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Secret Sunshine: Secret Sunshine y el problema del perd&oacu

Se empiezan a ver ya bastantes películas de países donde el movimiento evangélico ha llegado a tener un crecimiento tal, que aparecen personajes con esa experiencia de fe en este tipo de iglesias. Es el caso de la surcoreana Secret Sunshine, que acaba de salir en DVD. Dirigida por un antiguo ministro de cultura de este país, Lee Chang-dong, refleja la conversión y los problemas de una mujer que se hace evangélica, pero es sobre todo una poderosa reflexión sobre el dolor y la dificultad del perdón.

Artículo escrito por José de Segovia en Madrid el 22 de Enero de 2020 ·.·★ Lectura de 8 minutos o 1624 palabras.


La verdad es que cada vez se puede ver más cine japonés y chino en nuestro paí­s, pero no tanto de Corea del Sur. Los aficionados a la cultura oriental habrán visto tal vez alguna pelí­cula de Kim-Ki-duk (como Hierro 3), Park Chan-wook (Oldboy) o Bong Joon-Ho (probablemente The Host, que tuvo mucha difusión comercial), pero pocos sabrán de un film como Secret Sunshine, que se estrenó solamente en versión original subtitulada. .

La edición en DVD de Cameo, es una buena oportunidad para acercarse a esta historia intrigante y compleja, que te enfrenta al misterio de la fe y la conversión, con una perplejidad que uno no suele encontrar en las llamadas pelí­culas evangélicas. .

Es obvio que este no es cine para todos los públicos. Para ver una pelí­cula oriental siempre hace falta paciencia y curiosidad. Hay además algo caracterí­stico del cine coreano, que me ha llamado siempre particularmente la atención: su peculiar sentido del humor, que hace que a veces uno no sepa si se encuentra frente a un drama desgarrador o la ironí­a de una comedia. .

Así­ una brillante pelí­cula como Memories of Murder (Crónica de un asesino en serie) de Bong Joon-ho, muestra uno de los cuadros más impresionantes de una búsqueda policial infructuosa, pero muy distinta a la que encontramos en una historia como Zodiac. Nos enfrenta a la banalidad del mal, pero con unos golpes de humor tan absurdos, que parecen a veces de un corto de El Gordo y el Flaco. .

Algo así­ ocurre en Secret Sunshine. En medio de la desolación de este relato, nos encontramos con algo cómico, que nos desorienta, pero que hace extrañamente más profunda su intensidad dramática. .

EL DOLOR DE UNA MUJER .

La joven viuda Shin-ae, que protagoniza Jeon-Do-yeon (ganadora del premio a la mejor actriz en el festival de Cannes por este papel), lucha con las dificultades de intentar criar sola al pequeño Jun, tras la muerte de su marido en un accidente de tráfico. La mujer decide dejar Seúl, para establecerse en el pequeño pueblo de su marido (Miryang), donde empieza a trabajar como profesora de piano. Allí­ se encuentra con un mecánico de coches (Song Kang-ho, protagonista de Memories of Murder y The Host), que le persigue constantemente, cuando estalla la tragedia de la desaparición de su hijo".

El estilo naturalista del film registra cada detalle de la vida de estos personajes, llevando la interpretación a un lí­mite asombroso. Está rodada cámara al hombro, pero con una imagen precisa, nada nerviosa, lejos del mareo al que nos tienen acostumbrados tantas pelí­culas y series de televisión actuales. .

El tí­tulo es paradójico: La secreta luz del sol. Es una indagación intima sobre un dolor insoportable. Tras ella hay un tormentoso pasado, que flota siempre fuera de campo. Recuerda en eso a recientes pelí­culas japonesas, como El bosque de luto de Naomi Kawase o Still Walking de Hirokazu Kore-eda, que muestran las dificultades de lidiar con la ausencia de un ser querido, pero el film de Lee Chang-dong es recorrido por una rabia sin consuelo. En el centro está el problema de la fe".

EL CONFLICTO DE LA FE.

El misterio de la fe es explorado aquí­ desde diferentes aspectos. Está el problema de la culpa, pero también la futilidad de nuestros esfuerzos para lograr redención. En Secret sunshine hay toda una reflexión sobre la fe y sus manifestaciones, pero también sobre la dificultad de las relaciones humanas y la profunda soledad en que vivimos. .

En la protagonista encontramos la duda, el miedo y la tristeza, pero también la ira desenfrenada de su suegra, la torpeza de su nuevo amigo y la debilidad moral de un hombre que parece que dirige la célula de su iglesia, pero resulta especialmente vulnerable a la tentación sexual".

