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Frank Frazetta: El sexo, la magia y las espadas en su religiosa lucha contra el mal

El ilustrador Frank Frazetta forma hoy parte del catálogo de Taschen y es reconocido como uno de los artistas más influyentes de los últimos cincuenta años. Con treinta años, sin embargo, él no tenía dinero ni para comprarse unos zapatos. La Segunda Guerra Mundial había vuelto del revés el mercado del pulp fiction y los hábitos de los consumidores de tal forma que apenas encontraba esporádicos encargos para ilustrar ediciones baratas de novelas en la ciudad de New York.

Artículo escrito por Pablo Fernández en Barcelona el 05 de Abril de 2021 ·.·★ Lectura de 19 minutos o 3780 palabras.


Frank Frazetta era de los que sacan pecho en medio de las dificultades. El dramatismo de las portadas que Frazetta empezó a dibujar, cuando todo parecía perdido, llegaron pronto a tener en las librerías un inesperado aumento en la visibilidad de su obra. Los ejecutivos de las editoriales empezaron por eso a querer comprar cualquiera de sus dibujos anteriores, con la seguridad de que escribirían y venderían cualquier historia que estuviese ilustrada por él. El precio del original de su obra "Egyptian Queen", por ejemplo, que inspiró al personaje de Princesa Leia en Star Wars e ilustra la portada de la reciente colección de Vanguard, batió con sus $5,400,000 el récord en obras de su género durante la subasta de Heritage Auctions de Chicago en 2019.

Frank Frazetta ha inspirado muchas de las ideas que conforman obras de George Lucas e ilustró infinidad de historias como las de Tarzán, El Señor de los Anillos o Vampirella ya fuese en formato de cómic, película o vinilo pero sin duda le hicieron especialmente conocido sus ilustraciones sobre Conan el Bárbaro, la ahora clásica historia de Robert E. Howard que dió nombre a todo un movimiento literario llamado “Sword & Sorcery”.

La autora Rachel B. Bingham asegura en "The Enduring Influence of Cervantes" que el origen de este género repleto de pillaje, espadas, hechicería y sexo se encuentra ya en la pareja de pícaros “Rinconete y Cortadillo”, ambientada por Miguel de Cervantes en la Sevilla del Siglo XVI. El oro robado en América que desembarcaba allí despertaba entonces la atención de todo el viejo mundo y aumentaba la corrupción de forma singular en todas las clases sociales. Robert E. Howard le aportó obviamente una buena cantidad de rasgos singulares.

El origen de la atracción por la magia y las espadas

Robert E. Howard nació en Texas en 1906 y desarrolló bajo la tutela de su madre una afición por la literatura clásica tan grande como grande fue su dificultad para relacionarse con los demás en el colegio o en la calle. La posterior afición por el culturismo y el boxeo de Robert E. Howard encaja bastante bien con su visión hostil del mundo pero tenía una sensibilidad y un gusto exquisito en lo que se refería a la literatura. El boxeo y el western, con el que se ganaba la vida, eran entonces trending topics pero donde encontró realmente su lugar en el mundo fue como escritor en revistas de pulp fiction. Fue gracias a aquellas historias cortas y correspondencias que conoció a H.P. Lovecraft y el círculo de jóvenes escritores que se creó a su alrededor.

Tenía treinta años cuando una enfermera le dió la noticia de que su madre, que tanto quería, no se despertaría del coma que sufría. Fue entonces cuando, volviendo a su coche, sacó de la guantera el arma que había pedido prestada y se disparó con ella en la cabeza. Al igual que su estimado H.P. Lovecraft, Robert E. Howard murió sin ver su obra reconocida pero ya tenía la atención de todo el mercado cuando la editorial Lancer Books contrató a Frank Frazetta para ilustrar la serie de “Conan the Adventurer” (1966).

