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King‘s X: Cómo perder la fe, la esperanza y el amor en la música cristiana contemporánea

Oyendo a algunos cristianos de nuestro alrededor podría dar la impresión de que todo lo que uno necesita para ser cristiano es desear serlo. La realidad sin embargo está muy lejos de esa idea. La biografía de los músicos de King‘s X, que han publicado reciéntemente “King-s X: The Oral History” (Greg Prato, 2019), es un ejemplo de lo lejos que puede estar esa idea de la realidad. Para muchos, entrar en el reino de los cielos, es de hecho, en palabras del propio Jesús, "más difícil que meter un camello por el ojo de una aguja".

Artículo escrito por Pablo Fernández en Barcelona el 22 de Enero de 2020 ·.·★ Lectura de 17 minutos o 3418 palabras.


Los tres músicos que luego conocimos como King"s X actuaron durante años como una inciativa inspirada en el grupo irlandés U2. Bono de U2 precisamente aseguraba en 1988 desde Dublin, Irlanda, que ′la gente se introduce en grupos por razones totalmente equivocadas′. ′No te unes a un grupo para salvar al mundo′ -decí­a en otra ocasión Bono- ′sino para salvar tu propio culo y marcharte de las calles. Quieres salir de la multitud, prefieres tocar para la multitud antes que estar en la multitud′. ′Nadie deberí­a admirar a un cantante. A ninguna estrella. Somos gente inútil. Somos irresponsables, comemos y bebemos demasiado′.

Eran comentarios que se alejaban mucho de lo que uno podrí­a esperar de él, habiéndole oí­do predicar desde el escenario a principios de esa misma década; pero lo cierto es que fue gracias a aquellas campañas como la de ′Sunday Bloody Sunday′, que el famoso periodista Joaquí­n Luqui pudo llegar a decir: ′Son capaces de ser creyentes, de decirlo, de mostrarlo y demostrarlo en su vida′. A pesar de la impresión que le pudo haber dado a Joaquí­n Luqui, U2 no era un grupo cristiano. De hecho tampoco era un "grupo de cristianos" propiamente dicho, ya que desde las primeras entrevistas el bajista Adam Clayton y el manager Paul McGuinness se declaraban como no creyentes.

Cuando el producto queda completamente empaquetado en la industria de la música, raras veces queda claro quién es el responsable de cada detalle. No debe extrañarnos que fuese el productor Daniel Lanois, quien sugiriese a Bono la idea de convertir la primera versión de "The Weather Girls" que habí­a compuesto el baterí­a Larry Mullen Jr., en lo que luego se conocerí­a como "I still haven"t found what I was looking for". Originalmente la canción les habí­a llamado la atención por su ritmo bailable próximo al reggae; pero en 1987, U2 lo presentarí­a al público como "góspel de espí­ritu inquieto".

Dennis Bell, un productor de jazz de New York, buscaba entonces interesar a la discográfica Island Records para uno de sus proyectos y les habí­a mandado una cinta incluyendo muestras de lo que podí­a hacer con el coro de una iglesia de Harlem llamado "New Voices of Freedom". Pero fue Joel Webber de A&R, y no los músicos de U2, quien realmente sugirió la idea de trabajar con "I still haven"t found what I was looking for", debido a que era el siguiente single que iban a promocionar.

El éxito fue rotundo como demostraron los premios de mejor canción del año y mejor disco del año según los Grammy Awards. En la pelí­cula de 1988 Rattle & Hum, el guitarrista del grupo, David Evans "The Edge", confirmaba desde Harlem, New York, que sus canciones se cantaban incluso en las iglesias y que el efecto podí­a ser sin lugar a dudas sobrecogedor.

En el filo de las buenas noticias

En Springfield, Missouri, Doug Pinnik, Ty Tabor y Jerry Gaskill también hací­an entonces versiones de U2. Bajo el nombre de The Edge interpretaban canciones como "I Will Follow" que ahora pueden encontrarse en Internet. No se podí­a decir que eran muy jóvenes, ni tampoco nuevos realmente en el sector. Habí­an tocado desde 1979 como banda de acompañamiento para numerosos solistas de la "música cristiana contemporánea" como Morgan Cryar, Phil Keaggy o Greg X. Volz - que habí­a sido a su vez vocalista de Petra, posiblemente el más conocido de todos los de su categorí­a como vemos en el artí­culo sobre ′Nashville: Premios y Fracasos de la Música Cristiana′.

