King′s X: Cómo perder la fe, la esperanza y el amor

Barcelona, 26 de septiembre de 2015. Oyendo a algunas personas podría dar la impresión de que todo lo que uno necesita para ser cristiano es desearlo. La biografía de los músicos de King′s X, que se han vuelto a reunir este verano, es un ejemplo de lo lejos que puede estar esa idea de la realidad. Para muchos, entrar en el reino de los cielos, es de hecho, según Jesús, más difícil que meter un camello por el ojo de una aguja.
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En 1988 Bono de U2 aseguraba desde Dublin, Irlanda, que ‘la gente se introduce en grupos por razones totalmente equivocadas’. ‘No te unes a un grupo para salvar al mundo -decía él-, sino para salvar tu propio culo y marcharte de las calles. Quieres salir de la multitud, prefieres tocar para la multitud antes que estar en la multitud’. ′Nadie debería admirar a un cantante. A ninguna estrella. Somos gente inútil. Somos irresponsables, comemos y bebemos demasiado.′ -añadía en otro momento.

Eran comentarios que se alejaban mucho de lo que uno podría esperar de él, habiéndole oído predicar desde el escenario a principios de esa misma década; pero lo cierto es que fue gracias a aquellas campañas como la de ′Sunday Bloody Sunday′, que el famoso periodista Joaquín Luqui pudo llegar a decir: ′Son capaces de ser creyentes, de decirlo, de mostrarlo y demostrarlo en su vida′. A pesar de la impresión que le pudo haber dado a Joaquín Luqui, U2 no era un grupo cristiano. De hecho tampoco era un ‘grupo de cristianos’ propiamente dicho, ya que desde las primeras entrevistas el bajista Adam Clayton y el manager Paul McGuinness se declaraban como no creyentes.

Cuando el producto queda completamente empaquetado en la industria de la música, raras veces queda claro quién es el responsable de cada detalle. No debe extrañarnos que fuese el productor Daniel Lanois, quien sugiriese a Bono la idea de convertir la primera versión de ‘The Weather Girls’ que había compuesto el batería Larry Mullen Jr., en lo que luego se conocería como ‘I still haven’t found what I was looking for’. Originalmente la canción les había llamado la atención por su ritmo bailable próximo al reggae; pero en 1987, U2 lo presentaría al público como ‘góspel de espíritu inquieto’.

Dennis Bell, un productor de jazz de New York, buscaba entonces interesar a la discográfica Island Records para uno de sus proyectos y les había mandado una cinta incluyendo muestras de lo que podía hacer con el coro de una iglesia de Harlem llamado ‘New Voices of Freedom’. Pero fue Joel Webber de A&R, y no los músicos de U2, quien realmente sugirió a U2 la idea de trabajar con ‘I still haven’t found what I was looking for’, debido a que era el siguiente single que iban a promocionar.

El éxito fue rotundo como demostraron los premios de mejor canción del año y mejor disco del año según los Grammy Awards. En la película de 1988 Rattle & Hum, el guitarrista del grupo, David Evans ‘The Edge’, confirmaba desde Harlem, New York, que sus canciones se cantaban incluso en las iglesias y que el efecto podía ser sin lugar a dudas sobrecogedor.

En el filo de las buenas noticias

En Springfield, Missouri, Doug Pinnik, Ty Tabor y Jerry Gaskill también hacían entonces versiones de U2. Bajo el nombre de The Edge interpretaban canciones como ‘I Will Follow’ que ahora pueden encontrarse en Internet. No se podía decir que eran unos aficionados. Habían tocado desde 1979 como banda de acompañamiento para numerosos solistas de la ‘música cristiana contemporánea’ como Morgan Cryar, Phil Keaggy o Greg X. Volz - que había sido a su vez vocalista de Petra, posiblemente el más conocido de todos los de su categoría.

Doug Pinnik había conocido a Ty Tabor en un seminario local de las Asambleas de Dios, pero acabarían mudándose a Houston, Texas, con la esperanza de firmar un contrato con la discográfica de Petra, Star Song Comunications. Fue gracias a que no pudieron firmarlo, que cayeron en manos del prodigioso productor Sam Taylor.

Sam Taylor acababa de trabajar para ZZ Top e hizo especial énfasis en educar sus voces hasta el límite. Según él todas las personas pueden cantar profesionalmente con más o menos formación. Ese énfasis acercaba su música al góspel, a la música de iglesia, pero lo hacía especialmente singular el hecho de que musicalmente las influencias eran mayormente de grupos como Rush, Jimi Hendrix o The Beatles.

El sonido finalmente era distorsionado y amplificado lo suficientemente como para que fuese apropiado para el público más aficionado al rock duro. Fue gracias a ello, que el grupo alcanzó prestigio entre un buen número de músicos de grupos como Pearl Jam o Alice in Chains; músicos más jóvenes que darían luego forma al grunge desde Seattle.

