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Lennon: El retrato del artista adolescente de Nowhere Boy

Una película narra los años de adolescencia de John Lennon, el beatle que tuvo más relación con el cristianismo. En Nowhere Boy (Chico de ninguna parte), la directora londinense Sam Taylor-Wood lleva a la pantalla la desorientación de este joven atormentado, que lucha por encontrarse a sí mismo. A partir del libro de su hermanastra, el artista encarnado por Aaron Johnson busca su lugar en el mundo, en medio de una familia desestructurada. Kristin Scott Thomas interpreta a la religiosa tía Mimi, que hace que Lennon vaya cuatro días a la semana a la iglesia.

Artículo escrito por José de Segovia en Madrid el 22 de Enero de 2020 ·.·★ Lectura de 14 minutos o 2807 palabras.


Escribo este artí­culo en Italia, donde estoy en una conferencia sobre la teologí­a en el sur de Europa, convocada por Paul Wells, decano de la Facultad de Aix-en-Provence en Francia. Wells se crió a pocas calles de la casa donde viví­a el músico con su tí­a Mimi, en el depauperado Liverpool de los años cincuenta. Su colega Peter Jones -ahora profesor de Nuevo Testamento en Westminster, Filadelfí­a- era compañero de clase de Lennon. Y aunque Paul es más dylaniano que beatlemano, me cuenta algunos de sus recuerdos de aquellos años

EDUCACIóN RELIGIOSA

Lennon nunca tuvo miedo de hablar de su educación religiosa. ′Señor Lennon′ -le preguntó un periodista en una rueda de prensa en Chicago- ′¿son todos los Beatles cristianos? Tras una breve pausa, John comenzó a hablar: ′Todos crecimos′′. Cuando de repente cambió la frase, para referirse sólo a sí­ mismo: ′No soy un cristiano practicante, como me educaron, pero no tengo ideas que no sean cristianas′.

Es como si Lennon estuviera a punto de decir que ′crecieron como cristianos′ o ′en la iglesia′, cuando se dio cuenta que aunque los cuatro Beatles habí­an sido bautizados de niños -él y Ringo como anglicanos, Paul y George como católicos-, sólo él podí­a decir que habí­a ′crecido′ en la iglesia. Dí­as después de esas declaraciones, John le dijo a Leroy Aarons del Washington Post que su educación fue la ′normal en la Iglesia de Inglaterra, yendo a la escuela dominical y a la iglesia′.

El resto de los Beatles tuvieron periodos de contacto con la religión organizada, pero no tuvieron presión familiar alguna para seguir el camino cristiano. Paul y George eran hijos de católicos, casados con agnósticos de origen protestante. Se criaron en casas donde la religión no tení­a ninguna importancia. Sus padres eran trabajadores del norte de Inglaterra, que veí­an la Iglesia como un instrumento de poder de los ricos.

La madre de Ringo perteneció sin embargo un tiempo a la Orden de Orange, una organización protestante que tiene todaví­a mucha influencia en Irlanda del norte, pero que Paul Wells me comenta que era muy fuerte entonces en Liverpool. La iglesia anglicana, donde iba Ringo a la escuela dominical (St. Silas en la calle High Park de Toxteth Park), era de orientación evangélica (el edificio se demolió, cuando cerró en 1952). Aunque ′iba allí­, porque era un sitio donde podí­a jugar con bloques y pintar′ dice Ringo -que se unió luego al coro de la iglesia, porque ′pagaban bien′-.

Aunque varió su educación religiosa, todos perdieron el interés en la iglesia al llegar a la adolescencia. Ninguno de sus padres era particularmente religioso. Creí­an que la iglesia era para la gente mayor (que necesita consuelo), mujeres (que buscan ayuda emocional) y niños (que necesitan dirección). John se muestra sin embargo particularmente irritado, cuando habla de religión. Ya que él pasó más tiempo en la iglesia que ningún otro Beatle.

Una de las primeras cosas que Lennon hizo cuando estaba ′aclarándose sobre Dios′ -como lo describió después-, fue investigar el cristianismo en que habí­a sido educado. Habla de meditar como ′adorar en tu propio templo interior′ y leyó la Biblia toda su vida. ′Crecí­ como cristiano′ -dice poco antes de su muerte, en 1980-, ′pero sólo ahora entiendo algunas de las cosas que Cristo decí­a en las parábolas′.

La figura de Jesús aparece una y otra vez en el pensamiento de Lennon. ′Veí­a la Biblia como un drama simbólico universal, que se representa cada dí­a delante de nuestros ojos′ -dice Frederic Seaman, su asistente personal a finales de los años setenta-. ′En particular a John le fascinaba la vida de Jesucristo′. Es como si no pudiera librarse de su influencia, a pesar de ser agnóstico. Volví­a a él, una y otra vez′

FAMILIA DESESTRUCTURADA

Lennon es sin duda quien más influencia religiosa tuvo. Su abuelo era un católico irlandés que se casó con una chica de Liverpool. Tení­a incluso un hermano cura, aunque el padre de John es bautizado en la Iglesia anglicana, a pesar de que ninguno de su familia iba ya a la iglesia.

