Alan Turing: Descifrando al ser humano

Sevilla, 19 de abril de 2015. Los genios siempre han sido personas incomprendidas y repudiadas, bichos raros en definitiva, pero muchos de ellos ven redimidos sus años de rechazo con un reconocimiento público al final de sus carreras. El caso de Alan Turing es diferente. Este británico se adelantó ampliamente a su época, fue un incomprendido y no llegó a ganarse el respeto de sus contemporáneos, ya que su trabajo, descifrar códigos nazis durante la Segunda Guerra Mundial, era secreto de estado. Hoy, a duras penas su legado está siendo reivindicado. El próximo mes de mayo aparecerá en formato doméstico el biopic sobre Alan Turing, ′The Imitation Game′, que se estrenó en los cines el pasado enero y que han traducido en España como ′Descifrando Enigma′, donde se nos muestra a un personaje que se pasó la vida intentando descifrar al ser humano.
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Hay muchas películas que nos hacen ver lo difícil que es trasladar una vida entera a poco más de 90 minutos de metraje, y The Imitation Game es una de ellas. La vida de Alan Turing, interpretado por Benedict Cumberbatch, llena de matices y recovecos, sólo expresa en pantalla una faceta del británico: la exterior. El interior de una persona como Turing es imposible de recrear en fotogramas: dudas, incomprensión de la sociedad, inquietudes filosóficas y teológicas llenaban la cabeza de este genio británico desde que tenía uso de razón. Lo cierto es que Turing no solamente se sentía incomprendido por los demás, sino que además él no comprendía el comportamiento del resto de personas ni las convenciones sociales más básicas, algo que vemos en la película cuando un compañero de trabajo le dice que van a ir a almorzar todos juntos y Turing no comprende que se trata de una invitación indirecta. Sería finalmente esa incomprensión la que determinaría su vida y su carrera.

A principios del siglo XX surgía un nuevo materialismo que a la postre acabaría derivando en el nuevo ateísmo de la segunda mitad de siglo. Filósofos como Carnap y psicólogos como Skinner presentaban un nuevo paradigma desde el que mirar el mundo: atendiendo únicamente a lo observable, a los fenómenos físicos, y olvidándonos de todo aquello que quede oculto a los ojos. Turing, de pequeño, iba a la iglesia y creía en Dios, pero la muerte por tuberculosis (ocasionada seguramente por beber leche directamente de la vaca) de un compañero de la escuela al que muchos dicen que amaba y con quien parece ser que descubrió su homosexualidad, le hizo darle la espalda a todo lo que tuviese que ver con Dios y con la religión para acabar envuelto en esta corriente materialista que se estaba convirtiendo en el movimiento ortodoxo de los intelectuales del siglo XX.

¿PUEDE PENSAR UNA MÁQUINA?

El título original de la película, ′The Imitation Game′ hace referencia a una teoría que creó Turing para saber si las máquinas pueden pensar. Aunque parezca extraño, y a pesar de los miles de estudios existentes sobre el tema, todavía no sabemos qué significa ′pensar′… algo tan cercano a nosotros pero a la vez imposible de conceptualizar. Turing, en uno de sus momentos más brillantes, decidió que no es necesario saber exactamente qué es un pensamiento ni tampoco definirlo con rigor para saber si las máquinas piensan: solamente tendríamos que hacer un test, hoy conocido como ′el test de Turing′, en el que si un ordenador es capaz de hacerse pasar por un ser humano sin que nadie se percate de que en realidad es una computadora, entonces podría decirse que las máquinas pueden llegar a pensar. El test, tal y como lo propuso Turing, se realizaría con una persona que recibe respuestas escritas tanto de una persona como de un ordenador. Si el sujeto no es capaz de diferenciar entre el ser humano y la máquina, ¿por qué negarle el pensamiento al ordenador?

Si bien este test de Turing parece algo demasiado especulativo y fácticamente imposible, la película se encarga de mostrarnos cómo de esta forma de acercarse a los problemas de la lógica consigue una aplicación determinante para la historia de occidente. Precisamente Turing sería el artífice de una máquina que iba a ser capaz de procesar los algoritmos necesarios para descifrar el funcionamiento de Enigma, el artefacto que utilizaban los alemanes para enviarse información confidencial entre ellos mismos y a sus aliados. Su máquina sería precursora de los ordenadores modernos y a su vez heredera de creaciones de otros lógicos, como Leibniz o Pascal, quienes inventaron las primeras calculadoras mecánicas.