Doug Pinnick nació cerca de Chicago y terminó el instituto en 1969. Estudió entonces la Biblia unos seis meses y se mudó a Florida para formar parte de una de las muchas comunidades de hippies cristianos que habí­a entonces en su paí­s. Se dedicó la primera mitad de los 70 a la promoción de conciertos hasta que se mudó a Chicago a formar parte de Servant. Servant era uno de los grupos de rock cristiano que fundó el evangelista Jim Palosaari al mismo tiempo que fundaba Resurrection Band de JPUSA en Chicago.

Doug Pinnik habí­a conocido a Ty Tabor en un seminario local de las Asambleas de Dios, pero acabarí­an mudándose a Houston, Texas, con la esperanza de firmar un contrato con la discográfica de Petra, Star Song Comunications. Los dueños de Star Song, incapaces de encontrar la forma de trabajar con ellos, le vendió todos sus derechos a Sam Taylor.

Sam Taylor acababa de trabajar para ZZ Top e hizo especial énfasis en educar sus voces hasta el lí­mite. Según él todas las personas pueden cantar profesionalmente con más o menos formación. Ese énfasis acercaba su música al góspel, a la música de iglesia, pero lo hací­a especialmente singular el hecho de que musicalmente las influencias eran mayormente de grupos como Rush, Jimi Hendrix o The Beatles.

El sonido finalmente era distorsionado y amplificado lo suficientemente como para que fuese apropiado para el público más aficionado al rock duro. Fue gracias a ello, que el grupo alcanzó prestigio entre un buen número de músicos como Jeff Ament Pearl Jam, Mike Inez de Alice in Chains o Dimebag Darrell de Pantera; músicos más jóvenes que darí­an luego forma al grunge desde Seattle. Jim Martin de Faith no More, por ejemplo, aseguraba a la MTV en 1992 que el único disco contemporáneo que llamaba su atención era ′Gretchen Goes To Nebraska′ de King′s X.

Fuera del planeta silencioso

King"s X eran un simple grupo de acompañamiento y de versiones en 1987 - que es cuando se cruzan con Sam Taylor. í‰l tardó apenas un año en formar a estos tres jóvenes músicos y grabar con ellos para la distribuidora de Metallica el "Mejor disco de 1988" según la prestigiosa revista británica Kerrang! Todo eran elogios y agradecimiento entonces en las declaraciones de los músicos pero poco después todo cambió como vemos en el reciente libro "King-s X: The Oral History" (Greg Prato, 2019). Todos sabemos que nuestras opiniones van, vienen y cambian con el tiempo, pero cuando cambian de forma tan abrupta generalmente hay un motivo personal añadido. ¡Ese es uno de los temas sobre los que nos habla en esta entrevista el propio Sam Taylor!

Sam Taylor cambió el nombre del grupo a King′s X y consiguió para ellos un contrato con Megaforce, la subdivisión de Atlantic Records que habí­a sido la primera discográfica de Metallica. El tí­tulo del primer disco de King′s X era el mismo tí­tulo de una de las novelas de C.S. Lewis, "Out of the Silent Planet" y de hecho, durante los tres primeros discos, hicieron constantes referencias al apóstol Pablo, Agustí­n de Hipona o C.S. Lewis.

El resultado de esos primeros discos fue sencillamente sublime. Doug Pinnik era de por si el colmo de lo improbable en el rock como vocalista negro, bajista zurdo y predicador con peinado de mohicano, pero verles además como teloneros de grupos como AC/DC, no hací­a sino resaltar aún más lo lejos que estaba el grupo de poder encajar con lo que se habí­a estado haciendo.

Sam Taylor aseguraba que daba plena libertad a sus grupos, como King′s X, Galactic Cowboys o Atomic Opera, pero lo cierto es que las enormes similitudes que tení­an todos esos grupos entre sí­, hací­a difí­cil creerle. King′s X fue, eso sí­, de entre todos ellos, el que con más vehemencia defendió la fe cristiana. Y de entre los tres músicos que lo integraban, fue sin duda también su vocalista Doug Pinnik, quien más tiempo de las entrevistas ocupaba hablando de su creencia en Dios.

Tras la edición del tercer disco "Faith, Hope, Love" todo parecí­a encajar con el número tres - que es a menudo identificado con la persona de Dios. En el video "It"s love" con el que entraron en la MTV, Sam Taylor los lleva a los tres en una avioneta, se despide de ellos en un lugar salvaje y los hace pasar por una serie de aventuras de las que salen milagrosamente como ocurre en muchas historias de las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis.