La familia de la madre era muy protestante. Su abuelo era de la tradición metodista calvinista de Gales. Al casarse sin embargo su hija con alguien que no iba a la iglesia, la moral de la madre ya no está determinada por la fe. Tras ser abandonada por su marido vive con varios hombres. Su hermana Mimi le ofrece entonces cuidar de John. Ya que considera que no es una buena educación para él, vivir con una pareja que no está casada. La madre muere en un accidente, al ser atropellada por un conductor borracho, cuando John es todaví­a adolescente.

Si la madre de Lennon era moderna y liberal, la tí­a con la que vive es todo lo contrario. Mimi era anticuada y estricta. Su religión no se basaba sin embargo en la prohibición del alcohol o las diversiones -bebí­a ginebra y jugaba al bridge-, sino en las aspiraciones sociales de alguien que querí­a pertenecer a una clase media, donde la cultura y la religión jugaban un papel importante. La iglesia anglicana de St. Peter en Woolton -donde Mimi lleva a John-, representa la decencia y corrección que Lennon va a rechazar finalmente.

LA IGLESIA DE LENNON

La respetabilidad que el cristianismo significa para John fue unida siempre a la experiencia de haber estado yendo cuatro dí­as a la semana a la iglesia, que era el centro de su vida adolescente. Allí­ conoce a su primera novia, los futuros miembros de Quarrymen, su primer manager y el amigo de Paul McCartney, Ivan Vaughan. Era la congregación donde iba el obispo de Liverpool. No era particularmente evangélica, pero tampoco anglo-católica. Era la tí­pica iglesia anglicana de aquella época.

En un campo delante de la iglesia de Lennon, actuaron los Quarrymen el verano de 1957. Allí­ estaba la tumba de Eleanor Rigby, que inspiró la famosa canción de los Beatles. Y en el salón de la iglesia se encontraron John y Paul por primera vez, después de la actuación de los Quarrymen. El pastor era un galés soltero, Pryce Jones, que estudió teologí­a en Londres y era más valorado por su capacidad para levantar fondos que por su dones de predicación. Era un gran organizador, cuya motivación habí­a convertido la iglesia en el centro de la vida de Woolton. El grupo de jóvenes de la iglesia de Lennon tení­a como 170 miembros, cuando John se incorporó a los 15 años. Para la escuela dominical se reuní­an en varias salas de la iglesia. Seguí­an las Notas Diarias de la Unión Bí­blica. ′Nos sentábamos y comentábamos el texto del dí­a′, dice David Ashton, que se solí­a poner al lado de John en el coro. ′Hablábamos de lo que significaban las Escrituras′.

El problema es que la mayorí­a de aquellos chicos asistí­an porque eso es lo que querí­an los padres. Las doctrinas cristianas eran algo abstractas para ellos. Lo que les gustaba era estar con sus amigos. ′Ninguno de nosotros era profundamente religioso′, dice otro de aquellos jóvenes, Rod Davis. El director musical de la iglesia, Eric Humpriss, era de hecho ateo. Le encantaba la música religiosa, pero cuestionaba doctrinas cristianas fundamentales. ′Pienso que John puede haber sido influenciado por algunas de sus ideas′, dice Ashton.

Para tener una idea de lo vací­o y aburrido de los sermones de Pryce Jones, basta leer sus meditaciones en el boletí­n mensual de la iglesia. En octubre de 1950, el pastor escribe sobre ′el deterioro del carácter, la conducta y las normas, de las que tantos se quejan′. Se lamenta que ′hay una grave falta de sentido acerca de por qué no se debe tomar una determinada acción, si nos da placer, aunque no sea moralmente, particularmente respetable′.

Es a esa fe moralista, que John es confirmado ′voluntariamente′ a los 15 años, dijo Mimi al primer biógrafo de los Beatles, Hunter Davies. Para eso siguió unas clases con el pastor, que seguí­a el catecismo bastante libremente. Su frase favorita, recuerda David Ashton, era que ′el mundo era como un libro ilustrado que nos enseña el amor de Dios′. Le preocupaba más enseñar a los chicos cómo juntar las manos al recibir el pan en la comunión, que entender la doctrina cristiana.

Al llegar así­ a formar parte de la iglesia, iba a unas clases bí­blicas que se daban en una capilla lateral del edificio. Las daba un hombre llamado Jack, ′que realmente creí­a en Dios′, dice Ashton. Aunque en un ensayo que hace a principios de los años cincuenta sobre Feuerbach, John dice ya que la religión es una proyección de la naturaleza humana. Sin embargo, él habí­a tenido algunas experiencias mí­sticas de niño. Esas alucinaciones le llevaron a pensar que tení­a un don especial. Ese es el trasfondo de Strawberry Fields Forever, aunque escoge el hogar infantil del Ejército de Salvación en Woolton, como si fuera el lugar donde tuvo esa experiencia.

