21 Gramos: ¿Cuánto pesa la vida?

Madrid, 4 de agosto de 2005. El mexicano Alejandro González Iñárritu (1963), director de Amores perros, explora de nuevo la tragedia humana en su película 21 Gramos, que se ha publicado en DVD, sin ningún material extra. No sé por qué la mayor parte de la gente asocia este título con la droga, pero ¿quién imaginaría que supuestamente se trata del peso que pierde un cuerpo al morir? Ya que estamos ante una película singular, en todos los sentidos. Por ella fueron nominados al Oscar dos actores con una carrera ascendente, el portorriqueño Benicio del Toro y la británica Naomi Watts, que hacen aquí una impresionante interpretación junto a Sean Penn, en esta intrincada historia que narra la crisis de fe de un cristiano evangélico, ante la tragedia de un accidente que desvela la fragilidad de la vida y el incomprensible misterio de la providencia de Dios. Su autor se enfrenta así al dilema de la culpa y la libertad humana, desde ′un acercamiento muy personal con Dios′, que le hace buscar la luz en la oscuridad que ha vivido por la perdida de su propio hijo.
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Su anterior película, Amores perros, nominada también al Oscar y premio de la Crítica en el festival de Cannes, era también un duro acercamiento a esos mordiscos que da la vida. En ella vimos todo un mosaico de violencia en el Distrito Federal de México, donde todo respira agresividad y desencanto. Uno de sus personajes sollozaba diciendo: ′Cuéntale a Dios tus planes y se reirá de ti′. Porque no hay duda que González Iñárritu cree que hay ′Alguien ahí arriba′, que ′escribe nuestra historia′. El problema es que ′no se sabe realmente cuál es nuestro escenario y nuestras líneas′. La vida es por eso ′tan frágil que en un instante todo puede cambiar′. Aquella historia arrancaba también con un accidente, en torno al cual se van descubriendo personajes en busca de redención. Su intención es la de ′huir de ese optimismo que se empeña en mostrar la vida cómo debería ser′. Él prefiere ′contar la vida como es′, pero su realismo no ofrece respuestas, aunque ′todos hablan desde las tripas′...

En una época cuando el cine parece haber olvidado el sentido de la elipsis, ya que todo se tiene que mostrar hoy explícitamente, 21 Gramos es una de las pocas películas actuales que no insulta tu inteligencia. Su intrincada estructura narrativa está basada en un increíble montaje sincopado, con continuos saltos adelante y atrás de un suceso, que uno intenta reconstruir sin perder un momento la atención de un relato tan fragmentado como la vida misma. Como en Amores perros, la acción cambia de tiempo y lugar a cada instante, ya que cabalga hacia un desenlace que es pasado, causa y efecto de la historia. Su imagen chamuscada muestra la fotografía algo sobreiluminada que ha venido a identificar ese territorio latino que identifica a películas como Traffic o Ciudad de Dios. Pero este es sobre todo un cine de actores, no lo olvidemos, donde todo está al servicio de la interpretación de unos personajes que logran transmitir la emoción de unos sentimientos, como sólo el arte puede hacerlo

Esta película triunfó en Venecia, donde Sean Penn obtuvo el premio al mejor actor, mientras que Benicio del Toro y Naomi Watts consiguieron los premios del público. Es una historia que se desarrolla en Estados Unidos, ya que el director lleva dos años viviendo en Los Ángeles, pero está escrita con su habitual colaborador, el mexicano Guillermo Arriaga, tras una intensa labor de investigación, que les llevó a hablar con muchas personas que les dieron orientación médica y religiosa. Aunque es sobre todo un intento del autor de exorcizar sus propios miedos ante la muerte trágica de su hijo Luciano en 1995. Por eso la cinta está dedicada a su esposa, María Eladia, ya que ′cuando ardió la pérdida′, dice en un letrero al final de la película, ′reverdecieron los maizales′. Tras esta terapia, el director prepara una tercera película, que cerrará esta trilogía sobre la muerte, una realidad ′a la que los mexicanos estamos acostumbrados, pero la cultura estadounidense quiere negar, puesto que no quiere envejecer′.

21 Gramos es supuestamente el peso que se pierde al morir, aunque no es más que una metáfora, ya que esa cantidad puede estar en realidad entre los 14 y 33 gramos, pero ese es ′el peso que dejan los que se van en los que quedamos′. Es ′algo imperceptible, pero al mismo tiempo muy pesado en el recuerdo′, dice González Iñárritu. Pero la experiencia del luto para el autor, va acompañada de grandes preguntas, como: ¿hasta dónde llega la libertad del hombre?, o ¿es que hay un destino escrito, al que no podemos escapar? Cuestiones que finalmente le llevan a la propia existencia de Dios, con el cual dice estar teniendo ′un acercamiento muy personal′. Si el accidente sobre el que trata esta historia ′es voluntad de Dios′, como dice el personaje creyente de Benicio del Toro, ¿dónde está la bondad de Dios? Y si todo es culpa nuestra, ¿cómo es posible entonces el perdón?

El director mexicano se reconoce obsesionado por el tema del libre albedrío. Criado en una familia católica, recuerda: ′que a los 12 años estaba en una clase de ética y durante una charla pregunté que si Dios sabía que Judas iba a nacer, por qué lo creó′. Dice que le ′contestaron que la bondad de Dios es eterna y quiere que nos salvemos′. Pero para él, ′eso significa que Judas era un personaje que ya estaba premeditadamente escrito en el guión de la vida, porque tenía que haber una crucifixión′. Su respuesta entonces fue que ′Judas tenía la libertad de traicionar o no′, pero hay una contradicción ahí que siempre le ha fascinado. Por lo que se pregunta todos los días: ¿Mi muerte está ya planificada?, o ¿puedo hacer algo para evitarla? Él dice que sabe ′lo que significa la palabra culpa′. Le ′han enseñado a perdonar al otro′, pero como el personaje de Benicio del Toro, no se puede perdonar a sí mismo.

En la encrucijada de nuestra vida se mezclan también el amor y la desesperación, el deseo y la venganza, pero sobre todo la realidad de una culpa, para la que ′no hay nada menos obvio que el perdón′. Ya que no hay nada que podamos dar menos por supuesto que el perdón. Es un auténtico milagro, una obra por la que Dios no sólo olvida todo lo malo que hacemos, sino que literalmente quita esa amarga realidad de nosotros, echando sobre sus espaldas todas nuestras contradicciones, que hunde en el océano de su amor y misericordia. Es por eso que no hay mejor noticia para el hombre hoy que las palabras del Salmo 103. En ellas Dios nos anuncia que ′no ha hecho con nosotros conforme a nuestras injusticias, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados′ (v. 10), sino que ′cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones′ (v. 12). Por la muerte de Cristo en la cruz, Dios ha quitado ya de su vista todo lo que nos avergüenza. No existe ya más para Él. No hay nada mejor por lo tanto que saber que un día nos veremos así también nosotros… .
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Comentario de Loida

"Hola, me gusta mucho el cine y he visto esta película, que es cierto lo que usted dice. pero quería pedirle un consejo sobre un asunto mas personal. no encuentro su e-mail por aqui, por eso le escribo al menos desde aqui. si me puede responder, le escribo ′mi historia′. gracias :)"

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