King′s X pasó al catálogo de Atlantic Records y actuó en Woodstock "94 delante de unas 350.000 personas gracias a los discos que grabó con Sam Taylor. La decisión de que formaran parte de semejante cartel fue de nuevo casi anecdótica, pero los músicos pensaron que habí­an llegado a una altura en la que ya no necesitaban más a Sam Taylor -así­ que el disco de ese año titulado "Dogman" fue producido por Brendan O"Brian.

Brendan O"Brian no dejaba en ese momento de producir éxitos de grupos como Aerosmith, Stone Temple Pilots o Pearl Jam, pero por alguna razón ninguno de los siguientes discos de King′s X pudo tener el alcance que habí­an tenido en el pasado. El nombre de King′s X abandonó las portadas hasta que Doug Pinnik confesó en la prensa local su agnosticismo y su homosexualidad. Lo habí­a ocultado hasta los 48 años, pero en la entrevista aseguró que su confesión se correspondí­a con su natural deseo de ser sincero.

La semilla que cae entre abrojos

En 1998 Doug Pinnik aseguró, en una entrevista para Salt Lake City Weekly que lo mejor que le habí­a pasado al dejar de creer en Dios era "poder dejar de creer en el Diablo". "Cuando dejé de creer en el Diablo, -decí­a él - todos mis miedos se disiparon. Ya no tengo miedo a morir, no tengo miedo de cruzar la calle. Ya no voy mirando con el rabillo del ojo si quizás el Diablo me va a atrapar o preocupado porque "Dios me está observando, así­ que mejor no voy a hacer cualquier cosa"". Cuando en realidad no hay nada malo en lo que he hecho".

Según Jesús, la semilla que cae entre los abrojos o entre las piedras tiene un fruto muy diferente al que cae en buena tierra. Si aplicamos esa parábola en la vida de Doug Pinnik deberí­amos decir que la semilla del Evangelio la plantó su abuela, que entre otras cosas le enseñó también a diferenciar cual era la música del Diablo. "Solí­amos predicar que cuando vení­as a Cristo eras libre y tení­as paz y tení­as felicidad. Pues bien, en mi caso,-continuaba Doug- tuve todo eso cuando dejé de creer en Dios. Estaba en prisión y era infeliz. Me sentí­a como si no encajase". "La gente me dice que eso es porque yo no creí­a en Dios realmente, pero la realidad es que yo sí­ creí­a" Le di toda mi vida, lo estudié, lo viví­, de verdad, de verdad lo hice".

El baterí­a Jerry Gaskill aprovechó el escándalo para hacer público que él también habí­a llegado a ser muy escéptico sobre su fe y haber encontrado la paz precisamente al alejarse de ella. Durante la promoción de su disco en solitario "Come Somewhere", en 2004, declaraba: "No me considero a mí­ mismo como una persona religiosa en absoluto, ni tampoco cristiano o algo así­. Soy quien soy, he aprendido lo que he aprendido y soy feliz en el lugar al que he llegado en mi relación con Dios o lo que quiera que sea. Lo que quiera que él piense hacer lo va a hacer, así­ que no me voy a preocupar por ello".

Sus palabras recuerdan fácilmente a una relación de pareja que se rompe: "Si hay un Dios por mi está bien y si no lo hay tampoco importa. Lo que quiera que sea cierto es cierto y no hay nada que yo pueda hacer para cambiarlo," y no quiero preocuparme por ello". Ty Tabor, el tercer miembro del grupo que fue más discreto a finales de los 90, finalmente aseguró recientemente estar satisfecho habiendo cambiado sus intereses religiosos por los polí­ticos. En la canción "I Don"t Know" del disco de 2008, literalmente pide perdón a sus fans por haberles hecho creer que sabí­a lo que decí­a.

El catálogo de Metal Blade Records

King′s X habí­a perdido protagonismo en 1996 y "Ear Candy" serí­a el último disco que grabarí­an en Atlantic Records. Que la discográfica independiente Metal Blade Records le abriese las puertas a King′s X no era una gran sorpresa. Conocidas discográficas especializadas en heavy metal como Metal Blade Records o Nuclear Blast contrataban durante esta época a muchos músicos estigmatizados como cristianos, porque sus propios dueños se declaraban cristianos. Lo hací­an de forma más o menos confidencial, pero al fin y al cabo le poní­an a estos músicos las mismas facilidades que a cualquier otro músico y eso, sin duda, era algo que no ocurrí­a de forma habitual en la industria de la música en general.