Fuera del planeta silencioso

Sam Taylor cambió el nombre del grupo a King′s X y consiguió para ellos un contrato con Megaforce, la subdivisión de Atlantic Records que había sido la primera discográfica de Metallica. El título del primer disco de King′s X era el mismo título de una de las novelas de C.S. Lewis, ‘Out of the Silent Planet’ y de hecho, durante los tres primeros discos, hicieron constantes referencias al apóstol Pablo, Agustín de Hipona o C.S. Lewis.

El resultado de esos primeros discos fue sencillamente sublime. Doug Pinnik era de por si el colmo de lo improbable en el rock como vocalista negro, bajista zurdo y predicador con peinado de mohicano, pero verles además como teloneros de grupos como AC/DC, no hacía sino resaltar aún más lo lejos que estaba el grupo de poder encajar con lo que se había estado haciendo.

Sam Taylor aseguraba que daba plena libertad a sus grupos, como King′s X, Galactic Cowboys o Atomic Opera, pero lo cierto es que las enormes similitudes que tenían todos esos grupos entre sí, hacía difícil creerle. King′s X fue, eso sí, de entre todos ellos, el que con más vehemencia defendió la fe cristiana. Y de entre los tres músicos que lo integraban, fue sin duda también su vocalista Doug Pinnik, quien más tiempo de las entrevistas ocupaba hablando de su creencia en Dios.

Tras la edición del tercer disco ‘Faith, Hope, Love’ todo parecía encajar con el número tres - que es a menudo identificado con la persona de Dios. En el video ‘It’s love’ con el que entraron en la MTV, Sam Taylor los lleva a los tres en una avioneta, se despide de ellos en un lugar salvaje y los hace pasar por una serie de aventuras de las que salen milagrosamente como ocurre en muchas historias de las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis.

King′s X pasó al catálogo de Atlantic Records y actuó en Woodstock ‘94 delante de unas 350.000 personas gracias a los discos que grabó con Sam Taylor. La decisión de que formaran parte de semejante cartel fue de nuevo casi anecdótica, pero los músicos pensaron que habían llegado a una altura en la que ya no necesitaban más a Sam Taylor -así que el disco de ese año titulado ‘Dogman’ fue producido por Brendan O’Brian.

Brendan O’Brian no dejaba en ese momento de producir éxitos de grupos como Aerosmith, Stone Temple Pilots o Pearl Jam, pero por alguna razón ninguno de los siguientes discos de King′s X pudo tener el alcance que habían tenido en el pasado. El nombre de King′s X abandonó las portadas hasta que Doug Pinnik confesó en la prensa local su agnosticismo y su homosexualidad. Lo había ocultado hasta los 48 años, pero en la entrevista aseguró que su confesión se correspondía con su natural deseo de ser sincero.

La semilla que cae entre abrojos

En 1998 Doug Pinnik aseguró, en una entrevista para Salt Lake City Weekly que lo mejor que le había pasado al dejar de creer en Dios era ‘poder dejar de creer en el Diablo’. ‘Cuando dejé de creer en el Diablo, -decía él - todos mis miedos se disiparon. Ya no tengo miedo a morir, no tengo miedo de cruzar la calle. Ya no voy mirando con el rabillo del ojo si quizás el Diablo me va a atrapar o preocupado porque ‘Dios me está observando, así que mejor no voy a hacer cualquier cosa’…. Cuando en realidad no hay nada malo en lo que he hecho’.

Según Jesús, la semilla que cae entre los abrojos o entre las piedras tiene un fruto muy diferente al que cae en buena tierra. Si aplicamos esa parábola en la vida de Doug Pinnik deberíamos decir que la semilla del Evangelio la plantó su abuela, que entre otras cosas le enseñó también a diferenciar cual era la música del Diablo. ‘Solíamos predicar que cuando venías a Cristo eras libre y tenías paz y tenías felicidad. Pues bien, en mi caso,-continuaba Doug- tuve todo eso cuando dejé de creer en Dios. Estaba en prisión y era infeliz. Me sentía como si no encajase’. ‘La gente me dice que eso es porque yo no creía en Dios realmente, pero la realidad es que yo sí creía… Le di toda mi vida, lo estudié, lo viví, de verdad, de verdad lo hice’.

El batería Jerry Gaskill aprovechó el escándalo para hacer público que él también había llegado a ser muy escéptico sobre su fe y haber encontrado la paz precisamente al alejarse de ella. Durante la promoción de su disco en solitario ‘Come Somewhere’, en 2004, declaraba: ‘No me considero a mí mismo como una persona religiosa en absoluto, ni tampoco cristiano o algo así. Soy quien soy, he aprendido lo que he aprendido y soy feliz en el lugar al que he llegado en mi relación con Dios o lo que quiera que sea. Lo que quiera que él piense hacer lo va a hacer, así que no me voy a preocupar por ello’.

