Dietrich Bonhoeffer: Dietrich Bonhoeffer en fragmentos de cine

Barcelona, 16 de febrero de 2010. La vida y muerte del teólogo más importante del siglo XX ha sido tratada de forma tímida y fragmentaria, con mayor o menor calidad, a través de un biopic y cinco documentales. No podía ser de otro modo, pues es muy difícil entrar a analizar su obra sin ahondar con la misma intensidad en su biografía, y viceversa.
Escrito por .



Bonhoeffer como personaje de ficción, como personaje histórico, como referencia intelectual y espiritual, es complejo y fascinante (también se han realizado sobre él diversas novelas y ensayos, obras teatrales, dramas radiofónicos, e incluso una ópera); además, requiere de los biógrafos una atención absoluta para no perderse en el ritmo de los acontecimientos, muchos de ellos incompletos y procedentes de fuentes contradictorias. Al menos, todo esto es equiparable a la época que el teólogo dejó su huella imborrable aunque a menudo ignorada en el mundo: la Alemania desde comienzos de siglo hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial; una época convulsa, complicada, profundamente depresiva, de la que no sabemos totalmente lo ocurrido después de tantos años. Aunque sí hay algo que comparten todos los intentos de acercarse a la persona: hacer justicia con la memoria debida a una voz estrangulada por el Tercer Reich pocos días antes del fin de la guerra, una voz incómoda hasta para la propia autoridad eclesiástica, una voz que pedía al cristiano un regreso a los orígenes, no al cristianismo primitivo, sino a Cristo mismo, como medio para avanzar y arrojar algo de luz en un mundo de cambios irreversibles, de esperanza ajada.

Así, nos encontramos con un documental como The Restless Conscience (1991), de Hava Kohav Beller, que analiza la oposición al régimen nazi, dentro de la misma Alemania, desde diversos ámbitos, entre ellos el espiritual, allí donde Bonhoeffer tiene un lugar destacado; el documental nominado al Oscar, explora concienzudamente las motivaciones de la resistencia a Hitler para llegar a los atentados contra el dictador en numerosas ocasiones, y también se refleja la lucha moral que conlleva la participación en estos atentados.

Ya más centrados en Bonhoeffer, tenemos varios retratos del teólogo en forma documental, que se centran especialmente en su legado: A View From The Underside — The Legacy of Dietrich Bonhoeffer (1992), de Al Staggs, y el más conocido Hanged On A Twisted Cross (1996), dirigido por T. N. Mohan. Aunque el mejor acercamiento, desde el punto de vista de los testimonios recogidos, y por su capacidad para sintetizar los hechos y crear interés alrededor del personaje, lo constituye Dietrich Bonhoeffer: Memories and Perspectives (1983), dirigido y producido por Bain Boelhke, y distribuido por Trinity Films. Formado en su mayor parte por primeros planos y conversaciones en inglés y alemán con familiares directos, estudiantes, compañeros, y amigos de Bonhoeffer; mezclado con preciosas imágenes en sucio blanco y negro de olas inquietas; salpicado de fotografías inéditas e íntimas… nos transporta a la época, nos hace sentir la trascendencia, el peso en la historia, del teólogo y su pensamiento, pero especialmente se pone de relieve su carácter más humano, y el menos tratado. Hay mucho de recuerdos vívidos, de sobrecogedoras referencias al pasado, y un cautivador desafío a seguir planteándonos hoy lo que significa ser cristiano. El Bonhoeffer (2006) de Martin Doblmeier es un correcto ejercicio de síntesis de los tratamientos realizados hasta la fecha, que incluye verdaderas joyas como la última aparición de Eberhard Bethge, amigo íntimo y principal biógrafo, el trabajo de lectura de los textos de Bonhoeffer por parte del excepcional actor y director austríaco Klaus Maria Brandauer (Memorias de África, La Casa Rusia, Mefisto…), y la entrevista realizada a Ruth Alice von Bismarck, hija de la prometida de Bonhoeffer, Maria von Wedemeyer. De nuevo se hace eco del ser humano, más que del héroe que rescató del cristianismo el carácter de comunidad.

En cuanto a la ′ficción′, Bonhoeffer: Agente de Gracia (2000), nos muestra una panorámica, una especie de visita guiada, a diversos fragmentos más o menos conocidos de la historia, comenzando desde la etapa de estudiante en el Union Theological Seminary de Nueva York, hasta el último minuto antes de su ejecución. La película puede resultar decepcionante, si se compara además con el trabajo que el mismo director, Eric Till, construye en Lutero (2003); en algunos momentos parece más un film de sobremesa, una película ′barata′ (no en cuanto a medios, sino a cierta falta de rigor y calidad artística), algo que se ve especialmente en su final precipitado, y en algunos instantes superficiales. Sin embargo, la interpretación de Ulrich Tukur como Bonhoeffer es sobresaliente, así como en el papel de ingeniero de las SS y participante activo en el Holocausto, Kurt Gerstein, en Amen (2002), de Costa - Gavras. El actor alemán consigue dar una profundidad al personaje, algo fundamental en una historia como ésta, algo que el guión y la realización no logran del todo salvo en instantes puntuales, como la oración con el preso de la celda contigua en Tegel, el viaje en bus a Flössenburg, la descripción de su actividad en Nueva York, donde su memoria regresa en varias ocasiones durante el metraje… y, lo que es aún más importante, el trabajo de Ulrich Tukur que hace a Dietrich Bonhoeffer muy creíble, brinda ratos de ese conflicto espiritual común a todos los creyentes (′qué significa hoy ser cristiano′), a la vez que le devuelve un poco de esa anhelada justicia.
Entrelíneas

CINE Dietrich Bonhoeffer Escrito por el () . Hasta el día de hoy esta página ha tenido 4709 visitas. Puedes seguirle también en .


PALABRAS CLAVE:

TRADUCCIÓN AUTOMÁTICA DE GOOGLE:

Escucha y descarga cientos de PODCASTS


DÉJANOS TU OPINIÓN



ESCRIBE AQUÍ TU COMENTARIO (ÚNICO CAMPO OBLIGATORIO)

TU NOMBRE

EMAIL (NO SE MOSTRARÁ)

ENVIADME NOTIFICACIÓN DE OTROS COMENTARIOS:
NO

Por razones de seguridad, por favor, escribe las letras y los números de la imagen anterior en el siguiente recuadro.

¡Gracias!