Imposible II: El evangelio según Isaac

Cuando algunos de nosotros nos vamos haciendo mayores nos vamos dando cuenta de que aquellas cosas que más nos molestaban de nuestros padres son las que ves en ti mismo reflejadas. Recordaréis la adolescencia que es cuando uno se vuelve crítico con ellos y no ve más que defectos. Realmente preferirías a casi cualquier padre antes que a ellos. Es por eso que hay tantos refranes y dichos casi en cada idioma que vienen a decir que ′de tal palo tal astilla′ por ejemplo, porque hay un reflejo de cada uno de nosotros que encontramos de nuestros propios padres. Igual que aquellos que tenemos hijos, yo tengo cuatro y dos de ellos están aquí con nosotros, también vemos señales de nuestro mismo carácter en ellos. Al ver la historia de esta familia que ocupa las primeras páginas de la Biblia en el Libro del Génesis encontramos claro muchos rasgos y señales que se repiten. Tanto que a veces resulta preocupante. Algunos críticos de la Biblia de hecho les suena a reiteración lo que hay en algunos episodios de padres e hijos. Pero es que es como la vida misma. Muchos vivimos esa experiencia de haber vivido algo anteriormente y que conocemos con la palabra francesa ′deja vu′. El ′deja vu′ es ese momento o instante que te sorprendes al descubrir que ya habías vivido la misma situación antes. Es como si reconocieras el escenario y por algún mecanismo psicológico consideras algo pasado lo que estás viviendo en el presente. Es lo que pasa en la vida de Isaac como veremos estos días. Hay muchas cosas que recuerdan a su padre Abraham. Empezando por la esterilidad de su esposa. Se repite también la búsqueda de sustento forzada por el hambre. Ambos se ven tentados también a engañar sobre la identidad de su mujer. Hay conflictos con los pastores acerca de los pozos. Parece casi como si la historia se esté repitiendo.

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