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KEITH GREEN: ¿UN PROFETA SIN AFÁN DE LUCRO?

KEITH GREEN: ¿UN PROFETA SIN AFÁN DE LUCRO?

Entrevistado por John W. Styll. CCM Magazine. Marzo 1980.

Estas trabajando en un nuevo disco aquí en Los Angeles, pero teníamos entendido que iba a ser en directo...

Grabamos mi parte del World Vision Concert para un directo, que iba a ser un disco gratis en directo. Pero después, en oración, realmente sentí que el Señor quería que hiciese un disco en el estudio primero, y que si en alguna ocasión hiciese un disco en directo que debería ser con un grupo. Y hay un 90% de posibilidades de que el próximo otoño vaya a las bases armadas de Israel y a las universidades de Tel Aviv en Jerusalén con un grupo y quizá lo grabemos para un disco en directo.

¿Así es que no planeas editar el concierto de World Vision al final?

No lo creo.

Podría parecerle a algunas personas que el hecho de no querer primero volver a firmar con Sparrow, luego hablar con otras discográficas, después firmarlo con Sparrow, después rompiendo el contrato,... sea porque tu comunicación con el Señor pueda tener una mala conexión o algo así.

No, no. La única mala conexión es por mi parte –no por la suya. No encontraría ningún argumento que me defendiese si alguien quisiera decir: ′Keith, parece que estás bastante confundido′. Yo diría, ′Sí′. O ′Parecías inmaduro′, yo diría, ′Sí, tienes razón′. No tengo más remedio que reconocerlo.

Tengo unos cinco años en el Señor y estoy simplemente empezando a aprender a entender su propósito y a oír su voz. No tengo ninguna duda de que lo que estoy haciendo ahora con este disco es lo que quiere Dios de mí. Lo sé. Ha sido confirmado una y otra vez. Y todos mis consejeros espirituales sienten que estoy haciendo lo que Dios quiere de mí.

¿Qué es específicamente lo que Dios te ha llamado a hacer?

Estamos haciendo un disco cristiano de la mayor calidad. Nosotros (el ministerio en el que estoy con mi esposa y nuestra familia) hemos orado para conseguir el dinero que costó la producción. Bill Maxwell y yo hemos co-producido el disco tal y como lo hicimos en los otros dos.

Lo que estamos haciendo es, a través de nuestras cartas circulares, a través del correo y a través de anuncios en revistas como esta, ofreciendo el disco –uno por hogar- a cualquiera, por la cantidad que pueda gastar, o por lo que el Señor le indique a dar. Lo que decimos es: ′Aquí hay un disco, es el tercer disco de Keith Green, y tú pagas por él de tu presupuesto lo que puedas′. No es que diga:′¿Tienes ocho dólares en tu bolsillo?′, sino más bien ′¿Qué puedas dar, según tus gastos personales, de comida, gas, niños, alquiler y lo demás, cuánto puedes pagar?′ Lo que quieras que el disco cueste, lo que puedas pagar. Si pueden pagar ocho dólares, entonces lo tendrán por ocho dólares... Si no pueden pagar nada, le enviaremos uno por nada.

¿Podría decirse que Keith Green está regalando el próximo disco?

Sí. Creo que de 100 personas ahí afuera, el 20 por ciento pueden pagarlo y se aprovecharán para conseguir un disco gratis. El veinte por ciento de ellos no podría pagarlo, y esto les facilitará tenerlo. Ese otro 60 por ciento –y estoy sólo tomando estas cifras de mi imaginación- son personas que no van a aprovecharse de nosotros, y van a usar sus conciencias como sus guías. Pero me merece la pena por ese 20 por ciento de personas que no podrían comprarlo. Me merece la pena correr el riesgo de que se aprovechen de mi.

La única razón por la que estoy haciendo esto es ésta: Pon que hay 100 personas ahí afuera que nunca oirían el disco porque no pudiesen comprarlo. Es por esas 100 personas por lo que yo hago esto. Mi base filosófica acerca de esto es que está mal ponerle precio a algo que contenga un mensaje espiritual que viene de Dios libremente. Si fuese un disco para bailar o un disco instrumental, o incluso si fuese un cristiano dedicado al entretenimiento, que simplemente hiciese música para el entretenimiento, entonces sí sería un ′producto′. El precio sería mi paga, mi jornal. Pero desde el momento en el que soy un ministro, mi música es simplemente un instrumento para presentar el ministerio. Dios me ha dado su palabra en el evangelio gratuitamente. El me ha dado mis talentos gratuitamente. El me ha dado las oportunidades gratuitamente. Pienso que está mal ponerle cualquier precio que pueda excluir a alguien que no pueda pagarlo.

