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Evanescence y lo que llamanos música cristiana

Uno de los grandes triunfadores de los Premios Grammy de este año ha sido el grupo galardonado como artista revelación, Evanescence . Hasta ahora solamente conocidos en medios cristianos, su álbum Fallen (Caído) se ha presentado en el mundo discográfico en general como su trabajo de presentación, aunque la banda había comenzado hace ya algunos años como parte de ese curioso mundo que es en realidad esa subcultura evangélica que llamamos música cristiana . Pero el escándalo que la noticia de su fe ha producido en los aficionados al rock ha hecho que el grupo rápidamente se desvincule de toda etiqueta religiosa, declarando entre blasfemias que ellos no son un grupo cristiano. Como resultado su disco ha sido retirado de los circuitos de venta evangélicos como un producto ofensivo para el público religioso. Lo que nos hace pensar una vez más sobre esa vieja pregunta de si existe realmente eso que llamamos música cristiana.

Artículo escrito por José de Segovia en Madrid el 22 de Enero de 2020 / Lectura de 8 minutos o 1535 palabras.


El presidente de la compañía de Evanescence, Wind-up, dice que según sus últimas entrevistas son para él ya un "grupo secular", que "ve su música como mero entretenimiento". Por lo que Alan Metzer ha decidido romper con la distribución que tenía el grupo en círculos cristianos por medio de la compañía Provident, que controla la mayor parte del mercado religioso, junto con las divisiones especializadas que han creado las multinacionales EMI y Warner. Tenemos que tener en cuenta en todo este asunto que este mercado ha generado ya ventas de hasta cincuenta millones de dólares el pasado año 2002, según el presidente de la Asociación de la Industria Musical Cristiana , John Styll. La mitad más o menos de ese negocio se hace por grandes distribuidoras en Estados Unidos, como Wal-Mart, Target o Tower Records, y el resto por los miles de librerías cristianas que hay por todo el país. Como vemos, se trata por lo tanto de "un pastel muy sabroso", del que todos se disputan lógicamente una parte. Y es en ese contexto que hay que ver la reciente polémica que ha protagonizado el grupo Evanescence. Ya que aquí de lo que se habla es dinero, no lo olvidemos. Porque no hay otra forma por supuesto de lograr un Grammy.

Evanescence nace como un grupo musical dentro de lo que en el mundo del pop se ha dado en denominar metal gótico, un estilo que nada tiene que ver por supuesto con los sonidos que envuelven las piedras de las catedrales góticas, sino una de las múltiples variantes del llamado rock duro . Esta banda nació en un sitio llamado Little Rock en Arkansas, en pleno Medio Oeste americano. Lo forman dos chicos de apenas veinte años: Amy Lee, que canta y toca el piano angelicalmente, y Ben Moody, que se afana por lograr la suficiente distorsión en su guitarra para poder asustar a cualquier oyente desprevenido. Los dos se conocieron en un campamento evangélico de adolescentes, donde ella no sólo cantaba alabanzas cristianas , sino que se entretenía también con una popular canción de Meat Loaf, que se llama I′d do anything for love ( Haría cualquier cosas por amor ) . Los dos congeniaron inmediatamente, y tras empezar a recorrer el circuito marginal cristiano, grabaron sus primeros discos, un EP con el tema Understanding y el CD titulado Origin, que hizo en Memphis un productor evangélico llamado Meter Matthews, conocido por su trabajo con el grupo Dust for Life.

Esta pareja musical que conforma el dúo , suele actuar en estudio y en directo acompañada de otros músicos, generalmente otra guitarra y el batería Rocky Gray, que toca también en otros grupos de metal cristiano, como Living Sacrifice o Soul Embraced. En la canción más famosa de Evanescence, Bring me to life ( Llévame a la vida , que está en la banda sonora de la película protagonizada por Ben Affleck, Daredevil ) aparece también Paul McCoy, el cantante de otro grupo cristiano del mismo sello, 12 Stones, que está haciendo ahora también incursiones por llegar al gran público en general. El disco de Evanescence, Fallen, llegó inmediatamente al numero uno de las listas religiosas la primera semana de su publicación, pero el productor de Wind-up se dió cuenta poco después que no había vendido más de tres mil quinientas copias de las diez mil, que tenía Provident para distribuir en el circuito cristiano, cuando el grupo tenía ya más de medio millón de ventas fuera del mundo evangélico. Es entonces cuando Metzer decide que son un "grupo secular", por lo que es mejor retirar los discos del mercado religioso. Pero ¿qué es un grupo cristiano entonces?

