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Ozzy Osbourne y el pecado definitivo de la religión

El cantante británico Ozzy Osbourne empezó este año anunciando la cancelación de su gira mundial debido a su reciente diagnóstico de Parkinson. Tiene ya 71 años y cada día se pregunta cómo es posible estar vivo después de haber abusado tanto del alcohol durante toda una vida. Muchas de las letras de sus canciones él mismo reconoce que son anecdóticas pero en su último disco “Ordinary Man” editado el 21 de febrero de 2020 son particularmente premeditadas y reincidentes en la temporalidad de la vida. Su canción “Holy for Tonight”, por ejemplo, exclama: "Ora por mi, padre, porque no sé lo que hago / Soy un monstruo, sí, debes haberlo leído en las noticias / No sé cómo empezó pero sé exactamente cómo acaba".

Artículo escrito por Pablo Fernández en Barcelona el 16 de Julio de 2020 ·.·★ Lectura de 13 minutos o 2594 palabras.


La madre de Ozzy Osbourne era católica pero en su familia no tenían entonces la costumbre de ir a la iglesia según escribe él mismo en su autobiografía “I am Ozzy” (2009). Según le contó también a Jane Stevenson la mayor parte de sus amigos eran católicos y no tenían nada que hacer los domingos, así que durante la adolescencia él empezó a frecuentar la escuela dominical de la iglesia anglicana en su ciudad natal Birmingham. Allí recuerda haber dedicado muchas horas a tomar té, escuchar historias de la Biblia y “hacer dibujos del niño Jesús”, mientras empezaba a definir el papel de chico malo que ha interpretado toda su vida.

Sus padres no tenían mucho dinero entonces pero hicieron un gran esfuerzo por comprarle un amplificador. Tener este amplificador fue justo el detalle determinante para que Ozzy Osbourne pudiese entrar a formar parte del grupo que luego se conoció como Black Sabbath. El fundador y guitarrista Tony Iommi, cada día más reconocido como el creador del heavy metal, no lo quería ni ver al principio; pero Ozzy logró aquella oportunidad sobre todo gracias a que podía contar con su propio amplificador. En aquella época soñaba con seguir los pasos de The Beatles. Todos los músicos de Black Sabbath eran creyentes en aquella época pero a semejanza de muchos otros hippies de su tiempo entendían la espiritualidad siempre en los márgenes de la iglesia más institucionalizada.

El espectáculo del terror y la fe de Ozzy

Black Sabbath utilizó el terror como factor diferenciador y qué duda cabe de que hay terror también en la Biblia. "¿Crees acaso que cuando mueras te quedarás simplemente en tu tumba? / Yo creo que es verdad que fue gente como tú la que crucificó a Cristo" canta Ozzy Osbourne en la canción titulada “After Forever” (1971). Todavía en "Diggin’ Me Down" (2010), escrita para la película Scream, Ozzy Osbourne sigue invocando el juicio de Dios e insiste: “¡Vamos Jesús no nos hagas esperar más!”.

Ozzy Osbourne reconocía a The New York Times en 1992 que es miembro de la Iglesia de Inglaterra y habla con Dios en oración siempre antes de cada actuación. Es de hecho así como cierra su documental “God Bless Ozzy” (2011). Estamos más acostumbrados a escenas de grandes círculos de personas dadas de la mano sobre el escenario como la recogida en “Michael Jackson: This is it” (2009). El documental de Ozzy Osbourne le recoge a él sólo. Como prefacio a los créditos Ozzy entonces se encierra en silencio para ponerse de rodillas, algo que hace junto a un vestidor cualquiera entre una infinidad de trastos viejos propios de un camerino.

El ya anciano cantante asegura que hay muchos factores que pueden influir negativamente en su fe, factores cómo el ánimo que le ayudan unas veces a creer más que otras. Lo que sí parece ser un factor constante es su antipatía por la religión. No soporta la idea de ser recordado por la moñeria religiosa más típica y para ello se ayuda de una o dos palabrotas en cada frase. Además a falta de un título equivalente al de “Rey del Rock” o “Padrino del Metal” Ozzy Osbourne se presenta todavía hoy como el “Príncipe de las Tinieblas”. Ozzy asegura que lo intentó todo incluso en el ocultismo, ¡pero que no le funcionó!

