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Songs of Inocence: La inocencia perdida de U2

Cuando uno llega a cierta edad, tiende a mirar atrás, para descubrir quién es. Eso es lo que hace U2 en su último disco Songs of Inocence, un álbum que gira, todo él, en torno a la nostalgia por la inocencia perdida. Nos lleva a los días en que la banda irlandesa no era el grupo de rock más famoso del mundo, sino el grupo de adolescentes que formó The Hype, en el instituto protestante de Dublín, Mount Temple. Era la época del punk, que dio a Bono y a Larry, la rabia para expresar la trágica pérdida de sus madres, siendo aún adolescentes.

Artículo escrito por José de Segovia en Madrid el 22 de Enero de 2020 ·.·★ Lectura de 10 minutos o 1959 palabras.


Cuarenta años después de que su madre se desplomará con un aneurisma cerebral en el funeral de su padre, en 1974, Bono siente todaví­a la orfandad que llenaba las canciones de su primer disco, ′Boy′ (1980). Fue el verano siguiente, cuando conocí­ a U2 en el festival cristiano de Greenbelt. Tres de ellos formaban parte de una comunidad evangélica, sin denominación alguna, de tipo carismático, llamada Shalom. Actuaron sin estar anunciados, con un equipo e instrumentos prestados, después de llamar por teléfono, porque creí­an que Dios les habí­a dicho que fueran y tocarán.

Bono era ya un apasionado ′showman′, que sabí­a dominar el escenario. Cantaron al final, dos canciones de su siguiente disco, ′October′ (1981), despidiéndose con ′With A Shout (Jerusalem)′: ′¿A dónde vamos desde aquí­? / A la ladera de una colina / donde se derramó sangre / Jerusalén / ¡Grita, fuerte!, ¡grí­talo! / Quiero ir al pí­e del monte de Sión / a los pí­es de Aquel que me hizo ver / A la ladera de la colina, donde sangre fue derramada / fuimos llenos de amor / y vamos a volver allí­′.

UNA FE ADOLESCENTE

En la portada de ′Boy′ y ′War′ (1983) aparecí­a un niño llamado Peter Rowen, que es hoy fotógrafo. Era hijo de una familia de una Asamblea de Hermanos, vecinos de Bono, donde iba a reuniones de estudio bí­blico. El cantante de U2 ha estado siempre muy unido a su hermano mayor, Guggi, que estaba en un grupo llamado Virgin Prunes. Juntos, formaban una pandilla de adolescentes, llamada Lypton Village.

El nuevo disco de U2 vuelve a tener un chico en la cubierta. Es el hijo del baterí­a Larry Mullen. Parece adolescente, pero tiene ya dieciocho años. Se llama como el í­dolo de su padre, Elvis. Larry fue el primero en abandonar la comunidad Shalom, que comparó con una secta como los Moonies. Le siguió Bono, pero el guitarrista, The Edge, estuvo a punto de dejar U2, a causa de una profecí­a que tuvo una mujer de la comunidad, diciendo que habí­an hecho un í­dolo de la música y tení­an que elegir a quién seguir.

Bono convenció a The Edge para que continuara en el grupo, argumentando que si Dios les habí­a dado un don, era para usarlo. Su falta de compromiso con la comunidad, coincidió con un giro del movimiento carismático, a una dirección cada vez más controladora, a partir de los años ochenta. Su pastor seguí­a la idea de autoridad espiritual de Watchman Nee, por la que no seguir la guí­a de los responsables de la comunidad, era rebelarse frente a la voluntad divina. Es por eso que Larry compara a Shalom con los Moonies.

PERSIGUIENDO UN SUEñO

′Desperté en el momento / cuando el milagro ocurrió / escuche una canción que tení­a algo de sentido′, recuerda Bono en el tema que abre el disco, ′The Miracle′. El rock directo y simple de los Ramones, conectó con los sueños y frustraciones adolescentes de los tres miembros de U2 que fueron al concierto de estos supuestos hermanos neoyorquinos en un cine de Dublin en 1978. La primera actuación de estos irlandeses en televisión, fue de hecho, una versión de una canción de los Ramones, que el productor creí­a que habí­an escrito, ellos.

El punk emerge en Inglaterra a mediados de los años setenta, como una expresión de rebelión, acompañada de un fuerte mensaje nihilista, frente al idealismo hippy. Sus orí­genes están en realidad, en la pesadilla de violencia y droga que se vive en la ciudad de Nueva York, a principios de esa década, al darse cuenta que ′el sueño ha acabado′. Cuando descubrí­ el punk, uno de los veranos que í­bamos a Londres, escribí­ un artí­culo en una revista que hací­a en el colegio. En ese tiempo, los Ramones eran una figura mí­tica, para ′la movida′ madrileña.

Aunque el punk nace en Nueva York, se convierte en movimiento en Gran Bretaña. Es ese sentido militante, del que habla la canción ′This Is Where You Can Reach Me Now′, el que no sólo entusiasma a U2 del concierto de los Clash en el Trinity College de Dublí­n, sino que asombra a los que asisten a la gira norteamericana del grupo de Joe Strummer en 1979 -grandes aficionados al ′rock′ como el autor de ′Taxi Driver′ con Martin Scorsese, Paul Schrader, ha escrito hace poco, que fue el mejor concierto que ha visto en su vista-. Todaví­a recuerdo la impresión que me produjo el disco de ′London Calling′, cuando lo compré esa Navidad en Londres.

