Spain: Spirituals

Madrid, 8 de abril de 2005. Como suele ocurrir, las apariencias engañan. El nombre de este disco, Spirituals no tiene nada que ver con el gospel, por lo menos en su tradición afroamericana, y menos aún con la variante reli-pop, que tanto abunda en círculos evangélicos. Sus letras tampoco tienen relación con la tradición esotérica de un misticismo a lo new age. De hecho la mayor parte son canciones de amor, claramente dirigidas a chicas, no esos textos ambiguos que hablan de Dios como tu novia. Su música la firma un grupo ya desaparecido, Spain, bajo el que se oculta un artista de apellido ilustre, Josh Haden, hijo del gran contrabajista de jazz Charlie Haden, que tampoco tiene nada que ver por supuesto con España. Pocas cosas he escuchado sin embargo tan auténticas como este disco, que revela la noche oscura de un alma, manifestada aquí en toda la desnudez de su desolación.
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Spirituals es una obra fascinante, en la que predomina el tono confesional que ha caracterizado hasta ahora las sencillas canciones de Spain. El álbum recopilatorio que edita ahora el sello independiente Rykodisc recoge 16 de los mejores temas aparecidos en los tres discos que Haden ha publicado con ese nombre, además de un par de caras B y tres grabaciones en vivo. El artista ha estado trabajando últimamente con un grupo llamado Soulsavers, mientras prepara su primer álbum en solitario para una multinacional, DreamWorks. La carencia melancólica de su música se ha vuelto muy popular en los países escandinavos, donde se han hecho varias versiones de su canción Spiritual, que llegó a ser famosa en los Estados Unidos por la interpretación que hizo de este tema el cantante evangélico Johnny Cash poco antes de su muerte. Las palabras de Haden adquieren así una particular solemnidad en la voz del artista de country que clama en esta oración:

Jesús, no quiero morir solo
Oh Jesús, no quiero morir solo
Mi amor no era sincero.
Ahora solo te tengo a ti
oh Jesús, no quiero morir solo.

Jesús, si oyes mi último respiro,
no me dejes aquí,
abandonado a una muerte solitaria.
Sé que he pecado,
pero Señor, estoy sufriendo

(Spiritual, 1995)

La impresión que deja la triste voz de Cash es de una desolación devastadora. Las dolientes canciones de Haden muestran una sensibilidad digna del emocionante arte de su padre. En ellas nos conmueve verle perdido en la oscuridad de una espiritualidad atormentada por la experiencia del desamor y el vacío. Es cierto que su música es minimal, pero tiene un sonido cálido y limpio, que transmite una extraña belleza. La serenidad de sus ritmos recuerda en un sentido la elegante cadencia con la que su padre entrelaza las composiciones de jazz con su envolvente contrabajo.

Estas canciones de derrota revelan también una profunda religiosidad. ′Inconscientemente permito que Dios hable a través de mí′, dice Haden, ′y me dirija mis movimientos′. De hecho piensa que Dios le dió el nombre de su grupo en sueños. Pero ¿quién es ese Dios del que habla el cantante, compositor y bajista de Spain ?

′Creo que es muy difícil no ser religioso en estos tiempos tan impersonales′, piensa Haden. Aunque ′no me refiero a una religión en concreto′, dice este músico , ′sino más bien a la búsqueda de la armonía mediante conceptos como amor, paz, unidad, que son comunes a todas las religiones′ . La esperanza reside para él en un cierto sentido de destino, contra el que no quiere luchar. Es a esa suerte a la que el músico acaba llamando Dios. Haden no cree de hecho que la gente tenga control sobre su vida, pero sin embargo se lamenta:

Dicen que la vida nunca es justa,
que el amor está tan lejos,
pero sé que es cierto que te sientes tan sola,
que lloras hasta que te duermes.

Dicen que el destino hace bromas crueles
y te mantiene lejos del amor,
pero sé que es verdad te sientes tan sola,
que lloras hasta que te duermes.

(It´s So True, 1995)

Haden no tiene en el fondo respuesta a la insatisfacción que todos sentimos cuando nos vemos solos y desamparados. En la misería de nuestra autocompasión podemos pensar a veces que no somos sino víctimas de un mundo cruel y terrible que no podemos entender ni aceptar. Pero la verdad es que no somos ajenos al origen del problema. Si estamos solos es porque nosotros nos hemos alejado de Aquel que es la fuente y la vida de todo amor verdadero. Él es amor ( 1 Juan 4:16), pero también justicia. Porque hay una culpa a la que todos debemos enfrentarnos. De lo contrario caeremos en el escapismo del que canta Haden cuando dice:

He huido, libre de todo mis crímenes
pero no podría ocultar,
lo que escondo dentro.

( Untitled # 1, 1995)

La única respuesta a ese mal está en Aquel que Murió en el Calvario, al que dirige Spain una de sus canciones menos conocidas . Es en esa cruz que ′la misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron′ ( Salmo 85:10). Ya que ′en esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados′ ( 1 Juan 4:10). Si negamos nuestra responsabilidad, la muerte de Jesús se hace incomprensible. Me impresiona por eso el asombro de Haden ante el misterio de esa cruz. Su canto se hace así oración:

Santo, santo Jesús,
paz eterna.
Caminó por el agua.
Murió en el Calvario,
Oh Señor, ¡cómo murió!

Jesús que estás en el Cielo,
sólo quiero que me salves de la tentación.
¡Oh, Señor guíame en medio de las ruinas!.

(Died at Calvary, 1996)

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