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Marilyn Manson: Brian Wagner y su complejo de mesías

Mientras Marilyn Manson parece que termina los últimos detalles antes de presentar Phantasmagoria, la producción cinematográfica que le ha ocupado los últimos cinco años, podemos prever también una nueva serie de provocaciones a las que nos tiene acostumbrados. ¿Conseguirá sorprendernos después de más de 15 años de carrera?

Artículo escrito por Pablo Fernández en Barcelona el 22 de Enero de 2020 ·.·★ Lectura de 9 minutos o 1716 palabras.


Era difí­cil que pasase desapercibido cuando apareció en 1994 con su disco -Portarait of a American Family- y su famosa misión para salvar al mundo como un -anticristo superestrella-. Pero para evaluar la gravedad del impacto que Brian Wagner, alias Marilyn Manson, ha producido en el cristianismo es imprescindible empezar evaluando la disposición que los cristianos han tenido para comprender lo que ha estado ocurriendo realmente. No sin razón le preguntaban algunos a Sócrates ′¿Cómo podrás convencernos si no queremos escucharte?′. La mayor parte de los cristianos norteamericanos no sólo han evitado escuchar lo que Marilyn Manson decí­a realmente, sino que además han hecho esfuerzos sobrehumanos para evitar que cualquier otra persona pudiera hacerlo.

El 4 de febrero de 1997, por ejemplo, en la ciudad de Lubbock del estado de Texas ′dos enfermeros, que profesaban ser cristianos, se negaron a administrarle oxí­geno durante una de sus actuaciones′. ¿Cuál es la razón que ha llevado a los cristianos a manifestarse en los alrededores de los estadios en contra de este individuo concierto tras concierto?, ¿a hablar de él en las iglesias?, ¿a enviarle amenazas de muerte?, ¿a jurar falsos testimonios en los juzgados?, ... ′me está haciendo mucho más grande de lo que jamás hubiera deseado′ -decí­a con razón ante semejante oposición. ¿Era Marilyn Manson un anticristo digno de tanta atención?. El mismo Marilyn Manson reconocí­a que su espectáculo ′podrí­a ser mucho más chocante, mucho más ofensivo si realmente lo deseara′, pero que no lo hace por motivaciones comerciales.

En su propio paí­s muchos otros artistas del mundo del espectáculo en general llevan decenas de años superándole con creces en virulencia y gente de su propio entorno como Deicide o Gwar no son más que ejemplos contemporáneos. En unos tiempos en los que no son desconocidos los artistas famosos que han pasado largas temporadas entre rejas por quema de iglesias, asesinato o pederastia, Marilyn Manson tiene que reconocer que, a pesar de todo, la vida del verdadero Brian Wagner es bastante normal y su montaje bastante predecible: ′Hay personas que pueden considerar nuestro espectáculo inmoral, pero no es ilegal′. ′No estoy en contra de Dios. Estoy en contra del mal uso que se hace de Dios"′ -decí­a incansablemente en la prensa.

′Querí­a denunciar la hipocresí­a de la América de los programas de entrevistas, lo sobada que está la moralidad y lo fácil que es hablar de tus creencias cuando en realidad lo que cuesta es vivir acorde con ellas′. ′Si quisiera creer que hay una fuerza superior que quisiéramos llamar Dios -y creo que hay una- creo que Dios apreciarí­a lo que yo digo, porque no puedo imaginarme a Dios queriendo un mundo lleno de idiotas′. No es extraño que muchos cristianos no entiendan a Marilyn Manson. Gran parte de la iglesia cristiana en Estados Unidos ha perdido la capacidad de autocrí­tica y cualquier cosa que atente contra ella se considera de parte del diablo -olvidando lo que la misma Biblia enseña sobre la dependencia que tiene de Dios el diablo para hacer lo que hace. Fue esta deformación del cristianismo la que llevó a los americanos a satanizar al pueblo afroamericano y la que les ha llevado ahora a satanizarle también a él.

′La guerra del cristianismo contra el diablo siempre ha sido una lucha contra los instintos más naturales del hombre′ -decí­a con algo de razón. ′El satanismo consiste en venerarte a ti mismo" Para mi el satanismo nunca tuvo nada que ver con la adoración al Diablo′ -añadí­a en otra entrevista para después burlarse de todos los grupos que sí­ confiesan adorar al Diablo-′El diablo no existe′. Seguí­a por tanto el pensamiento de otros como Anton LaVey o Aleister Crowley, que -a pesar de haber sido acusados de ser adoradores de Satanás- sólo hablaban de él como de un mero sí­mbolo -el de la ′máxima rebelión′ -afirmaba él-.

