Mystic River: Lo que el río nunca se lleva

Madrid, 3 de mayo de 2005. Se publica ahora en DVD tal vez la mejor película del año pasado, Mystic River. Basada en una extraordinaria novela de Dennis Lehane (publicada en España por RBA), Clint Eastwoord ha hecho quizás con este film su obra maestra. Es la historia de cómo el asesinato de una joven vuelve a reunir a tres amigos de infancia, que vivieron un secuestro veinticinco años antes. La sobria, sombría y reveladora forma en que nos muestra su dolor, hace que esta intriga criminal se convierta en un drama magistral, que despierta los mecanismos más oscuros del ser humano. Mystic River nos presenta así vidas devastadas, mentes dañadas y monstruos de un pasado acechante, que nos enfrenta a la tragedia de ese misterio que la Providencia oculta y algunos prefieren llamar Destino.
Escrito por .



Esta película es para muchos la consagración de un director como Clint Eastwood, que pasó de ser un actor desconocido de televisión, a convertirse gracias a Sergio Leone en el icono de lo que los americanos llamaron despectivamente en los años sesenta, spaghetti-western. En esta particular mirada europea al mundo del Oeste, Eastwood presenta una imagen hierática, que va a contrastar con la creciente violencia de las películas que hace luego con el productor Don Siegel, como el agresivo detective Harry el sucio. No será realmente hasta los años noventa, que su obra adquiera la fama de tener un universo propio a la altura del llamado cine de autor. Su trabajo en Sin perdón (1992) hace que críticos de la talla de Miguel Marías le proclamen el mejor director vivo en activo del cine norteamericano. Y aunque su carrera sigue siendo irregular en muchos sentidos, no hay duda que Clint Eastwood es el último de los cineastas clásicos. Ya que está interesado en los afectos, más que en los efectos especiales, de unos personajes interpretados tal vez por los tres mejores actores de su generación, cuya puesta en escena hace de Mystic River (2003) una auténtica vivencia personal, más que una experiencia cinematográfica.

Eastwood leyó en un periódico un resumen de la excepcional trama de este libro, adaptado ahora al cine por Brian Helgeland. Su autor, Dennis Lehane había hecho ya una media docena de novelas sobre una pareja de detectives privados, pero no es hasta Mystic River (2001) que logra combinar el deseo propio de todo relato policial por averiguar lo qué realmente pasó, con una hondura psicológica de una intensidad tal, que crea un espacio de pesadilla y claves dispersas, que terminan encajando en un drama con las proporciones de la tragedia clásica. El escritor nos introduce así en esta historia en un turbio laberinto sin salida, lleno de desastres, que tropiezan finalmente con ese muro sellado que es la peripecia íntima de cada cual. Ya que no estamos ante un tradicional relato de misterio, en que alguien muere asesinado y un sagaz detective atrapa al criminal, sino que lo que se nos plantea aquí son cuestiones tan profundas como el sentido de fatalidad que parece traer el tiempo, y la impresión que tenemos una y otra vez al constatar el carácter aparentemente irremediable del fracaso humano.

Matan a una muchacha de diecinueve años, que es perseguida, apaleada y muerta de un tiro en un parque (en la novela detrás de la pantalla de un autocine abandonado), una noche del año 2000. La lluvia ha dejado pocas huellas y la policía descarta los motivos habituales (dinero, amor y odio), aunque parece que la víctima conocía al asesino. En Buckingham, este lugar imaginario que la película sitúa en Boston, un día de 1975 dos degenerados se hacen pasar por policías y se llevan a un niño en un coche que huele a manzana. Los dos amigos que vieron el secuestro son ahora un comerciante y un policía. El primero, Jimmy (interpretado por Sean Penn, que obtuvo por este papel el Oscar al mejor actor) acabó siendo un ladrón, por lo que estuvo en la cárcel, pero se reformó por amor a su hija, siendo ahora un sobrio y recto trabajador, entregado a su familia. Su hija es ahora asesinada la víspera de la primera comunión de su hermana. El policía que lleva el caso, Sean (Kevin Bacon) fue su antiguo compañero de juegos, que vive ahora instalado en la parte más acomodada de la ciudad y le acaba de abandonar su mujer, cuando estaba embarazada.

El niño secuestrado, Dave, que escapó del sótano, donde le encerraron para abusar de él durante cuatro días, es como si se hubiera convertido en un vampiro, un muerto vivo (representado aquí magistralmente por Tim Robbins, que consiguió por su contenida actuación el Oscar al mejor actor de reparto). A pesar de ser un buen padre, su mujer, la atormentada Marcia Gay Harden, sospecha que su marido es el asesino, ya que aquella noche llegó a casa ensangrentado y herido en una mano. Vio a la chica en un bar bailando y hay sangre en el coche, con el que estuvo en la zona donde apareció el cuerpo y hay niños que se prostituyen. No sé sabe bien lo que pasó, pero tiene secretos, la mente sucia y no hay duda que la memoria le duele, pero su inseguridad sólo logra producir lástima. Sobre él pesa toda la gravedad de una historia, que corre bajo el signo del pantanoso río Mystic, cuyas aguas fluyen incesantemente, como el tiempo, pero que tiene en su seno realidades yaciendo como lastres inamovibles en sus profundidades. Son las cosas que uno hizo y sufrió, sin que podamos quitárnoslas de nuestra cabeza.

