Amy Winehouse: Tan lejos

Barcelona, 14 de agosto de 2011. La intervención de una exuberante Amy Winehouse iluminó la noche de la entrega de los premios Grammy del domingo 10 de febrero de 2008, en Staples Center, Los Ángeles. Vía satélite desde el Reino Unido, con un elegante vestido negro, los brazos tatuados, una tímida sonrisa y una voz que recordaba a Aretha Flanklin, cantaba a los cuatro vientos aquello de: "Ellos trataron de llevarme a rehabilitación y yo dije: no, no, no". Como una diva humanada, crecida por la fama, su puesto número 1 en las listas de éxito de su país, los 5 premios Grammy recién ganados en USA y los más de dos millones de copias vendidas en todo el mundo, no podía evitar sin embargo reafirmarse una vez más en el camino que le llevaría a su propia destrucción.
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Amy Winehouse nació el 14 de septiembre de 1983 en un suburbio del norte de Londres y creció en el entorno de una familia judía notablemente aficionada al jazz. Su propio padre, por quién sentía un gran afecto, dejaba el taxi que conducía para cantarle canciones de Frank Sinatra y mientras sus compañeras de clase escuchaban Spice Girls, Winehouse defendía públicamente a Etta James o Billie Holiday.

Una relación extramatrimonial de su padre marcó uno de los episodios que ella mencionaba repetidamente como uno de los más tristes de su vida y cuando cumplió los nueve años su madre su mudó con ella a otro piso. Su espíritu rebelde le inspiró con sólo diez años a formar un grupo de rap llamado Sweet -n- Sour. El interés en la escuela decrecía proporcionalmente al mismo tiempo que crecía su éxito como cantante hasta que un empresario musical llamado Nick Shymansky la descubrió y consiguió para ella un contrato con Island Records.

En 2003, con 18 años, grabó su disco titulado "Frank" y consiguió entre otros logros un disco de platino, el premio Mercury Music Prize, una participación en el prestigioso Montreal International Jazz Festival y no pocas buenas críticas en los medios de comunicación. Dos años después, en un local del barrio de Camden, Amy Winehouse conoció al productor de video-clips adicto a la heroína que convertiría en su marido: Blake Fielder-Civil. Cuando una de sus fans trató de hacerle recapacitar sobre su relación con Blake, Amy la agredió en la cara a ella primero, y luego le dio una patada a su novio en la entrepierna cuando él intentaba defenderla.

En 2006 graba "Back to Black", con menos influencias del jazz, más en la línea de los grupos de chicas de las décadas de 1950 y 1960 como The Ronettes. El éxito que obtuvo con él parecía compensar todos los problemas que comenzaban a cernirse sobre ella. "Conozco mi talento" -declaraba en una entrevista- pero no fui puesta aquí para cantar. Fui puesta aquí para ser una esposa y una mamá y para mirar por mi familia". Persiguiendo este sueño Amy Winehouse se casó con su novio Blake el 18 de mayo de 2007 y durante los dos años que pasaron juntos, separándose y uniéndose alternativamente en ciclos de infidelidad que ya le eran tristemente familiares, los episodios que los vinculaban con la violencia y las drogas fueron profusamente aireados por la prensa.

Se ha escrito que una de las principales razones de su éxito es la honestidad con la que podía cantar lo que cantaba. En ′You Know I-m No Good′ decía exactamente: ′Estaba en el piso de arriba con mi ex novio / él hacía todo lo que podía, pero a mí no me excitaba, / porque estaba pensando en ti en el momento culminante′.

Amy reconocía también a la prensa lo que podía ocurrir cuando estaba bebida: "Si él dice algo que no me gusta, tengo que golpearle". Por su lado Blake contaba que había visto a su esposa varias veces al borde de la muerte: "Me arrodillé sobre ella mientras seguía luchando,... pero de pronto se paró y dejó de respirar. Es lo más terrorífico que he visto nunca. Estaba seguro de que estaba viéndola morir delante de mi". Blake volvió con su antigua novia y Amy Winehouse recayó automáticamente en una profunda depresión. "Me encantan las fiestas y el rock and roll -declaraba Amy en una entrevista-, pero secretamente nunca soy tan feliz como cuando estoy limpiando. Dentro de diez años me gustaría encontrarme con mi marido y mis siete pequeños al final del día,... ¡soy una chica judía!".