La palabra clave en todo este asunto es ′exclusión′. Lo que yo creo que está mal al cobrar por una Biblia o por los mensajes del Espíritu Santo es que esto excluye a gente que tendrían que quedarse aparte por tener que pagar por algo que es Verdad, o que simplemente no pudiesen pagarlo.

No estoy diciendo que la industria sea mala. De hecho, he de decir que la mayoría de las personas con las que he tenido relación –artistas cristianos, comerciantes cristianos, propietarios de librerías, gente que trabaja en compañías discográficas y revistas- han sido amables hermanos y hermanas sirviendo a Dios con la capacidad en la que han sido llamados por Dios. No estoy diciendo que todos estén equivocados, estoy diciendo que esto es a lo que Dios me ha llamado a hacer y que en mi vida estaría mal si continuase vendiendo.

¿Qué ocurre con las tiendas que quieran vender el disco?

Vamos a dejar que las tiendas distribuyan el disco. No necesariamente dejando los discos en ellas, pero vamos a dejarles un cartel y unas solicitudes donde puedan imprimir el nombre y la dirección de sus tiendas. Y por cada persona que pida el disco desde su tienda les enviaremos un dólar, incluso si la persona no envía nada por él. En la tienda no tendrán que manejar ningún dinero, no tendrán que cargar con el disco y eso nos dará la oportunidad de tratar el tema directamente con las personas.

Recientemente hicimos en nuestra revista un comentario relativo a tu plan. Si una persona no puede comprar un disco...

...cómo va a pagar un tocadiscos?. En primer lugar, para responder a tu pregunta de si ′¿Está Keith Green ofreciendo tocadiscos gratis?′. Por supuesto. Si alguien me escribe y considero que es sincero y dice, ′Deseo ser ministrado en casa, tengo cinco hijos, mi marido me ha abandonado, me he convertido, nos mantenemos de la beneficencia, y deseamos ser bendecidos con tu música en casa′ – nos encantaría- osea, no es que vayamos a comprarle un equipo de 2.000 dólares pero creo que sería cristiano por mi parte ofrecerle un radio-cassette de 20 o 30 o 40 dólares desde el que pueda oír el ministerio. No en un incendiario equipo de múscia pero en alguno en el que pueda oír las palabras y ser ministrado. Yo creo que es una pregunta válida, a pesar de que no aprecio el espíritu en el que fue hecha.

¿Podría decirse que estás más o menos mordiendo la mano que te da de comer?

Recibí una carta de una chica, de esas cartas estilo ′¿Cómo te atreves?′. Diciendo un poco como que ′Es la industria de la música cristiana contemporánea la que te ha puesto en el sitio en el que estas. ¡Cómo te atreves a darle la espalda y señalarla con el dedo y decir que está haciendo cosas mal!′ –algo que por cierto no estoy haciendo. Tuve que responderle diciendo: ′Espera un momento. Toda tu filosofía está equivocada. Dios utiliza todas las cosas. El usó la industria de la música gospel en mi vida. El la está usando en la vida de Barry McGuire, en la de Nelly Willard, incluso si siguen haciendo discos el resto de sus vidas y los venden en las secciones de oferta. No estoy diciendo que Dios no use eso.

Yo creo que el Señor usó la industria de la música gospel –y aun lo hace- con mis discos, y se lo agradezco a él. Pero no voy a darle el honor a la industria, se lo daré al Señor.

Pero no puedes tirar al niño con el agua sucia de la bañera. ¿No crees que en algunas de las cosas que intentas hacer estás intentando reinventar la rueda?. La razón por la que existen cosas como compañías discográficas es primeramente para evitarle trabajo al artista en el pesado negocio, la distribución, el doloroso empaquetado, de manera que al artista pueda concentrarse en lo que ellos hacen mejor.

Lamento diferir de ti. La razón principal de que haya compañías discográficas es para conseguir dinero. Esa es la razón. Pienso que cualquiera que honestamente crea que una compañía discográfica está ahí como un servicio, que esa es la razón real de su existencia, o la principal razón para la que la formaron, está tristemente engañado. Ahora hay excepciones a esto. Pero esa no es la situación real. No dejo la industria del gospel porque estén haciendo dinero. Lo hago porque Dios, a quien debo obediencia sobre todo, me ha llamado a salir de ella.