Sorprende a veces la rapidez y arbitrariedad del comportamiento de esta mujer, pero resulta sin embargo verosí­mil su oscilación entre el entusiasmo y la apatí­a, el odio y el perdón, la rutina y la locura. El director nos enfrenta a la fragilidad y la ausencia de respuestas, que marca nuestra vida en este mundo, pero también el efecto sedante de la conversión y el concepto cristiano del perdón. .

EL PROBLEMA DEL PERDÓN .

Uno de los momentos más emocionantes de la pelí­cula es cuando ella visita la prisión donde está encerrado el responsable de la tragedia de la pérdida de su hijo, con la intención de perdonarle. Es un encuentro anunciado, sobre el que se habla y ora, pero que ella misma busca. Y cuando llega el momento del enfrentamiento entre el torturador y la ví­ctima, la sorpresa es que ambos se reconocen en su común fe evangélica. Puesto que el hombre ha sido convertido en la prisión" .

Lo extraño es que el hallazgo, lejos de producir alivio, crea una mayor tensión. Su delicado juego de plano-contraplano, muestra una empatí­a y sensibilidad, que produce una verosimilitud apabullante. La historia nos enfrenta al problema del perdón... .

¿Por qué nos cuesta tanto perdonar a otros? Perdonar es algo difí­cil, humillante y vergonzoso. Resulta emocionalmente agotador. Se puede analizar de muchas maneras psicológicamente, pero espiritualmente se reduce a un principio muy claro en la Escritura: No perdonamos a otros, porque no nos sentimos perdonados. .

AMPLIO PERDÓN.

La parábola de Mateo 18:21-34 nos cuenta la historia de dos hombres que tení­an una deuda. El primero debí­a pagar al rey diez mil "talentos". Como un trabajador no recibí­a más que un "talento" al dí­a, harí­an falta veinte años para pagar esa deuda. No estamos hablando por lo tanto de millones, sino de billones".

La amenaza del rey de hacerle esclavo, no podí­a ser entonces una forma de cobrar la deuda. Ya que tal cantidad, no habrí­a manera que pudiera pagarla. Cuando el hombre pide tiempo, lo que está haciendo es posponer lo inevitable... .

¿Qué hizo entonces el rey? Tuvo misericordia de él y le perdonó totalmente. Imagina el alivio y la alegrí­a de este hombre y su familia. ¿Qué ocurrirí­a de repente si el banco nos perdonara la hipoteca? Nos parece algo impensable, pero mucho más es el milagro del perdón".

NADA TRIVIAL.

En la parábola, el siervo deja al rey, para ir a ver otro criado, que le debe cien "denarios" (cuatro meses de salario de un trabajador). ¿Qué le va a decir? ¿"El rey me ha perdonado una gran deuda y ahora voy a hacer lo mismo contigo"? ¡No! Le agarra del cuello y le exige que le pague... .

La segunda deuda era pequeña, comparada con la primera, pero tampoco era ridí­cula, como si fuera un "denario". Es una cantidad significativa, que equivalí­a a cuatro meses de sueldo. Ya que lo que el Señor nos pide que perdonemos no tiene porque ser algo trivial. Son verdaderas ofensas, que producen auténtico dolor... .

Sin embargo ¿qué podemos pensar de alguien a quien se le ha perdonado tan enorme deuda y no es capaz de perdonar una cantidad más pequeña? Nos parece ingrato y despreciable. Pues eso es lo que hacemos nosotros, cuando rehusamos perdonar a otros".

LO QUE HEMOS RECIBIDO.

¿Qué recibimos como creyentes de nuestro Padre celestial? ¡El perdón de todos nuestros pecados! Cosas de las que nos avergonzamos, que nadie sabe, pero que hemos hecho, dicho y pensado. Una deuda de millones, que nunca podrí­amos saldar... .

Todos tenemos problema para perdonar a aquellos que nos hacen daño, sobre todo cuando la ofensa es grave y profundamente dolorosa. Somos humanos, pero eso no es excusa. Si no perdonamos a otros, nuestro Padre no nos perdonará (Mt. 5:15), dice Jesús.

¿Qué podemos hacer entonces? ¡Piensa en el perdón de Dios! Mira la Cruz, donde su Hijo sufrió tal agoní­a por nuestros pecados. La Biblia dice que Dios ya no los recuerda más (Jeremí­as 31:34). ¿Cómo es eso posible?, ¿puede acaso í‰l olvidar, si lo sabe todo? Nuestros pecados no pueden ser borrados de su memoria, pero la cuestión es que í‰l no los tiene en cuenta. Y nosotros debiéramos hacer lo mismo"


Esta es la versión resumida del artículo Secret Sunshine: Secret Sunshine y el problema del perd&oacu


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