La iglesia y la solución alcohólica

Hay iglesias cristianas como Mercy Cross o NewSpring Church que literalmente han incluido en su catálogo dominical canciones suyas como “Crazy Train”. Y sí, proyectan las letras originales en el escenario como esta: "¡Loco! Pero así son las cosas / Millones de personas que viven como enemigos / Tal vez no sea demasiado tarde / Para aprender a amar y dejar de odiar". Ozzy Osbourne es siempre explícito y se posiciona claramente en el lado del bien en canciones como “Black Sabbath” donde exclama literalmente: “‘Oh por favor Dios ¡ayúdame!”, pero en aquella época los medios de comunicación y los escritores evangélicos más fundamentalistas automáticamente preferían relacionar esas canciones con el satanismo. Tony Iommi lo volvía a confirmar a la prensa recientemente cuando anunciaba su colaboración con la anglicana Catedral de Birmingham para ponerle música al Salmo 133.

El joven Ozzy Osbourne había probado todo tipo de drogas en grandes cantidades siendo vocalista de Black Sabbath y había desarrollado adicción a la más peligrosa de ellas que es el alcohol. El mundo pasaba página al terminar los setenta. 1980 fue además un año clave para Ozzy Osbourne ya que fue despedido de Black Sabbath y sustituido por Ronnie James Dio. Se veía por lo tanto precipitado a empezar una entonces incierta carrera en solitario. Bon Scott, el entonces vocalista de AC/DC, había muerto en un accidente de coche mientras conducía bajo los efectos depresivos de esta solución y Ozzy Osbourne estaba conmocionado. Ozzy pidió entonces a su letrista Bob Daisley una canción alrededor de ese tema poniendo sobre la mesa los peligros de esta adicción pero Bob Daisley la escribió teniendo más en mente los problemas que tenía con el alcohol particularmente Ozzy Osbourne. Una vez llegados a un acuerdo la incluyeron en su primer disco “Blizzard of Ozz” (1980).

Su trabajo a partir de entonces seguirá siendo el espectáculo en general y el espectáculo de terror en particular como lo había sido con Black Sabbath, pero, añadiendo algunas variaciones. Hasta entonces él había asumido el papel de víctima del mal, él era al final el que tenía que huir del peligro de la magia negra. A partir de entonces, sin embargo, él asumirá como Alice Cooper el papel de monstruo y se enfocará especialmente en el mercado de Estados Unidos de América. Tradicionalmente los circos, las casas del terror o el cine habían dominado estos espectáculos pero la oportunidad de negocio era especialmente prometedora en este país donde una gran parte de la población religiosa tenía un grado de credulidad muy cercano al que puede tener un niño. El público inglés inicialmente no habría tomado en serio su espectáculo pero en Estados Unidos de América creó muy fácilmente el pánico que necesitaba para darle credibilidad a su espectáculo.

El factor político en la censura americana

La religión encendió el fuego pero inicialmente esa presión de los predicadores norteamericanos como Jimmy Swaggart habría sido inútil sin la ayuda de políticos como Tipper Gore en la fundación de la organización censora PMRC. Se suele subestimar la guerra fría que despertaba aquella invasión británica de la New Wave of British Heavy Metal a la que pertenecía Ozzy Osbourne. Gracias a esa presión política con gran influencia sobre el mercado real de este país los músicos empezaron a perder contratos y sufrir pérdidas económicas. Lo peor, sin embargo, estaba por descubrirse en 1986.

El 26 de octubre de 1984 un joven de 19 años llamado John McCollum se había disparado a sí mismo mientras escuchaba el disco de Ozzy Osbourne titulado “Speak of the Devil” (1982). El disco no incluía esa canción en particular titulada “Suicide Solution” (1980) pero para llevar el caso a los tribunales más de dos años después, el abogado de su familia reconstruyó la historia de tal forma que John McCollum era un chico modélico, sin ningún tipo de problema emocional, que fue incomprensiblemente empujado a dispararse por las letras de esa canción. La realidad es que en California la cantidad de suicidios entre jóvenes había crecido por cada 100.000 habitantes de 4.5 en 1950 a 12.3 en 1980 según Los Angeles Times. El riesgo era todavía más alto si los jóvenes tenían acceso a armas de fuego en casa e incluso todavía más aún en casos en los sus padres no eran capaces de comunicarse correctamente con sus hijos.

John McCollum en particular se había quitado la vida cuando todavía no se había creado la organización censora PMRC pero dos años después obviamente los tribunales empezaron a recibir multitud de casos similares al de John McCollum. Las declaraciones de Ozzy Osbourne podían variar, al igual que varía como hemos visto la seguridad de su propia fe, en función de la presión que sentía sobre sí mismo. En una ocasión Ozzy dijo que si alguien era capaz de quitarse la vida por una canción realmente es porque merecía morir pero en otras ocasiones aseguraba que él, siendo también él mismo un padre, entendía perfectamente la gravedad y los sentimientos de pérdida que podía tener la familia de John McCollum. La declaración más honesta la hizo sin embargo más recientemente cuando aseguró que él sería un muy mal hombre de negocios si su estrategia buscase la muerte de sus propios clientes.

