Usamos cookies para mejorar tu experiencia

Passion: ¿Según Emmerich o Mel Gibson?

Cuando el actor australiano Mel Gibson le propuso al norteamericano James Caviezel hacer una película sobre Jesús, no le preguntó si conocía el relato de la Pasión según los Evangelios, sino si había oído hablar de Ana Catalina Emmerich. Su nombre me llamó la atención desde la primera información que leí sobre este proyecto. Desde entonces las referencias a las visiones de esta monja alemana se repiten, prácticamente en todas las entrevistas que han hecho tanto el actor como el director de este controvertido film. Mi insaciable curiosidad me llevó a investigar sobre esta curiosa figura del misticismo católico romano, que ha pasado a la historia del fenómeno de los estigmas, pero también por su peculiar interpretación de la Pasión. Para mi sorpresa las supuestas originalidades de Gibson no son sino la reproducción literal de las visiones de esta mujer, unidas al relato de los Evangelios. La Pasión según Gibson se convierte así en la Pasión según Emmerich.

Artículo escrito por José de Segovia en Madrid el 22 de Enero de 2020 ·.·★ Lectura de 9 minutos o 1874 palabras.


¿Quién era Ana Catalina Emmerich? Se dice que nació en 1774 en una humilde granja del pueblo de Flamske, en Westfalia, al noroeste de Alemania. Desde los 4 años tení­a frecuentes visiones. Querí­a hacerse monja, pero contaba con la oposición de la familia, que carecí­a de dote para ello. Pero a los 28 años logra entrar en un convento de agustinas en Dülmen. Sufre allí­ continuas enfermedades y la incomprensión de otras monjas por su vida mí­stica, que le hace vivir muchos padecimientos, agravados por la invalidez en la que se encuentra, tras un accidente. Allí­ crece en la más completa ignorancia, ya que el convento carecí­a de la más elemental biblioteca, hasta que Jerónimo Bonaparte llega al poder en Westfalia y suprime las ordenes monásticas. Las monjas se ven dispersas entonces, pero Ana Catalina es recogida en una casa de Dülmen. Allí­ va a recibir los ′estigmas de la Pasión′, dejando las sabanas heladas de su cama empapadas en sudor, mientras su cuerpo recibe el viento frí­o que entra por los agujeros de la pared de su habitación.

La verdad se mezcla así­ con la leyenda de Ana Catalina Emmerich, desde 1812 hasta su muerte, en 1824. Vive entonces lo que en la espiritualidad católico-romana se llama un ′permanente sacrificio expiatorio′. Supuestamente durante ese perí­odo experimenta ′la vida de la Iglesia triunfante en el Cielo, purgante en el Purgatorio, y militante sobre la tierra′, todo a la vez. Se repiten entonces las visiones sobre los últimos tiempos, todas ellas transcritas por el poeta romántico Clemens Brentano. Será en 1823 cuando tenga las experiencias que narra La amarga Pasión de nuestro Señor Jesucristo, el libro que ahora ha reeditado Booket a propósito de la pelí­cula. Esta mí­stica alemana es declarada por ello venerable a finales del siglo XIX. Su proceso de beatificación se reabre en 1972, aunque se está hablando ya de canonización. Pero ¿cuánto hay realmente de Emmerich en la obra de Gibson?

Tanto el director como el protagonista de esta pelí­cula son fervientes católicos romanos. Gibson de hecho pertenece a un grupo católico tradicionalista, que hace la misa en latí­n y otras muchas cosas que cambiaron ya en el Concilio Vaticano II . Casado y padre de siete hijos, el actor y director australiano (aunque nacido en Nueva York en 1956) ha construido de hecho su propia capilla, que llama la Sagrada Familia, cerca de su casa en California. Durante el rodaje en Italia, cada mañana comenzaba a primera hora el trabajo con una misa, a la que asistí­an extras, actores y técnicos. En una entrevista con la revista Newsmax, Caviezel (que es famoso en Hollywood por negarse a interpretar escenas de sexo) recuerda como le dijo a Gibson: ′Creo que es importante que tengamos misa todos los dí­as -por lo menos yo la necesito para interpretar a este personaje-′. Ya que ′sentí­a que si iba a interpretarle necesitaba [el sacramento] en mí­, así­ que [Gibson] se lo proporcionó′. En ese sentido es muy esclarecedor el retrato que hace de Gibson la prestigiosa revista The New Yorker, en una entrevista publicada el 15 de septiembre del año pasado, en la que no deja lugar a dudas de que ′no hay salvación para los que están fuera de la Iglesia′. En ella dice que las visiones de Emmerich, le aportaron ′material sobre el que nunca habí­a pensado′.