Podría mostrar todo tipo de cosas que están mal en la industria de la música pero también podría sentarme ahí, honestamente, mientras la gente me mostrase muchas cosas que están mal en mi. Pero por lo que a mi respecta no quiero ser un ′profesional′ cristiano. Quiero ser un simple cristiano. Quiero desarrollar el talento que Dios me dio en la música y el talento que Dios nos dio a todos en la Biblia, su palabra, y su verdad. Quiero darlo gratuitamente como Jesús lo ordenó: ′De gracia recibisteis, dad de gracia′. Quiero obedecer este mandamiento y no quiero excluir a nadie por su situación económica. No he despreciado y vuelto mi espalda a toda esa gente ni nada de eso. Les amo. Y seguiré trabajando con ellos.

¿Pero no crees que el sistema se puede acomodar a aquello a lo que sientes que te ha llamado Dios?

Mi opinión es que todo el sistema básico está equivocado. No quisiera hacerlo por mi mismo, me volvería loco. Para mi es más fácil ir y cobrar los cheques de Sparrow, vender todos esos discos y coleccionar cheques. ¿Tienes idea de lo que va a suponer responder a todos esos pedidos? Sólo tenemos a 22 personas en nuestro equipo. Estos no son los que trabajan en la carta circular solamente– son también los que limpian la casa, cocinan, se ocupan de los niños, quiero decir que vivimos juntos. ¿Qué crees que vamos a hacer si recibimos cinco o seis mil pedidos del disco a la semana?, ¿qué vamos a hacer?. Pero sé en mi corazón que he oído al Señor en esto.

Quiero añadir que la verdadera razón de dar el disco de esta manera, la manera en la que yo soy, es porque ¡amo a las personas!. Las amo tanto que quiero compartir con ellos lo que Dios me ha dado. Ese es ni verdadero propósito con todo esto. Amo a Dios sobre todas las cosas pero también a su pueblo y a los que desearía que fuesen de su pueblo. Esa es la razón por la que hago mis conciertos gratuitos. Esa es la razón por la que no deseo que la gente se sienta obligada a dar nada a cambio de los conciertos, las cartas circulares o incluso los discos. Por supuesto que no desearía ver a 50.000 personas que no manden nada. Por otro lado no quiero que la gente piense que quiero son donativos o que sea a cambio de donativos. Sé que habrá gente que me pruebe. Habrá gente que dirá: ′Lo pediré a cambio de nada y si me lo envía entonces le mandaré el dinero′. La gente lo hará. Pero está bien, estoy dispuesto a ser probado.

Hablas continuamente de ser estrellas, o de no ser estrellas,... Para algunos la principal razón por lo predican de algo es porque eso constituye uno de sus propios y mayores problemas.

Esto no es cierto siempre.

No, pero puede serlo. ¿Tienes miedo de ser una estrella?

Supongo que quise serlo antes de ser cristiano e incluso poco después de mi conversión siguió fascinándome. No necesitaba convertirme en un pastor para tener la atención de todo el mundo. No necesitaba ser considerado ′espiritual′ para ser considerado espiritual. Lo único que necesitaba era tener un disco que pudiese oírse y la gente prestaba atención a cada una de tus palabras. Así es que esto aparentaba ser bastante interesante hasta que se hizo demasiado grande en muy poco tiempo. Supongo que hasta que me di cuenta de que podía convertirme en uno de esos líderes sectarios y tener una doctrina rara y considerase espiritual cada palabra, o alguien al que seguir.

La plataforma que el talento musical te proporciona es una gran responsabilidad.

¡Eso me asusta!. Pero realmente creo que mi discurso en contra del estereotipo de estrella cristiana lo tengo porque deshonra a Dios. Yo realmente creo que mi motivación es justa en esta área.

¿Dirías que eres una persona esencialmente feliz?

Esa es una buena pregunta. No. Me gustaría serlo. Soy una persona sometida a grandes pruebas. Pruebas dolorosas de la obra. Como decía Pablo: ′¿Quién es débil sin que yo lo sea?, ¿quién cae en pecado sin que a mi me cause grandes preocupaciones?′. El estaba en la obra por ellos. En fin, esto era así en la comunidad de la que yo era pastor. Ahora lo es sobre toda mi vida. Estoy ′peleando la buena batalla′, y puedo sentir el gozo del Señor y la paz del Espíritu Santo en mi corazón. Pero, al mismo tiempo, la hipocresía y las medias tintas en la iglesia que me rodea me hacen infeliz. También la hipocresía y la apatía en mi propio corazón que se infiltra en mi vida me hace infeliz. Pero no soy infeliz por Jesús. Me gozo en mi corazón por él, pero tengo que aprender a permanecer en él, y entonces tendré gozo no importa lo que ocurra a mi alrededor.