Bueno, dirán algunos, en primer lugar alguien que no blasfema, como han hecho estos chicos en una reciente entrevista con la revista Entertainment Weekly. Si alguno se pregunta qué tipo de blasfemia es esa, obviamente no puedo repetirla, pero sus declaraciones se pueden leer fácilmente en la red, donde aparece casi tantas veces como el pecho desnudo de Janet Jackson. El presidente de Provident, Terry Hummings, dice por eso que a partir de ahora investigarán "la fe y el compromiso" de sus artistas cristianos "con mayor diligencia". Por supuesto nadie duda que de lo que hay "en el corazón", de eso "habla la boca" ( Lucas 6:45), pero creo que tendremos que tener un criterio más consistente para saber lo que es un "grupo cristiano", que aquellos que hablan de una forma más o menos decente. Es ahí donde los argumentos de la industria cristiana se desvanecen, casi tan rápidamente como Evanescence, de quien últimamente no dejan de salir rumores sobre su desaparición tras la anunciada salida de Moody y la provisional incorporación de Terry Balsamo del grupo Cold, como su sustituto.

Algunos pensarán, "bueno, no es tan difícil, estos chicos cantan, ¿no?, pues ahí están sus letras". Pero sumergirse en el oscuro mundo de Fallen hace preguntarse una y otra vez de qué hablan los enigmáticos textos de este disco. Para muchos, el problema está entonces ya saldado, porque no comprenden más complejidad que las letras evangélicas que cambian el nombre de Dios por Amor, por lo que uno habla de Cristo como si fuera tu novia. Pero algunos tenemos otra idea de lo que hace que una poesía sea arte. Ya que la lírica se basa en la sugerencia, y no en la repetición de una serie de frases hechas tan evidentes como las que hacen muchos cristianos que se creen artistas por rasgar un poco la guitarra y decir con más o menos fuerza que "Jesús te ama".

"Despierta mi interior, / llámame por mi nombre y sálvame de la oscuridad, / sálvame de la nada en que me he convertido", canta Amy Lee en su canción más conocida Bring me to life (Llévame a la vida). El disco de Evanescence explora esas emociones oscuras de dolor e introspección, que le hacen a uno enfrentarse a una dura realidad de soledad y desesperación. Esta canción trata, según Moody, "sobre descubrir algo o alguien que despierta un sentimiento dentro de ti, que nunca has tenido antes". Es lo que ocurre cuando "descubres que hay un mundo mayor que la burbuja protegida en la que vives". Es por eso que ellos insisten que su idea fundamental es positiva: "que la gente sepa que no están solos con su dolor y malos sentimientos". Pero "eso es la vida", dice Lee, "y eso es humano". Moody dice: "soy cristiano, pero todavía tengo miedo, todavía tengo dolor, todavía tengo tristeza, ya que no estaría vivo si no fuera así".

Algunas de sus canciones hablan con la honestidad de los Salmos, como su impresionante Tourniquet, en el que la cantante clama como en una oración a "mi Dios, mi torniquete, / devuélveme la salvación / ¿estoy demasiado perdida para ser salva? / Mis heridas claman por la tumba / mi alma grita en busca de liberación". O la esperanza en una obra de Dios todavía incompleta en Tomando control sobre mí, por la que en fe confiesa: "Creo en ti / daría todo por encontrarte / miro en el espejo y veo tu cara si miro con suficiente profundidad / tantas cosas dentro sobre las que estás tomando control". Pero hay gente que tiene la idea de que somos un grupo cristiano encubierto, y que tenemos algún mensaje secreto", dice Amy Lee en la famosa entrevista. Pero "no tenemos afinidad espiritual con esa música", dicen. Su música "es simplemente sobre la experiencia de la vida". Es en ese sentido que Moody dice: "Yo no me avergüenzo de mis creencias espirituales, pero no las incorporo a la banda".

Creo que estos chicos son cristianos, aunque forman parte de un grupo que no quiere ser conocido como "una banda cristiana". Hablan mal, pero escriben e interpretan canciones que son sugerentes y honestas, aunque no hablan de la fe cristiana, o de Dios como la respuesta. Y no veo nada malo en eso. Ni siquiera aunque su trabajo esté dirigido al entretenimiento. Muchos cristianos han abandonado esa industria, que está ahora dominada por personas que no aman a Dios, ni quieren saber nada de los valores cristianos. Ahora es casi ya demasiado tarde, pero algunos cristianos están intentando tener influencia en este mundo, y aunque hayan hecho poco progreso, tenemos que apoyarles, mientras no estén en contra de esos valores, y ofrezcan un sentido de esperanza. La pregunta no es por lo tanto si Evanescence es "un grupo cristiano", sino si su música te ayuda a ver la vida desde una perspectiva auténtica. Lo demás no importa tanto. El Señor sabe quiénes son suyos.


Esta es la versión resumida del artículo Evanescence y lo que llamanos música cristiana


′Un Dios que se relaciona con su creación′ por José de Segovia

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