Walter Zacharius había sobrevivido a varias batallas como la del desembarco de Normandía cuando fundó con Irwin Stein aquella editorial en New York. El objetivo era reconstruir la historia completa de Conan y el éxito de los primeros números llevó a todos a tener grandes expectativas. Frank Frazetta tenía ya elaborados borradores sobre la crucifixión y resurrección de Conan cuando le asaltó la idea de que podría pedir un aumento de cien dólares por cada portada. La editorial evitó temporalmente el trato contratando a otros dibujantes como Boris Vallejo pero finalmente volvió a tener que contratar a Frank Frazetta, ahora ya con un aumento de doscientos dólares por portada. Lancer Books entró en bancarrota poco después y de hecho Irwin Stein se dice que pasó el resto de su vida empaquetando libros pero la historia de Conan siguió reportando beneficios a otras editoriales como Donald M. Grant, Bantam o Tor.

La lucha y la supervivencia en el Bronx

Frank A. Frazetta nació en el Bronx en 1928. Su abuelo había llegado desde Italia como topógrafo y su padre era joyero por lo que pudo pagarle al pequeño Frank ocho años de estudios en una pequeña escuela privada creada por el pintor realista Michel Falanga. Probablemente conoció en sus clases la obra de Michelangelo, Rembrandt o William Blake que tanto evocan sus dibujos. Profesor y alumno tenían muchas esperanzas en un viaje a Europa, pero todos los planes se vinieron abajo con la muerte de Michel Falanga.

Frank Frazetta desarrolló entonces un interés todavía más grande por el béisbol, el atletismo y su forma física que claramente marca también su obra y que en parte le ayudaron a defenderse en un barrio especialmente hostil como el suyo. Al fin y al cabo según él entonces resolvía sus diferencias a golpes. No obstante, al estar rodeado de amigos dibujantes y siendo entonces tan grande la demanda y la industria del cómic, ya en 1944 empezó a verse envuelto en las tareas propias de esa producción limpiando pinceles, entintando viñetas o incluso creando historias como escritor fantasma del humorista Al Capp.

El gobierno de los Estados Unidos de América había creado en 1942 la institución The Advertising Council, Inc., con el objetivo de que utilizase la propaganda de los medios de comunicaciones para sus propios objetivos. La institución había seguido trabajando durante la Segunda Guerra Mundial, específicamente con anuncios de propaganda militar como por ejemplo el popular "We can do it!", que muestra a una mujer arremangandose su fuerte brazo derecho, animando a las mujeres a colaborar en la guerra contra los japoneses y los alemanes.

El gobierno usó la misma insitución después de la guerra también para prevenir el abuso de las drogas, los incendios forestales o el absentismo en las iglesias. Fue para este religioso último fin que contactaron con Frank Frazetta, que dibujó para ellos varias versiones de una viñeta firmada y a toda página titulada “Prayer works wonders” o "La oración obra maravillas", donde los jóvenes son animados a invitar a las chicas a las sinagogas o las iglesias con el fin de seducirlas. La llamada a la acción que figura a pie de página es: "Asiste a la iglesia o sinagoga de tu elección...".

Por extravagante que pueda resultarnos hoy el enfoque moralista de los cómics, ese anuncio ilustrado por Frank Frazetta apareció multitud de veces en números de Buster Crabbe, Crime Smashers, Personal Love o Seduction of the Innocent durante la década de los 1950. Frank Frazetta decía poco antes de morir que prefería dibujar historias graciosas con animales pero todas estas primeras tareas le permitieron a Frank empezar una gran familia con Eleanor Kelly, que será hasta el día de su muerte musa y motor empresarial.

Frank Frazetta también empezó a dibujar eróticos cuerpos desnudos para Playboy ya en la década de 1950. Seguirá haciéndolo para terror de la censura toda su vida, en muchas ocasiones rodeandolos de animales y evocando el bíblico jardín del Edén. Fue ese el caso de "Golden Girl" (1970), “The Tempters” (1979) o “Eve” (1979), que fue además el regalo de San Valentín para su esposa aquel año. Eleanor fue entre otras muchas cosas la responsable de guardar los originales en una época en la que no se les atribuía ningún valor y empapelar luego el mundo conocido con reproducciones de ellos en formato de posters.

