán hablar por video conferencia con los vivos, así como asistir a su propio velatorio, y decir unas palabras. Sin embargo los vivos pronto comienzan a olvidarse de sus seres queridos fallecidos, y no tardarán mucho en ignorar las llamadas que reciben de huéspedes de ese cielo por suscripción. Nathan comienza a conocer a sus vecinos, así como sus historias. Un héroe de guerra, el sádico niño rico, o el magnate cruel que disfruta martirizando al personal del hotel. Todo eso mientras evita una publicidad más y más invasiva que le anima a comprar productos, nuevos servicios y ampliaciones. La verdad que no tardará en descubrir, es que no sólo es un títere, sino que su muerte quizás obedece a intereses que no tardará en descubrir.

Upload es una creación de los estudios de Amazon para su plataforma Amazon Prime video. Está catalogada como una comedia romántica, pero en realidad es mucho más. Es cierto que hay situaciones muy divertidas, pero también algunos de los grandes temas de la literatura de ciencia ficción, y en concreto de un subgénero de la ciencia ficción llamado Cyberpunk, cuyo axioma principal es: “Alta tecnología, bajo nivel de vida”.

La serie toca temas interesantes: si existe un más allá paradisiaco sólo para ricos, ¿no se parece sospechosamente al más acá?. Las injusticias y diferencias sociales se consolidan en Lake view, así como la invasión de la redes sociales, la popularidad efímera de los influencers de Tiktok, las relaciones egoístas y superficiales de las aplicaciones de citas. Si eres pobre sólo te espera la nada, o con suerte, un más allá decepcionante, parecido a un videojuego de los 90, con gráficos en baja resolución y una interfaz corporal con los únicos sentidos de la vista y el oído. Nada más.

Las implicaciones de esta comedia son fascinantes, en la serie los seres humanos podemos cargar una copia de nuestra identidad en un entorno controlado dentro de un servidor (no es casual el paralelismo de Upload y el episodio de Black Mirror titulado “San Junípero”). ¿Qué sentido tiene ir a la iglesia cuando existe un más allá digital?

El humor de Upload esconde una trama terrible. Los humanos, capaces de contaminar todo lo que tocan han creado un cielo que más bien se parece al infierno del que C. S. Lewis escribió en “El gran divorcio”, los habitantes de Lakeview están atormentados, amargados porque aquellos que aman les están olvidando, desesperados porque se dan cuenta de que han sido utilizados como mascotas para aliviar el duelo de los vivos, pero que son inútiles. Son fantasmas sensuales que recorren el esplendoroso hotel Lakeview sedientos y atormentados. No hay nada que sea capaz de saciarles, por lo que sólo les queda su amargura y una eternidad para regodearse en ella. Una eternidad de insatisfacción, oscuridad, sed insatisfecha, remordimientos consumiéndoles interiormente como gusanos que nunca mueren, soledad y ardiente impaciencia. ¿No se parece más al infierno del que nos habla Jesucristo en numerosas ocasiones?

La pregunta es la siguiente, ¿qué le falta a Lakeview?, disponen de comodidades, entretenimientos, lujo y placeres. La respuesta es sencilla: si en esta vida los placeres no saciaron tu alma, tampoco la saciarán en la otra vida. El ser humano, en su pobre condición actual no está preparado para la eternidad. Por citar a C. S. Lewis de nuevo, esa pequeña amargura, ese punto de rencor seguirán creciendo año tras año hasta volverse un inmenso infierno de amargura y rencor (paráfrasis muy libre). Sí, los humanos llevaremos nuestras enfermedades espirituales al más allá, así como nuestra ausencia de Dios. Y aunque ese más allá fuera la ciudad feliz de Disneylandia, en realidad sería un desierto sin una gota de felicidad verdadera. Como dijo el teólogo Thomas Watson: “Llevas un infierno contigo, y contaminas cualquier cosa que haces; tu corazón, como un fondo de lodo, ensucia el agua más pura”.

Los humanos necesitamos ser completamente sanados en esta vida, o arrastraremos lo que somos por la eternidad. Y esa limpieza renovadora sólo puede ser realizada por un agente exterior. Sólo Dios mismo, desplegando su colosal poder a través del Dios hecho hombre: Jesús, de su muerte en la cruz en pago a la justicia divina, sólo el poder que operó la resurrección hace posible nuestra nueva vida. Y sólo la confianza humilde dada al Salvador de Dios, a Jesús, puede hacernos libres.

Sólo hay dos caminos. Uno se basa en la afirmación: “Yo soy Dios”. A esto le sigue una soledad eterna y un completo desamparo de cualquier ternura y consuelo. Abandonado a tus propios recursos quedarás como un naúfrago, huérfano del Padre, e indigente por siempre.

La otra salida es el reconocimiento que tú no eres Dios. “Jesús es Dios, el Señor”. En Él están todas las riquezas verdaderas, el gozo de ser amado y perdonado, el consuelo eterno. Nuestra única esperanza es ser adoptados y amados. Lakeview, con toda su hermosura sigue siendo una gran casa vacía llena de niños huérfanos, pero en la casa del Padre hay banquete a diario.

La serie Upload es la mejor apologética que podríamos encontrar. Me recuerda a esa serie de cómics de Marvel titulada: “What if?”, “Qué pasaría sí…?”, ¿qué pasaría si los seres humanos fuéramos capaces de crear un cielo sin Dios, un paraíso a semejanza nuestra. ¿Qué clase de existencia viviríamos allí?


Esta es la versión resumida del artículo UPLOAD: El más allá creado a nuestra semejanza


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