Usamos cookies para mejorar tu experiencia

Pearl Jam y su profeta de la distorsión Eddie Vedder

La luz en ocasiones no brilla, pero la oscuridad nunca lo hará. Recuerdo, hace no mucho tiempo, las calles solitarias de los suburbios de los alrededores de Seattle, mientras de fondo sonaba “Something In The Way” de Nirvana. Nunca he podido disfrutar tanto mirando los cielos, la oscuridad que me rodeaba era penetrante, pero jamás había visto brillar tanto las estrellas. Hay sentimientos que no se pueden explicar, sentimientos encontrados que el profeta de la distorsión que llegó a la tierra mojada de Washington evoca en nuestros días. En un tiempo de convulsión recordaremos a Eddie Vedder, el clarividente que afirmaba no haber conocido la parte buena de la vida, y que se preguntaba si en un mundo de maldad, quizás lo bueno de la vida sea simplemente sobrepasar las luchas.

Artículo escrito por Jon Guevara en Barcelona el 17 de Febrero de 2020 ·.·★ Lectura de 9 minutos o 1740 palabras.


Las apariencias engañan

Sigue lloviendo en la ciudad más grande del estado de Washington, Seattle; la cuna del grunge. Se percibe esa humedad en el ambiente, ese olor característico penetrante de la tierra humedecida. La ciudad de los mártires del rock, de los hijos de los sueños rotos americanos, de los hijos del divorcio y la desilusión, la ciudad de la lluvia sigue llorando las lágrimas apáticas de sus profetas.

La desgarradora voz de Staley grita desde dentro de un hoyo preguntándose si puede ser salvado, “Down in a Hole”; un himno de desesperación de Alice in Chains, muestra la tragedia de un mundo y una vida sin alma, de un hombre que quiere volar, pero sabe que sus alas han sido cortadas. Layne Staley, icono del panorama musical “grunge” revelaba al final de su atormentada vida el impacto del divorcio de sus padres, confesando: “mi mundo se convirtió en una pesadilla, solo había sombras alrededor”, antes de morir a causa de una fuerte adicción a las drogas.

Seattle, la ciudad que siempre esta verde, adornada por los hermosos “evergreen”, las grandes montañas y el basto interminable océano, en los años 90, fue la ciudad prometida del rock alternativo, donde clamaban gritos de auxilio acompañados de profundos sonidos de guitarras distorsionadas y una contundente base rítmica. Una llamada para las almas dolidas en un sistema decadente, una ciudad con un corazón gris.

Green River, Mother Love Bone, Mudhoney, The Melvins, Nirvana, Soundgarden, Alice in Chains, Bush, Pearl Jam, son algunas de las bandas que representan el llamado estilo musical; “sucio”, el sonido de Seattle del subgénero del rock alternativo. Los que cantaron lo que no todos se atrevieron, los que no fueron políticamente correctos, pero los que expresaron realmente lo que había en su interior.

La tragedia de la insatisfacción

Inmensos mares de jóvenes cansados de los sueños rotos y promesas incumplidas, buscadores que no se conformaban con la “pesadilla americana”, vagabundos que se alimentaban de la agresiva sinfonía del grunge, abarrotaban cada concierto de estos visionarios que les guiaban hacia su evasión, y quizás a su perdición. Como exclama la obra de Hamlet: “¡Oh alma atrapada, que luchando por librarse más se enreda!” .

Rememoro cuando leí una biografía de Kurt Cobain. Charles R. Cross narraba como en uno de los días grises de búsqueda espiritual de Cobain, después de ser apaleado por la vida, visitaba una iglesia protestante. Buscaba la redención, pero huiría de ella rápidamente triste y vacío, al sentir las miradas acusadoras que le recordaban la suciedad de sus pecados.

La tragedia ha acompañado desde el nacimiento a estos revolucionarios, como reflejan los Salmos de la Biblia; “He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre” (Sal.51.5). Las voces de estos jóvenes rebeldes, se han ido apagando lentamente. Andrew Wood, Kurt Cobain, Layne Staley, Scott Weiland, Chris Cornell han abandonado este mundo de manera triste. Recordamos el reciente suicidio del virtuoso cantante Chris Cornell de Soundgarden, que ya mostraba en sus letras de alguna de sus canciones en solitario, posibles notas de despedida, “yo siempre me ahogo en mi dolor”, lamentaba en la desgarradora balada “When I´m Down”.

Acallando la conciencia

Sin embargo, a pesar de los avatares que han intentado acallar a estos poetas con camisas de leñador y vaqueros desgastados, la llama no ha podido apagarse. Edward Louis Severson III, conocido como Eddie Vedder, ha mantenido el fuego del grunge, convirtiéndose en uno de los últimos sobrevivientes de la resistencia. Nacido en Evanston en el año 1964, Vedder vino para quedarse, para convertirse en leyenda viva del rock, para convertirse en una voz actual de la resistencia, un movimiento que no se somete ante las falsas utopías de una generación globalizada sin voluntad propia.

En un suburbio cercano a Chicago, Eddie Vedder pasó los primeros años de su vida. Criado en una familia disfuncional forjó su carisma. Creció creyendo que su primera figura paterna era su padre biológico. Peter Mueller, sin embargo, no era su verdadero padre, su verdadero padre había muerto de esclerosis múltiple. Severson, que para Vedder era solo un viejo amigo de la familia, era el verdadero padre que nunca conoció. En una de sus recientes entrevistas, Vedder llora al ser preguntado por un hombre enfermo de ELA. El entrevistador le pregunta sobre qué habría deseado conocer de su verdadero padre biológico, a lo que Vedder responde: “me hubiera gustado saber exactamente si me amaba y cuánto”.