ENTRE LOS SERES HUMANOS Y LA LÓGICA

La película relata cómo Turing se ofrece voluntario para un proyecto militar en el que se dedicaría a descifrar códigos, algo que a simple vista no es más que un juego de lógica. A la postre los voluntarios se percatarían de que la tarea a la que se iban a dedicar no era para nada un juego y rápidamente el trabajo superaría las expectativas de todos los que se presentaron en el programa. El proyecto era secreto, nadie debía saber a qué se dedicaban estos jóvenes académicos sobre quienes iba a recaer el peso de la última gran guerra europea, y fue precisamente el ingenio de Turing el que les llevó a crear un modelo de su computadora universal que jugaría un papel crucial en la guerra, puesto que lograrían escuchar y descifrar incluso mensajes que contenían órdenes directas de Hitler.

Pocas veces escapa el amor de las historias que rodean al ser humano y ′Descifrando Enigma′ no podía ser una excepción. Turing tenía una relación especial con Joan Clarke, una compañera de trabajo que, interpretada por Keira Knightley, es en la película el personaje más cercano a Turing. Ella es su puente con el resto de la sociedad, y hasta tal punto llega el cariño mutuo que a punto están de casarse. Turing se ve obligado a confesarle su homosexualidad, pero aun así Clarke le insiste para que contraigan matrimonio y lleven una vida normal. En ese momento Turing tiene que decidir entre mentirse a sí mismo y simular ser un hombre enamorado de una mujer, o mentir a su entorno para mantener ocultas sus tendencias sexuales.

Después de que los aliados ganasen la guerra, los años de Turing fueron de mal en peor. Todo su trabajo y avances en criptografía, realizados en secreto, desaparecieron. Su equipo humano de trabajo también se deshizo y sus relaciones afectivas empeoraron. Para colmo, tras un robo que tuvo lugar en su casa, la policía descubrió que Turing estaba manteniendo una relación sentimental con un chico de 19 años. Le denunciaron por ′indecencia grave′, lo cual conllevaba la elección entre una condena de dos años en la cárcel, o la castración química. Esto último eligió Turing, sumiéndolo en una terrible depresión. Dos años después sucedió lo inevitable: el mordisco a una manzana envenenada por él mismo fue la causa de su fallecimiento.

CÓMO CONSEGUIR QUE TODO ENCAJE

Decía Max Newman, el mentor del protagonista de este biopic, que a Turing le costaba utilizar el trabajo de los demás, y que prefería resolver las cosas por sí mismo. Esto le trajo beneficios para Turing, puesto que en el ámbito intelectual superaba con creces a todo el que le rodeaba y su trabajo avanzaba a pasos de gigante. Sin embargo, en lo que respecta a las relaciones sociales le trajo más de un problema, puesto que ese aspecto no podía trabajarlo en solitario, y es esencial para el hombre el sentirse parte de los demás. En ese sentido Turing intentaba descifrar a las personas sin conseguir mucho resultado: para bien o para mal, ni el ser humano, ni el mundo pueden descifrarse científicamente mediante operaciones lógicas ni algebraicas.

Hay muchas personas que se apartan de Dios cuando se percatan de la maldad que existe en este mundo. ¿Qué Dios es ese que permite que un niño muera de tuberculosis por beber un vaso de leche? Turing, experto en lógica y computación, no podía comprender cómo este Dios, omnipotente, no había salvado la vida de ese pequeño. No podía comprender cómo este Dios, omnisciente, no podría haber al menos avisado de alguna manera a este niño de que no se bebiese ese vaso letal de leche. El sentido de estas cuestiones, si es que Dios existía, se le escapaba. Leibniz, precursor de Turing en la creación de máquinas calculadoras, también se había planteado estas cuestiones. En su libro Teodicea afirmaba que el problema ante este tipo de preguntas era que teníamos un concepto erróneo de Dios: Él nunca puede albergar el mal, y aunque a veces elija no interceder en cosas concretas que ocurren en la Tierra, sus acciones siempre estarán dirigidas a un bien. Por ello, todo lo que ocurre es o por nuestro bien, o para que se cumpla el plan que Dios ha escogido para nosotros en la Tierra, el cual está reflejado en la Biblia y cuyo punto principal es ese hijo de Dios, llamado Jesús, que Dios Padre también permitió que muriese al igual que aquel compañero de Turing, en este caso para que nuestros pecados fuesen perdonados y para que todos nosotros pudiésemos ser salvos.

Entrelíneas

CINE Alan Turing Escrito por Miguel Palomo el () . Hasta el día de hoy esta página ha tenido 2858 visitas.


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