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Los orígenes del Doom Metal

Los orígenes del Doom Metal

Cuando Tommi Iomi despedía a Ozzy Osbourne en 1979 iniciaba sin saberlo una época de decadencia para Black Sabbath y músicos más jóvenes supieron tomar el relevo. Para los de Trouble, orgullosos de su fe y de haber sido criados en familias católicas, enfocarse exclusivamente en la estética religiosa de Black Sabbath no parecía ser muy difícil. Así que al principio de la década de 1980, cuando en las pistas todavía triunfaba la música disco, estos cinco de Chicago buscaron su sitio con lamentos desesperados y proféticas llamadas al arrepentimiento en pequeñas salas de Estados Unidos. La leyenda cuenta que unos jóvenes llamados James Hetfield y Kirk Hammett se colaron en los camerinos de una de estas salas para preguntarles por el singular sonido de sus amplificadores. Difícilmente podía imaginar nadie hasta donde llevaría su curiosidad aquel germen de Metallica, ¡uno de los grupos que con mayor celo guarda los derechos de sus canciones! Eric Wagner, el cantante de Trouble, confesaría mucho después que la mayor parte de aquellas primeras canciones las componía durante las largas sesiones de lectura de la Biblia y consumo de ácido. Fue así como se ganaron pronto la original etiqueta de “Caballeros Blancos del Metal” y, paradójicamente, la de padres de una de las líneas más oscuras del metal: el doom metal o metal de la perdición.


Compartido por José Pablo Fernández el 5 de enero de 2014

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