A finales del año pasado Caviezel preparó una presentación privada de una versión sin terminar de la pelí­cula en Medjugorje, un lugar de apariciones marianas en Bosnia-Herzegovina. En una entrevista que tuvo allí­ con un cura, hizo los siguientes comentarios: ′Me purifiqué para interpretar este papel a través de Nuestra Señora. Para prepararme usé todo lo que aprendí­ de Medjugorje. Mel Gibson y yo í­bamos cada dí­a a misa juntos. Algunos dí­as no podí­amos ir a misa, pero yo recibí­a la Eucaristí­a. Alrededor de esta época, oí­ que el Papa hací­a confesión cada dí­a, así­ que pensé que yo deberí­a confesarme tanto como me fuese posible. No querí­a que Lucifer tuviese ningún control sobre la realización de la pelí­cula. Así­ que me confesaba antes de tomar la eucaristí­a. Ivan Dragicevic (un supuesto ′testigo ocular′ de las apariciones de Marí­a en Medjugorje, que afirma que se le aparece cada dí­a desde el 24 de Junio de 1981 y viaja para proclamar sus ′revelaciones′) y su mujer Lorraine me dieron un pedazo de la verdadera cruz. La guardé conmigo todo el tiempo. Hicieron un bolsillo especial en la ropa de mi vestuario para ello. También tengo reliquias de S. Padre Pí­o (famoso por sus supuestos estigmas), S. Antonio de Padua, Sta. Marí­a Goretti, y S. Denisius (o Genesius), el santo patrón de los actores. También ayunaba. Leí­ muchos de los mensajes (de Marí­a) continuamente. Cada dí­a todos podí­an verme con el rosario en mis manos. Esta pelí­cula es algo que, creo ha sido hecha por Marí­a, para su Hijo. Y porque fue hecha por ella, será atacada por el enemigo′.

Juan Manuel de Prada en un interesante artí­culo en la tercera del ABC (2/4/04) se asombra de que ′en Estados Unidos hayan sido las comunidades evangélicas quienes con más ahí­nco han defendido la pelí­cula′, ya que para él ésta ′aborda asuntos medulares de la fe católica′, como ′el ví­nculo existente entre el sacrificio de la Cruz y el sacrificio de la misa, que un protestante no puede llegar a comprender plenamente′. Según este escritor español, ′su catolicismo militante se trasluce, sobre todo, en el tratamiento de la figura de Marí­a′. Por ello De Prada observa que la obra de Gibson no se basa solamente en los Evangelios, sino que ′sigue casi al dedillo las visiones de la monja agustina Ana Catalina Emmerich′. Y pasa a reseñar a continuación cada una de las escenas ′que enriquecen y vigorizan el papel desempeñado por Marí­a en aquellas horas pavorosas′. El libro de la mí­stica alemana es para el escritor un ′documento indispensable para la comprensión de la pelí­cula′, ya que ′inspira a Gibson algunos episodios consagrados por la tradición piadosa, pero ausentes de los Evangelios (v. gr. la intervención de la Verónica, la presencia del Demonio en el huerto de Getsemaní­, etc), así­ como el desarrollo de algunos personajes como Simón de Cirene, los ladrones Dimas y Gestas y, muy principalmente, Poncio Pilato y su esposa Claudia′.

Es cierto que una de las cosas que más salta a la vista a cualquier lector atento de los Evangelios es el papel que representa el diablo en la pelí­cula, caracterizado por Gibson como un ser antropomorfo y andrógino. í‰ste tiene un enfrentamiento de miradas con Marí­a, que produce un momento de gran dramatismo en medio de la tensión del tumulto que acompaña a Jesús en su ví­a crucis. Según De Prada, en esta escena vemos cómo′el poder de Satanás se detiene ante esta nueva Eva que ha venido para aplastarle la cabeza′, citando Génesis 3:15, que profetiza no un acto de la mujer, sino de su simiente. La cámara nos muestra así­ su rostro contra el suelo, mientras debajo está Jesús encarcelado en una mazmorra. Agachada en el suelo del pretorio, limpia con unos paños, junto a Marí­a Magdalena, la sangre vertida por Jesús durante la flagelación, en otra de las escenas que encontramos en las visiones de Ana Catalina Emmerich. ′Pálida como un cadáver con los labios casi azules′, la describe la mí­stica alemana presenciando las caí­das de su hijo, aplastado por el peso de la cruz. Gibson la retrata así­, antes de intercalar un flashback, en el que se ve a Jesús de niño, tropezando mientras corretea, corriendo Marí­a a su lado, para consolar su llanto.

Los Evangelios nos presentan un cuadro muy diferente, en el que el único sacrificio que destaca es el de Cristo. Marí­a no participa en él de modo alguno. El ví­nculo además que establece la pelí­cula entre la Cruz y la misa está basado en la idea de Trento que convierte la eucaristí­a en un sacrificio propiciatorio, aunque sea de modo incruento, o sea sin sangre. Esto no ha desaparecido por cierto de la doctrina católico-romana, ya que el propio Vaticano II dice que ′la obra de nuestra redención se efectúa cuantas veces se celebra en el altar el sacrificio de la cruz′. El Nuevo Testamento nos enseña sin embargo que Cristo se ha ofrecido una vez y para siempre en la cruz, ya que su sacrificio es suficiente para nuestra salvación. Es por eso que está ahora ′sentado a la diestra de Dios′ (Hebreos 10:12), una vez acabada su obra. No está ya de pie ofreciendo sacrificios, sino que ahora intercede por nosotros. Ha ′efectuado′ ya ′la purificación de nuestros pecados por medio de si mismo′ (1:3), puesto que se ha ′ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos′ (9:28). Por eso somos ′santificados′, no mediante estigmas, sino ′mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre′ (10:10). ′Con una sola ofrenda nos hizo perfectos para siempre′ (10:14), por la que Dios nos dice: ′Nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones′ (10:17). Esa es la maravilla del perdón.

Esta es la versión resumida del artículo Passion: ¿Según Emmerich o Mel Gibson?


Buenas noticias de un Dios que se relaciona con su creación:

Escuchar o descargar podcasts sobre la Biblia de José de Segovia



ENVIAR ↷