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Arte Moderno: ¿Quién entiende el arte contempo

Nunca ha habido tantos museos, galerías, revistas especializadas y críticos de arte. Sin embargo el arte de nuestros días es generalmente considerado como incomprensible. Arthur C. Danto, uno de los más importantes teóricos artísticos de la segunda mitad del siglo XX, publica ahora en España una de sus obras cumbres, La transfiguración del lugar común (Paídos). En ella hace una seria reflexión sobre cómo la filosofía de nuestro tiempo ha hecho de la estética algo distante y confuso, que ha hecho del arte algo profundamente irrelevante para la sociedad actual.

Artículo escrito por José de Segovia en Madrid el 22 de Enero de 2020 / Lectura de 5 minutos o 957 palabras.


Es cierto que el arte siempre se ha adelantado a lo que la gente pensaba que debería ser arte. Así ′cuando la pintura post-impresionista se exhibió de un modo apreciable, digamos alrededor de 1912, la gente tenía en mente la idea de que los cuadros debían ser de cosas reconocibles, pintadas de un modo reconocible, por lo que encontró el nuevo arte indignante o cómico′, explica Danto. ′Sin embargo no creo que hoy haya una idea de lo que deba ser el arte′, porque ′la gente se ha acostumbrado a que el arte que se exhibe en los museos de arte contemporáneo pueda tener cualquier apariencia′.

Uno de los rasgos característicos de las artes plásticas contemporáneas es el tupido velo teórico con el que se revisten objetos de la vida cotidiana como profundos ejercicios intelectuales. Lo banal parece que se ha transformado en arte, según Arthur Danto (1924), catedrático emérito de filosofía de la Universidad de Columbia, Nueva York, y crítico de arte del semanario The Nation. Con la llegada del arte pop en los años sesenta, este pensador se pregunta: ¿por qué una caja de Andy Warhol es una obra de arte, por el mero hecho de estar en una galería, mientras que la misma caja en un supermercado es un simple objeto de utilidad práctica?. Si las dos son casi iguales, ¿cuál es la diferencia?. Esta duda le lleva a publicar su primer artículo sobre arte en 1964.

Muchas de las manifestaciones del arte moderno cuestionan el cometido que había caracterizado a las artes plásticas en Occidente, es decir, no tienen como meta representar la realidad, sino hacer arte con ella. Para Danto, es el arte pop el que borra las fronteras entre arte y realidad, marcando al final una cierta manera de concebir el arte. Pero si la tarea del arte ya no es representar figurativamente la realidad, ¿de qué depende que haya buenas y malas obras de arte?. Según el autor de La transfiguración del lugar común, ′el arte de nuestros días es pensamiento visual′. Así que uno tiene que ′captar el pensamiento que el artista plasma en la obra de arte, y luego hacerse preguntas acerca de cómo se podía haber hecho mejor, o si merecía la pena hacerlo así′. El problema es que ′ahora nunca sabes lo que te vas a encontrar en una galería′.

Esta obra que ahora se publica en castellano, apareció originalmente en inglés a principios de los ochenta. El filósofo trabaja en la actualidad en un libro sobre la belleza, aunque ha escrito entre medio otro libro de estética, Después del fin del arte. El pensamiento de Danto nos recuerda la valoración que un cristiano como Rookmaaker hace también del arte pop en su Arte moderno o la muerte de una cultura (Andamio/Clie, Barcelona, 2002). Su exaltación de la imagen lo hace el arte más auténtico de este siglo, según el profesor de la Universidad Libre de Amsterdam. Puesto que al traer la figura de vuelta al arte, reaparece el elemento humano ausente en otras muchas corrientes. Pero es así también como vemos más claramente la crisis del hombre actual. Ya que en la obra de Liechtenstein o Wesselman vemos la muerte de una cultura.

La verdad se ha perdido en un mar de irrelevancia. Vivimos en una cultura trivial en la que el medio es la metáfora. El discurso público se ha disuelto en las artes del mundo del espectáculo, empezando por los medios de comunicación que tanto fascinaron a Warhol. La información se presenta fuera de contexto, en un lenguaje de titulares sensacionalistas, que presentan una realidad fragmentada e impersonal. Un mensaje no tiene relación con el otro. Conocer algo ya no significa entender sus implicaciones, trasfondo o conexiones. Porque la imagen nos habla de lo particular, en un vocabulario que se limita a la representación concreta. Es el método de la publicidad, en el que la imagen sustituye a la palabra, dándole una fuerza puramente emocional.

Pero la verdad es que una imagen no vale mil palabras. No podemos caer por eso en la epistemología de Warhol, por la que el pienso, luego existo de Descartes, se convierte en salgo en televisión, luego existo. Lo importante para el cristianismo, no es usar los medios, sino cambiarlos. Debemos librarnos de esa obsesión, como evangélicos, de salir en televisión. Ya que no nos engañemos, la religión hoy se ha convertido en otra manifestación más del mundo del espectáculo. El evangelista electrónico presenta por eso el cristianismo en términos de salud, riqueza y felicidad, que es lo que en definitiva atrae de verdad a la gente. Pero Jesús es tanto el medio como el mensaje. Y Dios se ha revelado al mundo por esa Palabra viva, que es Cristo Jesús, la Imagen misma de Dios.


Esta es la versión resumida del artículo Arte Moderno: ¿Quién entiende el arte contempo


′Un Dios que se relaciona con su creación′ por José de Segovia

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