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Reminiscencias bíblicas en el Silmarillion de Tolkien

Recientemente nos llegaba la noticia de que el gigante Amazon está preparando una serie basada en el universo de J. R. R. Tolkien. Todo apunta a que estará ambientada en la Segunda Edad, una época anterior a la que todos conocemos por El Hobbit y El Señor de los anillos. Su estreno peligra debido a la reciente crisis sanitaria, pero esperamos tenerla en la pequeña pantalla para 2021.

Artículo escrito por Keyla García en Madrid el 29 de Septiembre de 2020 ·.·★ Lectura de 8 minutos o 1506 palabras.


No es necesario que hayas visto la serie de Amazon para saber que este es buen momento para leer una de las obras más famosas de Tolkien: El Silmarillion (sobretodo si viene una nueva cuarentena). Este libro fue publicado en 1977, tras de la muerte de Tolkien, siendo su hijo Christopher quien le dio la forma final. Se trata de una obra compleja, ya que reúne cientos de personajes y emplazamientos, a lo largo de varias épocas de la Tierra Media. Es una compilación de varias narraciones independientes que forman un conjunto: una cosmología, un universo narrativo, una enciclopedia de la Tierra Media.

En su primera parte, el Ainulindalë, se narra la Creación del universo (Eä) y el mundo (Arda) a través de la música. La segunda parte, llamada Valaquenta, cuenta cómo "los Grandes" (los Ainur) intervienen en ese trabajo dándole forma a la tierra. El resto de la obra, se centra en las diversas razas, entre ellas la de los hombres y elfos (Hijos de Ilúvatar) y cómo éstos se enfrentan en distintas guerras al Enemigo (Melkor). Cronológicamente abarca desde la Creación del universo, hasta llegar a las puertas de la Tercera Edad con la Guerra del Anillo (la historia que cuenta la trilogía de El Señor de los Anillos), pasando por la Primera y Segunda Edad.

Cualquiera que lea el Silmarillion y esté familiarizado con el relato bíblico podrá darse cuenta de que existe cierta similitud entre ambos. La intención de este artículo no es insistir en el debate existente: si Tolkien fue influenciado por su conocimiento de las Escrituras, y si así lo fuera, si esa inspiración fue consciente o inconsciente. Más bien, quiero analizar algunas frases del Silmarillion con los ojos de quien conoce la Biblia, buscando los puntos en común.

LA NATURALEZA DEL DIOS ERU

El primer capítulo del Silmarillion, llamado Ainulindalë, narra la creación del Universo a través de la música. Eru, el dios supremo, con solo abrir su boca crea las cosas que existen: “Por tanto digo ¡Eä! ¡Que sean estas cosas!”. ¿Dónde he leído esto en otro sitio? (¡Ah sí…!) “Y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz” (Gen. 1:3).

Así comienza la narración: "En el principio estaba Eru” (¿te suena?). La utilización del verbo estar nos revela la preexistencia de Eru. Este dios es superior al resto, y se le describe con el epíteto de “el Único”, pero también tiene otro nombre “en Arda es llamado Ilúvatar”. Comienza dando vida a los Ainur “los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento […]". Éstos seres cantan ante él “en unisonancia y armonía” formando una Gran música que sustituye al silencio previo: “la música y el eco de la música desbordaron volcándose en el Vacío y ya no hubo Vacío”. Su poder es superior al de cualquier otro ser y es capaz de someter a todos: “Ilúvatar se puso en pie por tercera vez, y era terrible mirarlo a la cara. Levantó entonces ambas manos y en un acorde más profundo que el Abismo […], la Música cesó”.

El libro de Génesis nos habla también de un Dios que opera desde el comienzo de los tiempos ("En el principio […]" Gén. 1:1) y que existe desde el principio (según Juan el Evangelista, el Verbo "era en el principio con Dios" Jn. 1:2). Este Dios cristiano tiene muchos nombres: Yavhé, Jehová, Elohim... Él mismo es quien crea todas las cosas ("creó Dios los cielos y la tierra" Gén. 1:1/ "todas las cosas por él fueron hechas" Jn. 1:3) y establece el orden desde el caos: “la tierra estaba desordenada y vacía”(Gén. 1:2a).

Hay una diferencia clara en la cosmovisión de cada relato. El Silmarillion se inclina por una especie de politeísmo donde hay varios dioses creadores, pero uno de ellos (Eru), es superior al resto. La Biblia en cambio muestra un claro monoteísmo al que hace referencia constantemente: “no tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éx. 20:3). Sin embargo, la naturaleza con la que se dota a este ser divino es similar en ambos relatos: preexistente, principio creador, omnipotente, y soberano.

