Lost: Lo que Dios me enseñó a través de Perdidos

Madrid, 3 de abril de 2011. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. (1 Corintios 13:12)
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¡Vaya!, ¡por fin se acabó! Todavía no me puedo creer que este martes que viene no vaya a estar a la espera de un nuevo episodio de Perdidos. Tampoco estaré esperando otra temporada el año que viene. Es todo tan surrealista, o quizá es por la falta de sueño después de dos horas de resúmenes, dos horas y media del último episodio, y caer en la trampa de ver Jimmy Kimmel Live! de las doce hasta la una de la madrugada.

Ya tengo casi 40 años y sin dudarlo ni un momento puedo decir que este ha sido el final televisivo más grande que siempre he querido ver. Del desenlace han hecho una chapuza considerable, pero aún así estoy contento de haber dedicado tanto tiempo a ello, tanto la noche pasada como los últimos seis años.

Muchos de nosotros esperábamos recibir respuestas, y el episodio final nos dio muy pocas. ¿A qué se referían los números? ¿Por qué las mujeres no podían dar a luz en la isla? ¿De qué iba esta serie en realidad? Ninguna de esas, ni otras tantas preguntas, han sido hábilmente resueltas para nosotros, los seguidores de Perdidos, y eso es desconcertante. Pero, por otra parte, ¿no es ese exactamente el efecto que ha tenido el programa en nosotros a lo largo de estos seis años?

Durante seis maravillosas temporadas, los autores y productores de Perdidos. nos han mantenido en vilo. Nos mostraron que la televisión no tiene por qué ser estúpida y desalmada. Eran maestros en enseñar una pequeña parte de lo que tenían preparado, si lo tuvieran, y ¡luego retirarlo -o darle la vuelta casi en su totalidad-! ¿Cuántas veces no he pensado que tenía los cabos de la serie bien atados, solamente para descubrir que no tenía ni idea de lo que estaba pasando? ¿Cuántas veces no pensé que tenía dominado un personaje, sólo para descubrir que estoy lleno de prejuicios? Solamente en el último episodio tenía ya tantas teorías que renuncié a querer apuntarlas para demostrar que había acertado.

Al final, Dios usó este programa para enseñarme algunas cosas.

DEJÁNDOME LLEVAR

Lo primero que aprendí fue que no sé todo y que tampoco tengo la capacidad para saberlo. Escuché una vez una expresión que decía más o menos: ′Dios es capaz de hacer miles de cosas al mismo tiempo; nosotros alcanzamos a ver solamente algunas de ellas′. Esto me ha venido a la mente más de una vez mientras estaba viendo la serie de Perdidos. Empecé con la tercera temporada después de engancharme por completo a las primeras dos a través de Netflix. Comencé a pensar sobre de qué podría tratar el programa, husmeé en algunos sitios web, y luego me inventé algunas teorías propias.

En torno a la quinta temporada empezaba a darme cuenta de que no iba a entender esta serie. Al principio eso era bastante desconcertante, porque casi siempre puedo contarte cuál será el desenlace de la mayoría de los programas de televisión y las películas. Eso se convirtió en enfado, que luego dio paso a admiración por los realizadores de esta serie estupenda. Por fin alguien había conseguido engancharme; alguien había roto mi récord, y por alguna razón me pareció bien. La última temporada y media sólo me he dejado llevar. La gente me solía preguntar qué pensaba que estaba ocurriendo o si tenía algunas verdades profundas de Perdidos.Yo contestaba: ′No, en este momento sólo me dejo llevar′. ¡Y eso ha sido fantástico realmente!

Esa es mi postura ante la vida, últimamente. No tengo ni idea cómo acabará todo, pero sé que un gran Dios sí lo sabe, así que puedo dejarme llevar. Es algo realmente maravilloso, y mucho menos estresante que la manera en que suelo tomarme la vida normalmente. ¡Te lo recomiendo!

NO SE TRATA DE MÍ

Al final, la verdad es que no gira en torno a mí. Ni Perdidos., ni la vida… nada. Es la historia de Dios; yo me dejo llevar. ¿Yo le importo a Él?, ¿y Él quiere cosas buenas para mí? ¡Desde luego! Y ¿lo querían los realizadores de Perdidos? No lo sé. Pero ha sido sin duda un viaje divertido y, al fin y al cabo, me tenía entretenido totalmente, ¡al cien por cien!

Lo que pasa es que nadie me debe nada. Los que hicieron Perdidos. no me deben ninguna respuesta en cuanto a los números, las trampillas y todo eso. Dios no me debe ninguna explicación acerca de todo lo que está pasando en esta vida. Por qué la gente sufre, qué pasa con los desastres naturales, etcétera. En el libro de Job.vemos que todos están haciéndole preguntas a Dios -desde Satanás, pasando por los amigos de Job, hasta Job mismo-. Al final, Dios no se explica a sí mismo. No tiene por qué hacerlo, ¡Él es Dios! Y no gira en torno a mí y mi necesidad de respuestas.