La decepción marcaría los primeros pasos de Eddie Vedder, que en su adolescencia ya se sentía fuera de lugar. En palabras suyas: “Me sentía solo... Estaba solo por completo, excepto por la música”. The Who, Ramones, Neil Young, The Doors, Bruce Springsteen, Pink Floyd y Tom Petty, fueron algunas bandas que forjaron la banda sonora de su vida. La aflicción y la preciada guitarra que Vedder recibió en uno de sus cumpleaños al final de su infancia, fueron piezas claves para comenzar a edificar al artista que en nuestros días sostendría la antorcha de sus amigos caídos en combate.

Identidad propia

Eddie Vedder emigró a la ciudad del grunge. Después de una vida agitada, comenzó su andadura musical, tras formar parte de algunas bandas de San Diego como Surf and Destroy and The Butts o Bad Radio. En 1990 conocería a Jack Irons, miembro original de los RHCP, el cual le daría una demo de una banda de Seattle que buscaba un cantante. Pronto grabaría su voz en tres de estas pistas instrumentales, enviando a continuación la cinta de regreso a Seattle, causando gran impacto y poniendo la primera semilla de lo que sería Pearl Jam. Estas canciones serían las canciones de culto; Once, Footsteps y Alive de la banda que irrumpiría con potencia en el espacio musical alternativo para consolidarse como una de las grandes del rock.

Pero Eddie Vedder, no es solo un musico de “grunge”, es un artista con identidad propia, un puritano del sonido que ha madurado y ha sabido mantenerse con personalidad en unos tiempos necesitados de voces proféticas, voces que soplen espíritu en un lugar de oscuridad. Como dice el periodista Ramon de España en “elperiódico”: “En una escena pop cada día más trufada de gente de plástico, la actitud sincera, sensible y humanista de Eddie Vedder resulta muy de agradecer”.

Buscando un corazón de oro

El líder carismático de Pearl Jam trasmuta desde un temerario joven con la extraña afición de colgarse desde las alturas del escenario en pleno concierto, hasta convertirse en un sensible cantautor que, con los aires de Neil Young o Nick Drake, nos transporta a parajes melancólicos que sueñan con un mundo mejor. La revista de Rolling Stone le colocó entre “Los 10 mejores cantantes de la historia”. Una voz que ha señalado la realidad de nuestro corazón y la tristeza de reconocer que “no hay ningún Dios con un plan”, como canta en “Sad”.

Eddie Vedder es distinguido tanto por su trabajo con Pearl Jam, como por su carrera en solitario. Canta, toca la guitarra y la batería, domina el ukelele, la armónica y mandolina. Además de su faceta musical, es también conocido por su filantropía; participando con su mujer en algunas fundaciones como EB Research Partnership, que investiga una rara enfermedad de la piel conocida como Epidermolysis Bullosa. Vedder anhela encontrar en su interior y a su alrededor si realmente existe ese corazón de oro, o como canta su admirado Neil Young en “Heart of Gold” se apagará su voz poco a poco buscándolo; “He sido minero por un corazón de oro y estoy envejeciendo”.

Un nuevo corazón

El regalo de la música ha permitido al ser humano expresarse y conectarse con el lenguaje de las profundidades del alma. El arte de Eddie Vedder ha calado en muchos corazones, acompañándonos con sus melodías y su profunda voz en los altibajos de la vida. En su maravillosa canción “Society” de su trabajo en solitario, incluido en la banda sonora de la película “Hacia rutas salvajes”, expresa: “Sociedad, eres una raza loca, espero que no te sientas sola sin mí”. La sociedad que pretende anular las voluntades y convertirnos en productos y esclavos del espejo negro, no podrá apagar la llama. Eddie Vedder, el 27 de marzo del 2020 nos brindará con su banda Pearl Jam su undécimo álbum “Gigaton”, mostrándonos el fuego de su interior, y para algunos recordándonos que solo hay una llama que realmente no se apaga, la luz de Cristo.

Cuando el ser humano comete un pecado, es impulsado en consecuencia a huir de la presencia de Dios avergonzado por sus actos. La Biblia recuerda el valor que Dios otorga al corazón humano, a la vida íntima de las personas, y presenta la gran noticia para el culpable en su evangelio, pues; “Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño”. (Salmo 32:1-2).

Los profetas del Antiguo Testamento caminaban a contracorriente como los rockeros de nuestro tiempo, pero ellos tenían un anuncio que tendría repercusiones para la eternidad. Las letras de Eddie Vedder muestran el anhelo de vivir por algo más, de reconocer que no somos capaces con nuestras fuerzas. Plantea un sinfín de preguntas, pero como diría Pedro, solo en Cristo obtenemos respuestas: “¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna”. Cristo cargó con nuestros pecados, sopló vida en el valle de los huesos secos y prometió un nuevo corazón para sus hijos, el único reposo del alma errante.


Esta es la versión resumida del artículo Pearl Jam y su profeta de la distorsión Eddie Vedder


Buenas noticias de un Dios que se relaciona con su creación:

Escuchar o descargar podcasts sobre la Biblia de José de Segovia