LA REBELIÓN DE MELKOR

Dice el Silmarillion que un Ainur se rebeló contra Eru porque “[…] deseaba tener súbditos y sirvientes, y ser llamado Señor, y gobernar otras voluntades”. Recuerdo otro que también quiso reinar sobre la tierra, el que es llamado “el príncipe de este mundo” (Jn. 12:31).

Eru era el único que tenía la capacidad de dar vida, cualidad que envidia su rival Melkor: "grande era el deseo que ardía en él de dar Ser a cosas propias". Melkor anhelaba ser señor y gobernar sobre otros. Algunos de sus hermanos se unieron a él: “no estaba solo, porque de entre los Maiar (Ainur), muchos se sintieron atraídos por el esplendor de Melkor en los días de su grandeza, y permanecieron junto a él hasta el descenso a la oscuridad”.

Esta es también la historia de Luzbel, el ángel caído, de apariencia bella (su nombre significa “portador de luz”), pero con un interior corrompido. Su rebelión comenzó cuando quiso ser como Dios: “sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Is. 14:14). También hubo ángeles que le siguieron en su propósito de frustrar toda obra buena. La Biblia dice que él es el príncipe de este mundo pero que ya ha sido vencido: “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera” (Jn. 12:31).

LOS HIJOS DE ILÚVATAR (ERU)

En el relato del Silmarillion, hay un dios creador que quiere que sus criaturas vivan en armonía y paz. Sin embargo, el Ainur llamado Melkor, se esfuerza por frustrar los planes de Eru y corromper a los hombres… y esa es la historia de la humanidad.

Los “Hijos de Ilúvatar”, son los elfos y los hombres. Según el Ainulindalë eran criaturas “extrañas y libres, en las que veían reflejada [...] la mente de Ilúvatar”. Respecto a los hombres, Eru sabía que ellos “se extraviarían a menudo y no utilizarían sus dones en armonía”. Para remediarlo les dotó de un espíritu inconformista: “quiso que los corazones de los hombres buscaran siempre más allá y no encontraran reposo en el mundo”.

La Biblia cuenta cómo Dios creó al hombre con la capacidad de decidir (lo que se llama libre albedrío) y lo hizo a su “imagen y semejanza” (Gén. 1:26). Los seres humanos somos criaturas de Dios, -“hijos de Dios” (1 Jn. 3:1)- , en este sentido. Como humanos tendemos siempre a equivocarnos y malgastamos los regalos que Dios nos ha dado. Pero Dios “ha puesto eternidad en el corazón del hombre” (Ec. 3:11) para que persigamos algo mejor, algo que es eterno.

En el relato del Silmarillion, hay un dios creador que quiere que sus criaturas vivan en armonía y paz. Sin embargo, el Ainur llamado Melkor, se esfuerza por frustrar los planes de Eru y corromper a los hombres. Pero hay esperanza: “[…] Se ha dicho que los coros de los Ainur y los Hijos de Ilúvatar harán ante él una música todavía más grande, después del fin de los días […]. Pues todos entenderán entonces plenamente la intención del Único para cada una de las partes, y conocerán la comprensión de los demás, e Ilúvatar pondrá en los pensamientos de ellos el fuego secreto”.

Y esa es la historia de la humanidad. El Dios que nos creó desea darnos una esperanza y salvarnos del mal que hay en el mundo. Habrá un día en que un cielo y una tierra nueva será hecha para sus hijos, y allí sonará eternamente la música más bonita que hayamos oído. Entonces todas las personas entenderán este misterio y “toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”(Flp. 2:11).

Ilustraciones de Jian Guo: La naturaleza del Dios Eru (1) La música de los Ainur. Esta ilustración del artista chino Jian Guo muestra a Eru y los Ainur. / La rebelión de Melkor (2) El exilio de Morgoth (Melkor). Melkor es derrotado y condenado al exilio. / Los Hijos de Ilúvatar (3) El Monte del Destino. Sam carga con Frodo en la batalla final. El Anillo controla la voluntad de elfos y hombres, pero siempre hay esperanza. Sauron será destruido y un nuevo reino de paz dará comienzo.


Esta es la versión resumida del artículo Reminiscencias bíblicas en el Silmarillion de Tolkien


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