Frank asegura que los ejecutivos de Walt Disney le hicieron ofertas que le llenan de orgullo pero que rechazó con el objetivo de seguir trabajando su propia línea artística más inclinada a retratar el bien y el mal con toda su complejidad. Los personajes de Frank Frazetta tienen las manos manchadas de sangre. Miran a los ojos al mal y en muchos casos el bien parece claramente en desventaja. El espectador sabe que es sólo cuestión de tiempo, claro, ya que en la mayor parte de las ocasiones, hemos visto que los cadáveres de los villanos y los monstruos se amontonan bajo los pies del protagonista.

El éxito en la cima de la colina

Las ilustraciones de Frank Frazetta conquistaron Hollywood a pesar de todo gracias a la colaboración de unos entonces jóvenes George Lucas, Clint Eastwood, Bo Derek o Arnold Schwarzenegger, que se acercaban entonces a él ya como auténticos y tímidos fans. El guionista John Milius tenía treinta y ocho años. Acababa de trabajar con Francis Ford Coppola para “Apocalypse Now” (1978) y reconoce haber calcado el mundo de Frank Frazetta también para su colaboración con Oliver Stone titulada “Conan the Barbarian” (1982) - donde el protagonista tiene el pelo largo, enormes armas y todos los rasgos que Frazetta había añadido al personaje original de Robert E. Howard. Directores como Robert Rodriguez o Quentin Tarantino eran entonces unos niños y disfrutaron rescatando su memoria durante la década de los 90.

La revista Forbes asegura que fue Frazetta quien facilitó a Schwarzenegger su cargo en el gobierno de California pero muchos jóvenes se preguntarán hoy ¿quién es Conan? El gigantesco Jason Momoa de Game of Thrones lo volvió a llevar a los cines en 2011 con un presupuesto mucho mayor pero con un estrepitoso fracaso en taquilla. Conan es un forajido, un fuera de la ley que parece tener bajo sus hombros el destino de salvar al mundo. En un sentido es un villano como Sansón, que es al mismo tiempo un reflejo de Cristo. Esa idea está más claramente expresada en la versión de Oliver Stone, donde el protagonista prácticamente muere crucificado y es resucitado para que pueda cumplir su misión.

Ralph Bakshi, que acababa de terminar la versión animada de “The Lord of the Rings” (1978) de J. R. R. Tolkien, se lo lleva entonces más de un año a California para producir “Tygra: Fire & Ice” (1983). Usaron para todo el largometraje una tecnología de 1912 que había recuperado George Lucas en la generación de los rayos láser, llamada rotoscopio y que en pocas palabras consiste en la generación de una animación en base a una filmación real. Frank Frazetta estaba en la cima de su éxito profesional cuando empezó a sufrir una enfermedad que los médicos eran incapaces de diagnosticar.

La locura y el juicio de Nabucodonosor

Frank Frazetta sufrió ocho años aquella desconocida enfermedad que pudo haber sido tiroides, durante los cuales todos a su alrededor creían que estaba producida por alguna forma de locura. Seguidamente, como si no hubiera sido suficiente, sufrió varios infartos y perdió prácticamente toda su movilidad como le había ocurrido al bíblico rey Nabucodonosor. Había aprendido a pintar con la mano izquierda cuando su esposa grabó el famoso documental “Frazetta: Painting with Fire” (2003) donde él reconoce que no entiende de dónde procede su talento y que en cualquier caso lo considera un regalo de Dios. Los subtítulos oficiales sustituyen la palabra “Dios” por “cielo”, porque como todos sabemos que alguien pueda creer en Dios es algo que molesta a muchos.