¿Qué secretos esconden estos personajes?, ¿qué es lo que hay finalmente debajo de la alfombra? ′Hay historias que los ríos pueden contar y verdades que no pueden esconder, que en cierto modo nos unen inconscientemente y nos llevan a lugares inesperados, como el miedo, la traición y el asesinato′. Así comienza el interesante documental que acompaña la película en el DVD, para contar cómo se hizo Mystic River. Sean Penn describe así la historia como la descripción de ′un dolor insoportable′, para el que ′no hay solución posible′. El mal en este sentido no se puede deshacer. Su personaje Jimmy, observa cómo una decisión puede cambiar tu vida (′La madre de Hitler quiso abortar, pero al final cambió de opinión′). Si él hubiera subido a ese coche, en vez de Dave, su vida hubiera sido diferente: ′¿Qué voy a decir que Dios tenía una deuda con él y se la ha cobrado?′ Tras acuchillarlo, echa su arma al río y anuncia: ′Aquí enterramos nuestros pecados y lavamos nuestras conciencias′.br>
Es cierto que la vida se nos antoja a veces una interminable cadena de malos entendidos, en que las pequeñas cosas parecen determinar las grandes, y donde el orden no parece ser más que un desorden inevitablemente aceptado. Mystic River plantea en ese sentido un dilema moral, ante el que nos deja sin solución última, con una culpa incurable, ante la que no cabe más que expiar nuestros pecados en silencio. Jimmy recuerda al borde del río cómo mató al padre del novio de su hija, que le traicionó. Pensaba que Dios meneaba la cabeza en el cielo. Creía que estaba enfadado, pero como se puede estar con un cachorro que ha manchado la alfombra. Ya que la muerte del inocente queda impune, ante el silencio cómplice del representante del orden de una nación que parece haberse tomado la justicia por su mano. Pero ¿es verdad que nuestros crímenes quedarán sepultados, sin juicio alguno, en ríos y mares de silencio?.

La Biblia dice que no. Al final habrá justicia. Juan ve el día en que el mar entrega a los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras (Apocalipsis 20:13). Porque vivimos en un universo moral, creado por un Dios moral, que ama la justicia. Los muertos claman a Dios pidiendo justicia, y Dios se la dará. Ante el fluir del río de la vida, podemos como Jimmy, llegar a esa cabalgata final, pensando que nosotros somos los fuertes, porque decidimos con nuestra voluntad y creencias cuál es la verdad. O al reconocer nuestra maldad, como él hace ante el espejo, humillarnos, entregando a los píes de Cristo la corona con la que queremos gobernar nuestro mundo, y dejar que Él sea quien expíe nuestra culpa en nuestro lugar. Ya que en su cruz, la justicia y la paz se besaron. Y al ir a ella, Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultara nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados (Miqueas 7:19).
Entrelíneas

CINE Mystic River Escrito por el () . Hasta el día de hoy esta página ha tenido 7637 visitas y 2 comentarios. Puedes seguirle también en .


PALABRAS CLAVE:

TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA DE GOOGLE:

Escucha y descarga cientos de PODCASTS


DÉJANOS TU OPINIÓN



Comentario de angela

"la película me dejó un amargo sabor. gracias al comentario de Tonno pienso en algunas claves: el azar, el carácter. seguramente Dave tenía un carácter sumiso que necesitaba sacar los fantasmas del pasado. la experiencia podría no haber sido así si no hubiera obedecido. El mal se le manifestó en el asesinato del homosexual. también Jimmy asesinó al padre del chico asesino de su hija. La ignorancia de quien causó qué y la evidencia pero no verdad de la sangre se juntan para constituir un relato donde verdad y mentira se intercambian y nosotros como expectadores hacemos el papel de Dios. "

 Añadir al comentario de angela 

TU NOMBRE

EMAIL (NO SE MOSTRARÁ)

DESEO RECIBIR NOTIFICACIÓN DE OTROS COMENTARIOS AL MISMO ARTÍCULO: 
NO

Por razones de seguridad, por favor, escribe las letras y los números de la imagen anterior en el siguiente recuadro.



¡Gracias!



Comentario de Tonno

"Hay otra forma de interpretar la novela: http://www.margencero.com/almiar/mystic-river/"

 Añadir al comentario de Tonno 

TU NOMBRE

EMAIL (NO SE MOSTRARÁ)

DESEO RECIBIR NOTIFICACIÓN DE OTROS COMENTARIOS AL MISMO ARTÍCULO: 
NO

Por razones de seguridad, por favor, escribe las letras y los números de la imagen anterior en el siguiente recuadro.



¡Gracias!



ESCRIBE AQUÍ TU COMENTARIO (ÚNICO CAMPO OBLIGATORIO)

TU NOMBRE

EMAIL (NO SE MOSTRARÁ)

ENVIADME NOTIFICACIÓN DE OTROS COMENTARIOS:
NO

Por razones de seguridad, por favor, escribe las letras y los números de la imagen anterior en el siguiente recuadro.

¡Gracias!