A lo largo de toda esta serie lo que realmente quería (pero en el fondo no lo quería) era que los creadores de la serie nos contaran exactamente qué era lo que estaba pasando, y nunca lo hicieron. Al fin y al cabo, es su serie -su proceso creativo- que están compartiendo con nosotros. No tienen por qué hacerlo. Me ayudó mucho para recordar que Dios tampoco tiene que hacerlo, pero creo que Él quiere revelar lo que está ocurriendo, y un día lo hará a los que recibe en el Cielo.

ALGÚN DÍA VERÉ POR FIN

Lo cual me lleva a mi última reflexión (por lo menos, de momento) sobre Perdidos. Cada vez que les exigían respuestas a los realizadores de la serie, ellos siempre contestaban diciendo que todo sería revelado con el tiempo, en el último episodio. Aunque sé que muchos dirán que nunca han revelado ′todo′, me parecía que mostraron un tacto increíble. Es el mismo que Dios tiene también con nosotros. Esa es la razón por la que cité el versículo de Corintios. Significa que vemos las cosas sólo parcialmente, como el reflejo en una habitación poca iluminada a través de un espejo. ¡Algún día veremos todo mil veces más claro!

Igual que con Perdidos, tengo muchísimas preguntas sobre la vida. Seamos realistas. Las cosas no son como se supone que deberían ser. Mis relaciones son, en el mejor de los casos, fragmentadas; y en el peor de los casos, están completamente rotas. El trabajo es tan infructuoso. Ni siquiera la Iglesia (con I mayúscula e i minúscula) es como debe ser. La mayoría de las veces me quedo con más preguntas que respuestas, y eso puede ser muy frustrante. Entonces Dios me recuerda el versículo con el que comienza este artículo y la verdad es que me siento mejor.

Diga lo que diga Jimmy Kimmel sobre el cristianismo, la vida es una historia de amor entre Dios y las personas que Él ha creado. Igual que en cualquier relación, sólo conocemos parte de lo que la otra persona está haciendo o pensando en un momento dado. La cuestión es si confiamos en ella. En cuanto a Perdidos, acabé confiando en esa gente, aunque no sé por qué. Puse mi fe en ellos, por así decirlo. ¿Me han decepcionado? Sí. Pero Dios no lo hará. Justo allí está la Buena Noticia. Dios es un dios digno de confianza, que ha cuidado de su pueblo desde tiempos inmemoriales. Y sé, sin el menor asomo de duda, que TODO nos será revelado algún día. Quizá no será hoy, quizá no será dentro de cien mil años, hasta la eternidad, pero algún día Él me va a revelar todo acerca de lo que pasó en esta vida.

Para serte sincero, apuesto a que no me importará. Recuerda, no se trata de mí o de ti. Todo lo que vamos a necesitar es estar en la presencia de Dios. Recibir respuestas a preguntas sobre relaciones, y sufrimiento, y todo lo que pasa en esta vida, parecerá tan trivial. Y sin embargo, sigo pensando que Dios lo revelará a sus amados.

Como en el último episodio de Perdidos, espero verte después de que haya muerto. Sé que no va a ser en un lugar indefinido, como donde acabó nuestro querido reparto en la serie. O iremos al infierno, o al cielo. Tú eliges. De cualquier modo, verás de qué trataba esta vida. Espero que elijas a Jesús, para que te sea todo revelado en la dicha eterna y no en la tortura eterna.

Por último, un mensaje personal para los que han hecho Perdidos: ¡Gracias! Ha sido un viaje maravilloso. De verdad. Francamente, ¡no sé cómo otra serie va a poder superar esta! Buen trabajo.



Entrelíneas

TELEVISIÓN Lost Translated by Anna de Kraker. Escrito por el () . Hasta el día de hoy esta página ha tenido 4309 visitas y 1 comentarios. Puedes seguirle también en .Traducido y usado con permiso de Hollywood Jesus. Para leer este artículo y otros como este en su formato original, por favor, visita www.hollywoodjesus.com: Pop Culture From A Spiritual Point of View


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Comentario de Jose

"A mí tambien me maravilló Lost y me enganchó, pero pienso que hay mucho más, las personas que hicieron la serie conocen muchos principios espírituales que muchas veces el pueblo de Dios no conoce. El episodio de donde Charlie recita el salmo 23 es espectacular y la historia donde Ecko encuentra la Biblia es una predica mayor a las que podemos escuchar en la tv cristiana. Bueno, hay mucho ms. Slds"

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