Como Santa Clauss es para muchos el sí­mbolo de la bondad sin que necesariamente crean en su existencia así­ creen ellos en Satanás. No obstante, teniendo en cuenta que en el relato bí­blico Satanás, donde sí­ existe realmente, entra en escena proponiéndole al hombre que se constituya él mismo como señor de su propia vida, no es descabellado satanizar esa actitud de Nietzche, Anton LaVey o Marilyn Manson siempre y cuando se satanice también la egoí­sta actitud del empresario que vive para su enriquecimiento propio, la vanidosa disposición de hacer cualquier cosa por mantener una apariencia bella o la persistente negativa de la iglesia cristiana norteamericana para aceptar la crí­tica a la que le somete Dios en las Sagradas Escrituras.

Mariliyn Manson, a diferencia de lo que pretende hacer creer, sí­ hace propaganda de un código moral señalando con un afán digno del más esforzado predicador al hombre y a su propia voluntad como su propia fuente de salvación. ′La inteligencia es la única manera por la que puedes juzgar a la gente′ -esgrimí­a Marilyn Manson en la lí­nea de lo que ya habí­a leí­do en Bertrand Russell. ′No guardo en mi corazón ningún sitio para la gente estúpida o débil′. Marilyn Manson, sin embargo, mide el éxito de su carrera en la medida en la que pueda atraer la atención de esa masa, ya sea de fans o de enemigos, sobre sí­ mismo.

Aunque al afirmar que fue Juan el Bautista el que escribió el Apocalipsis Marilyn Manson ha demostrado tener en realidad unos lamentables conocimientos de la Biblia pretende hacer creer que no es así­ y de hecho alguno incluso ha hablado de una supuesta conversión al cristianismo. Se apoyaban, por supuesto, en declaraciones todaví­a menos acertadas sobre Jesucristo como aquella que decí­a: ′Durante años he querido no creer su historia. Pero pensé que serí­a más interesante para este disco abrir mi mente y creer a mi manera. Jesús fue el primer famoso, la primera rock star′.

Y es que parece que durante la grabación de -Holy Wood- creí­a él haber sufrido mucho por ciertas acusaciones que le relacionaban con algunas muertes y empezaba a considerarse un mártir. Olvidaba que en realidad, a diferencia de Jesucristo, él no ha sufrido pena de muerte. De hecho ni siquiera ha cumplido condena como sí­ han hecho muchos otros músicos sin necesidad de darle tanto brillo. Ahora que le ofende que pirateen sus discos, que vive en Hollywood rodeado de la ′beautifull people′ de la que tanto se queja y que posa como ellos para Calvin Klein, los pocos sufrimientos que le puede haber causado el cristianismo han sido sobradamente recompensados con la publicidad gratuita que le ha dado el escándalo.

Las abismales diferencias entre Cristo y Marilyn Manson no acaban ahí­. Jesucristo elogiaba la astucia y la disposición para razonar pero no valoraba a las personas por la capacidad que tuviesen para hacerlo. Jesucristo, a pesar de que desconfiaba de las masas, se compadecí­a de ellas. A Jesucristo le vemos continuamente huyendo de las masas, tanto de las que le querí­an matar al principio como de las que querí­an hacerle rey al final -véase por ejemplo el capí­tulo 6 del Evangelio de Juan. No porque las temiese o se avergonzara de ellas sino porque ésta le seguí­a sin admitir esa necesidad real que imposibilita al hombre para poder hacer el bien.

Jesucristo reconocí­a al igual que Marilyn Manson la innata tendencia del hombre a hacer el mal. Jesús veí­a en esa condición la clave de por qué el hombre, aunque es capaz de tener muy buenos propósitos, sin embargo es incapaz de vivir conforme a ellos. Parte ya desde la realidad que incapacita al hombre para cumplir las leyes del bien y del mal a las que sólo tiene acceso por su inteligencia -pero no por su voluntad- y se declara a sí­ mismo como única fuente de salvación.

′Venid a mi los que estéis trabajados y cargados, que yo os haré descansar′ -decí­a Jesús. Jesucristo deseaba que le siguiesen sólo aquellos que hubiesen entendido la gravedad de su mensaje y la necesidad que tienen de hacerlo. La moral, sea cual sea, deja al hombre desprovisto. Por eso Jesucristo no proponí­a un código moral nuevo sino que se proponí­a a sí­ mismo como ′el camino, la verdad y la vida′ (Jn. 14:6).

Fuentes: ′La larga huida del Infierno′. Marilyn Manson. Reservour Books. Barcelona, 1998; ′Luciferrock′. Especial 43 de HeavyRock. Madrid, 31/7/1998.; ′El Paí­s de las Tentaciones′. Madrid, 6/12/199696. Pág.25.


Esta es la versión resumida del artículo Marilyn Manson: Brian Wagner y su complejo de mesías


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