EL ROCK COMO RELIGIóN

Las dudas de Lennon sobre la religión que conoció, se unen así­ a su particular misticismo en una combinación tí­pica de El evangelio según los Beatles, que explica Steve Turner en su interesante libro. ′La gente tiene la imagen de que yo soy anticristiano o antirreligioso, pero no es así­ en absoluto′ -dice John en 1980-. ′Soy una persona muy religiosa, desde luego que no soy ateo′.

Igual que muchos de su generación, John y sus amigos no tuvieron una crisis de fe, que les hizo abandonar la Iglesia. Simplemente se alejaron de ella, llenando su vida de otras actividades. En ese sentido, la aparición de la televisión en los años cincuenta vació más iglesias en Inglaterra que las obras completas de Darwin, Nietzsche, Freud y Bertrand Russell.

Para Ashton, fue al comenzar a trabajar, cuando rompe con la iglesia. Para Davis, el dí­a que su padre le compró un coche. Para otros amigos de Lennon, fueron las chicas, las que se volvieron más interesantes que las historias de la Biblia. Y para John, fue sin duda el rock′n′roll lo que llegó a su corazón. ′Cuando lo oí­ y me metí­ en ello, descubrí­ que eso era la vida′ -dice Lennon-. ′No hay otra cosa′, recuerda en 1975.

El rock les lleva de Liverpool a Hamburgo. Allí­ ′fuimos bautizados′, dice McCartney en 1997. Su música produce una verdadera conversión. Ocurrió en 1956, cuando John escucha a Elvis en Radio Luxemburgo, cantando Heartbreak Hotel. No habí­a visto nunca su foto, ni sabí­a de dónde vení­a esa música. Su tí­o George acaba de morir de una hemorragia, tras caerse de una escalera. Tení­a sólo 52 años. John estaba de vacaciones en Escocia. Y al volver a casa, su tí­a le dio la noticia. La soledad de la que cantaba Elvis, por ese amor perdido, conmovió a Lennon.

′Nada ocurrí­a en la iglesia′, dice John. Elvis, ′es lo que estaba pasando′. En la iglesia, ′nada realmente nos tocaba′. El rock′n′roll era ′lo único que me llegaba′, recuerda. Si en la iglesia se hablaba de cosas abstractas, ′el rock′n′roll era real′. Si en la iglesia se insistí­a en la necesidad de controlar nuestra mente para dominar el cuerpo, ′el rock′n′roll uní­a mente y cuerpo por la música′.

Elvis transformó la vida de John de una forma que la religión no pudo hacerlo. ′Era mayor que la religión en mi vida′, dice. ′Yo adoraba a Elvis, como la gente adoró a los Beatles′. Y cuando su cabeza se llenó de música, dejó de ir a las clases bí­blicas de Gibbons. Se acabó su relación con la iglesia de St. Peter. Otro afecto llenó el vací­o de una religión moralista, que nada tení­a que ofrecer para un espí­ritu inquieto como el de John. Un nuevo í­dolo ocupó su corazón.

DIOS Y LOS íDOLOS

Es imposible entender la cultura sin discernir sus í­dolos. La idolatrí­a no es simplemente una forma de culto ritual, sino una sensibilidad y modo de vida basado en valores finitos, haciendo de las cosas creadas absolutos divinos. Todos creemos, confiamos y admiramos a algo o a alguien. La Biblia nos llama por lo tanto a volver de los í­dolos a Dios porque hemos ′cambiado la verdad de Dios por una mentira, y adorado y servido a cosas creadas, en vez de al Creador′ (Romanos 1:25).

¿Qué es lo que realmente esperas de la vida?, ¿en quién o en qué buscas estabilidad, seguridad y aceptación?, ¿dónde está realmente tu felicidad? Tu respuesta te revelará el í­dolo oculto de tu corazón. La idolatrí­a es fuente de todos los males que hay en nuestra vida, pero ¿cómo podemos ser libres de ella? El moralismo y la presión social o familiar es incapaz de librarnos de ella, como demuestra la vida de Lennon.

′La única forma de desposeer al corazón de un viejo afecto es por el poder expulsador de uno nuevo′, dice el predicador escocés del siglo XIX, Thomas Chalmers, co-fundador de la Alianza Evangélica. Es apreciando, gozando y descansando en lo que Jesús ha hecho por nosotros, que encontramos verdadera liberación. El creyente es llamado por eso a ′poner la mente y el corazón en las cosas de arriba′, allí­ donde está ′tu vida escondida con Cristo en Dios′ (Colosenses 3:1-3).

Jesús tiene que ser más atractivo en tu corazón y maravilloso para tu imaginación, que el í­dolo al que sirves. ′Prueba el amor de Aquel que es mayor que el mundo′-dice Chalmers-, ′intentando por todo medio legí­timo que tenga acceso a tu corazón′. Cuando Cristo se convierte en algo más importante que la vida misma, has descubierto el bien supremo del Evangelio, que es contemplar y deleitarse en la belleza y valor de Dios, que llamamos su gloria. ¡Imagina!, ¡imagina que hay un Cielo!, cuya satisfacción puede colmar todas las frustraciones de la vida. Pues allí­ donde está Dios, allí­ está el Cielo′


Esta es la versión resumida del artículo Lennon: El retrato del artista adolescente de Nowhere Boy


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