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Jim Elliot y lo que no se puede perder

Jim Elliot y lo que no se puede perder

Las buenas noticias de Jesucristo han sido unas veces más fáciles de explicar que otras, como demuestra la biografía de Jim Elliot. Sus abuelos habían llegado desde Escocia y sus padres se habían convertido predicadores ambulantes de las Asambleas de Hermanos estando allí. Digamos que estaba acostumbrado a no conformarse. Con sólo 18 años y junto a otros 4 amigos, Jim haría un viaje a Ecuador del que no volverían más. La Operación Auca, bajo la que se habían encomendado, pretendía llevar el Evangelio a la tribu ecuatoriana de los Huaorani, conocida en ese momento como una de las más inaccesibles y violentas. ′No es un tonto quien entrega lo que no puede guardar, para ganar aquello que no puede perder′, había dicho Jim antes de morir a manos de aquellos que quería salvar.


Compartido por José Pablo Fernández el 8 de octubre de 1929

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