Job: ¿Podemos creer en la bondad de Dios?

El escritor Stendhal, uno de los primeros románticos en revelase contra esta idea religiosa, decía que la única excusa que tiene Dios es que no existe. Porque realmente la sospecha de muchas personas es que si realmente existiese un Dios, sería responsable de todo lo que pasa. ¿Cuántas veces hemos oído este argumento?, ¿cómo puede haber un Dios de amor en un mundo que ocurre lo que ocurre?, ¿dónde tantas personas sufren de una forma aparentemente injusta e incomprensible, sin sentido? Y es por esto que al acercarnos a este Libro de Job que vamos a empezar a considerar hoy, nos acercamos a las cuestiones de la vida misma. Seríamos unos necios si no nos diéramos cuenta que de lo que aquí se habla es del dilema mismo que produce la fe, al creer en un Dios bueno y soberano en un mundo como este en el cual tantos sufren. Y ¿queréis saber algo aún más difícil de entender? Que muchos de los que sufren son sus propios hijos. Porque esto es de lo que habla el Libro de Job. El Libro de Job no habla del sufrimiento o del mal en el mundo en general, sobre cómo hay personas que pueden padecer, hambre, guerra y violencia injustamente en el mundo. Está hablando de cómo Dios trata con sus hijos. De cómo ese padre amante que está en los cielos se comporta con aquellos que confían en él y le conocen. Y es por esto que lo que este libro nos presenta no son cuestiones simples. No son respuestas que podemos encontrar sencillas.

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