Básicamente soy infeliz porque aun no he aprendido el secreto de permanecer en su gozo y es en eso en lo que estoy trabajando ahora mismo. Estoy trabajando en el valor de la misericordia, el perdón, la gracia y su gozo en mi vida. He estado toda mi vida luchando en contra del pecado e intentando adquirir santidad y señalando el mal que hay en la iglesia, pero no he mirado el lado positivo de todo ello. Así es que estoy intentando encontrar el equilibrio ahí. No obstante si alguien quiere decir ′Keith Green no es una persona feliz′, le daré la razón en que mi vida es una prueba. Y que ahora quiero llegar al lado de la prueba que corresponde al vencedor.

Pareces ser una persona muy intensa. No se te ve nunca descansando. ¿No sales a veces por ahí a pasártelo bien?

Si tú supieras. Mi esposa y yo llevamos una especie de doble vida. En público y cuando ministramos de persona a persona, o hablamos de nuestros sentimientos acerca del Señor, a duras penas puedo expresar una sonrisa, porque me lo tomo muy en serio. Pero con mi esposa holgazaneamos y bromeamos y reímos –a veces demasiado!. A veces un auténtico espíritu de frivolidad nos sorprende en nuestras vidas y no somos capaces siquiera de ponernos en serio. Muy, muy poca gente conoce esa parte de mí.

¿Crees que le das a la gente una visión equilibrada?

Creo que podría decirse eso de mí en el pasado. Mucho además. Quizá lo sea en el futuro. Espero que no. En el pasado he estado conscientemente fuera del equilibrio precisamente para señalar algo. Y me he extendido demasiado en el pasado acerca del pecado y en lo que está mal y no suficientemente en lo que está bien. Pero no voy a arrepentirme de eso porque no creo que estuviese mal cuando lo hice. Pienso que las cosas que dije eran muy válidas si alguien en una iglesia normal las oye una o dos veces, no será desequilibrado. Pero si me hubieses oído sólo a mi definitivamente habrías tenido una visión muy estrecha del Evangelio.

Y este disco definitivamente empieza donde acaba ′No Compromise′ y trata mucho acerca de la gracia, y sobre nuestra incapacidad para obedecer al Señor con su gracia, sin permanecer en su Espíritu y sin que su Espíritu trabaje en nosotros. No es que sea una nueva revelación. No es una nueva revelación, desde luego, pero estoy aprendiendo a disfrutarla a pesar de...

Verás, estoy haciéndome mayor. Estoy madurando un poco más. Estoy creciendo en el Señor y quizá pueda decirse que estoy hartándome un poco de todo ese afán crítico. Pero el afán crítico no era suficiente para cambiarme. Siempre he dicho: ′¡No soy Juan el Bautista!′ pero Juan el Bautista no daría a la iglesia de hoy una impresión demasiado equilibrada.

Es como el cuerpo. Algunos son manos, otros son codos. Yo soy un codo. No fui yo quien lo decidió de todos modos. No lo habría deseado de hecho. Habría preferido ser un Andrew Murria o un Corrie Ten Boom o incluso un Chuck Smith –un persona realmente madura, educada y llena de amor. Si hubiese tenido que elegir habría preferido ser el que mostrase la gracia más que ser la voz profética. Habría preferido ser la mano amante más que el codo en las costillas. No me resulta agradable.

Cuando mejor lo paso es con mi esposa y mi hijo jugando y abrazándonos y siendo una familia, o bromeando con alguno de mis amigos. Ni siquiera disfruto subiendo al escenario. No disfruto subiendo ahí a predicar. Pero lo hago en obediencia, porque es a eso a lo que el Señor me llamó. Disfruto bastante haciendo la carta circular porque me da la oportunidad de hacer algo para lo que nunca fui preparado.

¿Qué es lo que te hace seguir adelante?

Recibo multitud de cartas de ánimo. Hay algunos pastores y gente de autoridad espiritual en el país que me escribe y me dice: ′Continua la buena obra, apreciamos mucho lo que estás diciendo y lo que estás intentando hacer, y como estás intentando ser de equilibrio para el cuerpo′. Es sólo eso. Estamos desequilibrados en nosotros mismos. Si alguien no tuviese más que codos sería sólo gracioso.

Lo que me hace permanecer es la esperanza de que Jesús está en control, el saber que él me está llevando a ser según su propia imagen y desea terminar la obra que comenzó en mí. Si tuviese que permanecer de la manera en la que soy ahora abandonaría porque no soy feliz tal y como soy ahora. Soy feliz con lo que él es y soy feliz al saber que él prometió hacerme como él.


Compartido por José Pablo Fernández el 5 de mayo de 2014

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