Jimmy Swaggart y la paz de los impíos

"El chico debía estar jodido antes de escuchar el disco”, declaraba entonces para la televisión Ozzy Osbourne, terriblemente preocupado por el alcance que podía tener el juicio. “Aquí se habla de una solución como de una mezcla líquida, no como de una salida. Es una canción sobre los peligros del alcoholismo. El alcohol te matará exactamente igual que lo hará cualquier otra droga". Se hicieron entonces y se siguen haciendo muchos estudios todavía hoy sobre qué significa y qué no significa la canción escuchada del derecho y del revés pero la guinda del pastel la puso su manager Don Arder, que se había entonces convertido también en su propio suegro: “Para ser totalmente sincero, dudo que el señor Osbourne sepa el significado de la canción - si es que lo tiene- porque su dominio del idioma inglés es mínimo”.

El abogado de Ozzy Osbourne, por su lado, aseguró que si para proteger la vida de los jóvenes fuese necesario prohibir la música de su cliente, entonces habría también que prohibir a William Shakespeare o Leo Tolstoi. En realidad la lista de fuentes peligrosas se podría ampliar a la Biblia, donde se dice literalmente que “mejor el día de la muerte que el día del nacimiento” (Eclesiastés 7,1). John L. Cole, el juez de la corte de Los Angeles, desestimó la demanda dos veces asegurando que aquel juicio tenía más el carácter de una película.

No en vano la expresión de "no hay paz para los impíos" es una expresión habitual de los profetas de la Biblia, que Ozzy Osbourne convertía en el título de su siguiente disco "No Rest For The Wicked" (1988). La canción "Miracle Man" en particular fue encargada por él también al mismo Bob Daisley, con el claro objetivo de devolverle el golpe al telepredicador Jimmy Swaggart -ahora sorprendido mientras ocultaba su adicción a la prostitución. El nombre “Jimmy Swaggart” se reemplazó durante la producción al de “Jimmy Sinner” pero en la dramatización del video de promoción se hace todavía más explícita la referencia gracias a la utilización de una máscara con sus propios rasgos y unos lloriqueos similares a los del predicador.

El video promocional para "Miracle Man" se rodó en una de las muchas iglesias de Inglaterra que se habían empezado a reutilizar como simples espacios culturales por la falta de membresía. Ozzy llenó el sagrado local con sesenta cerdos. Al empezar a sonar la música a todo volumen los animales comenzaron a correr como poseídos por todo el recinto cubriéndolo todo de excrementos. “La peste se había pegado tanto a mi ropa que no pude volver a usarla”, recordaba mucho después Ozzy Osbourne. “Todo el mundo a mi alrededor está muriendo, tengo esa edad”, decía recientemente a la revista Rolling Stone. “La gente está desapareciendo no cada nueve meses sino uno cada puto día, es un puto infierno”.

La vida de un hombre normal y corriente

El último disco de Ozzy Osbourne titulado “Ordinary Man” (2020) relata el fin de la historia de un hombre normal y corriente, con aires de grandeza quizás, pero con la misma culpa y el mismo terrible destino que el resto de los seres humanos. Es verdad que su vida privada ha estado siempre muy lejos de estar a la altura de sus discursos; lo que pasa es que él lo reconoce y gracias a esa sinceridad desbordante su testimonio adquiere un valor enorme.

Que todas las personas han pecado es una idea profundamente vinculada al mensaje de la Biblia pero también diferentes filósofos, historiadores y periodistas han llegado por medio de sus propios análisis a una misma conclusión relativa a la depravación universal. Si todos somos pecadores entonces lo único que puede diferenciarnos entre nosotros mismos es nuestra opinión sobre esa realidad. Tenemos entonces a unos que nos vemos como pecadores y a otros que no se ven como pecadores ¿verdad? Si este derecho se lo puede permitir una criatura, ¿acaso podremos negar ese mismo derecho al Creador?

El propio Jesús decía que Dios precisamente se permite el derecho de justificar precisamente a aquellos que se ven a sí mismos como pecadores cuando explica la parábola “El fariseo y el publicano”: “A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido"

El pecado definitivo mencionado por Ozzy Osbourne en “The Ultimate Sin” (1986), por ejemplo, sería entonces como muchos teólogos sostienen la negación a aceptar el perdón de Cristo. Quiera que ninguno de nosotros, por eso, se crea ya por sus propios méritos justificado delante de Dios. Y quiera también que busquemos como Ozzy Osbourne sigue haciendo todavía hoy, la gracia y la misericordia de aquel que tiene el poder para darnos vida más allá de la muerte que nos acecha.


Esta es la versión resumida del artículo Ozzy Osbourne y el pecado definitivo de la religión


Buenas noticias de un Dios que se relaciona con su creación:

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