ENLACES


Abrir en una nueva ventana

El requiem alemán de Brahms

El requiem alemán de Brahms

Réquiem ("descanso") es la palabra con que comienza la Missa pro defunctis en latín: Requiem aeternam dona eis Domine - "Dales, Señor, descanso eterno". Por extensión, a las composiciones musicales pensadas para integrarse en la liturgia durante la misa de difuntos se las conoce como réquiems. La estructura habitual de un Réquiem difiere de la misa normal (Kyrie - Gloria - Credo - Sanctus - Benedictus - Agnus Dei) eliminando algunos de sus elementos (Gloria, Credo y Aleluyas) e incluyendo otros propios de la ocasión, con lo que la estructura definitiva queda así: Introito - Kyrie - Gradual - Tracto - Sequentia - Ofertorio - Sanctus - Bendictus - Agnus Dei, con modificaciones en el texto - Communio. No es el caso de esta obra, que no está pensada para ser interpretada durante la liturgia, sino como obra musical independiente, no comienza con la frase de rigor ni respeta en absoluto la secuencia aquí mencionada. Entonces, ¿por qué se llama Requiem? El nombre de la obra que, originalmente, era Ein Art Deutsches Requiem - Una Especie de Réquiem Alemán - se debe, por una parte a que Brahms quiso hacer una suerte de cántico religioso de difuntos (una especie de Réquiem). El apelativo de alemán obedece a que el texto está tomado de la traducción alemana que hizo Lutero de la Biblia, en vez de utilizar el texto en latín que, como hemos visto, era la opción habitual. La elección del texto luterano generó no pocas suspicacias en la Alemania meridional, de tradición católica y el título de Alemán no gustó en Austria. Quizá por ello, Brahms trató en vano de cambiarle el nombre, que a la postre no logró eclipsar la calidad de la composición ni restarle fama. El nombre definitivo de la obra es "Ein deutsches Requiem nach Worten der Heiligen Schrift" - "Un Réquiem alemán sobre textos de las Sagradas Escrituras" Ein Deutsches Requiem, de Brahms, no es en ningún caso una misa de difuntos, antes bien, se trata de una reflexión sobre la muerte, una expresión de dolor, de esperanza, una vía para compartir el duelo. Un Réquiem humano, en palabras del propio compositor.


Compartido por José Pablo Fernández el 11 de diciembre de 2013

Ver más enlaces





ENTRELÍNEAS. REVISTA DE ARTE Y FE  ©  JOSÉ DE SEGOVIA BARRÓN, 2002-2017