La religión no estaba totalmente ausente en la obra más popular de Frazetta; pero digamos que había existido casi exclusivamente como fondo en una tensión, un conflicto entre el poder de lo desconocido y la fragilidad humana. Las iglesias suelen esconder villanos, como ocurre en “Tygra: Fire & Ice” (1983), o están en ruinas, como ocurre en la lucha entre el hombre lobo y Drácula - un conde que parece en realidad un sacerdote, afligido en una lucha desigual en la cubierta del Número 7 de la revista Creepy (1966). En “Against the Gods” (1967), a diferencia de la “Creación de Adán” de Michelangelo, el hombre sólo llega a interactuar con un rayo que parece caer del cielo para acabar con él.

Es mucho menos conocido que Eleamor Frazetta era creyente al menos al final de su vida y que Frank Frazetta había dibujado para ella entonces al menos dos representaciones de Jesucristo. Una de ellas es de 1985, le muestra como pastor y está sin titular. La más interesante sin embargo es el poderoso y sereno primer plano de un rostro mediterráneo, titulado “King of Kings”. Alec Stevens, que ha trabajado para DC Comics y adaptado la obra de "Notes from Underground" de Fiodor M. Dostoievski, visitaba a menudo el museo que Eleanor había creado para Frank Frazetta. Alec asegura que mantenía con ella largas conversaciones sobre la fe que compartía con ella y que ella mantenía en el cajón de su escritorio una copia de la traducción de King James de la Biblia.

La familia de Frank Frazetta

El interesante documental “Frazetta: Painting with Fire” (2003) es francamente bueno pero muestra una imagen de la familia Frazetta difícil de creer. Nadie está autorizado a desmentir lo que alguien dice que ocurre detrás de la puerta de su casa, ni tampoco es necesario hacerlo en este caso ya que, como en muchas otras circunstancias, son al final los noticiarios los que tienen la última palabra.

El documental recoge infinidad de testimonios de los cuatro hijos de Frank recordando la felicidad de la infancia que tuvieron. Cuesta entender por eso el detalle final en el que Eleanor reconoce guardar con empeño una única llave del museo. ¿Qué razón podría tener Eleanor de esconder la llave, privando del acceso incluso al autor de la obra, en una familia idílica como la suya? Eleanor había muerto de cáncer en junio de 2009 cuando la prensa descubrió la razón.

La tarde del 9 de diciembre de 2009 su hijo mayor Alfonso Frank Frazetta utilizó una excavadora para entrar en el edificio. Alfonso había cargado ya en una furgoneta noventa pinturas y se disponía a abandonar las instalaciones cuando fue detenido. Al ser interrogado por la policía Alfonso respondió que había recibido el permiso de su padre para llevárselos, con una explicación naturalmente falsa, tal y como lo confirmaron después su padre y su propia esposa. Alfonso Frank Frazetta fue obligado a pagar a sus hermanos una multa de 500.000 dólares y su padre murió de un infarto el 10 de mayo de 2010.

La influencia de Frank Frazetta

La mayor parte de las personas llegamos a conocer la obra de Frank Frazetta mucho antes de conocer su nombre. Hay que tener en cuenta que en la década de 1980 hasta la industria del juguete estaba dominada por la influencia de este ilustrador. Lo confirma el reciente documental sobre HE-MAN titulado “The Power of Greyskull”, ahora disponible en Netflix. La idea original de Mattel no era otra que llevar a los niños el universo de Frank Frazetta y el grito de guerra “¡yo tengo el poder!” estaba premeditadamente planificado por ellos para dar voz y esperanza a una generación desprovista precisamente de autoridad.

George R.R. Martin, el creador de la historia de Game of Thrones, soñaba con tener a Frank Frazetta en la cubierta de alguno de sus libros pero no era un encargo fácil de conseguir. Muchos sencillamente lo imitan sin darle crédito. El personaje de Rexxar en el universo de World of Warcraft está inspirado en Darkwolf pero donde le conocí yo es en las imitaciones que se hacían para las cubiertas de discos. Whitesnake imitó “Chained” para su “Lovehunter” (1979), Ronnie James Dio imitó “The Brain” para su “Holy Diver” (1983) y Stryper imitó a “Caveman” para su “To Hell with the Devil” (1986).