Metal Blade Records, que habí­a sido pionera importando grupos como Def Leppard o Iron Maiden en Estados Unidos, tení­a también en su catálogo a una banda de San Diego, California, llamada As I Lay Dying. As I Lay Dying, el más conocido grupo de metalcore cristiano hasta entonces, saltó a la primera página en 2014 debido a que Tim Lambesis, su vocalista, habí­a intentado asesinar a su ex-mujer. Su abogado hizo lo que pudo intentando hacer creer que la culpa fue de las sustancias que tomaba como culturista, pero no tuvo éxito y fue condenado a no menos de nueve años de prisión. Sus compañeros de grupo le dieron la espalda y apoyaron totalmente a la ex-mujer de Tim Lambesis.

Tal y como confesó Tim Lambesis a la revista especializada Alternative Press, poco después del juicio al que habí­an asistido también representantes de la discográfica Metal Blade Records, cuatro de los cinco músicos de As I Lay Dying habí­an abandonado su fe. Según el vocalista lo habí­an mantenido en oculto para evitar perder los ingresos que esa posición les facilitaba. Por si eso no fuese suficiente y con la esperanza de minimizar su culpa, aseguraba que en general sólo uno de cada diez grupos cristianos lo eran realmente.

El periodista no pudo dejar de preguntarle qué hací­an entonces ellos en particular, en As I Lay Dying, cuando sus fans confiaban en ellos sus más í­ntimas experiencias de fe: ′Recuerdo un festival cristiano -contestó entonces Tim Lambesis- donde un periodista querí­a que uno de nosotros diese su testimonio, nos quedamos helados hasta que pudimos introducir al único que era todaví­a cristiano en ese momento. Después nos reí­mos mucho pero en realidad era muy incómodo."

Tim Lambesis habí­a sido educado en el cristianismo y habí­a elegido estudiar filosofí­a para poder defender su fe. Sin embargo, cuantos más argumentos leí­a de autores ateos, más ridí­cula le parecí­a su fe. ′Cuando los chavales querí­an orar con nosotros -seguí­a diciendo Tim Lambesis- después de las actuaciones, era como, ′venga vale, ora tú′ y les dejaba orar. Podí­a decir ′amén′ al final. Si les poní­a la mano sobre la espalda se sentí­an mejor, así­ que no querí­a privarles de eso. Si me pedí­an que orase especí­ficamente por algo entonces les decí­a: ′Prefiero no hacerlo aquí­, pero me ocuparé de ese tema en el autobús′.

Toda la entrevista, concedida precisamente con la esperanza de poder suavizar el peso de la ley que se levantaba sobre él, es sin embargo un terrible compendio de lo miserable y retorcida que puede llegar a ser una persona normal y corriente. Leyéndola te das cuenta fácilmente de que todos nuestros esfuerzos por esconder a los demás nuestro lado oscuro, no son en realidad sino torpes traspiés cuando nuestros actos son puestos sobre la mesa.

¿Quién la podrá oí­r?

Jesús no es siempre tan guay como les parecí­a a The Doobie Brothers, en su alegre versión de "Jesus is just alright". Su gracia tuvo un precio muy alto que no podemos pagar, pero eso no significa que él no quiera ser correspondido en esa relación. Dios tiene un enorme interés en ser correspondido en una relación que en efecto se asimila a una relación de pareja y que como todos sabemos, no es-tan-fácil.

Ninguna relación de pareja es-tan-fácil pero en este caso además es imposible, cuando es puesta en el plano de escoge-lo-que-te-guste-más. Muchos, al oí­r a Jesús hablar, se escandalizaban y dejaban de prestarle atención: "Dura palabra es esta, ¿quién la podrá oí­r?" "¿Queréis también iros vosotros?" -les preguntó Jesús en una ocasión a sus discí­pulos, a los pocos que se habí­an quedado con él. "¿A dónde iremos, si sólo tú tienes palabras de vida eterna?" -le contestó Pedro.

Quiera Dios que tengamos siempre ese mismo conocimiento, y que seamos amados por él de tal forma ¡que no nos deje escapar!


Esta es la versión resumida del artículo King‘s X: Cómo perder la fe, la esperanza y el amor en la música cristiana contemporánea


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