¿FE O RELIGIÓN?

Lo sorprendente es que Bono uní­a la rabia del punk a la compasión de Jesucristo. Tení­a el valor de la denuncia profética bí­blica, junto a la visión gloriosa de un futuro de esperanza cristiana. Hasta el dí­a de hoy, todaví­a no he escuchado un cántico de alabanza contemporánea con la fuerza de ′Gloria′ -el tema que abre su disco ′October′-, que combina la confesión de impotencia humana con una declaración de exaltación divina -′Gloria in te domine, exultate′-.

Es increí­ble que esto ocurriera en una sociedad como la irlandesa, donde no sólo no existí­a nada parecido a la llamada ′música cristiana contemporánea′ de Inglaterra, o Estados Unidos, sino que la religión estaba unida al contexto de violencia que refleja la canción ′Raised By Wolves′ (Criado entre lobos). Ya que Bono no ve su fe en términos de ′la religión que ha dividido′ su pueblo. Es por eso que no se declara ni católico, ni protestante -su padre era católico y su madre, anglicana, que es la iglesia a la que él iba de pequeño-. La religión es para él, lo que hay, ′cuando Dios se ha ido y la gente concibe una serie de reglas para llenar ese vací­o′.

En mayo de 1974 una bomba estalla en la calle Talbot de Dublí­n, donde solí­a ir Bono a una tienda de discos, pero ese dí­a vuelve a bicicleta en casa, cuando terroristas unionistas asesinan a 34 personas. Un hermano de Guggy y Peter -Andy Rowen-, queda encerrado en la furgoneta de su padre y se ve tan afectado por la explosión, que deja su educación en una Asamblea de Hermanos, para introducirse en la espiral de la heroí­na, inspirando el personaje de ′Bad′ (1984) -el tema que U2 interpretó en el monumental festival de Live Aid -. Hoy está rehabilitado.

U2 se enfrenta al nacionalismo que justificaba esa violencia, así­ como a la religión que ha abusado de niños en su paí­s. A una de sus ví­ctimas, le dedica la canción ′Sleep Like A Baby Tonight′ . Comienza como una nana a ritmo de sintetizador, estilo Kraftwerk, pero se convierte en una fuerte denuncia del silencio de una iglesia insensible al dolor de otros. ′La esperanza está en la puerta′, que nos permita escapar de esa religión abusiva, ′donde no brilla la luz del dí­a, ni hay curación posible′.

FUEGO INOLVIDABLE

Como para tantos irlandeses, Estados Unidos no es sólo la explicación del éxito de U2, sino el oasis de libertad que saca a estos jóvenes de la oscura y opresiva Irlanda, para descubrir la luz de California, que evoca la canción del mismo tí­tulo. La experiencia americana no les hace olvidar, sin embargo, a sus amigos de adolescencia. Hay temas dedicados a Guggi y Gavin Friday de Virgin Prunes, que viví­an cerca de su casa en Cedarwood Road, que da tí­tulo a otro de los temas.

No falta tampoco la admirada invocación a la paciente/sufriente esposa de Bono, Ali, en ′Song For Someone′). Eran novios desde el instituto y se casaron en la Iglesia de Irlanda -como se llama allí­, la iglesia anglicana-, en una ceremonia dirigida por uno de sus profesores, Jack Heaslip -que llegó a ser pastor episcopal-, donde predicó el pastor de Shalom, Chris Rowe. Heaslip es todaví­a uno de sus guí­as espirituales, junto con el escritor evangélico Steve Turner, que ha escrito el libro de la pelí­cula ′Rattle & Hum′ y ha proporcionado muchas lecturas a Bono.

La canción que más me emociona, es la que dedica a su madre, ′Iris′, muerta cuando Bono tení­a sólo catorce años. Como alguien que ha perdido también a su madre, tempranamente, sus palabras me producen una impresión todaví­a más profunda que las que le dedicó en su disco ′Zooropa′ (1993), ′Lemon′, o en Pop′ (1997), ′Mofo′. Si en esta última, decí­a que la madre que le habí­a dejado, le habí­a hecho alguien, ahora declara que la luz de su estrella todaví­a vive en él.

Aquella madre que le llevaba a la capilla de la Iglesia de Irlanda (anglicana) con su hermano, todos los domingos -mientras su padre iba a misa en la parroquia que habí­a algo más arriba, en el barrio de Finglas, al norte de Dublí­n-, puso la semilla de fe, que dio su fruto en la adolescencia. Esa ′fe no fingida′ que Pablo dice que habí­a en Timoteo, al habitar primero en su abuela y en su madre (2 Ti. 1:5), es la que encendió un ′fuego′, que debe seguir ′avivando′ (v. 6). Es ese ′don de Dios′, que Bono ha recibido, el que espero produzca un ′fuego inolvidable′.

′Y estoy a un largo camino
de tu monte del Calvario,
de donde estaba y donde necesito estar.
Si hay una luz
que no siempre puedes ver,
¡no dejes que se apague!′


Esta es la versión resumida del artículo Songs of Inocence: La inocencia perdida de U2


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