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Franco Mimmi: Jesús, ¿agente secreto?

Sobre Jesús de Nazaret, parece que se ha dicho ya todo lo que se puede decir. Pero no deja de sorprendernos una y otra vez cómo siempre acaba apareciendo una nueva teoría que presenta un Jesús diferente, al que creíamos conocer. Lo que ocurre, es que esas ideas ya no se publican en gruesos volúmenes de cristología alemana, sino en novelas y películas que alimentan la imaginación de la gente, que sigue fascinada por la persona de Jesús. Este es el caso del libro Nuestro agente en Judea, la novela que ha escrito el periodista italiano Franco Mimmi, que acaba de publicar en Barcelona la editorial Edhasa.

Artículo escrito por José de Segovia en Madrid el 22 de Enero de 2020 ·.·★ Lectura de 6 minutos o 1276 palabras.


Se ha hablado ya mucho del significado político del mensaje de Jesús, pero sobre todo desde una perspectiva revolucionaria, que hace del Nazareno un pionero de la teología de la liberación. Pero los tiempos han cambiado, y con ellos también nuestra visión de Jesús, que se ha convertido ahora en un agente del poder romano, que sirve al poder establecido, en vez de aquella figura de los años sesenta, al estilo Che Guevara, prototipo del cura guerrillero. La hipótesis de este libro es sin lugar a dudas provocativa. Ya que Nuestro agente en Judea es la historia del plan usado por Roma para convertir a Jesús ′en un agente secreto al servicio del imperio′...

INTRIGA POLÍTICA

′Yo siempre pensé que los evangelios eran muy ambiguos y que una prédica como la de Jesús, que habla de devolver bien por mal, debía resultar estupenda al poder de la época′, afirma el periodista italiano Franco Mimmi (Bolonia, 1942). En ésta, su tercera novela, el corresponsal de Il Sole 24 Ore en Madrid, reflexiona sobre la relación entre la religión y el poder político. Este libro, que ha sido traducido a las principales lenguas europeas, ′trata de responder dos preguntas: quién mató a Jesús y por qué lo mataron′. No es extraño por lo tanto, que la novela consiguiera el premio Scerbanenco el año 2000 a la mejor novela policiaca. Aunque ′me sorprendió′, dice Mimmi, porque ′para mí es una novela política′, no policiaca.

Cristo vive un momento de máxima tensión en el mundo judío. El fanatismo zelota ha convertido Judea en una de las provincias más ingobernables del imperio. Los saduceos colaboran con la ocupación, pero las revueltas continúan, impulsadas por figuras visionarias que anuncian la llegada de una era mesiánica. José aparece en la novela luchando contra los romanos en el levantamiento contra el censo de Octavio Augusto por medio de Quirinio. Por lo que Jesús tendría catorce años cuando le crucificaron, junto a Judas el Galileo, con otros dos mil zelotes.

Tiberio cree que ′la única manera de evitar que Palestina pase de la revuelta endémica a la guerra abierta es encontrar entre los judíos a un hombre de paz, que tenga ascendencia sobre sus compatriotas y les convenza que los romanos son justos y buenos o en cualquier caso un mal menor′. Es así como piensan en Jesús el Nazareo, como le llaman en la novela. Discípulo de los esenios, habría estado con Juan en Qumrán, pero rechaza la vida ascética de esta comunidad, aunque aprende sus técnicas curativas, con las que hace los milagros de los Evangelios. Pero estos métodos incluyen no sólo hierbas, sino elementos tan esotéricos como ′las propiedades de las piedras′. Algo que suena más a nueva era, que a los esenios.

EL JESÚS HISTÓRICO

′Su relato es extraordinariamente interesante′, dice el personaje de Berlioz en la controvertida novela El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgakov:

′-¡Por favor! -contestó el profesor con una sonrisa condescendiente-. Usted sabe mejor que nadie que todo lo que se dice en los Evangelios no fue nunca realidad, y si comenzamos citando el Evangelio como una fuente histórica…
- Estoy de acuerdo replicó Berlioz-, pero mucho me temo que nadie podrá confirmar la veracidad de todo lo que usted nos ha contado.′

Aunque los Evangelios son mucho más fiables que lo que el profesor de Bulgakov cree, la verdad es que nadie puede tomarse en serio la teoría de Mimmi. Es cierto que su ágil y emocionante relato nos presenta un interesante cuadro de Pilato como un hombre enfermo, con espantosas llagas en las manos, incapaz de someter a los judíos y atormentado por la infelicidad de su esposa. Probablemente Caifás también era un oportunista, que explotaba la religión para conservar sus privilegios, pero la figura de Jesús resulta mucho más compleja. Sus debilidades e incertidumbres le acercan al lector contemporáneo, en busca de compasión y dignidad, pero su tolerante humanidad y amor a los placeres mundanos escamotean al final la realidad sobrenatural de su persona.

El autor cree que Jesús tenía literalmente hermanos, como dice el evangelio, a diferencia de los católicos. Pero Mimmi no cree que nació en Belén, sino que le atribuye un origen mítico en la ciudad de Gamala, tal y como dice el Libro de Urantia, un apócrifo moderno del siglo XX, obra de un grupo de origen adventista de Chicago que dice haber recibido por vía espiritista esta revelación, popularizada por J. J. Benitez en El Caballo de Troya. Las descripciones históricas y geográficas suelen ser bastante buenas, pero hay errores como confundir los nazareos del Antiguo Testamento con los nazarenos del Nuevo, que no son sino galileos, un pueblo que es tratado bastante despectivamente en el contexto de los Evangelios.

El problema de la teoría de Mimmi es obviamente por qué murió Jesús. Si según Caifás y los romanos, debía ser apoyado y protegido, ¿por qué es entonces arrestado y condenado? La clave está en los zelotas. Son ellos los que piden la liberación de Bar-Abba, según la novela, ya que iba a ser crucificado junto a otros dos de ellos, tras la muerte de un soldado romano. Jesús aparece mientras tanto confuso, víctima de unas circunstancias, que ahora se han vuelto de repente contra él. Sin embargo las cosas fueron muy diferentes. Nada más lejos de la verdad. A Jesús nadie le quitó la vida, sino que él la entrega en sacrificio por muchos. Ya que tenía ′poder para ponerla y para volverla a tomar′ (Juan 10:18).

La cruz es por lo tanto una ofrenda. Por lo que lejos de ser una sorpresa, es la propia razón de su venida a esta tierra. Él es el Cordero que quita el pecado del mundo (1:29). Dios se hace así hombre para sufrir en aquella cruz por todas nuestras rebeliones, no ante la autoridad romana, sino ante Aquel que ha de juzgar a todo hombre. Así ′Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos′, pero también ′aparecerá por segunda vez, para salvar a los que le esperan′ (Hebreos 9:28). Su mensaje de justicia, por lo tanto lejos de ser escapista, es la única esperanza segura que tenemos, ante la vida y la muerte. Todo otro sueño se desvanecerá.

Esta es la versión resumida del artículo Franco Mimmi: Jesús, ¿agente secreto?


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