Durante el discurso de Bono, el cantante de U2, en la entrega de los premios Q Awards en 2006, Amy Winehouse sorprendió a todos con un memorable: "¡¡Cállate!!. ¡No nos importa una mierda!". A medida que su dependencia del alcohol y las drogas se agravaba, sus actuaciones se hacían más caóticas. En el Eden Project de Conrwall Amy Winehouse olvidó las letras de sus canciones, se golpeó la cara con el micrófono y escupió al público.

Su sueño parecía estar cada día más lejos de poder hacerse realidad. La prensa había convertido a Amy Winehouse en una presa fácil de fotos donde aparecía corriendo por la calle en ropa interior, demacrada, exhausta y ensangrentada. El 25 de mayo de 2011 Amy Winehouse estuvo una semana en Priory Clinic haciendo un último intento de rehabilitarse. Estaba componiendo el material para un nuevo disco que sucediese a "Back to Black" y donde trataba principalmente su ruptura con Blake. Blake había pedido el divorcio desde la cárcel en 2009 y, a pesar de que ella misma ya mantenía durante el último año una relación con el director de cine Reg Traviss, la relación con Blake continuaba ocupando su mente.

El 20 de julio de 2011, con 27 años, Amy Winehouse hizo una última y triste actuación como invitada de su ahijada Dionne Bromfield en el iTunes Festival, masticando chicle, tambaleándose y mirando al vacío, ausente, como si el mundo le fuese completamente extraño. Su ayudante Tony Azzopardi ha contado a la prensa que el 22 de julio de 2011 a las 11:30PM recibió una llamada de Amy Winehouse pidiéndole ayuda para ir en taxi a West Hamstead a comprar £1,200 de heroína y crack. Andrew Morris, su guardaespaldas, declaró que se despidió de ella cuando Amy Winehouse se retiró a su dormitorio para dormir y que, cuando quiso despertarla, ya no respiraba. El servicio de emergencias la encontró muerta en su cama el 23 de julio de 2011 a las 3.54PM junto a las tres botellas vacías del vodka que provocó su muerte.

Su representante Chris Goodman no podía dejar de reparar en la soledad que rodeaba su muerte: "Ella murió sola". Irónicamente, sin embargo, sus fans rodeaban la casa. En Internet hacía tiempo que el portal llamado When Will Amy Winehouse Die? ( ¿Cuándo morirá Amy Winehouse? ) ridiculizaba su vida y su muerte ofreciendo un iPod Touch a cualquier que adivinase el día de su muerte. Qué trágica forma de confirmar que la vida de las personas, e incluso su muerte, no son sino una mera mercancía para nuestro uso y consumo.

Los preparativos ya están listos. Su discográfica tiene ahora entre manos unas cintas que prometen multiplicar sus inversiones en el pasado. Blake prepara un libro. La prensa tiene un nuevo mártir y aprovecha para hacer frente común con la opinión pública sobre la inconveniencia del abuso de las drogas entre los jóvenes -especialmente si eres músico y tienes 27 años. Pero ¿acaso hay alguna notable diferencia entre la muerte de una persona y la de otra?, ¿no mueren todas las personas estando solas en un sentido?, ¿hace realmente a la muerte más penosa quizá el hecho de que la persona haya sufrido más infelicidad?, ¿hace menos virtuosa la vida de una persona el hecho de que sus desgracias sean más públicas en el momento de su muerte?.

A menudo trato de imaginar la sorpresa de aquellos que, hace miles de años, comentaban la desgraciada muerte de unos contemporáneos y fueron sorprendidos por las demoledoras palabras de Jesús: "¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente." (Lucas 13, 2-5)

Cuando pienso en ese Dios capaz de reducir lo más sagrado del hombre a cenizas, dispuesto también a aceptar mi arrepentimiento -independientemente de la frivolidad que diferencie mi pecado del de otro-, no puedo dejar de querer arrojarme en sus brazos. Quiera que también Amy Winehouse tuviese oportunidad esa última noche de hacer lo mismo.

El 26 de julio de 2011 sonaba ′So far away′ de Carole King en el cementerio de Edgwarebary Lane: ′Abrazarte nuevamente sólo podría hacerme bien / Cómo desearía poder hacerlo, pero estás tan lejos / Viajar tanto hace que me deprima y me sienta sola / acaso ya nunca nadie se queda en un mismo lugar / No me ayuda el saber que estás tan lejos / Sí, estás muy lejos / Sí, tan lejos′. "Buenas noches, ángel mío, -decía su padre ese día, entre lágrimas- duerme en paz. Mamá y papá siempre te querrán".

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Comentario de Elba Rodríguez

"Gracias, buen artículo. Tan joven, tan talentosa... y tan sola."

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