El ilustrador Brian Ayuso no había parado de trabajar en 1985 para las bandas sonoras de Troll, The Return of the Living Dead y King Solomon′s Miles cuando Robert Sweet de Stryper llegó a él con el concepto para esa cubierta de “To Hell with the Devil”. Había ilustrado ya todos sus anteriores trabajos pero en este caso sencillamente lo bordó y naturalmente la cubierta fue censurada dentro de los Estados Unidos. Yo buscaba en aquella época merchandising como si fuera oro en los mercadillos de Sevilla, cuando me encontré con aquella portada reproducida en un enorme formato de parche para la espalda.

La doble cara del poder

Toda la ciudad de Sevilla estaba dominada por la afición al heavy metal en aquella década de los 1980 pero especialmente San Juan de Aznalfarache, la colina sobre la que en el 1196 se había levantado una fortaleza almohade. El rey Muhámmad al-Mutámid era aficionado a la poesía y favoreció el arte invitando a su casa a poetas como Ibn Hamdís, Ibn al-Labbana o Ibn Zaydun, autores reconocidos por su obra alrededor de la nostalgia, el vino y el amor también en su aspecto más carnal. al-Mutámid amplió su reino hasta Toledo con la espada pero al pedir ayuda a los almorávides en África, contra los cristianos que atacaban desde el norte, estos no sólo combatieron a los cristianos sino también a ellos.

Muchos poderosos íberos, tartesos y romanos habían precedido a al-Mutámid en ese trono y muchos le sucederán hasta el día de hoy, con no pocas demostraciones de sensibilidad pero también de corrupción, pillaje y crueldad. No sorprende por eso que un ácrata como Frank Frazetta diese el título de “King of Kings” o “Rey de Reyes” a su retrato de Jesucristo. El título de la antigüedad “Rey de Reyes” no es exactamente un título que utilizase para sí mismo Jesús. Jesús se identifica en los evangelios más fácilmente como Dios - pero un Dios que tiene planeado someter con su espada a todos los reyes de la Tierra.

El orden de los factores sí importa en el relato de salvación que hay en el evangelio de Jesucristo. Muchos descartan a Jesús por su supuesta falta de raíces en la historia anterior al Siglo I. No les parece razonable que Dios tarde tanto en manifestarse. Ignoran que según el propio cristianismo Jesús no fue el primer método de comunicación que había usado Dios. El autor del libro de Hebreos por ejemplo lo pone sobre la mesa cuando escribe que Dios había usado otros medios como la ley y los profetas antes de Cristo pero que, ahora sí, utiliza a Cristo. Lo utiliza ciertamente como un salvador capaz de ocupar en una cruz el papel de un malhechor para el mundo, capacitado para dar vida nueva por medio de su resurrección a aquellos que creen en él, pero dejando claro que no es ese el final de su plan.

El desenlace final del rey de reyes

El final del plan, tal y como también lo describe luego el apóstol Pablo a los atenienses, es que “Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia , por aquel varón a quien designó dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Un mundo dominado por las distinciones como el nuestro es prácticamente incapaz de entender lo inclusiva que es esta llamada a “todos los hombres en todo lugar”.

El apóstol Juan, al final de la Biblia, describe a Jesús con ojos “como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.”

“Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES”, sigue escribiendo el apóstol en esa misma seria advertencia. “Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.”

Aunque naturalmente eso no le quita mérito en cualquier caso, la descripción del apóstol en el Siglo I realmente pone en duda cuánto de lo que Frank Frazetta dibujó no había sido ya descrito miles de años antes en la Biblia: “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.”


Esta es la versión resumida del artículo Frank Frazetta: El sexo, la magia y las espadas en su religiosa lucha contra el mal


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