Annie Lennox: La oración desnuda

Madrid, 18 de julio de 2004. Annie Lennox, la antigua cantante del famoso dúo escocés de los ochenta Eurythmics, tiene ya 48 años. Resulta algo extraño escuchar su voz madura en un mundo tan adolescente como el de la música pop. Pero sus palabras desgarradas nos hablan del desengaño de una generación que ha buscado la felicidad en un mundo donde las relaciones parecen nacer ya con fecha de caducidad. En su nuevo disco, Bare, Annie Lennox desnuda su alma dolida ante un Dios desconocido, al que levanta esta conmovedora oración.
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En este su tercer álbum en solitario, tras la separación de su compañero Dave Stewart, Lennox se enfrenta a la realidad del sufrimiento que supone la ruptura sentimental. Estas once canciones de electro-soul suponen todo un ejercicio de introspección, que desvela una profunda mirada a su universo interior. La amargura que provoca su lamento, no nace de una experiencia momentánea de depresión, sino de la contemplación atenta a la miseria de una vida que percibe ya sin perspectiva alguna. ′Todos mis sueños se han desvanecido′, dice Lennox.

En medio de la desesperación, la cantante se pregunta: ′¿Dónde puedo encontrar consuelo, un lugar que simplemente pueda llamar mi hogar?′. Annie se siente huérfana en un mundo terrible, donde descubre su desnudez (Bare), al ver que ya no es ni Diva (1992) ni Medusa (1995). Ve su copa medio vacía (A thousand beatiful things), y el suelo hundirse bajo sus píes (Pavement cracks). Su clara voz expresa unas imágenes poéticas de una fuerza tal, que acaban conformando un insólito cuadro de patética belleza. Pero en su angustia todavía pervive una chispa de esperanza. Por eso se maravilla: ′¿Cómo es que cada día estoy esperando un cambio?, ¿cómo puedo todavía tener fuerzas para vivir?′. La tercera canción es una emotiva balada de jazz sobre ese tiempo de dolor (The Hurting Time), que evoca con extraordinaria fuerza y dramatismo. Encontramos algo aquí de la inevitabilidad del Eclesiastés, por la que ′toda criatura viviente, debe morir′. Pero ante la constatación de esa verdad bíblica, Lennox lamenta una agonía que se le antoja aún más terrible: ′Has muerto miles de veces, / ¡cuantas veces has sido crucificado!, / ¡cuantas has amado y perdido!, / lo has intentado, y todavía no estas satisfecho′. Por lo que se pregunta: ′¿Cuándo puede estar uno satisfecho?′. Ya que como Jesús dice, uno puede estar muerto, aunque esté vivo. Lennox ve la soledad como ′la distancia que hay entre nosotros y el espacio que hay dentro de nosotros mismos′ (Loneliness). ′La desesperanza′ nace para ella, por eso de ′la oscuridad que hay en nuestro corazón′. En su abandono, se ve en su fragilidad ′como un vuelo cancelado, un tren vacío que atraviesa corriendo la noche, un niño huérfano, un zapato roto′. Pero incomprensiblemente, ahí está todavía, esperando que alguien venga a su encuentro.

El disco acaba con una impresionante confesión de devastación personal en la canción que lleva el título de Oh, Dios (Una oración). Lennox describe esta plegaria como ′una oración de alguien que no cree de verdad, y por lo tanto no esta convencida de que haya alguien que la escuche′. Sin embargo ruega: ′Oh Dios, ¿dónde estás ahora? / Y ¿qué voy a hacer? / Con el lío que he hecho, / si ha habido alguna vez un alma perdida / Esa tengo que ser yo, / esa tengo que ser yo′. Anhela salvación, pero no sabe de dónde vendrá. Es la oración al fin y al cabo de un no creyente. Incrédula, canta: ′Miro el abismo que hay debajo, / donde tú no existes′. Pero su negación se convierte sin embargo en duda, al decir: ′Tú no existes, / pero si pudieras oírme, / si pudieras verme′. Declara indefensa: ′Yo sé que no puedo ser tan fuerte, / porque todo lo que he hecho ha salido mal, / todo lo que he hecho he salido mal′. Por eso ruega a ese Dios desconocido: ′Oh, Dios, / ¿que pinto yo aquí? / Todo se ha perdido y destrozado / Así que espero que entiendas, / que si alguien necesita una mano, / esa soy yo ahora, / ¡tiene que ser ahora!′. Confío, y oro, que así sea. ¡Qué Dios extienda su mano a Annie, y la levante del pozo de la desesperación!. Su misericordia es mayor que todos nuestros errores. Ya que en su gracia no actúa con nosotros, tal y como nosotros merecemos, sino que en su infinita compasión se acerca a todo aquel que a Él clama, con un corazón quebrantado, reconociendo su debilidad y su culpa. Dios se complace en contestar oraciones como las de Bare, cuando nos presentamos delante de Él desnudos, tal y como somos, sin ninguna otra pretensión... Esa es mi fe y mi esperanza. Porque si Dios no fuera capaz de responderla, entonces no es el Dios que yo conozco. Tan seguro estoy de ello, que sino yo soy el primero en tirar la toalla...
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MÚSICA Annie Lennox Escrito por el () . Hasta el día de hoy esta página ha tenido 4960 visitas y 2 comentarios. Puedes seguirle también en .


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Comentario de pacho

"hasta la muerte,me flippa cada produccion,es tan exotica y en capas..."

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Comentario de JOSEPH

"Es increible Annie, me identifico con muchas de sus canciones, creo que su musica y su voz son para el alma, no para los oidos."

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