Sus palabras recuerdan fácilmente a una relación de pareja que se rompe: ‘Si hay un Dios por mi está bien y si no lo hay tampoco importa. Lo que quiera que sea cierto es cierto y no hay nada que yo pueda hacer para cambiarlo,… y no quiero preocuparme por ello’. Ty Tabor, el tercer miembro del grupo que fue más discreto a finales de los 90, finalmente aseguró recientemente estar satisfecho habiendo cambiado sus intereses religiosos por los políticos. En la canción ‘I Don’t Know’ del disco de 2008, literalmente pide perdón a sus fans por haberles hecho creer que sabía lo que decía.

El catálogo de Metal Blade Records

King′s X había perdido protagonismo en 1996 y ‘Ear Candy’ sería el último disco que grabarían en Atlantic Records. Que la discográfica independiente Metal Blade Records le abriese las puertas a King′s X no era una gran sorpresa. Conocidas discográficas especializadas en heavy metal como Metal Blade Records o Nuclear Blast contrataban durante esta época a muchos músicos estigmatizados como cristianos, porque sus propios dueños se declaraban cristianos. Lo hacían de forma más o menos confidencial, pero al fin y al cabo le ponían a estos músicos las mismas facilidades que a cualquier otro músico y eso, sin duda, era algo que no ocurría de forma habitual en la industria de la música en general.

Metal Blade Records, que había sido pionera importando grupos como Def Leppard o Iron Maiden en Estados Unidos, tenía también en su catálogo a una banda de San Diego, California, llamada As I Lay Dying. As I Lay Dying, el más conocido grupo de metalcore cristiano hasta entonces, saltó a la primera página en 2014 debido a que Tim Lambesis, su vocalista, había intentado asesinar a su ex-mujer. Su abogado hizo lo que pudo intentando hacer creer que la culpa fue de las sustancias que tomaba como culturista, pero no tuvo éxito y ahora cumple no menos de nueve años de condena. Sus compañeros de grupo le dieron la espalda y apoyaron totalmente a la ex-mujer de Tim Lambesis.

Tal y como confesó Tim Lambesis a la revista especializada Alternative Press, poco después del juicio al que habían asistido también representantes de la discográfica Metal Blade Records, cuatro de los cinco músicos de As I Lay Dying habían abandonado su fe. Según el vocalista lo habían mantenido en oculto para evitar perder los ingresos que esa posición les facilitaba. Por si eso no fuese suficiente y con la esperanza de minimizar su culpa, aseguraba que en general sólo uno de cada diez grupos cristianos lo eran realmente.

El periodista no pudo dejar de preguntarle qué hacían entonces ellos en particular, en As I Lay Dying, cuando sus fans confiaban en ellos sus más íntimas experiencias de fe: ′Recuerdo un festival cristiano -contestó entonces Tim Lambesis- donde un periodista quería que uno de nosotros diese su testimonio, nos quedamos helados hasta que pudimos introducir al único que era todavía cristiano en ese momento. Después nos reímos mucho pero en realidad era muy incómodo.’

Tim Lambesis había sido educado en el cristianismo y había elegido estudiar filosofía para poder defender su fe. Sin embargo, cuantos más argumentos leía de autores ateos, más ridícula le parecía su fe. ′Cuando los chavales querían orar con nosotros -seguía diciendo Tim Lambesis- después de las actuaciones, era como, ′venga vale, ora tú′ y les dejaba orar. Podía decir ′amén′ al final. Si les ponía la mano sobre la espalda se sentían mejor, así que no quería privarles de eso. Si me pedían que orase específicamente por algo entonces les decía: ′Prefiero no hacerlo aquí, pero me ocuparé de ese tema en el autobús′.

Toda la entrevista, concedida precisamente con la esperanza de poder suavizar el peso de la ley que se levantaba sobre él, es sin embargo un terrible compendio de lo miserable y retorcida que puede llegar a ser una persona normal y corriente. Leyéndola te das cuenta fácilmente de que todos nuestros esfuerzos por esconder a los demás nuestro lado oscuro, no son en realidad sino torpes traspiés cuando nuestros actos son puestos sobre la mesa.

¿Quién la podrá oír?

Jesús no es siempre tan guay como les parecía a The Doobie Brothers, en su alegre versión de ‘Jesus is just alright’. Su gracia tuvo un precio muy alto que no podemos pagar, pero eso no significa que él no quiera ser correspondido en esa relación. Dios tiene un enorme interés en ser correspondido en una relación que en efecto se asimila a una relación de pareja y que como todos sabemos, no es-tan-fácil.

Ninguna relación de pareja es-tan-fácil pero en este caso además es imposible, cuando es puesta en el plano de escoge-lo-que-te-guste-más. Muchos, al oír a Jesús hablar, se escandalizaban y dejaban de prestarle atención: ‘Dura palabra es esta, ¿quién la podrá oír?’ ‘¿Queréis también iros vosotros?’ -les preguntó Jesús en una ocasión a sus discípulos, a los pocos que se habían quedado con él. ‘¿A dónde iremos, si sólo tú tienes palabras de vida eterna?’ -le contestó Pedro.

Quiera Dios que tengamos siempre ese mismo conocimiento, y que seamos amados por él de tal forma ¡que no nos deje escapar!

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